Leer Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 356 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
La entrada a la base ártica que apareció ante Suho parecía una puerta a otro mundo.
"¿Pero qué demonios...?"
Lo que fluía de los agujeros que los Insectos del Vacío de Arsha habían roído a través de la pared dimensional no era el viento ártico gélido. Era un aire denso y tibio. El olor que se extendía llevaba una mezcla de carne podrida, metal y un hedor indescriptible.
Gris instintivamente bajó el cuerpo y gruñó. Sus instintos de cazador le advertían. Algo más allá de ese punto no se ajustaba al orden natural del mundo.
"Entraré yo primero. Sígueme", Suho cruzó el agujero y entró en la base.
Lo que oyó bajo sus pies fue el sonido de pisar el suelo metálico. Sin embargo, el metal no estaba frío. Al contrario, era cálido y pegajoso, casi como si estuviera tocando la piel de una criatura viva.
"Extraño..." dijo Suho, mirando a su alrededor.
A primera vista, el espacio parecía una base secreta construida con la tecnología más avanzada disponible. De hecho, probablemente eso era lo que había sido no hace mucho. Ahora, no era más que una cáscara arruinada que parecía lista para ser embrujada. Las paredes y techos estaban oxidados y en descomposición. Finas grietas como telarañas y parches de moho se habían extendido por todas partes. Algo goteaba del techo, pegajoso y translúcido. En cuanto tocó el suelo, chisporroteó, liberando un humo penetrante.
Siguieron caminando por el pasillo tenuemente iluminado, con luces fluorescentes parpadeando arriba. Cuanto más se adentraban, más extraña se volvía la atmósfera. Las paredes del pasillo parecían latir como si estuvieran vivas, hinchándose y encogiéndose en un ritmo constante. Incluso el aire olía raro, como si fuera tóxico.
"¿Qué es ese olor?" preguntó.
Arsha fue quien respondió.
"Hay algo más mezclado en el aire. Es venenoso en cierto sentido, pero no es veneno real. Creo que este aire contiene elementos que no se encuentran en la Tierra"
"Aire que no existe en la Tierra, eh..."
"Joven Monarca, la energía de los Dioses Exteriores es nauseabunda aquí", dijo Beru. "Déjame tomar la iniciativa"
Se plantó frente a Suho, más serio que nunca. Normalmente, se habría quedado para que Suho ganara más experiencia, ofreciendo solo orientación ocasional, pero ahora era el momento de ser más cauteloso. De hecho, estaba dispuesto a gastar todo el maná que había reunido para proteger a Suho.
"Te mantendré a salvo, Joven Monarca"
"Bueno, sigamos dentro por ahora", dijo Suho con un asentimiento, y siguió con cuidado por el pasillo.
De repente, Gris se agachó, apretando los dientes mientras soltaba un gruñido bajo. Se oyeron pasos al otro extremo del pasillo. El ritmo era constante, pero había algo antinatural en ello. Era un paso rígido, como si las articulaciones no se doblaran bien.
"¿Un humano...?" murmuró Suho.
Lo que apareció al final del pasillo era un hombre con bata blanca. A primera vista, parecía un técnico cualquiera. Sin embargo, al mirar más de cerca, Suho se dio cuenta de que sus cuencas oculares eran solo agujeros abiertos, de los que salía humo azul. El hombre continuó avanzando sin detenerse. Su boca quedó abierta, y el mismo humo azul se filtró de dentro. Murmuraba algo por lo bajo.
"El primer ministro... aquí pronto... El gran dios... Proyecto Fuente Eterna... Bendiciones desde arriba..."
El hombre repitió las mismas palabras en un tono plano, carente de emoción.
"¿Una quemadura de niebla?"
Suho entrecerró los ojos mientras observaba al hombre. Hacía tiempo que no veía quemadura de niebla. Estos seres, corrompidos por el poder de los Dioses Exteriores, ya no eran humanos. En el pasado, Suho podría haberlos considerado poco más que bestias mágicas que una vez fueron humanos. Encontrarse con uno aquí, de todos los lugares, le hizo verlo de forma diferente a antes. ¿Por qué existían las quemaduras de niebla en primer lugar?
