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Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 35 online gratis en español

🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
1 Hoy les contaré la historia de un hombre rico. Pero no me refiero a un burgués con mucho dinero, sino a una historia de "Padre e Hijo" \[1\]. Para hablar de estas dos personas, aunque personalmente me desagrade, debo retroceder hasta mi cuarta regresión. Esa época de mi vida fue un cúmulo de momentos vergonzosos. Digamos que fue el periodo de mi "Síndrome de Octavo Grado" (Chunibyo) dentro de mi larga existencia como regresor. \[1\] Padre e Hijo (Bu-ja): En coreano, la palabra Bu-ja es un homónimo que puede significar tanto "persona rica" como "padre e hijo". El autor juega con este doble sentido para introducir el tema. Incluso ahora, cuando los años han pasado tanto que contar la edad ya no tiene sentido, recordar mis vivencias entre la vida 1 y la 5 me activa automáticamente el "botón de la vergüenza". Por desgracia (o por suerte), obtuve la \[Memoria Completa\] en la quinta vida. Como dije una vez, el pasado anterior a esa vida permanece en mi conciencia de forma borrosa, como un sueño. Por eso, lo que voy a describir a continuación es una mezcla de recuerdos reensamblados y algo de creación literaria. — Ayúdeme, por favor... — Me duele. Me duele mucho... En esos recuerdos tenues como sombras, lo primero que surge es siempre el quejido de la gente. Fuera un "¡Agh!", un "Ugh" o un "Ah...", el nivel de decibelios variaba, pero todos tenían en común que cuanto más bajo era el sonido, más corta era la vida que les quedaba. Cada vez que eso ocurría, yo caminaba haciendo sonar mi campana (cling, clang). Me detenía y les hacía una pregunta: — ¿Desea escapar de este infierno? — ¿Eh...? — ¿Desea alcanzar la paz eterna? Se preguntarán por qué soltaba frases dignas de un charlatán de secta religiosa, pero les aseguro que esas fueron mis palabras literales. Permítanme un par de excusas aquí: Primero: en aquel entonces, yo no solía usar el lenguaje formal (Jondaemal). Así que, estrictamente hablando, debería haber escrito: "¿Quieres escapar del dolor?" o "¿Quieres estar en paz para siempre?". Pero si lo escribiera así, mis dedos se encogerían de la vergüenza hasta crear un agujero negro. Por favor, perdónenme. Al fin y al cabo, los recuerdos de la cuarta vida son ambiguos; un poco de distorsión histórica es mejor que la distorsión física de mis manos. Segundo: nunca tuve la intención de propagar una fe religiosa. De hecho, esas preguntas estaban relacionadas con la razón fundamental por la que obtuve mi alias de "Undertaker". — ¡¿De qué mierda hablas?! ¡Lárgate! — ¿No es este el Undertaker? Ese... — ¡Ptooey! ¡Qué mala suerte me das! La mayoría de la gente aún sentía que valía la pena vivir. Aunque gritaran que se morían, su voluntad de vivir seguía intacta. En esos casos, yo simplemente decía "Disculpe las molestias" y me retiraba. Pero siempre había quienes habían abandonado toda esperanza. — Sí... ya no quiero sentir más dolor... Gente que había perdido extremidades bajo los dientes de un monstruo. Enfermos. Aquellos que perdieron a su familia. Los que se dieron cuenta de que todos los humanos se habían vuelto bestias y solo sentían desprecio por el mundo. Los que comprendieron que, pasara lo que pasara, la paz del pasado jamás regresaría. O todo lo anterior junto. Esas personas aceptaban mi propuesta. Entonces, yo les hacía una segunda pregunta: — Mi alias es Undertaker. — Sí... lo sé... — Entonces será más fácil de explicar. Tengo la habilidad de sumergir a una persona en un sueño eterno. — ... — Si usted está de acuerdo, puedo ayudarle a soñar eternamente, repitiendo una y otra vez solo el momento más feliz de