arrow_back

Leer Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 263 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Sirka estaba soñando. Estaba recordando un recuerdo de hace unos años, el día en que conoció a "Cha Cha". Todos los sueños de Sirka tenían algo en común, algo que nunca cambió: su color. Siempre iban de blanco. Desde el momento en que nació hasta el presente, el mundo que la rodeaba era de color blanco puro. Era el único color que había conocido en su vida. Su vida había sido una guerra: corría a través de campos blancos como la nieve, soportaba ventiscas heladas y luchaba contra innumerables espíritus para sobrevivir. Su comprensión del mundo no iba más allá de eso. Pero un día, todo cambió. "¡Sirka! ¡Es horrible!" "¡Los espíritus han invadido el pueblo!" Algo comenzó a perturbar su vida aparentemente consistente. "¡Los espíritus están alborotados!" "¡Todos, tomen sus armas!" Ese día, los espíritus del Bosque del Eco se habían vuelto locos e invadieron la aldea. Siguieron días de batalla implacable mientras luchaban contra las interminables olas de espíritus. Sirka observó a los elfos ancianos caer uno a uno a su lado, y se preparó para la muerte. "¡Mira al cielo!" "¡Un monstruo está descendiendo!" "Es un dragón... ¡Oh, por qué nos está pasando esto a nosotros?!" ¿Por qué la desgracia siempre parece golpear de golpe? Se había preguntado a sí misma. El gran wyvern volando a través de la nieve le había hecho sentir ese nivel de desesperación, si recordaba correctamente. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, su desesperación se convirtió en una esperanza radiante. Una humana solitaria desmontó del enorme wyvern y pisó el suelo. "¿Dónde estoy?" preguntó la mujer. Incluso a través de la ventisca, sus agudos ojos evaluaron inmediatamente la situación. Sirka podía sentir el poder abrumador ondulando a través del cuerpo de la mujer. La humana llamó a Sirka. "Niña, no tengo un arma en este momento. ¿Me puedes prestar algo? Cualquier cosa sirve". Parecía que ya había comprendido la situación por completo. La mujer se acercó a Sirka sin dudarlo, con la mano extendida, y el elfo instintivamente le entregó su propia arma. De hecho, entregó las dos dagas adicionales atadas a su cintura. "Dagas... Me recuerda a los viejos tiempos". La mujer tomó las dagas, sosteniéndolas en agarre inverso, y sonrió levemente. Entonces comenzó su Danza de la Espada. ¡¡¡Whoosh!!! Su cabello ondeaba al viento frío. Detrás de ella, el wyvern rugía ferozmente, uniéndose a su jinete en la caza de espíritus. Ese día, la paz volvió de repente al pueblo, gracias al forastero que había aparecido de la nada. Pero el forastero nunca se fue. Ella se quedó, convirtiéndose en una parte entrometida de sus vidas incluso después de que la batalla terminó. "Esto no servirá. No sé dónde estoy, pero primero, necesito cuidarlos a todos". Incluso ahora, Sirka pensó que le parecía una decisión muy extraña. "¿Todos están ilesos? ¡Aquellos de ustedes que están heridos, reúnanse aquí! ¡Y tú ahí!" "¿Eh? ¿Yo?" "Sí, tú. Si tienes vendas o medicinas en el pueblo, ¿Podrías traérmelas? ¿Ya comieron? ¿Por qué llevan ropa tan fina? ¿No tienen frío?" Irónicamente, la mujer vestía la ropa más delgada de todas. Era casi cómico la forma en que alguien tan mal vestida se preocupaba por los demás mientras envolvía sus delgadas prendas alrededor de sus hombros. Pero Sirka ni siquiera había sentido ganas de reír. En cambio, las lágrimas brotaron de sus ojos, lágrimas de alivio al darse cuenta de que, de alguna manera, todavía estaba viva. Ese día, esa mujer de otro mundo, llamada "Cha Cha" por los elfos, se estableció en el pueblo. Cha Cha se quedó con los jóvenes elfos supervivientes, convirtiéndose en familia. A veces les enseñaba a luchar con una espada. "¡Sirka! ¡Revisa tu cintura! ¡Baja tu postura! Necesitas bajar tu centro de gravedad para mantenerte en pie". "¿Qué es un 'centro de gravedad'?" "Oh, supongo que debería explicártelo primero..." Les enseñó la estrategia de batalla y las formas en que podían defenderse. A veces era como una madre para ellos. "¡Hora de comer, todos!" "¡Yaaaay!" "¡Sirka! Si comes antes que los demás, estarás en problemas. ¡Tienes que esperar a tus amigos!" "¡No! ¡Ya le di un mordisco!" En la ventisca helada, Cha Cha les proporcionó comidas calientes y ropa, asegurando su supervivencia. "¡Oh, mírate, Sirka! Te ves tan genial con el cabello trenzado así. Este estilo mantendrá el cabello fuera de tus ojos incluso cuando estés peleando". "Jeje. ¡Correcto!" "El pelo élfico es muy interesante. Es encantador y sedoso, pero es lo suficientemente resistente como para usarlo como cuerdas de arco". "¡Jejeje! Celosa, ¿no? ¡Espera! ¡Una