arrow_back

Leer Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 357 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
A esa misma hora en Rusia, el primer ministro Yuri Orloff reía como un loco, bañado en una luz radiante. Toda la zona ya había quedado reducida a cenizas, pero ¿Cómo no iba a reírse? Se defendía contra el gigante absurdamente fuerte que era Thomas André. "¡Jajaja! ¿Estás viendo esto? ¡De verdad lo he conseguido!" "¿Hecho qué, exactamente?" preguntó el Rey de los Gigantes, ahora Monarca de la Dominación. Justo entonces, aterrizó un puño directamente en la cabeza de Yuri. Se oyó un estruendo que sacudió la tierra. El suelo se hundió bajo el puño del Rey de los Gigantes, formando un enorme cráter. El impacto lanzó la tierra cientos de metros de profundidad y envió ondas expansivas por toda la tierra, pero aun así, Yuri salió ileso. Capas y capas de barreras de rango S se habían formado a su alrededor, protegiéndolo del ataque. Yuri se rió. Por supuesto, cada una de esas barreras era solo de rango S. Aunque los cazadores de rango S destacaban entre los humanos por su poder, no se enfrentaban en nada al poder de un Monarca. Aun así, la risa de Yuri creció, porque esta vez, algo era diferente. Con ambas manos levantadas contra la fuerza del ataque de Thomas, Yuri se defendió usando sus barreras y estalló en una carcajada salvaje y enloquecida. "¡Jajaja! ¿Ahora lo ves? ¡Esto es lo que realmente soy! ¡El Proyecto Fuente Eterna está completo!" En ese momento, un poder divino aún mayor comenzó a brotar de todo su cuerpo. Un proyecto que había requerido engañar incluso a los Apóstoles de los Dioses Exteriores había sido un éxito rotundo. Ahora, reservas infinitas de energía divina recorrían su cuerpo, y ya no necesitaba estar en el Ártico para acceder a ella. Bloquear el puñetazo de Thomas ni siquiera había agotado su fuerza. Al contrario, aún más poder divino fluía hacia el espacio que se había vaciado. Su Fuente Eterna estaba completamente llena. Tras bloquear el ataque, Yuri saltó alto en el aire, envuelta en una luz brillante. Era hora de un contraataque. "¡Cómo te atreves a invadir mi reino!" A pesar de la furia en su grito, el rostro de Yuri estaba lleno de alegría. A estas alturas, ya no le importaba por qué Thomas Andre había atacado de repente a Rusia, ni siquiera cómo había podido transformarse en un gigante. Solo una cosa seguía rondando su mente. Sentía cierta curiosidad por saber cómo Thomas Andre podía ahora ejercer un poder comparable al de un Apóstol. "¡No sé cómo un gusano como tú ha conseguido un poder tan abrumador!" Al final, ya no importaba. Con un salto, ascendió más alto, afilando sus múltiples barreras en finas hojas usando sus increíbles reservas. "¡Con un objetivo tan grande como tú, todo tu cuerpo es un punto débil!" Los desató en todas direcciones, cortando sin piedad el enorme cuerpo de Thomas. Ya no podía contener su diversión. Fue un día realmente glorioso. "¡Jajaja! ¡Que todo el mundo lo vea! Lo verán por sí mismos. ¡Yuri Orloff ha superado a Thomas Andre! ¡Ya no me inclino ante los Apóstoles!" En ese momento, sus pensamientos se desviaron hacia el pasado, hacia las muchas humillaciones que había sufrido al tratar con la Iglesia de los Dioses Exteriores. Los Apóstoles, esos seres misteriosos, superaban con creces a la humanidad en fuerza. Tuvo que halagarles, fingir sus sonrisas y arrastrarse ante ellos. Era asqueroso y vergonzoso. Recordó su miserable vida de pobreza y cómo el mundo se había burlado de él. Todos esos momentos de deshonra se habían convertido ahora en una gloria deslumbrante, aferrada entre sus manos. "¡Mira este poder! ¿Lo sientes?" gritó con la voz de un fanático desquiciado. Hizo retroceder a Thomas con todas sus fuerzas, hasta que él mismo se quedó sin aliento. Todo el poder infinito que brotaba de su interior se derramó sobre el gigante que tenía delante. "¡Tengo energía inagotable al alcance de los dedos! ¡El gran poder divino de los Itarim se ha asentado en mí! Estoy bien y de verdad... ¡un Apóstol infinitamente poderoso!" \[El Apóstol del Infinito\] El verdadero objetivo de Yuri siempre había sido convertirse en un Apóstol sin límites a su poder, un objetivo que había anhelado todos estos años. Ahora, lo había conseguido. "¡Este mundo es mío ahora!" Con ese poder ilimitado concedido, la codicia largamente reprimida de Yuri comenzó a crecer de forma incontrolable. "¡No solo Rusia! ¡Me convertiré en el gobernante de todo el mundo! El gobernante del mundo, el gran Yuri—" Thomas, incapaz de soportarlo más, chasqueó la lengua. "Hablas como un niño" Luego, con una mirada de desdén, desvió casualmente los ataques frenéticos de Yuri con una mano, como si arrancara el telón de algún juego embarazosamente infantil y poco gracioso. "Me preguntaba a dónde irías con toda esta tontería. ¿Qué es eso? ¿Dominación mundial? ¡Ja! ¿Agarras un