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Leer Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 358 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Un paisaje infernal se había desplegado más allá del cielo. Era como si todo el cielo que rodeaba la Tierra se hubiera convertido en una enorme puerta. "¿Q-Qué... Eso es...?" A través de los bosques de rascacielos de Seúl, en el corazón de Times Square en Nueva York y bajo el resplandeciente horizonte de Dubái, toda la humanidad miraba al cielo incrédula. El cielo, antes tranquilo, se rompió como cristales rotos. A través de las crecientes grietas, comenzó a mostrarse un paisaje de otro mundo, manchado de rojo y de un morado enfermizo. Dentro de esa dimensión, monstruos inimaginables y horribles merodeaban, más Apóstoles de los que se podían contar se abalanzaban como simples soldados, los mismos que habían atacado la Tierra. Solo verlo despertaba un terror primitivo y enterrado en la raza humana. Las ciudades cayeron en el caos en un instante. "¡Llama a la policía! No, borra eso. ¡Llama a los cazadores!" "¡Tenemos que averiguar qué es eso ahora mismo!" "¿Qué demonios está pasando? ¿Qué está haciendo el gobierno al respecto?" Sin embargo, eso no era lo único extraño que ocurría. "¡Últimas noticias!" "¡Actualmente, ningún equipo de observación en todo el mundo detecta ninguna anomalía! El cielo sigue azul, y..." "¿Qué...?" Algo imposible estaba ocurriendo. Presentadores y reporteros, visibles en televisión y smartphones, seguían repitiendo lo mismo con confusión en la voz: que en realidad no estaba ocurriendo nada. ¿Cómo puede ser? Todos podían ver que algo iba mal simplemente alzando la cabeza hacia el cielo. "¡Ningún dispositivo electrónico en la Tierra puede detectar este fenómeno!" "¡Parece que solo el ojo humano puede percibir lo que está ocurriendo!" Los presentadores de noticias tenían razón. Teléfonos, cámaras e incluso satélites no parecían captar la anomalía en el cielo. Solo los seres vivos de la Tierra podían ver esa dimensión distante y sobrenatural más allá del cielo fracturado. "¿Es esto una alucinación colectiva...?" murmuró alguien. La escala era demasiado grande para ser algo así. ¿Cómo puede que todos los humanos en la Tierra estén alucinando exactamente lo mismo? Si todos lo veían, era la realidad. Lo que había invadido la Tierra ahora no era una simple distorsión de la percepción, sino un horror que se grababa directamente en el alma, pasando por alto toda forma de tecnología. En medio de todo, los ojos de toda la humanidad se sentían instintivamente atraídos por la mirada del ser absoluto responsable de ello. En el centro del cielo partido había un enorme ojo sin parpadear, la fuente de toda la catástrofe. Esa mirada ominosa y abrumadora no era solo una imagen flotando en el cielo. Era el ojo de un ser poderoso que observaba desde el otro lado. En el momento en que lo vieron, todas las criaturas vivas en la Tierra lo entendieron, antes de que pudiera intervenir cualquier pensamiento racional. Estaban contemplando a un dios. "No... No..." Al mismo tiempo, estaba grabado en sus almas que este dios no tenía sus mejores intereses en mente. "¿Es el mundo... A punto de terminar?" Las palabras se escapaban de la boca de la gente. El fin del mundo, en el sentido más verdadero, había llegado. Ni siquiera el primer Gran Cataclismo había sido tan catastrófico. Por devastador que fuera ese momento, no había atrapado al planeta entero en un terror tan implacable. Si las entidades que vieron arriba descendieran a la Tierra de golpe, la humanidad sería aniquilada. Solo mirarlo hacía que el alma sintiera que iba a arder. Incluso los cazadores más valientes, que siempre estaban en primera línea contra las bestias mágicas, no podían hacer nada ante esto. Simplemente lo sabían. Esa mirada desde arriba podría destrozar el cielo y convertir este mundo en un infierno en cualquier momento. Antes de ese destino inevitable, la humanidad era impotente. Todo lo que podían hacer era esperar impotentes a que la hoja cayera, y la desesperación primitiva se extendía como una plaga por todo el mundo. "¿Eh?" "Mira... Más adelante..." La gente empezó a notar algo. Había gente de pie ante ese temible ojo, como si quisiera luchar contra él. A medida que esa revelación se extendía, se desplegó ante ellos una escena