Leer Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 368 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
El cielo, antes pacífico, se desgarró en un instante, como si alguien hubiera cogido un pincel gigante y pintado sobre el claro lienzo azul en negro. Tras la llegada de Beru, nubes de tormenta negras como la noche se alzaron sobre los edificios medio destruidos, cubriendo rápidamente el cielo.
Al observar más de cerca, quedó claro que no eran nubes normales. Eran el ejército de los Itarim, gigantes cenicientos con alas sagradas y azules, demasiado inquietantes para llamarles ángeles, pero demasiado divinos para ser demonios. Estaban armados con el poder divino de los Itarim, y llenaban el cielo, incontables en número.
"Te lo he dicho una y otra vez, los universos exteriores están llenos de crías como estas", dijo Beru.
Eran muy parecidos a los seguidores que Suho había derrotado, uno a uno, en la Tierra. Llenaron el cielo por completo, taponando el sol con su abrumadora cantidad. Sin embargo, a pesar del número aterrador de enemigos, había un fanático cuyo espíritu combativo solo se encendía aún más.
Con un grito, una estela oscura se elevó hacia el cielo.
"¿Eso es todo lo que tienes?" Beru, el comandante, voló solo hacia el ejército, dejando un rastro negro detrás de él, escupiendo una furia pura que iba más allá de la locura. "¡Te atreviste a secuestrar al Joven Monarca! ¡Por ese pecado, les cortaré la cabeza a cada uno yo mismo!"
Estaba dominado tanto por la culpa como por la rabia, furioso por haber dejado a Suho en peligro. Había luchado desesperadamente por romper su interior, y ahora, con Suho a salvo, toda esa desesperación había explotado en ira.
"¡Devoraré a cada uno de ustedes! ¡No quedará ni uno solo!"
Su cuerpo se sumergió en el corazón de la nube oscura. La formación de ángeles cenicientos se partió de golpe, como una hoja negra desgarrando seda blanca pura. El sonido del combate estalló.
Beru estaba completamente consumido por el frenesí. No había un patrón fijo en sus ataques, solo la pura y caótica danza de la matanza impulsada por el instinto. Dondequiera que pasaban sus garras, las alas angelicales eran destrozadas. De una sola patada, su sagrada armadura se arrugó como papel. Sangre gris pútrida caía como lluvia. El cielo resonaba con los gritos del ejército de Itarim. Fue una masacre de magnitud abrumadora. Por muchos oponentes que enviaran, Beru era un guerrero que había servido al lado de Jinwoo, un asesino en la guerra contra los Dioses Exteriores. Para él, los ángeles que inundaban el cielo no eran más que presas.
Mientras esta brutal batalla se libraba arriba, en tierra comenzaba otro tipo de combate.
"Mira, Suho", dijo Kandiaru con una sonrisa oscura.
Renacido como Nidhogg, se enroscó alrededor del cuerpo de Suho como un sudario. Docenas de círculos mágicos giraban a su alrededor como los engranajes de una gran máquina, hackeando las leyes del mundo forjadas por los Itarim.
En ese momento, el mundo mismo volvió a parpadear. No duró más de una décima de segundo, pero en ese parpadeo, el pacífico aula se transformó de nuevo en una cueva repugnante, cubierta de baba. El hedor a sangre y podredumbre inundó el aire. El aire se volvió pegajoso, distorsionado por una pulsación espantosa que parecía pinchar el cerebro de Suho. Los estudiantes sonrientes se transformaban en monstruos horribles, y luego volvían a su forma de nuevo. Al instante siguiente, todo volvió a la normalidad.
Este fenómeno se repetía una y otra vez, como un escenario iluminado por un foco parpadeante. Era el resultado de una batalla, una guerra invisible entre las leyes de los Itarim y los hechizos de Kandiaru.
"Los Itarim están luchando dos guerras a la vez" La voz de Kandiaru resonó en la mente de Suho. "Una en el cielo, contra el insecto loco que es la mascota del Monarca de las Sombras. La otra está aquí abajo, intentando desesperadamente reparar las leyes de este mundo que sigo rompiendo"
En resumen, los Itarim estaban desplegando todas sus fuerzas hacia el cielo para eliminar a Beru, el "error" que se había infiltrado en el sistema, mientras intentaban parchear los ataques continuos de Kandiaru.
