Leer Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 340 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
"Mis acciones... Los puntos que he adquirido... ¿Una clase superior?"
Suho, mirando el flujo de mensajes del sistema, giró de repente la cabeza hacia un lado. Allí, varios pequeños espíritus de fuego aún persistían, temblando de rabia mientras lo observaban.
"¡Augh! ¡No!"
"¡Ya veremos!"
"¡Cómo te atreves!"
¿De qué serviría su ira? La pelea ya había terminado. Aun así, Suho no había tenido suficiente.
"¿Qué pasa? ¿Qué es lo que te disgusta de todo esto?" preguntó Antares.
Suho chasqueó los labios mientras los observaba. Una expresión extraña cruzó el rostro de Antares, pero a pesar de sus palabras, un leve destello de anticipación brilló en sus ojos.
Suho habló con total confianza. "Sistema. Espera. Pausa el cálculo"
No sabía si una conversación con el sistema era siquiera posible, pero quería que todo el proceso se detuviera. Suho aún no había salido de su estado de transferencia espiritual.
"Todavía me quedan más puntos de ascenso por conseguir"
"¿Ah, sí?"
Ante eso, las comisuras de los labios de Antares se estiraron en una amplia sonrisa.
Aunque el propio Antares acababa de declarar el juicio terminado, Suho estaba ansioso por más. Había oído de varias fuentes cómo su padre había cambiado de trabajo. Jinwoo se había saltado por completo el primer cambio de trabajo y había ido directamente al segundo durante su misión. Si hubiera seguido el camino predeterminado por el sistema, primero se habría convertido en nigromante. A partir de ahí, habría tenido que acumular más experiencia, ganando finalmente el título de Monarca de las Sombras, pero solo después de la siguiente misión de cambio de trabajo.
Él no había hecho nada de eso. Con pura determinación e inquebrantable, acumuló suficientes puntos de promoción para completar ambos avances a la vez. Suho también había soportado nada menos que cuatro terribles Pruebas del Rey de los Dragones para llegar a donde estaba ahora. Pero aún no había terminado.
Mis acciones. Todo lo que he hecho hasta ahora. Si toda esa experiencia suma para hacer posible ascender a una clase superior... Todavía puedo hacer más.
Una conclusión se formó claramente en la mente de Suho, sus ojos ardiendo con energía resuelta. Quizá el sistema lo percibió, ya que la interminable cascada de campanadas se detuvo abruptamente. Siguió el silencio.
Con una sonrisa satisfecha, Suho mostró los dientes a los espíritus de fuego restantes.
"Tal y como pensaba. Esto no es suficiente. No estaré satisfecho hasta haber aniquilado a todos y cada uno de ustedes"
Los espíritus estallaron con energía hostil.
"¿Aniquilarnos? ¿Te atreves a pronunciar palabras tan irrespetuosas?"
"¿De verdad crees que este recipiente es el único cuerpo principal que hemos creado?"
"¡Destruirnos no servirá de nada!"
"¡Todos somos uno! ¡No podemos morir!"
"¡Siempre tenemos otro cuerpo para habitar!"
"¡Por eso hemos tenido en cuenta todas las variables posibles y creado muchos recipientes en preparación!"
"Qué amable por tu parte", dijo Suho. "¿No es un secreto demasiado importante para revelarlo tan fácilmente?"
"¿Secreto? Je"
"Ya hemos pasado los secretos".
"Ya nos has robado la memoria. No tiene sentido ocultar nada ahora"
"Además, ya ha empezado"
"¿Qué ha hecho?" preguntó Suho.
Su pregunta fue recibida con risas burlonas de los espíritus.
"Mientras estabas encerrado aquí..."
"¿Qué crees que estaba pasando ahí fuera, al otro lado del planeta?"
"¿Al otro lado del planeta?" preguntó Suho, y respondieron con sonrisas cómplices.
"Cantidad sobre calidad"
"Este recipiente se centró en la calidad. Pero allí, nos hemos centrado en los números"
"Bueno, qué conveniente"
La expresión de Suho se oscureció con significado.
