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Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 19 online gratis en español

🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
6 La historia de Dang Seo-rin tiene un epílogo. Bueno, en realidad, todas mis historias son epílogos. Al menos hasta que llegue a la regresión 1,183. Por lo tanto, sería más exacto decir que la historia de Dang Seo-rin tiene muchísimos epílogos y que hoy solo mencionaré algunos. — Vaya, Undertaker. ¿Ya despertaste? Era el día después de la fiesta de celebración por la derrota del Diez Patas. Todos estaban noqueados por la borrachera. Los que aguantaban el alcohol bebieron hasta caer, y los que no, también. Después de todo, la cabeza del Diez Patas era el mejor de los aperitivos. En ese momento del alba en que la luz azul consume los restos de la noche, Dang Seo-rin estaba de pie bajo un pino blanco. Sola. Su sombra parecía estar despidiendo a la noche que se iba más que esperando al sol que venía. — Sí. He despertado. — ¿No te duele la cabeza? Bebiste muchísimo con el Estrella de Espada. — Tengo un metabolismo que se embriaga rápido y se recupera pronto. Además, no suelo dormir mucho por las mañanas. ¿Y usted, jefa? ¿Se encuentra bien? — Por supuesto. Yo siempre estoy bien. A pesar de sus palabras, su voz seguía ronca. Normal; ayer estuvo 41 minutos cantando hechizos en el campo de batalla y luego dio un concierto en la fiesta. Ni un cantante con cuerdas vocales de acero habría salido ileso de eso. — Supongo que esta es de las últimas veces que me llamarás "jefa". Es una lástima. — Bueno, aunque el Diez Patas haya muerto, no sabemos qué otros monstruos aparecerán. Es muy probable que se vuelva a formar una coalición. Para entonces, tendrá que ser la líder otra vez. — Tienes razón. Dang Seo-rin miró en silencio el cielo del amanecer. — Tienes razón. Como el alcohol aún no se había evaporado del todo de mi cerebro, me uní a ella en silencio para observar el cielo, con la esperanza de que el azul purificara mi resaca. No sé si el cielo tiene propiedades desinfectantes, pero ¿qué más daba? Cuando el cielo del día recibe el sudor de los hombres y el de la noche sus sueños, los pensamientos que no tienen a dónde ir son acogidos por el amanecer. — Oye. El viento a mi lado habló. — ¿Quieres saber cuál es mi sueño? — Ya lo sé. Conquistar todos los mejores restaurantes del mundo. — Ah, eso también. Sí. No puedo renunciar a eso —asintió ella con seriedad—. Pero ahora hablo de otro sueño. ¿Otro sueño? Ladeé la cabeza. ¿Tenía otro? La había servido como jefa desde la vida 4 hasta la 6, pero nunca oí hablar de otro anhelo. — Ah. ¿Se refiere a su ambición de reclutar a tres mil miembros de élite para hacer honor al nombre de Samcheon Segye? — Oh, eso también estaba ahí. ¿Qué pasa, Undertaker? —Ella me miró como si me viera por primera vez—. Siempre actúas como si no te importara nadie, pero me conoces sorprendentemente bien. ¿Acaso eres un otaku de Dang Seo-rin? Pero lamento decepcionar a mi fan: no es ese sueño. — Entonces no tengo idea. ¿Cuál es? — Viajar en tren. Dang Seo-rin se puso de puntillas y extendió la mano hacia el alba. Sus cinco dedos parecieron apretar el cielo con fuerza. — Quiero viajar en tren por este mundo que ha quedado así. — ... ¿En tren? — Sí. No necesito un tren grandioso. Un tren viejo. Uno de un solo vagón que yo misma haya personalizado. —Tarareó como si cantara—. Un trasto que se averíe constantemente y cuyas ruedas no giren si no lo cuido yo misma. Pero donde pueda comer, dormir, moverme e incluso colgar la colada. Como una autocaravana o un yate. — No sé si quedarán vías en condiciones. Ni siquiera los trenes KTX que el gremio usa como refugio pueden circular. Solo las carreteras de un solo carril están siendo mantenidas por el Taller de Busan. — Bueno... para eso está el misterioso poder de la magia. —Hizo unos gestos de boxeo en el aire—. Iré reparando las vías dañadas de este mundo una a una mientras avanzo. De estación en estación, para siempre. Dejando siempre tras de mí unos rieles hermosos. — Hum. — Iré, e iré, y seguiré yendo... Y cuando ya no pueda avanzar más y llegue a una estación destartalada frente al mar... una estación donde un solo poste de luz se yerga como un guardagujas