El hombre pasó justo de largo sin mirar a Suho. Era como si no pudiera ver a Suho en absoluto, o no le importara. Caminaba como si estuviera hipnotizado, concentrado en algo mucho más importante.
La mirada de Suho se volvió gélida.
"Eso no es una quemadura de niebla cualquiera"
"No parece estar sufriendo", observó Beru, notando una diferencia clave.
La mayoría de las quemaduras de niebla sufrían tormentos abrumadores tanto en el cuerpo como en el alma. El dolor solía volverles locos, haciendo que atacaran a los humanos a ciegas. Sin embargo, este hombre no parecía sentir dolor, por una razón que Beru pronto descubrió.
"Hay una barrera grabada en su cuerpo"
"Tienes razón", respondió Suho.
Mientras seguían en silencio a la quemadura de niebla, observando, notaron un delicado círculo mágico grabado en su cuerpo. Solo se les ocurría una persona que podría haber hecho esto.
"¿Era Yuri Orloff? ¿Pero qué se supone que hace esta barrera? Harmakan, sal de aquí"
"Te agradezco que me hayas invocado, Maestro"
A la llamada de Suho, apareció Harmakan. Estudió la barrera en la quemadura de niebla con ojos agudos.
"Esto... es bastante avanzado. Aunque parece sencillo, es una barrera extremadamente potente y de formato pequeño, y está pensada para... envolver el cuerpo del alma como una venda y reforzarlo"
"¿Como las vendas de una momia?"
"Sí"
Era un estado similar al de las momias que deambulaban dentro de la pirámide de Ammut. Las momias eran obra de Kandiaru, el Gran Hechicero, creadas mediante un hechizo malvado que sellaba los cadáveres de quienes habían muerto desafiando a Ammut en vendas, convirtiéndolos en esclavos sin mente. Suho había usado las vendas que les rodeaban como herramienta para entrenar su Técnica del Cuerpo de Hierro. Parecía que Yuri había grabado una barrera con un efecto similar en los cuerpos de sus propios subordinados. Sin embargo, este era mucho más poderoso, una barrera de rango S que mantenía su función incluso después de convertirse en quemaduras de niebla.
"¿Por qué haría algo así? Hay un lugar cerca donde se han reunido más de ellos", informó Arsha, sus Insectos del Vacío habiendo explorado los alrededores.
"¿Hay más? Muestra el camino", dijo Suho.
"Sí"
Los insectos tomaron la delantera y Suho le siguió de cerca. Finalmente, llegaron a una sala al fondo del pasillo que llevaba la etiqueta como "Sala de Control". Asomándose por la abertura, Suho examinó el interior con cuidado. Entonces, todos guardaron silencio.
Había docenas de personas reunidas dentro, cada una rota de una manera diferente, y todas gruñendo como no-muertos. Algunos tenían ojos perdidos, mientras que otros tenían bocas desgarradas de oreja a oreja. Algunos tenían la cabeza girada 180 grados, mientras que otros tenían extremidades estiradas hasta longitudes grotescas. Aun así, todos permanecieron en sus puestos, cumpliendo diligentemente sus funciones asignadas.
Uno de ellos golpeaba la cabeza contra la pared con un ritmo constante. La sangre le corría por la frente, pero no parecía sentir dolor. Simplemente seguía golpeándose la cabeza. Era según este ritmo que los demás trabajaban. Una persona tecleando en un teclado, con los dedos reducidos hasta el hueso desnudo. El sonido de los huesos golpeando teclas le provocó escalofríos a Suho. Todos murmuraban palabras extrañas con voces planas y sin emoción.
"Salida ampliada... Más poder divino... El primer ministro estará complacido..."
"Proyecto Fuente Eterna... Bendiciones eternas... Dios mío..."
"Pronto llegará... Pronto llegará..."
Parecían fanáticos locos, como una secta religiosa fanática susurrando una oración común de locura.
Al ritmo de sus extraños movimientos, los instrumentos en la sala de control parpadeaban salvajemente. Luces rojas de advertencia sonaban desde todas direcciones, señalando peligro, pero nadie prestaba atención. De hecho, casi parecía que las advertencias formaban parte de algún código deliberado.
