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Leer Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 367 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Suho era impotente en este mundo, un mundo creado bajo las leyes dictadas por los Itarim. Toda su fuerza, cada gramo de crecimiento, no significaba nada aquí. Aun así, algo quedaba. No era realmente su poder, y nunca lo sería. Era una oscuridad primordial sin amo, un solo fragmento, y el único que escapaba a las leyes de los Itarim. Suho llegó a las profundidades más profundas de su alma, a un reino que ni siquiera los Itarim podían tocar. "Despierta, Kandiaru" La voz tranquila se convirtió en el hechizo que contradecía las reglas de este mundo. De repente, el mundo se detuvo. Todos los fanáticos que rodearon y se burlaron de Suho se quedaron congelados, igual que ellos. Los ecos de sus risas desdeñosas se apagaron. Las leyes de los Itarim que habían atado a Suho también cesaron. Era como si alguien hubiera pausado y, poco a poco, todo se desvaneciera en blanco. La textura misma de la realidad desapareció. Cuando Suho abrió los ojos de nuevo, se encontró en un lugar que conocía bien. Era una extensión blanca y pura, que se extendía infinitamente hasta el horizonte. Este era el reino de los Monarcas muertos, el mundo de la nada. En el extremo opuesto, un Monarca muerto permanecía, mirando al aire con la mirada perdida. \[Rey de los Espectros Demoníacos, Monarca de la Transformación\] Era el espíritu de Kandiaru, ya muerto hace mucho tiempo y consumido por la oscuridad primordial. Miró a su alrededor con aire y murmuró para sí mismo: "Este lugar..." ¿Dónde estaba? ¿Por qué estaba allí? Kandiaru intentó recordarlo. Lo último que recordaba era... Se había convertido en Apóstol de los Dioses Exteriores y se enfrentaba al hijo del Monarca de las Sombras, el hijo de Sung Jinwoo. Estaba a punto de robar el cuerpo de ese niño maldito y convertirlo en un recipiente inmortal. Luego, sin previo aviso, su conciencia se rompió, y ahora, había abierto los ojos en ese espacio desconocido. Solo entonces se dio cuenta de que su cuerpo se había convertido en un espíritu transparente. "¡Tú!" gritó. Kandiaru finalmente se dio cuenta de que Suho estaba delante de él. En ese momento, los últimos recuerdos perdidos le regresaron con perfecta claridad. Nidhogg. Miles de millones de humanos habían volado hacia él, y toda esa energía había destrozado su barrera infinita. Una llama negra de destrucción había atravesado su corazón. Suho estaba en el centro de todo, con los ojos brillando fríamente. "¡Tú! ¡Me mataste!" El resentimiento del difunto Monarca ardía en el aire como fuego. Había buscado la vida eterna. El sueño al que había dedicado toda su vida había sido destrozado una vez por Sung Jinwoo, y ahora por su hijo. "¿Por qué? ¿Por qué tú y tu padre deben interponerse en el camino de mi inmortalidad?" Una serie asesina de círculos mágicos rodeó a Suho al instante, pero no se inmutó. Se mantuvo de pie con los brazos cruzados, asimilando con calma la rabia. Era una imagen familiar, pero ahora las cosas eran diferentes. Ahora, Suho era el verdadero amo de este mundo. "¿Eso es todo por tus últimas palabras?" preguntó Suho. "¿¡Qué?!" Ante la provocación de Suho, la rabia de Kandiaru alcanzó su punto máximo. Sin embargo, justo antes de que sus ataques llegaran a Suho, una sola frase lo detuvo todo. "Te haré inmortal" Los hechizos de Kandiaru se congelaron en el aire, colgando a centímetros de la cara de Suho. "¿Qué...? ¿Qué tonterías son estas?" "Tu deseo. Lo concedo" "¡Ja!" Ante la descarada afirmación de Suho, Kandiaru resopló. La risa se le escapó de los ojos al instante, y de repente, su rostro estaba muy cerca del de Suho, fulminándolo con la mirada, apretando los dientes. "¿Sabes siquiera? Los Monarcas no tienen sombras. Por eso ni siquiera tu todopoderoso padre, el Monarca de las Sombras, pudo controlarlos como sus sirvientes. Cuando un Monarca muere, vuelve a la nada. ¿Entonces qué te hace pensar que podrías hacer algo así? ¿Crees que puedes hacer lo que tu padre no pudo?" A pesar de la burla abierta de Kandiaru, Suho simplemente asintió, relajado. "Así es. No soy mi padre. No puedo convertirme en él, y no tengo intención de intentarlo. De todas formas es imposible" Suho se encogió de hombros con naturalidad. "¿Por qué, preguntas? Porque está ahí, encima de mí. Aunque usara al máximo el sistema de niveles que creaste, nunca podría convertirme