"Sistema", volvió a llamar. "Dijiste que analizarías mis acciones para encontrar un trabajo adecuado. Si vas a estudiarme, hazlo a fondo"
Sonrió al sistema, que seguía sumando los puntos de ascenso que había conseguido.
"Lo hago para heredar la oscuridad primordial, pero puedo cortarle la cabeza a Nidhogg en cualquier momento si quiero. Recuerda eso"
Eso era lo que significaba conquistar el Árbol del Mundo. Había establecido su base justo en las raíces. Así podría cazar a Nidhogg cuando quisiera. Por supuesto, incluso si hiciera justo eso y cortara la cabeza de la criatura, la oscuridad primordial resultante sería inútil a menos que hubiera alguien que la heredara.
Aun así, había otra forma de abordar la situación. Si encontraba un recipiente capaz de manejar ese poder, podría transmitirlo. Si el recipiente aún no era lo suficientemente bueno, podía simplemente vencerlo y templarlo hasta que lo fuera. Después de todo, Kandiaru había creado el sistema de niveles precisamente por esa razón, ¿no? Todo se trataba de entrenar a los humanos para que fueran lo suficientemente fuertes para albergar a un Monarca.
El sistema emitió un timbre.
\[... nace.\]
Suho leyó el siguiente mensaje y luego sonrió.
"Sistema, añade esto al registro. Creo que acabo de terminar otro recipiente"
\*\*\*
En Estados Unidos, bajo la calmada superficie del puerto de Nueva York, algo que llevaba mucho tiempo desconocido finalmente se despertó. En ese momento de paz, la Estatua de la Libertad vigilaba en silencio la ciudad.
De repente, comenzó un temblor masivo bajo el agua. Al principio, solo era una suave ondulación. Los turistas asumían que no era más que un barco que pasaba. Pero pronto las ondas se convirtieron en olas, y la superficie comenzó a agitarse como si hirviera. Entonces, de repente, el mar del puerto de Nueva York explotó, partiéndose.
Lo que emergió de sus profundidades fue algo que nadie podría haber imaginado. Primero apareció un par de antenas enormes. Entonces, dos enormes pares de alas se desplegaron hacia el cielo. Era una mariposa, tan colosal que incluso la Estatua de la Libertad parecía pequeña en comparación. Sus alas, entrelazadas con oro y negro, brillaban como mil soles reflejados a la vez. Cada batir de sus alas enviaba un viento feroz que chocaba contra la ciudad.
"¿Qué es eso...?"
"Dios mío..."
Los civiles en la calle miraban al cielo aterrorizados. Miles de pequeñas luces parpadeaban sobre el abdomen de la mariposa, cada una observando distintas partes de la ciudad como ojos vivos. No era un monstruo cualquiera. Su mera presencia era una declaración. La conquista había comenzado. Este era el recipiente de escala inigualable que el Apóstol de la Dominación había preparado muy bajo el océano, oculta donde nadie pensaría en mirar.
La colosal mariposa extendió sus alas ampliamente, llenando el horizonte de Nueva York. El poder que irradiaba era abrumador, como si un ser divino hubiera descendido de otra dimensión. Las alas cegadoramente brillantes mostraban patrones que cambiaban constantemente, aparentemente vivos. Un polvo dorado brillaba desde sus alas, descendiendo suavemente para posarse sobre la ciudad. En un abrir y cerrar de ojos, Nueva York quedó cubierta por una neblina dorada y resplandeciente.
Entonces, desde lo alto, una poderosa voz divina resonó por toda la ciudad.
"¡Lo proclamo!"
"¡Esta tierra será un regalo para mi dios!"
"¡Bendíceme, oh Señor!"
"¡Evacuen! ¡Todos, entren ya!"