El puño de Suho se apretó al mirarlos. Podía ver no solo los cuerpos retorcidos, sino también las almas que aún estaban atrapadas en ellos. Aunque las almas humanas estaban retorcidas y corrompidas por la energía de los Dioses Exteriores, seguían muy dentro, retorciéndose de angustia. Sin embargo, permanecían prisioneros de la barrera tallada en su carne, envueltos en llamas azules y atrapados en un tormento interminable. Sus propias almas estaban siendo torturadas.
Suho no podía quedarse de brazos cruzados. Extendió la mano.
"Surge"
\[Habilidad: "Extracción de Sombras" activada.\]
Una ráfaga de viento barrió la habitación.
\[La Extracción de las Sombras fue un éxito.\]
\[La Extracción de las Sombras fue un éxito.\]
\[La Extracción de las Sombras fue un éxito.\]
\[...\]
Las almas, al contacto con la sombra de Suho, se escaparon. Aunque las barreras los habían bloqueado, el poder de la sombra les había concedido liberación. Sin embargo, eso no fue todo. Sus almas habían quedado irreparablemente dañadas, demasiado destrozadas para ser reformadas en verdaderos soldados de las sombras. Incluso en su recién encontrada libertad, las almas se retorcían de agonía. Tras haber estado expuestos al poder de los Dioses Exteriores durante demasiado tiempo, sus almas habían quedado reducidas a trizas.
Por suerte, Suho ahora poseía un poder que podía traerles paz.
"Purificación"
\[Habilidad: "Purificación del Árbol del Mundo" activada.\]
La sombra de Suho se volvió completamente blanca, consolando suavemente a las almas rotas. Era un poder de purificación, accesible solo para el Protector del Árbol del Mundo, y recurría a la energía del árbol sagrado para reparar almas rotas. Cuando ese poder llegó a las almas que antes fueron quemaduras de niebla, humo azul comenzó a brotar de sus cuerpos. El dolor se desvaneció de sus expresiones cuando finalmente fueron liberados. Estaban demasiado dañados. Podrían pelear, pero mantener una conversación adecuada parecía casi imposible.
Suho señaló a uno de ellos, que parecía estar en mejor estado que los demás.
"Tú. ¿Cómo te llamas?"
"Eugh... Petrov... yo... los... guío", logró murmurar el ahora soldado de las sombras en respuesta.
"Muy bien, Petrov. ¿Puedes contarme qué ha pasado aquí?"
"Un... experimento... El primer ministro... en nuestros cuerpos... Barreras..."
"¿Barreras? ¿Qué tipo de barreras?"
"Un experimento... invitar... el poder de los Dioses Exteriores..."
"Ya me lo imaginaba. ¿Y luego qué?"
Petrov respondió con voz temblorosa, como una vela a punto de apagarse, "Muchos súbditos murieron... Almas... implosionó..."
Finalmente, al recomponer sus palabras vacilantes, se reveló el panorama completo.
El Proyecto Fuente Eterna nació del deseo de Yuri de alcanzar el mismo poder que ostentan los seguidores de los Dioses Exteriores. Para ello, había construido una base secreta y realizado innumerables experimentos. Tras someter a numerosos participantes involuntarios a tormentos insoportables, finalmente logró resultados que consideró satisfactorios. Sus barreras podían obligar a un alma a contener mucha más energía de la que era capaz de tener de forma natural. Los sujetos de prueba aquí fueron el resultado.
Sin embargo, solo eran práctica. Yuri había probado innumerables variaciones de círculos mágicos, como un estudiante obsesionado garabateando en sus cuadernos. Finalmente, logró tallar la versión más estable y perfeccionada en su propia carne, un proceso que le otorgó un poder inmenso, suficiente para enfrentarse a Thomas, el Rey de los Gigantes. Yuri había adquirido la capacidad de absorber poder divino infinito.
Aun así, eso no fue todo.
"Hay... más..."
Petrov forzó sus últimas palabras, ofreciendo información que ni siquiera Yuri había descubierto.
"Las marcas... en las paredes... No los hemos hecho..."
"Ellos... aparecieron... por sí solos..."
"Algo nos controlaba... Nos usaron..."
Suho y Beru llegaron a una conclusión al mismo tiempo. Habían visto los extraños glifos grabados en las paredes y techos al entrar. Formaban parte de un enorme círculo mágico que se había aplicado a toda la base, y alguien había obligado a los humanos a rastrearlo.