su vida. \[Sello de Tiempo\]. Esta es la habilidad que no había revelado hasta ahora en mis historias. No ignoro las reglas de la narrativa que dicen que el poder único del protagonista debe presentarse pronto, pero mi silencio se debió a que el uso de \[Sello de Tiempo\] se concentró entre mi vida 1 y la 6. Después de eso, casi nunca volví a usarla. Sobre todo, porque yo mismo detestaba mi propia habilidad. Por eso considero este episodio parte de mi "pasado oscuro". — Está bien, sumérjame en ese sueño de inmediato... — Antes de que acepte, hay cosas que debe saber —dije con calma—. Si cae en el sueño por mi habilidad, todos los demás perderán sus recuerdos sobre usted. — ¿Qué? — Nadie podrá recordarle. Ni su familia, ni sus amigos, ni los desconocidos que se cruzaron con usted. Mientras esté soñando, en este mundo nadie podrá pensar en usted, excepto yo. — ... — A cambio de vivir ese momento de felicidad, será completamente olvidado por todos. ¿Aun así desea vivir en el sueño? No se lo explicaba a la gente, pero este olvido era más poderoso de lo que parecía. Porque aunque yo regresara y comenzara una nueva vida, el \[Sello de Tiempo\] no se rompía. Era como una excepción a la regresión. Por alguna razón que desconozco, el humano sellado permanecía sellado eternamente; es decir, olvidado por el mundo. Se convertía en una persona que "nunca existió" desde el principio. — Eso es demasiado... Nuevamente, la mayoría de la gente vacilaba en este punto. Por mucho que quisieran morir de dolor, un final que equivalía a borrar su propia existencia resultaba inquietante y funesto. Solían preferir el suicidio común. — ¡Bah! No me importa. Me da igual. Pero siempre había alguien que ya no esperaba nada. — Desaparecer del mundo me da incluso tranquilidad. ¿Qué se me ha perdido en este mundo de mierda? Por favor, bórrame de la faz de la tierra. Ese era el "Padre" de la historia de hoy. El ex futbolista profesional, Kim Ju-cheol. 2 "Un fracasado". Así se definía el propio Kim Ju-cheol. — Hubo un tiempo en el que fui titular en la Primera División. ¡Y como lateral izquierdo, oye! ¡Lateral izquierdo! ¡Mi pase valía millones! Él no tomaba el oxígeno necesario para vivir del aire del presente, sino que respiraba la gloria de su pasado. Tras el colapso del mundo, era raro encontrar a alguien que no extrañara su antigua profesión, pero en Kim Ju-cheol esa tendencia era extrema. — Muchacho. ¿Quieres ver mi vídeo de jugadas destacadas? Es increíble. Llegaba al punto de llevar su propio vídeo de highlights descargado en su smartphone. Era un talento optimizado para esta era donde el marketing personal se ha vuelto indispensable. En el vídeo de seis minutos, Kim Ju-cheol se movía de un lado a otro del campo con agilidad. Su uniforme rojo ondeaba como una bandera. Como era defensa y no delantero, las escenas de goles eran raras, pero el clamor de la multitud ante cada una de sus jugadas resonaba con nitidez a través del móvil. — Tuve ofertas de Japón. E incluso desde los Países Bajos enviaron un agente para observarme. La gente común puede menospreciar la liga holandesa, ¡pero es un sitio impresionante, te lo digo yo! Hablaba mezclando el lenguaje informal y formal como quien driblea un balón de fútbol. — ¡Maldita sea! Todo por ser un romántico y quedarme por lealtad en el club que me crió. Debí haber huido al extranjero en cuanto pude. No fue romanticismo, fue simplemente desperdiciar mi vida. Como Kim Ju-cheol presumía de su vídeo ante todo el mundo, la batería de su móvil se agotaba rápido. A diferencia de otros, él no intentaba usar el teléfono para contactar con el mundo exterior. Para él, la única razón de ser del aparato era servir de almacén para su vídeo de gloria. — ¿Sabes lo importante que es un lateral en el