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Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
4 Estaba sumamente satisfecho con el "Hotel de Enlatado" que había construido. ¿Remordimientos de conciencia? No existían. Al fin y al cabo, eran autores que en otras vidas habrían muerto de forma patética. Incluso la Santa, que no sería exagerado llamar la encarnación de la ética, me daría su aprobación. \[... Señor Undertaker.\] — ¿Sí? ¿Pasa algo, Santa? \[... No. No es nada.\] Sobre todo, realmente estaba salvando las vidas de los autores. ¿Recuerdan que mencioné a los monstruos llamados "Camiones de Reencarnación"? El Camión de Reencarnación es un monstruo misterioso que aparece ante los lectores de novelas web con cierta probabilidad. Es un camión que causa accidentes gritando: "¡Te transportaré a un mundo donde los ajustes de la novela que te gusta se han hecho realidad!". No es broma, es un monstruo que existe de verdad. Si eres un ávido lector, puede que un día vayas caminando y... — ¡¡BIIIIIIIIIIIIIIP!! Escuches un claxon ensordecedor. Al girar la cabeza, verás un camión de carga de 11 toneladas abalanzándose sobre ti con furia. La característica principal es que, en lugar de números, la matrícula lleva grabado el título de una novela. Quizás alguien piense: "¡Ah! ¡Al fin podré escapar de esta península infernal de monstruos y apocalipsis!", e intente besar el parachoques con entusiasmo. No lo hagan. Yo probé a dejarme atropellar tres veces y no hubo viaje dimensional ni nada por el estilo. Es un monstruo tan mentiroso como el "Síndrome del Héroe". En fin, estos camiones aparecen tanto para lectores como para autores. Porque el autor es, esencialmente, el primer lector de su propia obra. ¿Qué significa esto? — ¡BIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIP! — ¡Bip! ¡Bi-bip! ¡Biiiiiiip! Frente a mi "Hotel de Enlatado", los camiones de carga empezaron a estacionarse uno tras otro en fila. — ¡Hiiieeee...! ¡Camarada Gerente, un montón de camiones raros se han reunido frente a nuestro refugio revolucionario, miau! Ante tal espectáculo, incluso las hadas acostumbradas a los monstruos ladeaban la cabeza con curiosidad. No había que subestimar a esos camiones. Sin importar por dónde camine el protagonista de una obra, el Camión de Reencarnación usa técnicas de paso relámpago para perseguirlo y, tras el atropello con fuga, desaparece sin asumir ninguna responsabilidad legal. Si enumeráramos a los protagonistas que esos camiones han asesinado en la ficción, encontraríamos salvadores del mundo, héroes, destructores, mentes maestras, dioses y supuestos extras (que resultan ser los más fuertes); todos héroes que dominaron mundos enteros. ¡Es una anomalía con un currículum digno del título de "Asesino de Dioses"! A menos que fuera el "Hada del Tutorial", que también ha masacrado a innumerables protagonistas, nadie podría enfrentar a esa aterradora anomalía. — ¿No hay problemas con la barrera? — ¡No, camarada Gerente! ¡Por mucho que esos reaccionarios intenten resistirse a la época, el desarrollo dialéctico de la revolución es la verdad suprema! ¡El giro evolutivo de la historia es una corriente que esos matones a sueldo de la burguesía no pueden revertir, miau! ¡KABOOOOM! Como para demostrar sus palabras, uno de los camiones de 11 toneladas aceleró desde la lejanía (apareció de repente en el horizonte) y se estrelló contra la puerta principal del hotel. Sin embargo, la barricada que las hadas y yo habíamos construido permaneció intacta. El camión simplemente se arrugó como una lata de aluminio. — Biiiiiiiiiiiiip... — ¡Bip! Bip... Como rindiendo homenaje a la muerte heroica de un compañero, los camiones estacionados hicieron sonar sus cláxones. Por el contrario, las hadas en los balcones, envalentonadas, agitaron banderas rojas con el retrato de Che Guevara. Algunas incluso lloraban de emoción. — ¡Ah, Révolution! ¡Révolution! — ¡Muéranse, malditos imperialistas! ¡Pequeña burguesía! — ¡Comuna de las Hadas de todas las naciones! ¡Sé eterna, miau! Asentí satisfecho. — Bien. Que la vanguardia revolucionaria continúe con la defensa de la barricada. El éxito de la revolución depende de esta operación. Buen trabajo a todas. — ¡A la orden, camarada Gerente! — ¡Viva la Révolution! — ¡Nuestros sueños no terminan, miau! Las hadas saludaron con un orgullo que habría hecho aplaudir de pie a los ciudadanos del París de 1871. Miren nada más. Así de mucho me preocupo por la seguridad y el bienestar de los autores. Si no fuera por el Hotel de Enlatado, ¿a dónde habrían ido todos esos camiones? Salvé las vidas de los autores y, por extensión, las