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Leer SoulShard (Novela) Capítulo 20 online gratis en español

Después de ese corte, Katja le tiró tres golpes más y él llegó tarde a los tres. Con el último terminó en el piso, y ahí se quedó mucho después de que ella bajara la espada. Estaba boca arriba, con los brazos abiertos y el pecho agitado. Katja lo miró desde arriba. Había esperado que él repitiera el corte, aunque fuera más chico y más feo. «Fue un chispazo», pensó. —Me voy a comer. Ven con nosotras. Sin esperar respuesta, se volteó hacia las gradas. —¡Oye, Mariya! ¡Vamos a comer! Mariya ya venía bajando de las gradas. Eran pasadas las doce. —No —dijo Sarov, desde el piso. Katja volteó. —¿No? Sarov seguía mirando el techo. —Me voy a quedar. Un rato más. Katja lo miró por encima del hombro. —Está bien. Mariya se paró al lado de Sarov. —¿Seguro que no quieres venir? —Estoy bien. —Oye. —Estoy bien. Se quedó ahí parada un momento, le dio dos golpecitos con el pie en la bota y salió detrás de Katja. ◆ ◆ ◆ En el pasillo, Katja y Mariya se cruzaron con Aleksei y Dmitry. Aleksei llevaba la toalla al hombro y caminaba sin apuro. Dmitry venía atrás, empapado de sudor y arrastrando los pies. Aleksei saludó con la mano. —Chicas. ¿Cómo se encuentran? —Bien —dijo Katja—. ¿Y ustedes? —Terminando. Dmitry, sin levantar la cabeza, le sacó el dedo del medio a Aleksei, sonriendo. —Está feliz —dijo Aleksei. ◆ ◆ ◆ Comieron los cuatro juntos. El comedor estaba medio vacío a esa hora, y sirvieron lo de siempre, comida caliente y medida, y un vaso de jugo por cabeza. Mariya comía distraída. Se le había quedado la imagen de las dos espadas subiendo juntas y Katja yéndose hacia atrás. Toda la mañana estuvo haciendo cuentas de cuánto le faltaba a Sarov y cuánto iban a tener que cubrirlo entre los siete, y ese último corte se las desarmó. —¿Y Sarov? —preguntó Dmitry, con el tenedor a mitad de camino. —Se quedó entrenando —dijo Mariya. Dmitry bajó el tenedor. —¿Solo? ¿Cómo va a entrenar solo? —Como todos. —No, pero... Tiene lo de la memoria. Lo de... eso. Amnesia. No se acuerda ni de cómo agarrar las cosas. ¿Qué va a entrenar? —No sé. Mariya siguió comiendo. —Pero no está tan mal como yo pensaba. Enfrente, Aleksei no le quitaba los ojos al vaso de Katja. —¿Te lo vas a tomar? Katja lo miró. Después miró el vaso. —Sí. —¿Segura? —Sí. Aleksei suspiró y se hundió en la silla. Katja se tomó el jugo despacio, mirándolo a los ojos. ◆ ◆ ◆ A las dos y media, Sarov seguía solo en la sala de entrenamiento. Se había armado un método: arrancaba siempre desde la pared de las gradas, cruzaba corriendo y atacaba donde había estado parada Katja. Las espadas silbaban al cortar el aire. Cruzó. Bajó la derecha. Sacó la izquierda desde abajo. Nada. «Otra vez.» Los pies bien, la espalda bien, el peso bien. Los brazos, cada uno por su lado. «Otra vez.» Después empezó a cambiarle cosas: entró desde la izquierda, desde más lejos, sin correr. Probó también diciendo el movimiento en voz alta. —Derecha. Izquierda. Juntas. Su propia voz le volvió desde el fondo de la sala, más chica. En algún momento pateó sin querer la cuña, y la puerta se cerró sola a su espalda con un golpe seco. Ni giró la cabeza. Primero se le fue la puntería, después el agarre, y al final el aire. «¿Cómo lo hice antes?» Esa mañana, en ese mismo piso, el cuerpo había sabido qué hacer sin preguntarle nada. Katja había dicho que él usaba dos para atacar más rápido. Rapidez ni mierda. Ya no cruzaba corriendo: caminaba hasta el punto y atacaba desde ahí. Las espadas dejaron de silbar. Ahora solo sonaban cuando pegaban contra el piso. «Otra vez.» La palabra ya no le decía nada, pero se seguía moviendo al compás de ella. «Otra vez.» «Otra vez.» Hasta que se quedó en el medio de la sala, sin volver a cruzar. Con él quieto, la sangre empezó a gotear de las dos hojas. Abrió las manos. Las dos espadas cayeron al piso. Se miró las palmas: tenía los callos abiertos y la sangre le había bajado hasta la muñeca. Las espadas estaban ensangrentadas del mango a la punta, y el piso alrededor, rajado y salpicado. Llevaba así desde hacía rato. «No fui capaz de volverlo a hacer.» Decidió dejarlo ahí. Se agachó a levantarlas, pero tenía los brazos entumecidos. «Mierda...» Y antes de terminar de pensarlo, ya las tenía arriba. Sarov tenía los brazos extendidos y no se animaba a moverlos. A lo largo de las dos hojas le corría un verde oscuro, fino, apenas encendido. Movió la derecha, despacio, para ver. El verde la acompañó, con una estela corta detrás. Las sentía como parte del brazo, ya no le pesaban. Se le escapó una risa. Con esto sí. Con esto podía entrenar de verdad con Katja. Con esto podía llegar a lo de la mañana cuando él quisiera y no cuando se le diera la gana al cuerpo. Entonces se le empezaron a resbalar. La sangre le volvía a correr entre los dedos y le mojaba los mangos. Apretó lo que pudo. Las dos espadas se le fueron de las manos y cayeron al piso. El verde se apagó antes de que tocaran el suelo. Sarov se quedó mirándose las palmas vacías. No sabía qué era eso, ni de dónde había salido. Pero ahora sabía que estaba. Y si lo volvía a encontrar, y si aprendía a sostenerlo, entonces nadie iba a tener que llevarlo de la mano por la calle, ni contestar por él en un puesto de control, ni cubrirlo. Se agachó a recoger las espadas. Esta vez, pesaban.
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SoulShard (Novela) Capítulo 20

Estás leyendo el capítulo 20 de SoulShard (Novela), un novela. Perdió la memoria por mi culpa. Despertó entre las ruinas de un mundo que ya no es de los humanos, y yo sigo aquí adentro, compartiendo con él un cuerpo y un alma que no pidió. Detrás de las murallas lo espera un… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026. SoulShard (Novela) tiene 24 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.