"Un Itarim", murmuró Suho.
"Parece que los Dioses Exteriores se han aprovechado de Yuri Orloff," el rostro de Beru se torció de asco al recordar viejos recuerdos.
Había visto a los Itarim en los universos exteriores. Todos eran diferentes, pero en esencia compartían una aflicción común: un vacío consumidor.
"Han existido tanto tiempo que probablemente se han aburrido de todo. Tenía la sensación de que saltaban ante cualquier cosa que despertara el más mínimo interés. Cuanto más duraba la guerra, más impredecible se volvía", dijo.
"Así que básicamente", dijo Suho, "Todos son adictos a la dopamina"
"Es una forma adecuada de decirlo. No confían el uno en el otro. Se traicionaron incontables veces durante la guerra. Las disputas entre tres, incluso cuatro, eran comunes. Así que quizá..."
"¿Quieres decir...?" dijo Suho, encajándolo. "Yuri quería obtener el poder de los Dioses Exteriores para hacerse más fuerte, pero lo único que ha hecho es convertirse en un puente para que uno de ellos cruce a esta dimensión"
"Exacto. El nombre Proyecto Fuente Eterna probablemente formaba parte de la trampa. Debió sonar como una fuente de poder infinito para Yuri, pero en realidad..."
"Era un agujero dimensional para los Itarim"
Yuri se había equivocado. El Proyecto Fuente Eterna se refería a este universo mismo, visto a través de los ojos de un Itarim. El problema era que ese plan ya estaba casi terminado.
Beru, percibiendo lo grave que era la situación, dijo con urgencia: "¡Esto no es bueno! ¡Si un Itarim cruza, esta Tierra podría ser destruida por completo!"
"Entonces tenemos que detenerlo"
Suho abrió de par en par las puertas dobles al fondo de la sala de control. Una imagen inimaginable les recibió al otro lado.
Un vasto salón circular se extendía ante ellos, con una puerta dimensional en el centro, que se hacía cada vez más grande. Energías incomprensibles giraban salvajemente dentro de él, y dentro de esa puerta... estaba un ojo enorme.
Era el mismo tipo que Norma les había mostrado. El ojo asomaba a través de la pequeña abertura de la puerta, no solo observando, sino como si analizara atentamente todo lo que había en su costado. Delante de ella, incontables quemaduras de niebla estaban arrodilladas en adoración.
"Oh, gran Itarim... Bendícenos..."
"Desciende a esta tierra... Crea un mundo nuevo..."
Sus elogios resonaron por el salón. Sus oraciones, su desesperación, cada onza de devoción fanática y locura, estaban dirigidas a la vista. De repente, el ojo se movió. Había visto a Suho.
En ese instante, una voz penetró directamente en la mente de Suho.
"Ah"
No era lenguaje en el sentido habitual, sino la expresión de una voluntad poderosa, grabando un significado crudo en la conciencia de Suho.
"Interesante"
Hablaba simplemente, pero era suficiente para crear la sensación de que el salón se había congelado en el tiempo. En ese momento, Suho se sintió como una célula bajo un microscopio. Un Itarim, un ser que había luchado contra el vacío durante tanto tiempo, le había encontrado intrigante. Ese interés pronto se manifestó en forma de magia.
Al otro lado del lejano muro de los universos exteriores, una fuerza inimaginable descendió sobre Suho. No era un nivel de energía que pudiera esquivar, casi como la Posesión Divina. El Itarim había encontrado un recipiente mucho más adecuado que Yuri, y quería llevárselo.
Beru desplegó sus alas y dejó que su forma se expandiera hasta su tamaño máximo. Luego, sin dudarlo, se puso delante de Suho.
"Lo detendré"
Por fin, el protector de Suho, Beru, estaba listo para desatar toda su fuerza.

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Capítulo 357
Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 356
Estás leyendo el capítulo 356 de Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela), un novela. La existencia de la Tierra está amenazada una vez más mientras los Itarim, los dioses de otros universos, buscan llenar el vacío dejado por el Ser Absoluto. Sung Jinwoo no tiene más remedio que enviar a Beru, el rey de… Este capítulo tiene publicado el 23 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) tiene 376 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.