solitario... — ... Dang Seo-rin no terminó la frase. Sentí una punzada de inquietud y la miré a la cara. Fue una sensación extraña, como si ella fuera a desplomarse en cualquier momento. — ¿Jefa? — Hum. —Dang Seo-rin parpadeó. Se apoyó en la escoba que siempre cargaba (su "artículo esencial de bruja")—. Tenía el mismo aspecto de siempre. — Undertaker. ¿De verdad no quieres ser mi vice-líder? Como sabes, a nuestro gremio le va muy bien. No tendrás otra oportunidad así. Te arrepentirás después. — ... Pensé que era algo serio y resulta que es lo mismo de siempre. No pienso usar el gorro cónico. — ¿Ah, sí? Pues una pena. Dang Seo-rin se alejó saludando ligeramente con la mano a sus espaldas. — Bye bye. Daré un paseo antes de volver. No me sigas, quiero disfrutar del paisaje sola. — ¿Cuándo volverá? — No sé. ¿En una hora, quizá? Pasó una hora, pasaron dos, y Dang Seo-rin no regresó. La coalición envió un equipo de búsqueda. Tres horas después de su desaparición, la encontraron desplomada en un sendero del bosque. Desde ese día, Dang Seo-rin no volvió a levantarse. 7 — ¿Cómo está la salud de la líder de Samcheon? — Es... extraño —el equipo médico se veía sombrío—. Sus funciones corporales han decaído de forma generalizada. Pensamos que era una maldición, pero no lo es. Solo podemos decir que es algo insólito... Lamento decir esto, pero no sería raro que cerrara los ojos en cualquier momento. — Entiendo. Me preparé mentalmente y entré en la habitación. Era una de las pocas habitaciones individuales de un hospital que aún funcionaba con normalidad en Corea. Mis ojos se cruzaron con los de Dang Seo-rin junto a la ventana. Estaba leyendo una novela, apoyando su peso no en su amado tren, sino en las ruedas de una silla de ruedas. — ... — ... Hubo un silencio. Tras unos 30 segundos, ella cerró el libro con un golpe seco y lo dejó sobre su regazo. — Es mi esperanza de vida. Fueron las primeras palabras de alguien a quien no veía en dos semanas. — ¿Su esperanza de vida? — Sí. Al fin y al cabo, ese es el tema principal, ¿no? Odio este ambiente. Digámoslo ya y hablemos de otra cosa. —Ella se encogió de hombros con la misma naturalidad de siempre. Si no fuera por la silla de ruedas, nadie creería que le pasaba algo. Es más: el gorro cónico colgaba del perchero y la escoba estaba apoyada contra la pared como un simple utensilio de limpieza viejo, no como el tesoro de una bruja. Sentí que esa habitación era un insulto a la esencia de Dang Seo-rin. — Mi magia se vuelve más poderosa cuanto más quemo mi esperanza de vida. Es la habilidad que desperté junto a la magia. Le puse un nombre elegante: \[Intercambio Equivalente\]. No es un concepto muy extraño, ¿verdad? \[1\] \[1\] Intercambio Equivalente: El término coreano Deung-ga-gyo-hwan es un concepto filosófico y económico, pero muy popularizado por el anime Fullmetal Alchemist. En este contexto, implica un sacrificio físico por un beneficio mágico. — Entonces... — Sí. Vaya, ese Diez Patas era terriblemente resistente. ¿Qué clase de monstruo aguanta hasta la décima melodía? Pensé que moriría en el acto, no sé cómo sigo viva. En fin, que no es una enfermedad. No supe qué decir. No por falta de palabras de consuelo, sino por el profundo impacto que sentí. "Nunca lo mencionó". Que Dang Seo-rin era una usuaria de habilidades múltiples. Que además de su magia, tenía el poder de obtener potencia de fuego temporal quemando su propia vida. Ni siquiera cuando la serví como su mano derecha me reveló su arma secreta. — ... ¿Acaso planeaba morir en la batalla contra el Diez Patas? — Sí —asintió ella con total naturalidad—. Era un enemigo contra el que no podíamos asegurar la victoria sin arriesgar la vida. ¿No crees? Tú, el Estrella de Espada, los Despertados, los soldados y los voluntarios... todos. No pude negarlo. Yo mismo había sacrificado siete vidas para llegar hasta aquí. Recordé sus palabras en regresiones pasadas, justo antes de la subyugación. — _30 minutos. Solo aguanten 30 minutos. Manifestaré una Gran Magia para volarle la cabeza al Diez P_atas. — Undertaker. Estrella de Espada. No importa el método, aguanten 30 minutos. En aquel entonces, ella ya estaba preparada para morir. Realmente nos estaba pidiendo: "Aguanten 30 minutos hasta que yo muera". Pero la subyugación del Diez