La alerta de emergencia de la Asociación de Cazadores sonó por toda la ciudad, pero los ciudadanos parecían quedarse pegados al lugar, hipnotizados por la escena. La colosal mariposa giraba lentamente sobre ellos, como si estudiara el mundo de abajo. Entonces, sus antenas temblaron, como si enviaran una señal. Y en ese momento, dondequiera que había caído el polvo dorado, pequeñas llamas comenzaron a chisporrotear como leña que se incendia.
Pronto, se produjo otro cambio sobre Nueva York. El cielo comenzó a retorcerse, y el espacio mismo se abrió como tela. De esas grietas brotaron decenas de miles de pequeñas mariposas, descendientes de la gigantesca mariposa, o quizás sus clones. Los cazadores llamados para ayudar llegaron a la escena, pero sus expresiones se volvieron sombrías al mirar hacia el cielo. Sus instintos les decían que no era una ruptura de mazmorra cualquiera. Fue una invasión.
"¡Soy el Apóstol de la Dominación!"
"Y por el gran Itarim..."
"¡Reclamaré esta tierra!"
El Apóstol de la Dominación ya no eligió esconderse. Ese fue el momento en que reveló públicamente su existencia al mundo entero. A medida que el polvo dorado se asentaba sobre la ciudad, todo lo que tocaba empezaba a descomponerse. Los coches se oxidaban, el asfalto se volvía blando y aguado, y las ventanas de cristal de los edificios se nublaban con una película borrosa. Era como si los materiales de este mundo se estuvieran rindiendo al poder de la otra dimensión.
"Por favor... ¡Perdónanos...!"
Una mujer en la calle cayó de rodillas y gritó al cielo.
No había dónde huir, ni dónde esconderse. Los cazadores habían sido desplegados, pero el número que enfrentaban era abrumador. Aun así, el verdadero problema no era el número de enemigos. Era ese monstruo colosal, la mariposa tan enorme que era difícil asimilarla de golpe sin girar la cabeza. ¿Cómo se supone que alguien debía luchar contra algo tan absurdamente enorme?
Rompió todo sentido común que poseían los cazadores. Algunos se desesperaban, acurrucándose en sus coches. Otros usaron sus teléfonos para enviar un último mensaje de despedida a sus seres queridos. Algunos incluso encendieron sus cámaras con manos temblorosas, esperando capturar los últimos momentos de sus vidas. Todos ellos, empapados en miedo y desesperanza, eran observados desde arriba mientras las antenas de la mariposa se movían y las escaneaban.
Los miles de ojos que brillaban a lo largo de su abdomen parpadeaban en patrones indescifrables, como si se comunicaran entre ellos. Parecía confirmar el territorio que pronto conquistaría.
"Que comience la dominación"
Lo que siguió fue puro caos, un día que más tarde sería conocido como el Segundo Gran Cataclismo. Gritos de terror y desesperación resonaron por la ciudad. Sin embargo, en el mismo corazón de este caos y horror, en los pisos superiores de un edificio alto, un hombre abrió lentamente los ojos. Su cápsula de juego se abrió con un siseo y él salió. Era Thomas André.
Por un momento, escuchó atentamente los gritos y explosiones fuera. Cuando dirigió la vista a la ventana, vio al colosal monstruo mariposa atacando la ciudad. La imagen era tan surrealista que podría haber sido sacada directamente de una película de Hollywood.
"Je. No es tan diferente aquí fuera, ¿verdad?"
Pero mientras observaba la escena, una leve sonrisa se dibujó en las comisuras de sus labios. El poder divino de los Dioses Exteriores, ondulante y dorado, se derramó a través de la ventana de cristal. Entrecerrando los ojos ligeramente ante la mirada, Thomas extendió la mano hacia un lado.
"¿Laura? Mis gafas de sol, por favor"
La secretaria, que había estado esperando tranquilamente cerca, dio un paso adelante y le colocó las gafas de sol en la mano. Aunque el mundo exterior se desmoronaba, Thomas se puso las gafas de sol sin el menor atisbo de pánico.
"¿Preparo el helicóptero?" preguntó Laura.