fútbol moderno...? — ¡Oiga! ¡Deje de hablar y camine más rápido! — Vaya, vaya, estos jóvenes siempre insultando. Me recuerdan tanto a mi hijo... Kim Ju-cheol se levantaba con una sonrisa pícara. — ¡Hup! Apártense. Aquí va el fracasado. A pesar de sus gritos fanfarrones, su cuerpo apenas avanzaba. Su pierna izquierda cojeaba constantemente. Un mundo infestado de monstruos no era nada hospitalario con la humanidad, y mucho menos con un cojo. En una situación donde moverse rápido era la diferencia entre la vida y la muerte, Kim Ju-cheol era siempre el último de la fila. El hecho de que hubiera sido un futbolista conocido no importaba nada. A menos que fueras nivel selección nacional en un Mundial, la gente común rara vez recordaba los nombres de los jugadores. — Definitivamente, ser un ex deportista no sirve para una mierda. Ju-cheol soltaba una carcajada. Quizás su constante marketing personal era un intento de aumentar un poco su valor ante los demás. Pero la reacción del grupo de supervivientes era fría. Si hubiera sido un anciano o un niño, quizá lo habrían ayudado, pero nadie tenía consideración por un hombre de mediana edad que, a simple vista, todavía tenía músculos. Raciones de comida, turnos de guardia... Ju-cheol sufría en todos los aspectos. — Bueno, así es la vida. Él tampoco parecía guardarle rencor a nadie. No por ser excepcionalmente generoso, sino porque parecía haberse acostumbrado a que la gente lo tratara así. — Yo también tengo un hijo. Tendrá más o menos tu edad. ¿O quizá es un poco más joven? — Parece que no se lleva muy bien con su hijo. — ¡Uy, ni me lo menciones! Hace ya diez años que se escapó de casa con su madre. Ju-cheol sonrió. — Antes nos llevábamos bien. Todo se torció cuando un desgraciado me destrozó la pierna izquierda en el campo. Es increíble, pero resultó que el cartílago de mi rodilla estaba conectado directamente con la armonía familiar. — ... — Bueno, yo soy el malo. Soy un malnacido. Pero entiéndeme, muchacho. Un jugador que estaba a punto de irse al extranjero tuvo que retirarse de golpe. Yo tenía unos 26 años entonces. ¡Imagínate! Un crío de 26 años cuya vida empieza a cojear de repente. ¿Crees que tendría la mente sana? Mi pie izquierdo era mi sustento, mierda. Era todo lo que tenía. La voz de Kim Ju-cheol sonaba profunda. Él fue uno de los primeros en ser convocados conmigo en la estación de Busan. Apoyado en una estantería de una librería de la estación, que se había convertido en un laberinto, Ju-cheol desvariaba: — Estaba ingresado para rehabilitación y el tipo que me dejó inválido vino a visitarme al hospital. ¡Vaya! Ese día descubrí que una muleta es un arma excelente. Lo dejé hecho puré. Pero los padres del tipo tenían contactos en la Asociación de Fútbol. En su momento no pasó a mayores, pero luego me di cuenta de que ya no había sitio para mí en este deporte. Ese es el problema de Corea. Si te fijas, ¡los culpables siempre terminan triunfando! — ... — Y el muy cabrón ni siquiera jugaba tan bien al fútbol. Aunque Ju-cheol parecía honesto en todo, había cosas que evitaba mencionar. Por ejemplo, que tras salir del hospital se entregó al alcohol y al juego. Que llegó a vivir prácticamente en los casinos de Macao o de la provincia de Gangwon, dejando que su esposa cuidara sola de su hijo pequeño. Que su esposa murió hace dos años. O que, justo antes de ser convocado a la estación de Busan, andaba merodeando por una tienda de conveniencia cerca de un casino en Gangwon. Gracias a que compró dos cajetillas de tabaco entonces, todavía guardaba colillas en sus calcetines para emergencias. Yo estuve con él de la vida 1 a la 4. Por eso llegué a conocer tanto de su historia personal. — Cielos, qué tacaño es este mundo... De la vida 1 a la 4, Kim Ju-cheol nunca