vez que mi cabello crezca un poco más, te haré un arco!" "¡Oh, gracias! Entonces te haré un brazalete con mi pelo a cambio". "¿Para qué sirve un brazalete? Es inútil en la batalla". "¡Qué mezquina!" "Jeje. ¡Es broma!" Incluso en el frío implacable, Cha Cha les había enseñado a sonreír. "Sirka..." Y así Sirka descubrió que había colores en el mundo además del blanco del invierno. Los nuevos colores eran cálidos. Sirka creía que la «primavera», fuera lo que fuese, debía aparecer en estos colores. "¡Sirka!" Desde hacía un tiempo, una voz en su sueño, que recordaba vagamente a la de Cha Cha, la había estado llamando desde lejos. "Ya estás completamente calificada". El corazón de Sirka dio un vuelco. La voz sonaba muy similar a la de Cha Cha, pero era extrañamente más baja. Siguió hablándole. "Así que despierta". ¿Despierta...? ¿Qué significa eso? se preguntó. La voz llegó a Sirka mientras soñaba felizmente, pero de inmediato, sus instintos se agitaron. Escuchó chillidos y supo que una vez más estaba rodeada de espíritus hambrientos. Los espíritus invasores estaban listos para devorarla, al igual que el momento antes de que Cha Cha apareciera por primera vez. El mismo miedo primario que sintió ese día volvió rápidamente, pero luego recordó la forma en que la mujer humana le había sonreído. "Levántate y gobierna tú misma a esos espíritus". La voz volvió a estar allí. Despertó su coraje, de la misma manera que Cha Cha lo había hecho mucho tiempo atrás. "Conviértete en un Monarca". Los ojos de Sirka se abrieron de par en par. De repente vio la cara de Suho, que le recordaba tanto a la de Cha Cha. "¿Dónde estoy?", preguntó aturdida. "Si estás despierta, agarra tu arma". Suho no respondió a su pregunta. En cambio, se volvió hacia adelante de nuevo. Una sombra oscura se extendía a lo lejos detrás de su ancha espalda. \[Habilidad: "Dominio del monarca" se ha activado.\] Miró a Sillad luchando contra los espíritus en la distancia, y luego le habló a Sirka a través de sus pensamientos. "¡Despierta y mira! El anterior Monarca de la Escarcha te muestra de primera mano cómo luchar contra los espíritus. ¡Aprende directamente de él!" Sirka se quedó atónita. Tenía razón: el difunto Monarca estaba abrumando a los espíritus, liberando una increíble cantidad de energía. Al mismo tiempo, Sirka se dio cuenta de algo más. "No... No puedo. Es imposible. Todavía estoy..." Simplemente, aún no estaba preparada para imitar lo que Sillad estaba haciendo. "¡Imposible, mi culo!" "¡Ay!" Con un golpe, la palma de Suho tocó la espalda de Sirka sin piedad, sacudiéndola hasta que se puso completamente alerta. Ella no era ajena a este tipo de trato. Era el mismo golpe que había sentido innumerables veces mientras aprendía el manejo de la espada de Cha Cha. Sin embargo, Suho había soportado muchas más bofetadas en su vida. Y agregó: "No te preocupes, solo sígueme. Ya tengo los trucos". "¿Qué? ¿Cómo? Su poder es completamente diferente al tuyo". "Te lo dije. Hay un truco en ello. Si no puedes imitar todo, haz uso de lo que puedas. ¡Allá va!" "¡E-Espera!" Antes de que Sirka pudiera discutir, Suho la arrastró hacia adelante en la tormenta de espíritus hambrientos. Él sonrió a su lado. "Primero, saca tu arma". "Tridente del Árbol de Hielo..." Sirka hizo lo que le dijeron. La escarcha se formó en su mano, alargándose para crear el Tridente del Árbol de Hielo. Tan pronto como lo agarró, se movió instintivamente, siguiendo las técnicas que Cha Cha le había enseñado. "Muy bien. Estás peleando bien". "Pero esto no va a ser lo suficientemente bueno para..." "Aquí es donde empezamos, entonces. Te enseñaré los trucos". Los ojos de Suho brillaron. \[Habilidad: "Técnica del cuerpo de hierro" se ha activado.\] Una energía oscura envolvió sus puños y brazos. Los ojos de Sirka se abrieron de par en par al intuirlo: no se trataba de una habilidad ordinaria. La densa e inflexible energía negra trepó por los hombros de Suho, formando el contorno de una enorme armadura. Extendió una de sus manos agrandadas, agarró un espíritu y lo aplastó hasta convertirlo en la nada. Después de destruir el espíritu, se volvió hacia Sirka y sonrió, mostrando los dientes. "Este es el poder, el poder del Monarca del Cuerpo de Hierro". "¿Cómo tienes eso?" "Yo lo aprendí, y tú también lo aprenderás". Suho agarró más espíritus. Aplastó cada uno hasta que reventó. "Aquí hay otro consejo". \[Habilidad: "Armadura de gigante" se ha activado.