"En otras palabras, su poder se divide y dispersa"
Mientras Kandiaru soltaba otra carcajada y conjuraba otro círculo mágico, descubrió el nombre de la ley que defendía este mundo.
"¿Lo sabías? Este mundo se llama la Etapa Solitaria de lo Divino. Y tú eres ese dios solitario"
Al final, todo esto existía únicamente para aislar a Suho y debilitarlo. Estaba destinado a sellar el poder de Suho y fundirlo gradualmente en las leyes de los Itarim.
"Pero Beru no es alguien que te pertenezca. Es el más fuerte de tus compañeros y, al mismo tiempo, el único que no está sujeto a las leyes de este mundo. Fascinante, ¿verdad?"
Kandiaru rió, disfrutando de su propio brillo. Había aprovechado una laguna legal para arrastrar a Beru a este mundo, y Beru ahora era un auténtico error en el sistema.
"Pero ahora tú eres el problema, Suho" Su mirada se posó en Suho. "Están cansados de este juego. Han decidido simplemente matarte"
En cuanto esas palabras salieron de la boca de Kandiaru, todos los estudiantes del aula empezaron a acercarse lentamente a Suho. Aún sonriendo ampliamente, hablaron con voces amables.
"Suho, no pareces feliz. ¿Pasa algo?"
Se acercaron, preguntando por su estado.
"¿Te encuentras bien?"
"¿Estás enfermo?"
"¿No estás enfermo?"
"¿Por qué no estás enfermo?"
Sin embargo, en sus manos sostenían cúteres, cuchillos de tallar y fragmentos de cristal roto.
"¿No puedes estar enfermo?"
"¿Qué tiene de malo eso?"
"¿No puedes morir?"
"¿Qué tiene de malo morir?"
Docenas de voces comenzaron a solaparse, formando una extraña y extraña armonía.
"¡Mata a Suho!"
Gritaron y se lanzaron hacia él todos a la vez. La pura presión de su intención asesina ardía, y sus hojas enloquecidas intentaban acabar con la vida de Suho.
"Los Itarim han renunciado a capturarte vivo. Ahora, quieren matarte y quitarte tu poder", dijo Kandiaru, observando la escena con calma y desinterés. Luego volvió a mirar a Suho. "Entonces, ¿Qué vas a hacer ahora? Suho, sigues siendo impotente en este mundo. Este sigue siendo un mundo gobernado por las leyes de los Itarim. En esta situación, ¿Qué puedes hacer, un humano común sin ni una pizca de maná?"
Suho escuchó en silencio, luego cambió de postura, esquivando las cuchillas que se lanzaban hacia él. Se deslizó con facilidad entre los ataques de los fanáticos, agarró a uno por la parte trasera de la cabeza y lo estrelló contra el suelo. El rostro sonriente del fanático raspó el duro hormigón.
"¡Mueree!"
Los demás gritaron mientras entraban corriendo, ansiosos por no perder la oportunidad. Suho cogió un caballete de madera a su lado y lo lanzó. Chocó contra el grupo, haciéndolos tambalearse. Aun así, no mostraban signos de dolor. Sin dudarlo, recogieron los pedazos rotos y cargaron de nuevo.
Suho observó tranquilamente su llegada y murmuró a Kandiaru. "Tienes razón... Ahora mismo no tengo luz. No tengo maná ni habilidades. Pero..." Suho enderezó la postura y recogió un lápiz del suelo. "Ahora mismo, esto es todo lo que necesito"
Era solo un lápiz, pensado para dibujar. Suho lo giró entre los dedos y luego lo cambió a un agarre invertido. Entonces la mirada en sus ojos cambió. La mano que, en este mundo, solo conocía la sensación de lápices y pinceles ahora recordaba el peso de una daga. Ya no tenía la expresión de un estudiante de arte lánguida. Eran los ojos de un cazador experimentado que había sobrevivido a innumerables batallas.