logró sobrevivir de forma decente. No recuerdo exactamente cómo murió cada vez, pero en la vida 1, Ju-cheol tropezó mientras corría por los pasillos laberínticos de la estación de Busan y fue devorado lentamente por un monstruo, empezando por los pies. En la vida 2, yo morí antes, pero su cuerpo no debía de estar en buen estado. En la vida 3, debió de morir por desangramiento tras bloquear una puerta con su cuerpo para que otros escaparan, perdiendo un brazo en el proceso. Finalmente, en la vida 4. — Vaya. Qué puta es la vida... Kim Ju-cheol logró salir de la estación de Busan conmigo. Pero poco después, un monstruo parecido a un sabueso le arrancó y devoró la pierna izquierda entera. Ju-cheol se desmayó al instante, pero gracias a mis primeros auxilios y a que detuve la hemorragia, recuperó la consciencia. En cuanto abrió los ojos, jadeando, murmuró: — He arrastrado esta pierna inútil toda mi vida. Ahora que se ha ido, casi me siento aliviado. Me siento ligero. — ... — Muchacho. Hay un estadio de fútbol cerca de aquí. Lo siento, pero ¿podrías llevarme allí un momento? Cargué a Kim Ju-cheol a la espalda hacia el que sería su último destino en esta vida. El peso de un hombre al que le falta una pierna era muy ligero. En mi espalda, Ju-cheol perdía y recuperaba el conocimiento intermitentemente. — Vaya... Lo dejé con cuidado en los asientos de la tribuna del estadio. El lugar estaba medio destruido, seguramente por el paso de algún monstruo. Fragmentos del edificio estaban esparcidos por el campo y las gradas. — ¿Por qué el campo parece tan grande ahora? Antes parecía más estrecho. Mucho más estrecho. Ju-cheol murmuró durante un rato: "Es grande, muy grande". — Maestro Undertaker. Me llamó con voz pálida. Fue la primera y última vez que usó ese título conmigo, siendo yo mucho más joven que él. — Gracias. Muchas gracias. Pero ya es suficiente. No tengo arrepentimientos... Entendí perfectamente lo que el hombre quería decir. Saqué la campana de plata de mi bolsillo y me la puse en la muñeca. Era mi propio ritual. — ¿Está seguro? Como sabe, si uso mi habilidad, será olvidado por todo el mundo. — ¿Olvidado? Bah, no me importa. Me da igual. Desaparecer del mundo me da incluso tranquilidad. ¿Qué se me ha perdido en este mundo de mierda? Por favor, bórrame de la faz de la tierra. —Ju-cheol sonrió débilmente—. Estoy cansado. — ... — Ah, una cosa. Si entro en ese sueño... ¿sabré que estoy soñando? Es decir... — No podrá saberlo —negué con la cabeza—. Simplemente repetirá eternamente un día feliz, sin darse cuenta de que se está repitiendo. — Entonces mejor. Si lo recordara, ¿no sería eso también un sufrimiento? Por muy feliz que fuera el momento, uno se cansaría de repetirlo... Qué alivio. Bueno, ¿solo tengo que cerrar los ojos? — Sí. — Gracias, Maestro. De verdad. En muchos aspectos, Kim Ju-cheol era un hombre común. Entre todas las personas a las que he dado sepultura, no había una razón especial para recordarlo a él por encima de los demás. Sin embargo, lo recordé durante mucho tiempo. Fue por sus últimas palabras. — Kim Si-woon. Se llama Kim Si-woon. Mi hijo... nació el 11 de noviembre. Mi hijo se llama Si-woon. Normalmente, los que se marchan al sueño me piden que los recuerde a ellos. Pero Kim Ju-cheol, hasta el final, solo susurró el nombre de su hijo. — Mi hijo. Cling. Activé la habilidad con el sonido de la campana. Así, Kim Ju-cheol se despidió de mi línea temporal. Pasarían muchísimos años antes de que me encontrara con el heredero de ese testamento.
Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela)

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Estás leyendo el capítulo 35 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 29 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.