Leer SoulShard (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
Sarov iba llegando al agujero cuando el primer chillón se le lanzó desde un montón de escombro fundido, con las patas abiertas. Bajó el hombro, lo recibió de lleno y, con el peso todavía encima, le clavó la espada corta donde la pata se unía al cuerpo. El chillón cayó a un lado y siguió pataleando un rato después de muerto.
—¡Adentro, adentro! —gritó a su derecha el más alto del grupo, con los puños envueltos en llamas, mientras aplastaba a otro chillón contra el suelo.
Por el lado de Sarov pasó una chica con un parche bajo las gafas y la espada ya afuera, y partió a dos chillones con el mismo movimiento sin frenar. Otros dos saltaron sobre una rubia que disparaba con dos pistolas, y antes de llegar se abrieron a la mitad en el aire: detrás, el mayor del grupo tenía las dos manos levantadas. Ella ni se volteó.
—¡Los de atrás, cubran la izquierda! —gritó Sarov.
El agujero se había vuelto un embudo de chillones que se empujaban para pasar, y los que venían detrás pasaban por encima de los que caían. Sarov cortaba y esquivaba, y la espada ya le pesaba. Otro le saltó por la izquierda. Giró a tiempo, una pata le raspó la armadura del brazo, y Sarov le clavó la punta en el cuello antes de que tocara el suelo.
Más allá, unos misiles reventaron contra la masa de magma más cercana. Le arrancaron un pedazo enorme, y la masa siguió avanzando, más lenta. La artillería abrió un cráter bajo la segunda, y esa ni se detuvo.
—¡Eso no es nuestro problema! —le gritó el más alto—. ¡Concéntrate en lo de aquí!
Sarov volvió al frente justo cuando un chillón le saltaba a la cara. Lo agarró en el aire, el peso lo hizo retroceder un paso, y lo estrelló contra el suelo con todo el cuerpo encima. Lo sostuvo ahí, respirando demasiado rápido, hasta que las patas dejaron de moverse, y entonces le bajó un sudor frío por la nuca.
—¡Atrás! —gritó la de las pistolas.
Sarov volteó y vio a la del parche partir en dos al chillón que le saltaba a la espalda. Ella tenía los ojos fijos en la hoja, y por un momento le asomó en la cara algo parecido al hambre.
La segunda oleada llegó antes de que se reagruparan, con tres chillones saltando a la vez. El mayor levantó las manos otra vez, ya pálido, y el corte le salió torcido: alcanzó a desviar a dos, y el tercero le pasó a Sarov por el lado y fue directo contra la de las pistolas. Ella le metió el cañón entre las mandíbulas antes de que se cerraran, y el chillón se quedó mordiendo el metal y la tumbó de espaldas.
—¡Cuidado! —El más alto llegó corriendo y le prendió fuego por detrás. El chillón soltó el cañón y cayó.
Ella se sentó en la nieve, con las manos temblando alrededor del arma.
—Sigo entera. Sigan.
Avanzaron un poco más dentro del agujero. El fuego del más alto salía cada vez más pálido, a la de las pistolas se le acabó la munición de una y la usó como maza, y la del parche comenzó a fallar los cortes por poco. Sarov terminó espalda con espalda con ella, girando los dos, y el filo de ella le pasó tan cerca de la oreja que oyó el aire cortado.
—¡Aquí se corta! —gritó Sarov—. ¡Formación cerrada, no avancen más de lo que podemos cubrir!
Se plantaron ahí, en círculo entre los escombros humeantes, y mataban lo que se acercaba. Detrás, dentro de la muralla, todavía se peleaba en los pasillos de servicio, y de vez en cuando llegaba un disparo o un grito que se cortaba. Adelante, las tres masas seguían avanzando despacio hacia el asentamiento.
Sarov cortó otro chillón, y cada golpe le salía más tarde que el anterior. A su lado, la del parche jadeaba apoyada en la espada clavada en el suelo. Los chillones venían en oleadas cada vez más pequeñas, pero no dejaban de llegar.
—Repliegue parcial. Mantenemos esto. No pedimos más.
—Ya era hora —dijo el más alto entre dientes.
Un chillón le saltó a Sarov a la garganta desde donde nadie miraba.
Un peso se le cerró alrededor del cuerpo antes de que lo alcanzara, y lo arrancó de ahí: del agujero, de la espada corta que tenía en la mano, de un grito que no reconoció.
Abrió los ojos tirado boca abajo junto a la fuente, bajo el mismo cielo gris y la misma niebla, y el charco de adentro seguía cubierto de ceniza. No sabía cuánto llevaba ahí. El cuerpo le pesaba y tenía la garganta tan seca que le dolía.
—Sarov —dijo en voz alta.
Se apoyó en un codo, y junto con el nombre se le acomodó otra cosa: una presencia quieta en un rincón del pecho, dormida por ahora, que también tenía nombre. Remiel.
Cerró los ojos, y lo que Remiel le mostró no se había ido: la calle con nieve, la piedra, el agujero de Baikal.
Se puso de pie, tambaleándose, y buscó el horizonte. Las luces de la muralla seguían ahí, lejos, en la niebla baja. Dio el primer paso hacia ellas, después otro, y esta vez sabía, al menos, quién los estaba dando.

Continúa leyendo
SoulShard (Novela)
Capítulo 7
SoulShard (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de SoulShard (Novela), un novela. Perdió la memoria por mi culpa. Despertó entre las ruinas de un mundo que ya no es de los humanos, y yo sigo aquí adentro, compartiendo con él un cuerpo y un alma que no pidió. Detrás de las murallas lo espera un… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026. SoulShard (Novela) tiene 24 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.