"¿Ah?"
Una chispa se encendió en la mirada de la serpiente blanca Kandiaru.
Los ojos de Suho ahora seguían cada golpe entrante, leyendo cada trayectoria y señalando las debilidades de sus enemigos que se acercaban.
"Déjame demostrártelo", dijo Suho.
Su cuerpo se movía, suave como el agua que fluye. Se deslizó junto al primer alumno que se lanzó hacia él y le clavó el lápiz en el cuello. Luego lo sacó de nuevo. El estudiante se desplomó, sangre negra brotando de una arteria seccionada. Salpicó por todas partes. Nunca habían sido humanos para empezar, solo monstruos disfrazados de personas bajo las leyes de los Itarim.
"Oh Itarim..."
Incluso en la muerte, su expresión seguía embelesada. Esa muerte marcó el inicio de una verdadera masacre.
Suho se movía rápidamente entre la multitud de estudiantes, repitiendo la misma técnica una y otra vez. Su movimiento era contenido pero preciso, mecánico pero refinado. Dondequiera que pasaba, los fanáticos caían como hojas de otoño.
Kandiaru observó la escena y dijo: "No está mal para un niño como tú. Así que esto es resultado de pura habilidad física y experiencia en combate, sin ningún toque de maná ni uso de habilidad"
Sentía una admiración genuina. Kandiaru alzó la voz, como si quisiera que todos los Itarim que acechaban en las sombras lo oyeran.
"¿Lo sabías? El maná no tiene sentido. Tu padre, Sung Jinwoo, empezó con solo diez de mana al principio. Podría haber sido cero"
Una sonrisa lenta y oscura se dibujó en sus labios.
"Y yo, Kandiaru, fui quien transformó a ese cazador de rango E en el Monarca de las Sombras. ¡Jajaja!"
Mientras su risa arrogante resonaba, los ojos de pupilas rasgadas de la serpiente brillaron con una luz brillante. Mientras observaba la batalla, un hechizo que llevaba tiempo preparando finalmente llegó a su finalización.
"¡Ahora, Suho! ¡Aquí es donde realmente comienza! Este es un sistema de progresión completamente nuevo. ¡No el de tu padre, sino uno hecho solo para ti!"
¡Ding!
\[Se ha enviado una misión de emergencia.\]
"¿Ah, sí?" dijo Suho. Una ventana del sistema familiar y profundamente bienvenida apareció ante él.
\[Misión de emergencia: ¡Derrotar al enemigo!\]
\[Hay entidades hostiles cerca con intenciones asesinas hacia el jugador. Elimínalos para garantizar tu seguridad. Si no sigues las instrucciones, se te impondrá la sanción correspondiente.
Enemigos a eliminar: 30.000
Enemigos eliminados: 48\]
"¿Treinta mil?"
Suho entendió de inmediato el significado de ese número. Era el número total de estudiantes matriculados en la universidad. En el momento en que se activó la misión de emergencia, explosiones de maná colorido explotaron de los cuerpos de todos los estudiantes que habían estado allí y que aún no habían atacado a Suho. Esto incluía a los que estaban en el pasillo más allá del aula y a otros dispersos por todo el campus.
"¡Jaja! ¿Lo ves ahora? ¡A ver cómo los poderosos Itarim entran en pánico ante mi sistema!" Kandiaru estalló en carcajadas y se jactó ante Suho: "¡Si los Itarim empiezan a tergiversar las mismas leyes que escribieron, eso solo juega a mi favor!"
Kandiaru generó aún más círculos mágicos, como si esto fuera precisamente lo que había estado esperando. Emitían un sonido agudo, casi como una guitarra eléctrica, y giraban furiosamente en el sitio.
"¡Ahora, lucha sin ataduras! ¡Que cada muerte que causes se convierta en un peldaño para el crecimiento! ¡Progreso infinito!"