de sus lectores. No sería exagerado decir que la industria de la novela web de toda la península me debe la vida. A cambio de tal sacrificio, no les pedía mucho. Solo novelas. Que escribieran novelas. Mientras llenaran mi cuenco vacío con alimento nuevo, yo podía garantizarles comida, techo, ropa y protección contra los camiones durante unos diez años. Tras inspeccionar a la guardia, me dirigí al Secretariado (el departamento de edición). Allí me recibieron hadas con un aire notablemente más intelectual que las de seguridad. — Ah, camarada Gerente. Bienvenido, miau. — Bien. Todas se están esforzando. Ha pasado un mes desde que empezó el enlatado, así que los autores ya habrán acumulado bastantes capítulos, ¿verdad? —Miré profundamente a la agente jefa de edición—. Camarada Secretaria 264. Trae las novelas acumuladas hasta ahora. — ¡A la orden, miau! En esta vida, el hada 264, que ocupaba un puesto clave en el Secretariado, trajo los nuevos manuscritos impresos. Esperé con gran expectación, recibí los papeles y... no pude evitar dudar de mis propios ojos. — ¿Qué es esto? Para ser el trabajo de cientos de autores durante un mes, el fajo de hojas A4 era... bueno, excesivamente delgado. Ni siquiera llegaba a ser un libro; parecía más bien un fanzine colaborativo algo generoso. — ... ¿Por qué solo hay esto? — ¡Es que de verdad no hay nada más, miau! No podía ser. ¡Los autores, a quienes les daba comida, ropa, techo y protección a cambio de que solo escribieran, no estaban escribiendo! Yo, que acababa de regresar al hotel tras un mes de arduo trabajo de regresor (despertar a Seo Gyu, colaborar con la Santa, cerrar Portales, entrenar promesas, etc.), me quedé estupefacto. Había aguantado todo el mes solo por este momento. — ¡¿Tengo a 335 autores aquí metidos y no llegan ni a 100 capítulos...?! Mis manos temblaban. El fajo de manuscritos vibraba. Mi ira y decepción se convirtieron en un sismógrafo que marcaba un terremoto de grado 7. ¿Autores que no escriben? ¿En qué se diferencian de los desempleados comunes? Al menos los desempleados se sienten culpables y ansiosos cuando ven películas o series pensando que pierden el tiempo, pero estos llamados autores se autoalaban diciendo: "no estoy perdiendo el tiempo", "es experiencia", "aprendizaje", "estoy inyectándome vivencias a través del cine". Si no hay diferencia entre ambos grupos, ¿por qué debería yo, como regresor, gastar valiosos recursos cuidando a unos holgazanes? — ¡¿Pretenden que me alimente con estas migajas?! — ¿Los mandamos a todos al Gulag, miau? — Este lugar ya es un Gu... ¡No! ¡¿A dónde vas a mandar a mis valiosos esclavos de la escritura?! Golpeé el escritorio. — ¡Reúnan a todos los autores en el lobby ahora mismo! Poco después, los autores fueron convocados. Pero... ¿eh? "¿Acaso los autores... han engordado?" Caminaban con pesadez (dwittung-dwittung). Cuando los traje al hotel, su estado de salud promedio no era precisamente óptimo, pero parece que tras un mes de dieta controlada se habían puesto bastante rollizos. Un poco más y sus caras brillarían las 24 horas del día. — ... Señores autores. Como lector, estoy profundamente decepcionado —les dije, ardiendo de indignación—. Si cada persona escribiera un capítulo al día, tendríamos 335 capítulos diarios. En un mes, serían más de 10,000. ¿Lo entienden? Diez mil capítulos. ¡Y sin embargo! Miren el manuscrito que tengo en la mano. — ... — ¡91 capítulos! ¡Noventa y un capítulos! ¡¿Es esto una broma?! ¡Y lo peor es que, aunque son 91 capítulos, el número de autores que realmente han escrito algo es de solo 12! ¡De 335 personas, solo 12 han trabajado! Lancé las hojas A4 desde el estrado. Nota: no eran los manuscritos reales, sino hojas en blanco. Fue puro teatro. No podía tirar al suelo el trabajo de los genios de verdad. De todos modos, mi actuación funcionó. El rostro de los autores cambió. — ¡Incluso ahora, este lector se esfuerza día y noche por su seguridad y comodidad! ¡¿Y esto es lo que recibo?! ¡Si tienen alguna excusa, díganmela a la cara! — Uhm... — Estooo... Los autores desviaron la mirada. — E-es que... señor Lector. No tenemos cara para mirarlo, pero la verdad es que una obra nueva no sale así como así, como si fuera un parto fácil... — ... Es cierto. Intentamos escribir, hicimos lluvia de ideas, paseamos, dormimos... pero no se nos ocurría nada que dijéramos "es esto". — ¡Señor Lector! ¡Planificar una obra toma mucho más tiempo que escribirla! ¡Y más cuando se prepara algo nuevo! — No quiero decir esto estando aquí de mantenido, pero objetivamente, pedir una idea nueva en solo un mes era una demanda excesiva. — ¡Tiene