asombrosa. Como si la mirada del dios se hubiera convertido en una pantalla gigante, la lucha que ocurría en la base secreta del Ártico estaba ahora a la vista en el cielo desgarrado, retransmitida por todo el mundo. Un hombre se mantenía firme frente al dios de otra dimensión, envuelto en una energía negra como la zanga. Una hormiga monstruosa extendió sus enormes alas a su lado. Una mujer hermosa, una reina, lideraba un enjambre de incontables insectos. La escena parecía sacada del mito mismo, estos seres atreviéndose a enfrentarse a la mirada del dios. El rostro del hombre en el centro atravesó la pared dimensional rasgada y entró en la vista de todos en la Tierra, como la silueta de montañas imponentes a lo lejos. Entonces, alguien le reconoció. Su voz temblaba al hablar. "Sung... ¿Suho?" Ese nombre se convirtió en la chispa. Los ojos apagados por la desesperación empezaron a iluminarse, uno a uno, con sorpresa. Desde todos los rincones del mundo, las voces llegaban como una ola, reconociendo el rostro del hombre. "¡Suho!" "¡Ese es Sung Suho!" Los gritos resonaron por el cielo cuando la gente por fin se dio cuenta de quién era. Donde el terror había extinguido toda esperanza, algo se agitaba de nuevo entre las cenizas, una llama se reavivó. Suho se enfrentaba a esta amenaza, enfrentándose al dios en nombre de toda la humanidad. \*\*\* Toda la raza humana ahora observaba cómo luchaba Suho. "Lo detendré" Beru se puso delante de Suho y mostró todo su poder. Hasta ahora, Beru había estado consumiendo cristales de maná sin pausa desde su llegada al planeta, intentando recuperar la fuerza que una vez había perdido. Aun así, no había sido suficiente. Por mucho que devorara, Beru era uno de los vasallos más cercanos de Jinwoo y uno de los comandantes más fuertes del ejército de las sombras. Recargar su increíble poder requería una cantidad impensable de cristales mágicos. Incluso entonces, en el momento en que usara ese poder, tendría que empezar a recargarse de nuevo. No podía permitirse gastar la fuerza que había reunido con tanto esfuerzo en cualquier cosa. Así que esperó pacientemente, esperando el momento adecuado para usar su fuerza, y al mismo tiempo, esperando que nunca llegara. Ese momento había llegado. Beru nunca había imaginado que los Dioses Exteriores atacarían la Tierra en persona. "Joven Monarca, debo darte las gracias", dijo, "Por todos esos cristales de maná que consumí antes de venir aquí..." De hecho, Suho lo había organizado todo. A través de Adam White, negoció por todo el stock de cristales de maná del Buró Federal de Cazadores estadounidense, pidiendo educadamente, por supuesto. Con la perspicacia de Norma Selner, se dieron cuenta de que podrían encontrarse con los Itarim. No habría sido prudente venir con las manos vacías. La guerra requería mucha preparación, y Suho había hecho todo lo posible por venir preparado. Naturalmente, parte de esa preparación consistía en restaurar el poder original de Beru. Beru era el arma más grande de su padre, después de todo. Esa decisión resultó ser invaluable. \[Beru: Nivel Máximo de Comandante\] En un solo instante, la patética etiqueta con el nombre que antes había caído a Soldado de Infantería recuperó su título original, y un nivel verdaderamente increíble de maná estalló del cuerpo de Beru. Toda la fuerza que había reprimido hasta ahora estalló de golpe. Su cuerpo se hinchó, sus alas se extendieron ampliamente y cruzó la mirada con la divina mirada. "Cualquiera que se atreva a amenazar a mi Joven Monarca..." La voz de Beru había cambiado. Había desaparecido el tono excesivamente educado y a veces frenético que usaba con Suho. En su lugar resonó la voz endurecida de un veterano desgastado en batalla, empapado en sed de sangre, mientras mostraba los dientes. "¡Te voy a destrozar yo mismo!" En ese momento, comenzó el verdadero asalto de los Itarim. De ese ojo brotaron innumerables miradas maliciosas. "¡Kieeek!" Beru saltó hacia el asalto, dejando atrás a Suho. Aunque el propio Dios Exterior no había cruzado a este mundo, su mirada por sí sola era más que suficiente. Incluso a través de la más pequeña grieta, su visión atravesaba todo el planeta, y esa mirada era tan poderosa que se convirtió en sustancia, convirtiéndose en cuchillas más afiladas que el acero. Miles de cuchillas transparentes volaron hacia Beru todas a la