poco de poder y eso es todo lo que se te ocurre?" Los ojos de Yuri se abrieron de par en par, incrédulo. Thomas había estado aguantando todos sus golpes salvajes sin esquivar, aparentemente acorralado. ¿Había sido todo un engaño? De repente, una fuerza colosal estalló del cuerpo de Thomas y se extendió a su alrededor. Se situó en el centro de ese inmenso poder, mirando a Yuri con una expresión de absoluto disgusto. "He perdido el interés en esto. Viejo tonto y repulsivo", dijo. "¿Q-Qué has dicho? ¡Cómo te atreves!" Yuri lo intentó de nuevo, reuniendo poder divino y lanzando otro ataque furioso, pero Thomas ya había tenido suficiente. "Solo muere" Thomas resopló y se lanzó al ataque de frente. Luego, sin dudarlo, levantó un enorme pie y pisoteó con fuerza el suelo donde estaba Yuri. Comparado con el Rey de los Gigantes, Yuri era como un simple insecto, aplastado bajo su talón. La onda expansiva fue tremenda. Los kilómetros que los rodeaban temblaban solo por la presión. Los edificios temblaban, los bosques se dispersaban. El aire mismo pareció desgarrarse. Como antes, Yuri desplegó capa tras capa de barreras de rango S para bloquear el asalto abrumador. Esta vez, sin embargo, el resultado fue ligeramente diferente. Mientras el pie montañoso del gigante descendía, la sombra que proyectaba sumió todo el campo visual de Yuri en la oscuridad. Más allá de esa sombra, la risa burlona de Thomas resonó. "¿Poder infinito, eh? Claro. Veamos si puedes mantener esto el resto de tu vida" Thomas no se detuvo. Levantó el pie una y otra vez, pisoteando a Yuri. Las barreras de Yuri, antes tan duras como caparazones de tortuga, se habían adelgazado hasta quedar en nada más que cáscaras de huevo quebradizas. Aun así, Thomas no aflojaba. Con cada paso brutal, Yuri empezaba a sentirlo. Sus defensas se estaban quebrando. Empezó a aplastarse, aplastado dentro del tanque sólido que él mismo había construido. Thomas creyó oír un grito débil y lastimero proveniente del interior de la barrera, pero no le prestó atención. Ni siquiera podía ver la diminuta figura humana bajo su pie. Solo veía las ondas de choque que emanaban de cada pisotón, las huellas visibles del poder inigualable del Rey de los Gigantes. Al final, por fin, Yuri Orloff estaba muerto. Su cuerpo estaba roto más allá del reconocimiento, nada más que una masa de lima dentro de la defensa destrozada en la que tanto había confiado. Al levantar el pie, sus horribles restos aparecieron a la vista. Thomas chasqueó la lengua. "¡Tch! ¿Está muerto? ¿Eso fue todo lo que hizo falta?" Se sintió un poco decepcionado. La escoria de la raza humana que había traicionado a los suyos y se había aliado con los invasores de los universos exteriores sin que nadie lo supiera... fue decepcionante en el mejor de los casos. El cadáver pulverizado de Yuri se elevó de repente en el aire. "¿Hmm...?" murmuró Thomas, confundido. Del cuerpo completamente aplastado, ya ni siquiera reconocible como humano, seguía fluyendo energía divina dorada. Lo que ocurrió después fue aún más impactante. Una voz, fría y sin tono, comenzó a emerger de la pulpa que una vez fue Yuri. "Oh, gran Itarim... Bendícenos..." Las palabras resonaban con los cánticos de los fanáticos en la base ártica. Mientras Thomas observaba atónito, el cuerpo destrozado de Yuri brilló aún más. Su carne y sangre, que se habían convertido en poco más que una masa pastosa, comenzaron a regenerarse rápidamente en forma humana, aunque no por voluntad de Yuri. El resultado fue todo menos humano. Los ojos de Thomas se abrieron de par en par. La poderosa barrera divina que había rodeado el cuerpo de Yuri, alimentada por un poder divino infinito, se estaba reconstruyendo en forma humana. Algo que había quedado reducido a pulpa ahora se reconstituía en una masa grotesca y aterradora, como un tanque lleno de barro viviente. Entonces, abrió la boca y continuó cantando con esa misma voz fría y sin emoción: "Oh gran Itarim... Nos ofrecemos como sacrificio..." Era una oración y un hechizo ofrecido a un dios misterioso, tanto una maldición como una bendición. "¿Un sacrificio?" dijo Thomas. Como un Monarca con la oscuridad primordial dentro de él, inmediatamente se dio cuenta de la verdad oculta. "¿No me digas que solo fue un sacrificio?" Era una especie de instinto, una verdad despertada a través de la oscuridad primordial que ahora llevaba. ¿Cómo no iba a saberlo? Incluso los otros Monarcas habían recibido su oscuridad primordial de manera similar. No era más que un ritual. Hubo oración, anhelo, un recipiente y un sacrificio. "¿Estás oyendo esto, Suho?" Thomas llamó, esperando que uno de los soldados de la sombra de Suho estuviera escuchando cerca y transmitiera el mensaje. "¡Yuri solo fue un sacrificio! Su objetivo es claramente..." Una invocación, o... "¡Oh Itarim! Desciende sobre esta tierra" O su descenso a este planeta. La figura de Yuri