razón! — ¡De verdad! No es que no quisiéramos escribir, es que aunque queríamos, no salía. Nosotros también queremos escribir. Pero no sale. ¡Nos vamos a volver locos...! A partir de ahí, los autores empezaron a turnarse para dar excusas como si fueran miembros de un coro a capela con diez años de experiencia. Al escucharlos, me quedé pensativo. "... Suena convincente". Es cierto que me han dicho que la creación es un dolor continuo. Hay autores que tardan 3 o 4 años en sacar una obra nueva tras terminar la anterior. Tal vez mi demanda de un mes fue excesi... ¿Un momento? — ... Esperen un segundo. De los aquí presentes, solo 126 tenían que preparar una obra nueva. El resto ya estaban publicando sus historias, ¿no? —Los autores se estremecieron—. ¿Por qué ellos no han escrito nada? ¡Si antes de entrar al hotel publicaban sin falta! — ¡La adaptación al entorno! —cantaron al unísono—. El entorno de escritura es algo muy delicado. Hay autores que solo escriben en casa, otros solo en cafeterías, otros alquilan un estudio aparte. — Pero no hay autores que escriban en un hotel... — It's a totally different story (Es una historia totalmente distinta). — Ayer tuve una rinitis tan fuerte que no pude dormir; hoy frente al monitor tenía la cabeza vacía. ¡Ni ganas de tocar el teclado! — ¡Ah, yo sé perfectamente qué se siente...! — A mí me sobraba tanto tiempo que me quedé atrapado en un Izanami infinito de corregir, revisar, corregir y revisar \[1\]. Siento que voy a perder la cabeza. \[1\] Izanami / Tsukuyomi Infinito: Referencia al anime Naruto. Describe un bucle temporal o mental del que es imposible escapar. Los autores lo usan para explicar que se quedan puliendo el mismo texto una y otra vez sin avanzar. — En un entorno de trabajo nuevo, hay que reconstruir el hábito de escritura desde cero. ¡Escribir es una cuestión de hábito! — Se nota que somos colegas, nos entendemos. Haaa... Estos son detalles que un profano que nunca ha publicado una serie larga no puede entender ni empatizar. — Exacto. No es nada fácil. ¿Será así? Es cierto que he oído que la creación requiere una sensibilidad delicada. Para ofrecerles el ambiente residencial más cómodo posible, ocupé un hotel de lujo en Incheon. Incluso les daba una generosa paga semanal. Podrían pensar que el dinero no sirve de nada en un mundo en ruinas y en un ambiente cerrado donde no pueden salir, pero no era así. "Porque en el sótano de este hotel hay un casino". Originalmente era un casino exclusivo para extranjeros, pero ahora se había transformado en un paraíso exclusivo para los autores. Podían usar su paga mensual como fichas de juego y disfrutar del casino cuanto quisieran. También podían gastar en las tiendas de lujo que ya estaban en el hotel. Según los informes de 264, los autores estaban sumamente satisfechos con el entorno y el uso del casino era altísimo. ¡Un bienestar casi perfecto! "Pero es un ambiente nuevo, es cierto". Asentí. ¿Quién era yo, un simple lector, para interferir en la profunda agonía y delicada sensibilidad de los creadores? Podría usar \[Lectura de Mente\] para ver qué pensaban, pero sentí que eso sería una falta de respeto hacia mis amados autores. — Entiendo. Les daré un mes más. — No, un mes es poco... al menos tres meses... — ¡Ejem! Por muy difícil que sea la tarea, la diligencia de exigirse a uno mismo se requiere en cualquier profesión. Confío en su integridad. — Está bien... — Nos esforzaremos al máximo... Pasó un mes. Me entregaron 75 capítulos. — ¡¿Por qué ha disminuido aún más?! —estaba horrorizado. ¿Cómo era posible? El hada sonrió radiantemente. — ¡Es que esto es todo lo que hay, miau! — No... Secretaria. ¿Esto tiene sentido? ¡Son 335 personas! ¡Trescientos treinta y cinco! Si cada uno escribiera un capítulo a la semana, tendríamos más de mil. ¿Pero 75? ¿Ni siquiera 750? Volví a reunir a los autores y les presioné, pero las respuestas fueron las mismas. Y cuando das dos oportunidades y recibes la misma respuesta, significa que es una excusa. Lamentablemente, ya no podía confiar en los autores. Pensándolo bien, parece que al principio tenía puesto un filtro de fanático ciego en mis ojos. Necesitaba un experto. Alguien que pudiera analizar objetivamente por qué estaba ocurriendo esto. Fui a consultar con un experto y obtuve la respuesta de inmediato: — ¿Eres tonto? El entorno es demasiado bueno, tío.
Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela)

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Estás leyendo el capítulo 21 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 5 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.