en el Monarca de las Sombras" Cuanto más hablaba Suho, más inestable se volvía la mirada de Kandiaru. Estas palabras tenían un vínculo profundo con la propia vida de Kandiaru. Suho notó su expresión y soltó una risa seca. "¿Por qué esa cara de sorpresa? ¿Te suenan mis palabras? Viviste como el segundo al mando del mundo arcano. Pero en esos momentos finales, eras diferente. Eso te lo concedo. Conseguiste lo que querías. Ahora estás muerto, pero al menos por un momento, gracias a todos tus esfuerzos, te convertiste en el Monarca de la Transfiguración y el Rey de los Espectros Demoníacos" "Error..." dijo Kandiaru, apretando los dientes. Su voz le recordaba a un caballo de carreras, cansado tras correr sin fin. "Mi sueño no era convertirme en Monarca. Lo que quería, todo lo que siempre quise, era la eternidad. Por eso estaba dispuesto a convertirme en seguidor de los Dioses Exteriores si era necesario para—" "¡Sí! ¡Eso es exactamente lo que quería oír!" dijo Suho, interrumpiéndole. Sonrió. "¿Así que no importa si no eres Monarca, mientras vivas para siempre?" "¿Qué? No entiendo..." Kandiaru parecía desconcertado. Suho apretó el puño y lo golpeó contra su pecho. "En ese caso, déjame volver a presentarme" Con eso, comenzó su autopresentación. "Me llamo Sung Suho. Mi afición es dibujar. Mi trabajo es, bueno, el Protector del Árbol del Mundo, el Monarca de la Trascendencia y... la Sombra del Árbol del Mundo. Por cierto, el árbol ya está muerto. Y en cuanto a en qué soy bueno..." Su sonrisa solo se ensanchó. "Interrumpiendo el sueño eterno de los Monarcas muertos. Los mismos Monarcas que ni siquiera mi padre pudo despertar" De repente, Suho lanzó el puño que había estado golpeando su pecho hacia Kandiaru y le hizo una oferta que no pudo rechazar. "Ahora, déjame hacer mi sugerencia de nuevo. Ese sueño que no pudiste cumplir en la vida, lo puedes lograr conmigo. Eso es, mientras no te importe la forma que tendrás que tomar" Kandiaru guardó silencio. Sus ojos vacilaban violentamente entre la codicia, la duda y el más leve destello de esperanza. ¿Eternidad? Frente a ese deseo desesperado, la humillación de unirse con el mismo enemigo que le había matado no significaba nada. "Vale... Acepto" Kandiaru esbozó una sonrisa siniestra y extendió el puño, encontrándose con el de Suho. "Una decisión sabia", respondió Suho, sus miradas se cruzaron. "Entonces empecemos" Suho, con la mirada seria, hizo su declaración, y las palabras se convirtieron en una invocación de poder. "Oscuridad primordial sin amo. Como la Sombra del Árbol del Mundo, te ordeno que regreses a Nidhogg. Quédate allí, para siempre, hasta que aparezca tu próximo amo" "No habrá una próxima. Si eso pasa, los destrozaré", afirmó Kandiaru mientras se reía con voz oscura, con los ojos brillando de malicia. En ese instante, el mundo de blanco puro que le rodeaba, la Sombra del Árbol del Mundo, se derrumbó, engulliendo al Kandiaru muerto entero. Se convirtió en un vórtice que giraba frenéticamente con él en el centro. Sin embargo, el monarca muerto ya no estaba allí. En su lugar había otra criatura. \[Nidhogg, la Serpiente que se alimenta de las raíces del Árbol del Mundo\] La enorme serpiente envuelta en escamas blancas ahora miraba hacia abajo a Suho en todo su esplendor. Ahora solo tenía una cabeza que contenía la oscuridad primordial, pero no era el mismo Nidhogg impulsado por un instinto bestial sin mente que había sido en el pasado. Ahora era la oscuridad primordial, y el espíritu del Monarca muerto, Kandiaru. Con la bendición del Monarca de la Trascendencia, ahora controlaba la única cabeza de la serpiente. Suho levantó la vista hacia la criatura colosal y se encogió de hombros. "¿Pero ahora qué? El Árbol del Mundo que se suponía que debías comer ya está muerto" "Entonces, devolverle la vida será lo primero de la lista" Desde dentro de Nidhogg, Kandiaru movió su larga lengua y se rió por lo bajo. Su voz rezumaba veneno. Las comisuras de la enorme boca de Nidhogg se abrieron en una sonrisa grotesca. "Para hacer crecer el Árbol del Mundo de nuevo y así poder roerlo para siempre, necesitaré una gran cantidad de nutrientes. Por ejemplo..." "¿Un dios, quizá?" Suho le devolvió una sonrisa pícara. Sus ojos fríos brillaban. "Ahora, por fin, compartimos el mismo objetivo. ¿Empezamos?" Con eso, hubo un destello repentino, y el tiempo congelado comenzó a avanzar de nuevo. En un abrir y cerrar de ojos, todo cambió. Los Itarim abrieron los ojos de par en