vez. No venían de un solo ángulo. Llovían desde todas las direcciones, desde todas las trayectorias posibles, lo suficiente para abarcar todo el planeta de una vez. Cada ataque llevaba el poder de los Dioses Exteriores, que podían ver a través de todo, haciendo que cualquier forma de defensa fuera inútil. Dondequiera que pasaba la mirada, el espacio mismo se desgarraba. Aunque no se veía, el aire desgarraba su trayectoria y la base secreta quedó reducida a escombros. Incluso el continente polar circundante amenazaba con romperse en fragmentos. Sin embargo, Beru no iba a echarse atrás. La evasión era impensable. Si esquivaba, Suho tendría que enfrentarse a todo. "Joven Monarca, quédate detrás de mí y observa con atención", llamó la voz de Beru a Suho. "Esta será mi última lección" Había algo extraño en la voz de Beru, casi una especie de entusiasmo, como el de un profesor impartiendo una clase final. Por eso, Beru criticó con firmeza a Suho por primera vez. "Tu mutilación es falsa" "¿Qué...?" respondió Suho, sorprendido. No entendía a qué se refería Beru. Fue abrupto, completamente de la nada. Beru se mantuvo firme, absorbiendo la avalancha de ataques divinos que volaban hacia él desde todas direcciones. "La verdadera mutilación que realizó tu padre comienza identificando los puntos vitales del oponente y golpeándolos" \[Habilidad: Ataque Crítico - Nivel 1\] La habilidad que Jinwoo había perfeccionado como su técnica característica, Mutilación, comenzó con esto. Suho, en cambio, había adquirido la habilidad gracias a una piedra rúnica salvada por Jinho. Aunque compartían el mismo resultado final, el proceso por el que lo aprendieron fue muy diferente. Beru era, sin duda, un servidor devoto de Jinwoo, un comandante que había presenciado cada una de las batallas de Jinwoo más que cualquier otro soldado. "Mi poder puede venir de Devorar, pero no he dependido solo de eso para crecer", dijo. Había sido el compañero de entrenamiento con más años de Jinwoo. Beru había perfeccionado sus habilidades de combate entrenando con Jinwoo incontables veces. Por eso estaba tan seguro de que ningún otro soldado de la sombra conocía mejor el estilo de combate de Jinwoo que él. "Así que, ahora..." Esbozó una amplia sonrisa satisfecha. "Déjame mostrarte la verdadera forma de Mutilación, que aprendí directamente de tu padre" Cada una de las garras de Beru se afiló en dagas, reflejando perfectamente los caminos exactos de la técnica de Jinwoo. Con ellos, comenzó a destrozar los ataques del Dios Exterior que volaban hacia él desde todas direcciones. Numerosas miradas fueron cortadas. "¿Un simple ser creado se atreve a interponerse en mi camino?" dijo el Dios Exterior, riéndose de la resistencia de Beru. Los Itarim veían a todas las creaciones como inferiores a ellos. La brecha entre los creadores y sus creaciones, al fin y al cabo, era inmensa más allá de la imaginación. "Lucha todo lo que quieras, insecto" De repente, el ojo del Dios Exterior comenzó a expandirse rápidamente, volviéndose más claro mientras miraba a través de los huecos en el cielo. Al mismo tiempo, el poder de sus ataques se multiplicaba exponencialmente. Ya no eran ataques de lanzas o espadas, sino rayos divinos. Grandes espadas gigantes se formaron de su mirada y cayeron con suficiente fuerza para recorrer decenas de kilómetros de un solo golpe. El espacio se desgarraba a lo largo de los caminos, e incluso la dimensión parecía gritar de agonía. Aun así, Beru seguía sonriendo. Se encontró con la mirada del dios de frente. "¿Un insecto?" repitió. "Ten esto en cuenta. Me llamo Beru" Declaró su nombre con orgullo. "Soy el comandante Beru. He recorrido las líneas del frente de las guerras en los universos exteriores, junto al gran Monarca de las Sombras"
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Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 358

Estás leyendo el capítulo 358 de Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela), un novela. La existencia de la Tierra está amenazada una vez más mientras los Itarim, los dioses de otros universos, buscan llenar el vacío dejado por el Ser Absoluto. Sung Jinwoo no tiene más remedio que enviar a Beru, el rey de… Este capítulo tiene publicado el 23 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) tiene 376 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.