\] Todo el cuerpo de Suho ahora estaba cubierto por una armadura. Esto parecía ser una habilidad ordinaria, pero Sirka ya había aprendido algo. "Sirka" dijo, "Sillad luchó contra el frío extremo y se convirtió en un Monarca al hacerlo. ¿Qué es el frío para ti?" No había necesidad de que ella respondiera. Para ella, no era nada. Sillad se había visto obligada a luchar contra el frío, pero había nacido en él. Era un frío que no conocía ni la noche ni el día, era simplemente una blancura siempre presente. El tridente de Sirka dio en el blanco al atravesar un espíritu al que había estado apuntando. Sabía que todavía era joven y débil. No podía esperar comandar a todos los espíritus como lo hacía el gran antiguo Monarca de la Escarcha. Pero había una cosa que podía declarar en ese momento. "Por lo menos, los espíritus a mi alcance..." ¡Crack! El espíritu atravesado por su tridente se congeló. "A ésos, yo los gobernaré". Uno por uno, Sirka lanzó a los espíritus hambrientos que se arremolinaban a su alrededor, congelándolos a cada uno. Sus gritos y lamentos llenaban el aire. En la punta del tridente de Sirka, los espíritus congelados comenzaron a condensarse como carámbanos, formando piezas de una enorme armadura, tal como la técnica que Suho le había mostrado. En ese momento, una fría determinación parpadeó en sus ojos. \[Malla Espiritual\] Con cada espíritu derrotado, la armadura se expandió hasta que finalmente cubrió su cuerpo. Era como una combinación de la Técnica del Cuerpo de Hierro y la Armadura del Gigante que Suho acababa de usar, creando una capa protectora dos o tres veces más grande que su propio armazón. Sirka se abalanzó hacia delante, y su enorme puño formado por espíritus congelados envolvió a otro. Lo comprimió hasta que reventó. Esta también era una técnica que Suho había demostrado. "Muy bien. Alguien que aprendió de mi madre debería ser capaz de manejar todo esto", comentó Suho, sonriendo. "Dios mío..." Sillad, que luchaba delante de ellos, volvió a mirar a Sirka. Sus ojos se abrieron brevemente en estado de shock, pero solo por un momento. Entonces su expresión cambió a una de orgullo. "No es un mal comienzo". Esto no era manipulación espiritual, era dominación espiritual. Sirka había imitado con éxito una técnica utilizada por el Monarca del Cuerpo de Hierro. "De hecho, esto es excelente", declaró Sillad. Al fin y al cabo, su elección había sido acertada. ¿Lo ves, Fores? pensó. Mira la forma en que pelea. No los está manipulando, sino controlándolos, reduciéndolos a meros materiales para armaduras y armamento. ¡Esa joven está mucho más cerca de un Monarca que de un alto elfo que huyó del invierno! Se echó a reír con auténtico placer. ¡Ding! \[Sillad expresa una gran gratitud a su chamán.\] \[Sillad muestra admiración por el logro de su chamán.\] ¿Eh? Suho se volvió hacia el Monarca al ver los mensajes repentinos. Sillad sonreía satisfecho. "Hijo del Monarca de las Sombras, ¿Recuerdas lo que te dije cuando nos conocimos? Tenía la intención de matarte. Pero entonces vi a tu madre, la compañera del Monarca de las Sombras, que también se convirtió en una figura materna para mi débil y joven tribu" Sillad había sentido una profunda tristeza cuando se dio cuenta de lo que les había sucedido. Haein también le recordó a su propia madre, que había muerto protegiéndolo. Solo hizo más fuerte lo que sentía. "Decidí no matarte por gratitud a tu madre. Ese ya no es el caso ahora". Sillad destrozó a otro espíritu, sus ojos nunca se apartaron de los de Suho. "Gracias. Me has demostrado que mi elección fue correcta". Hubo otro golpe. Un nuevo mensaje apareció frente a Suho, acompañado de una notificación de misión. \[¿Reclutar al "Sucesor del Frío Extremo" como tu compañero?\] (S/N) \[Ha llegado una misión.\] Ya sabía lo que Sillad estaba preguntando. "Por favor, continúa cuidando bien de mi sucesor", dijo el Monarca. Suho y Sirka, ataviados con sus respectivas armaduras, una de sombra y otra de espíritus, continuaron aplastando a los espíritus voraces con determinación. Sus ojos estaban resplandecientes. "Entonces retrocede," le dijo Suho a Sillad. "A partir de ahora, puedes dejarnos los espíritus a nosotros".
Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela)

Continúa leyendo

Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela)

Capítulo 264

Siguiente Capítulo ›

Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 263

Estás leyendo el capítulo 263 de Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela), un novela. La existencia de la Tierra está amenazada una vez más mientras los Itarim, los dioses de otros universos, buscan llenar el vacío dejado por el Ser Absoluto. Sung Jinwoo no tiene más remedio que enviar a Beru, el rey de… Este capítulo tiene publicado el 21 de junio de 2025, Traducido por el grupo Segador. Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) tiene 376 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.