P_ata_s tomó 41 minutos. Había consumido su vida mucho más allá del límite. — ... Me costaba calmar la agitación de mi corazón. Para mí, la regresión era una herramienta para probar las posibilidades de los demás. La mayoría cambiaba de acciones y resultados según el ciclo. Pero había cosas que nunca cambiaban, sin importar las repeticiones: la fuerza del corazón y la firmeza de las convicciones. En cada vida, Dang Seo-rin siempre hablaba de derrotar al monstruo y pedía 30 minutos. Su principio de "sacrificar su vida para destruir al enemigo de la humanidad" era una constante inmutable. — Dice que consume su esperanza de vida, ¿pero cómo funciona exactamente el Intercambio Equivalente? — Ah. Al despertar la habilidad, apareció que mi esperanza de vida natural era de 85 años. Entonces, puedo decidir mentalmente: "Voy a usar tantos años de los 60 que me quedan" y mi magia se potencia automáticamente. — ¿Entonces consumió más de 60 años en la batalla? — E-er... —Dang Seo-rin frunció el ceño—. Eso es lo que me resulta extraño. — ¿Eh? — ¿Te lo dije? No esperaba aguantar más de 30 minutos cantando hechizos. Según mis cálculos, cantar hasta la sexta melodía ya me dejaba en el límite. —Se tocó la barbilla—. El Canto de Hechizos consume maná de forma exponencial con cada melodía superpuesta. Literalmente, exponencial. En teoría, era imposible llegar a la décima melodía aunque quemara mis 60 años. — Pero lo hizo perfectamente. — Exacto. ¿Verdad que es raro? Mientras cantaba detrás de ustedes me preguntaba: "¿Por qué esto funciona? ¿Cómo es posible?". Tenía la cabeza llena de signos de interrogación. — ... — Uf, hasta me daban sudores fríos. En ese momento, una extraña premonición, diferente a la ansiedad pero con una vibración similar, recorrió mi espalda. — Jefa. ¿Exactamente cuántos años de vida consumió en esa batalla? — ¿Eh? Estaba tan concentrada que no los conté uno a uno. A ver... — ... ¿Fueron aproximadamente 250 años? — Oh —asintió ella—. Sí. No es exacto, pero fueron más de 200 y menos de 300. Unos 250 años. ¿Cómo lo supiste? Una corriente eléctrica, una iluminación, recorrió mi cuerpo. Por ejemplo. Digamos, supongamos por un momento... —_¿Y si la esperanza de vida que Dang Seo-rin no consume se hereda a la "próxima regresión"?_— No sé qué finales tuvo ella en las vidas 1 a 3. Seguramente también luchó contra el Diez Patas. Pero sin el Viejo Scho y sin mí, el escuadrón suicida habría sido aniquilado en 5 minutos. Ella habría muerto antes de poder cantar. Su vida natural era de 85 años. Si restamos su edad actual y la esperanza consumida en otros eventos menores, le quedarían unos 45 años. Es decir: entre la vida 1 y la 5, donde la batalla no se prolongó, ella dejó "sobrantes" unos 40-45 años por vida. Desde la vida 6, cuando se unió Scho, la batalla cobró ritmo. Ella quemó su vida con más generosidad: 10 años más, 15 más, 20 más... Esos años se fueron "acumulando" poco a poco. Al llegar a la vida 10, sin ella saberlo, tenía ahorrados 250 años en su "cuenta bancaria" de esperanza de vida. "Si esta deducción es cierta..." Lamentablemente, Dang Seo-rin había gastado todo ese ahorro en esta vida 10. Pero mi regresión no terminaba ahí. Continuaría. Y dependiendo de la situación, ella podría seguir ahorrando vida. "¿Qué pasa si ahorra 500 años? ¿O 1,000? ¿O 2,000?" No pude evitar temblar. — Líder de Gremio. — ¿Eh? Inconscientemente, volví a llamarla como antes. Ella no pareció notar la extrañeza y ladeó la cabeza. — ¿Qué pasa? — Tengo algo muy importante que decirle. 8 Le conté que yo era un regresor. Y que, posiblemente, su esperanza de vida se acumulaba con cada ciclo. — ¡Eso es increíble! —Dang Seo-rin estuvo fascinada, sorprendida y con los ojos brillantes durante toda mi explicación—. ¡¿Así que tú eras en realidad mi subordinado?! — ¿Ese es el punto que le sorprende...? — ¡Pues claro! ¿Qué más me va a sorprender? Vaya, mi versión de otras vidas también era genial. Mi ojo no me falló. Ese perchero tuyo pide a gritos un gorro cónico. Oye, Undertaker, ¿no quieres que seamos "amigos brujos"? ¿Qué demonios era un "amigo brujo"? — ¿No considera la posibilidad de que le esté mintiendo? — ¿Eh? ¿Por qué pensaría eso? Somos compañeros de armas. Si dices que eres un regresor, debe ser verdad. —Soltó una pequeña