sonreía ahora. Incluso en ese estado grotescamente transformado, al final, había logrado su plan. Yuri había estado trabajando duro creando un pasadizo que conducía directamente a la dimensión de los Dioses Exteriores. El objetivo era llenarse con la energía ilimitada de los universos exteriores, y conseguía lo que quería, en su mayor parte. Sin embargo, los Itarim no eran seres tan misericordiosos como para escuchar las oraciones de algún ser creado sin importancia. Aunque Yuri tuvo éxito en su plan, sin querer dio a los Dioses Exteriores exactamente lo que querían. En el momento en que murió, su cuerpo abrumado por un poder divino muy por encima de sus límites, se convirtió en un sacrificio perfecto y completo. Las reservas de poder divino, ahora sin dueño, regresaron a su origen con consecuencias devastadoras, al menos para la raza humana. Ahora, incluso con un solo ojo, los Itarim podían ejercer su influencia sobre la Tierra de una manera mucho más directa. Fue en ese momento cuando el ojo errante, en lo más profundo del corazón de la base oculta del Ártico, dirigió su mirada hacia Suho. "Ah" La voz penetró directamente en la conciencia de Suho. "Interesante..." Esa palabra tenía más significado del que podría parecer a simple vista. Los Itarim eran seres absolutos que habían vivido milenios sin límites. Habían visto universos formarse y desmoronarse en polvo, y habían encontrado casi todo en ellos insoportablemente aburrido. Su mera existencia era una continuación de la falta de sentido. Pero de vez en cuando, algo ocurría en la vasta extensión que despertaba su interés. En esos raros momentos, los Dioses Exteriores dedicaban toda su atención y poder a esa única cosa intrigante. En el momento en que el ojo vio a Suho, toda su atención se centró en él. Era extremadamente raro que los Dioses Exteriores pronunciaran siquiera la frase "interesante". Esa palabra en sí misma tenía poder. Hubo un destello, y en ese instante, el ojo de los Dioses Exteriores miró más allá de Suho, contemplando todo el planeta Tierra. El poder se manifestó sin demora. Yuri Orloff, convertido en el sacrificio perfecto, había abierto la puerta. \*\*\* Quien lucha contra monstruos debe tener cuidado para no convertirse en un monstruo. Y si miras largo tiempo al abismo, el abismo también te mira a ti. — Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal \*\*\* "¿Q-Qué demonios es eso?" Mientras la humanidad observaba, los cielos se abrían. Como un enorme cristal que empieza a agrietarse, líneas negras parten el cielo que antes era azul y pacífico. Poco a poco, las grietas se abrieron y el cielo mismo empezó a partirse. A través de cada hueco en el cielo fracturado, se desplegaba una visión de una dimensión lejana más allá del universo. Era la dimensión gobernada por los dioses de los universos exteriores, un lugar nada menos que un infierno viviente. Incluso los colores estaban mal. Donde los tonos de la Tierra eran suaves, azules y cálidos, este lugar ardía con rojos y púrpuras violentos en un paisaje nauseabundo y antinatural. La lluvia oscura caía sin cesar en el más allá, solo que no era agua. Era un líquido pegajoso y vívido, que goteaba como gotas de sangre. "¡Ugh!" "¿Pero qué demonios...?" La gente empezó a vomitar al verlo. Simplemente mirarlo les llenaba de un temor visceral y primitivo. Simplemente era mirar hacia la tierra, pero eso por sí solo obligaba a cada mortal a devolver la mirada y contemplar la dimensión lejana gobernada por dioses extranjeros. Ahora podían ver lo que se retorcía y se arrastraba por el extraño y alienígena terreno. Eran monstruos, mucho más grotescos y extraños que cualquier bestia mágica que hubiera llegado a la Tierra. Ciempiés del tamaño de cadenas montañosas se deslizaban por la tierra. Arañas aún más grandes tejían vastas telarañas, y sobre esas telarañas colgaban incontables cuerpos. Ninguno de ellos era humano. Mientras observaban a quienes se alimentaban de los cadáveres, algunos defensores del planeta empezaron a reconocer lo que veían. "Dios mío" "¿Son todos...?" "¿Apóstoles?" La dimensión estaba llena de Apóstoles que habían invadido la Tierra, más de los que se podían contar.
Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela)

Continúa leyendo

Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela)

Capítulo 358

Siguiente Capítulo ›

Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 357

Estás leyendo el capítulo 357 de Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela), un novela. La existencia de la Tierra está amenazada una vez más mientras los Itarim, los dioses de otros universos, buscan llenar el vacío dejado por el Ser Absoluto. Sung Jinwoo no tiene más remedio que enviar a Beru, el rey de… Este capítulo tiene publicado el 23 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) tiene 376 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.