"No será necesario"
Rechazando su sugerencia, Thomas comenzó a caminar a paso tranquilo, no hacia el ascensor, sino hacia la ventana, donde el monstruo colosal estaba a la vista. Cuanto más se acercaba, mejor podía ver la situación fuera. El caos reinaba en las calles. La gente se apresuraba a ponerse a salvo. Los vehículos chocaban entre sí. Farolas, derribadas por las alas de la mariposa, yacían dispersas y rotas sobre el asfalto.
Con un estruendo, Thomas saltó directamente por la ventana hacia la devastación. Su enorme cuerpo cortaba el viento, cayendo hacia el suelo a gran velocidad mientras la gravedad lo vencía. Su largo cabello blanco como la nieve caía detrás de él como la melena de un león. Sus pies, calzados con sandalias, aterrizaron en el pavimento con un impacto atronador, agrietando la carretera bajo sus pies y formando un cráter.
En ese momento, la mariposa se estremeció. Le había sentido de inmediato.
Un hombre mayor corpulento con camisa hawaiana caminaba hacia ella, paso a paso. La andar relajada contrastaba con el peligro instintivo que la mariposa detectó en él. Este hombre era una amenaza. La mariposa reaccionó al instante.
Desde arriba, su enorme pie cayó sobre la cabeza de Thomas, como si intentara aplastar a una hormiga. Thomas sonrió y levantó el puño. Dijo una sola palabra.
"Gigantificación"
Con esa sola palabra, una oleada de poder inigualable estalló desde su cuerpo. Con un sonido como el propio tejido del espacio y el tiempo siendo desgarrado, su forma comenzó a expandirse rápidamente. Siempre le habían llamado "Goliath". Ahora, él era la encarnación misma de ese nombre.
Thomas blandió su puño transformado y chocó directamente con el ataque de la mariposa. La onda expansiva del impacto se extendió hacia afuera como la explosión de una bomba nuclear. Las ventanas de los edificios cercanos volaron, los coches volcaron como juguetes y la gente fue arrastrada por el viento huracanado. En el centro de todo, Thomas sonrió como un niño travieso y abrió la otra palma.
"Oh, no, no lo tienes. No quiero desperdiciarlo"
Como si estuviera protegiendo un tesoro precioso, agarró la ola de energía que erupía con una mano. Con eso, el maná que estaba a punto de extenderse en todas direcciones fue absorbido por su mano. Sorprendentemente, quienes habían sido elevados al cielo por las ráfagas fueron bajados con cuidado, sanos y salvos. Era casi como si Thomas hubiera tomado el control de la gravedad misma.
Reuniendo esa energía colosal en una mano, volvió a lanzar un puñetazo a la mariposa gigante. Esta vez, el shock fue aún mayor. El Apóstol de la Dominación fue arrojado violentamente hacia atrás, estrellándose contra el río Hudson y levantando una imponente columna de agua. Un grito monstruoso brotó de su boca, casi humano, pero cargado de voces superpuestas de miles que gritaban a la vez. El Apóstol de la Dominación era, al fin y al cabo, un colectivo.
Para entonces, Thomas había crecido lo suficiente como para mirar hacia abajo a la enorme criatura.
"El Apóstol de la Dominación, eh... Me gusta ese nombre"
Sus ojos habían cambiado a algo que ya no era humano.
"Usaré ese nombre a partir de ahora."
El estruendo de su voz sacudió toda Nueva York como un trueno.
\[El Rey de los Gigantes y el Monarca de la Dominación\]
Eran los ojos de un Monarca.

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Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela)
Capítulo 341
Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 340
Estás leyendo el capítulo 340 de Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela), un novela. La existencia de la Tierra está amenazada una vez más mientras los Itarim, los dioses de otros universos, buscan llenar el vacío dejado por el Ser Absoluto. Sung Jinwoo no tiene más remedio que enviar a Beru, el rey de… Este capítulo tiene publicado el 12 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Segador. Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) tiene 376 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.