risa que se convirtió en tos. Cada vibración de su tos dejaba escapar un hilo de su vida restante al aire—. De todos modos, tú y yo tenemos sueños parecidos. — ¿Perdón? — Vas avanzando mientras reparas los rieles rotos de este mundo, uno a uno. Los rieles que el Diez Patas destrozó, las vías muertas que otros monstruos rompieron. Si reparas cada tramo, algún día las vías conectarán estación con estación, y otros podrán caminar por ese sendero. — ... — No está nada mal. Aunque no tuviera la \[Memoria Completa\], jamás habría olvidado las palabras que escuché en ese momento. Dang Seo-rin sonrió. — Es una casualidad. No puedo caminar contigo por esos rieles que reparas, pero al menos mi esperanza de vida te seguirá con el mismo paso que tú des. No podemos ir juntos en vida, pero somos compañeros en la muerte. Dang Seo-rin extendió la mano con una sonrisa persistente. El libro de su regazo se deslizó y cayó al suelo. Chrrrk. Las páginas blancas, que no pudieron ser alas, quedaron entreabiertas en el piso. Sus ojos brillaban con intensidad. Sus cinco dedos apretaron mi antebrazo. Aquella mujer que perdió a sus padres y hermanos ante los monstruos, y que no pudo evitar convertirse en alguien "extraño" que amaba las brujas y los trenes, me sujetaba con fuerza. — No desperdicies mi vida, úsala bien, Undertaker. — ... — Tuvimos que llegar a la décima melodía para vencer al Diez Patas. Es un desperdicio enorme. Tienes que hacerte más fuerte. Y así fue. — No dejes que use demasiado mi vida con el Canto de Hechizos. Es solo una corazonada, pero siento que el Diez Patas no es el final. Esos tipos pueden ser más fuertes. Quizás no necesitemos 250 años, sino 500 o 1,000. Debo tener tanta vida acumulada como sea posible para prepararnos para lo que venga después. Y así fue. — Y por lo que más quieras, no le digas a mi versión de la próxima vida que eres un regresor. Soy una codiciosa y una fanática de las compras impulsivas; jamás podría pensar en plan "voy a tirar esta vida por la siguiente". Si me entero de que me quedan cientos de años, los gastaré todos en el presente. Asegúrate de que mi vida se acumule hasta que llegue la verdadera crisis final. Y así fue. — Y asegúrate de ser siempre mi vice-líder en las otras vidas. Eso... no fue así. Dang Seo-rin sonrió radiante. — Cuento contigo de ahora en adelante, mi compañero del tiempo. Esa noche, Dang Seo-rin murió. Sus cenizas fueron esparcidas en la playa. Cumplir su última voluntad no fue fácil. Me hice más fuerte y el Diez Patas dejó de ser un reto. Ya no hizo falta que ella cantara hasta la décima melodía. Pero aunque el Diez Patas desapareció, surgieron otros enemigos poderosos, y ella siempre se ponía en la vanguardia. Siempre al final de los rieles rotos. Apoyarla en las sombras para que no gastara su vida a la ligera era más difícil de lo que pensaba. Incluso hubo una catástrofe en la que perdí todos sus "ahorros" de golpe. Pero fue solo un error. Ahora que he superado la vida 1,000, calculo que Dang Seo-rin ha acumulado decenas de miles de años. Al menos más de 30,000 años de vida. "Si cantara ahora... ¿hasta dónde llegaría su canción?" A veces, mientras bebo café, me imagino la escena. Dang Seo-rin cantando en algún campo de batalla. Primera melodía, segunda, tercera... Por más que se superpongan, su canto no termina, resonando más allá del horizonte, en todas las playas donde llegan los rieles de este mundo. Solo entonces ella llegaría a la costa que tanto anhelaba, con su gorro cónico y su bastón, montada en su tren de un solo vagón. Deseo escuchar esa canción algún día, pero al mismo tiempo, espero que el día de escucharla no llegue jamás. En las vidas actuales, cada vez que nos cruzamos, ella me pregunta lo mismo que en la vida 4: — Undertaker. ¿No quieres unirte a mi gremio? Puedo darte el puesto de vice-líder. Entonces sonrío levemente y respondo: — No pienso unirme. No puedo evitarlo. ¿No cree que ese gorro cónico es un poco demasiado, jefa?
Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela)

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Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 19

Estás leyendo el capítulo 19 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 5 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.