par, sorprendidos. Esto simplemente no era posible. "¿Cómo...?" Suho se había liberado de la prisión perfecta que los Itarim habían creado y ahora los miraba fijamente, con un Nidhogg de Sombras blanco y brillante enroscado a su alrededor como una capa viviente. Suho no respondió a su pregunta. En cambio, le habló a Kandiaru. "¿Lo ves, Kandiaru?" "Qué decepción", murmuró Kandiaru. "Este mundo es un proyecto apresurada. Demasiadas vulnerabilidades" Chasqueó la lengua. Los Itarim fueron los creadores. Si querían luchar, fabricaban armas para hacerlo por ellos. Si querían crear leyes, creaban herramientas para diseñarlas. Así era más eficiente. En ese sentido, Kandiaru había sido en su día el más efectivo de los "diseñadores" que habían creado. "Comenzaré el diseño" Incontables círculos mágicos florecieron alrededor de Suho en un instante en obediencia a la voluntad de Kandiaru. Giraban como un reloj mientras comenzaban a sobrescribir las leyes de los Itarim. Había una frase para esto en términos humanos. \[Hackeando el sistema\] "Bueno" dijo Suho, "Nunca me había alegrado tanto de verte" Suho sonrió al ver cómo los mensajes familiares del sistema reaparecían ante sus ojos. Mientras tanto, el rostro del Itarim se puso rojo de rabia. "¡Cómo te atreves a manipular mis leyes!" La furia de los Itarim rompió algunos de los círculos mágicos de Kandiaru, pero Kandiaru no se detuvo. "Déjame hacerte una pregunta, Suho", susurró como un demonio. "¿Qué crees que es más fácil, pintar un cuadro o destrozarlo?" El sistema sonaba repetidamente. \[Hackeando el sistema\] \[Hackeando el sistema\] \[Hackeando el sistema\] "La respuesta es destrozarlo, claro" Por fin, apareció una fractura en el mundo perfecto. "Es lo que ustedes, los humanos, llaman una puerta" Un sonido resonó—el sonido de algo rompiéndose. \[Hackeo exitoso\] Se había formado una pequeña ruptura en el mundo forjada a mano por los Itarim. Desde dentro de esa abertura, una mano negra como la zanga brotó, un contraste brusco con el cielo brillante y radiante. Dos manos, envueltas en humo negro, se agarraron a los bordes de la grieta y lucharon por salir adelante. "¡KIEEEEEEEEK!" "Ahí está", dijo Suho, sonriendo mientras miraba la escena. "¡Joven Monarca!" llamó la voz desde dentro. Una vez que comenzó la fractura, se extendió de forma incontrolable. El cielo, antes pacífico, empezó a astillarse como una telaraña. "¡Esto no puede ser!" Al verlo, los Itarim desaparecieron de repente. Por un instante, Suho lo vio. El aula tranquila se había convertido en una grotesca cueva cubierta de moco, y los estudiantes que sonreían con alegría se transformaron en monstruos horribles antes de volver a la normalidad. "Así son estos mundos hechos a mano", dijo Kandiaru. "Solo una carcasa colgada sobre una estructura existente" Tenía razón. Los Itarim no habían tenido tiempo de hacer las cosas bien. "Si hubieran tenido más tiempo, incluso yo podría haber tenido dificultades. ¿Pero esto? Esto no es nada. Destrozarlo es bastante disfrutable" La forma de Kandiaru se expandió alrededor del cuerpo de Suho, luego abrió su enorme fauce y rugió hacia el cielo. Un haz de luz negra salió en línea recta. "La magia en sí es complicada, pero el principio básico no lo es", dijo. "Primero, crea una grieta. Luego golpéala. Con fuerza" Su objetivo era la grieta dimensional por donde Beru empezaba a abrirse paso. "Como arquitecto, mi papel ha terminado. Ahora es el momento de que las armas entren en escena" La oscuridad explotó. En esa erupción de luz, Beru descendió como un rayo. Aterrizó delante de Suho. "Joven Monarca", dijo con firmeza, "Comandante Beru, presentándome para el servicio. A partir de ahora..." Se incorporó por completo, una energía negra chisporroteando por todo su cuerpo, más hambriento de batalla que nunca. "Pondré fin a este miserable pequeño dios" Se escuchó un estruendo profundo.
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Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 367

Estás leyendo el capítulo 367 de Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela), un novela. La existencia de la Tierra está amenazada una vez más mientras los Itarim, los dioses de otros universos, buscan llenar el vacío dejado por el Ser Absoluto. Sung Jinwoo no tiene más remedio que enviar a Beru, el rey de… Este capítulo tiene publicado el 24 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) tiene 376 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.