El lápiz en la mano de Suho se rompió. Sin dudarlo, lo tiró a un lado y cogió dos cúteres cercanos. Eran herramientas sencillas para afilar lápices, pero en el momento en que las sujetó, Suho sintió el recuerdo de cada batalla que había librado, las dagas gemelas de su padre y las garras de Beru superpuestas en el caos parpadeante.
"¿Esperas que empiece de cero desde el principio? Convertirse en adulto es un verdadero fastidio" Suho refunfuñó por lo bajo. Luego, sujetando los cúteres en un agarre invertido, corrió hacia adelante.
"¡Aun así, es al principio cuando subes de nivel más rápido!"
Kandiaru sintió una emoción inesperada. Le recordó a Jinwoo. En aquel entonces, Jinwoo no era más que una marioneta. Eso era todo. Pero ahora...
"Bueno... Supongo que no ha cambiado mucho. Es lo mismo que con Ashborn, solo que con otra persona"
Las serpientes, especialmente las listas, eran buenas justificando sus acciones.
Los movimientos de Suho al manejar los cúteres eran aún más precisos y rápidos que antes. Sin embargo, los enemigos que ahora enfrentaba estaban todos despertados. Suho, mientras tanto, seguía siendo un humano corriente. Aun así, eso no le impidió apuntar con precisión a sus puntos vitales. Podrían haber despertado, pero sus puntos débiles seguían siendo los mismos.
Evitaba a los tipos tanquistas y se centraba primero en los que causaban daño y sanadores, aquellos que eran más fáciles de matar. Sin maná en el que confiar, esta era la forma más eficiente para que él cazara. Mientras insistieran en seguir siendo humanos bajo las leyes de este mundo, podría seguir luchando así.
"Muchos puntos vitales."
Sus tobillos eran un ejemplo. Si protegían sus cuellos, él atacaría desde abajo. Luego, cuando sus cuerpos inferiores fallaran, podría volver a atacar el cuello. Y así sucesivamente.
Un chorro negro de sangre recorría el camino de los movimientos de Suho. Derribó a sus enemigos en un frenesí, y pronto una voz mecánica habló en su oído.
\[¡Sube de nivel!\]
Por fin, una pequeña chispa de maná brotó en Suho, que había estado completamente despierta. Todas sus estadísticas aumentaron, aunque fuera un poco. Esto marcó el comienzo. Siguieron más notificaciones.
\[¡Sube de nivel!\]
\[¡Sube de nivel!\]
\[¡Sube de nivel!\]
\[¡Sube de nivel!\]
El timbre se negó a parar.
\[Habilidad: "Ataque Crítico - Nivel 1" ha sido adquirida.\]
\[Habilidad: "Maestría de Dagas de Alto Nivel - Nivel 1" ha sido adquirida.\]
Fue una explosión de subida de nivel rápida, casi una locura en velocidad. Suho se estaba haciendo más fuerte a un ritmo increíble, y Kandiaru soltó una carcajada de alegría al verlo.
"¡Bien hecho! ¡Mátenlos! ¡Mátenlos a todos! ¡Cada pizca de experiencia que ganen aquí servirá de alimento para el Árbol del Mundo muerto!"
"¿Ah, así es como funciona? Eso es bastante satisfactorio", dijo Suho, con una leve sonrisa en los labios. "Entonces, ¿A dónde vamos ahora?"
Suho se lanzó de lleno a la caza.
\[Habilidad: "Carrera - Nivel 1" ha sido adquirida.\]
Con el sistema construido por el Arquitecto Kandiaru, Suho, sin maná ni habilidades, se convirtió en el Irregular perfecto, el único de su especie en este mundo. Era un cazador que subió de nivel completamente en solitario y creció con un potencial infinito, un ser que nunca debería haber existido en la prisión impecable de los Itarim.

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Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela)
Capítulo 369
Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 368
Estás leyendo el capítulo 368 de Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela), un novela. La existencia de la Tierra está amenazada una vez más mientras los Itarim, los dioses de otros universos, buscan llenar el vacío dejado por el Ser Absoluto. Sung Jinwoo no tiene más remedio que enviar a Beru, el rey de… Este capítulo tiene publicado el 24 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) tiene 376 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.