Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 89 online gratis en español
Xu Mao dio un paso al frente
El leve sonido de su pisada no fue fuerte, pero en el silencio que se había formado tras la última evaluación resultó suficiente para arrastrar todas las miradas hacia él, porque era el último, y esa simple condición ya cargaba el aire con una expectativa distinta, más densa, más pesada, como si todo lo anterior hubiera sido apenas un preludio
Mei Mei lo observó con mayor atención, inmóvil, sus ojos fijos en su espalda, como si no quisiera perderse ni el más mínimo detalle, mientras que, a unos pasos de distancia, Situ Ming también lo seguía con la mirada, aunque por un instante se distrajo, inclinando apenas el rostro y dejando que sus ojos descendieran hacia el pecho de Mei Mei
Parpadeó, volvió a mirar, parpadeó otra vez y su ceño se frunció ligeramente
Sin decir nada, enderezó la espalda de forma casi automática, sacando pecho con una naturalidad sospechosamente consciente, como si ese pequeño gesto fuera completamente casual, aunque claramente no lo era
Luego miró de reojo a Mei Mei. Luego a Xu Mao. Luego otra vez a Mei Mei. Sus labios se torcieron apenas
"…"
No dijo nada, pero en su expresión había una queja muda, pequeña, infantil, como si no entendiera cómo alguien así podía estar recibiendo esa clase de "atención"
Finalmente, soltó un leve "hmph" casi inaudible, apartando la mirada por dignidad, solo para volver a dirigirla hacia Xu Mao un segundo después, como si nada hubiera pasado
Xu Mao avanzó y, al detenerse frente al Anciano, se inclinó con respeto
El Anciano Alquimista lo observó en silencio, porque había esperado este momento; el discípulo que había respondido las 1.000 preguntas, incluso en su juventud él mismo solo había alcanzado las novecientas, y no era una diferencia trivial, ya que la teoría por sí sola rara vez sobrevivía intacta frente al fuego del horno, pero ahora quería ver el resultado
Xu Mao extendió la mano. En su palma descansaba una píldora gris, simple, sin brillo, sin aroma notable, sin esa presencia que otros productos intentaban imponer, casi insignificante, pero precisamente por eso el Anciano no la subestimó
La tomó, la acercó y la observó con detenimiento durante unos segundos más, y sus cejas se fruncieron apenas
"Píldora Compresión de Qi Refinado…"
Murmuró, porque no era el nombre lo que lo sorprendía, sino la estructura. Sin añadir más palabras, la llevó a su boca y la consumió
El efecto fue inmediato, pero no violento; no hubo explosión ni liberación abrupta, y en su interior el qi comenzó a contraerse, a reducirse, a comprimirse sobre sí mismo, mientras el volumen descendía pero la presencia aumentaba, volviéndose más denso, más pesado y más estable
Sus ojos se abrieron apenas
"Interesante…"
Dijo en voz baja, pero no habló de inmediato después de eso. El silencio cayó, un silencio distinto, porque nadie entendía exactamente qué había pasado, pero todos sentían que algo no encajaba con lo que conocían
El Anciano cerró los ojos por un instante, percibiendo con mayor profundidad, y cuando los abrió su mirada había cambiado
"No crea más Qi espiritual… lo comprime"
Dijo finalmente, con palabras lentas y claras
"Actúa directamente sobre el qi existente: reduce su volumen, aumenta su densidad, elimina impurezas durante el proceso y refuerza la cohesión interna del flujo. En términos simples, toma una cantidad de qi, la condensa, la estabiliza y la vuelve más eficiente"
El silencio se hizo más pesado
"Menos qi… pero más peso"
Continuó, cerrando sus dedos lentamente. Dentro de su mente, el impacto era mayor de lo que mostraba, porque esa no era una píldora común, no en esta región, no en este nivel, y definitivamente no algo que un discípulo externo debería ser capaz de recrear en diez minutos
Sus ojos se fijaron en Xu Mao, más profundos, más serios
"¿Quién te enseñó esto, joven?"
Xu Mao sostuvo la mirada sin arrogancia
"Tuve un buen Maestro cuando era más joven"
Una respuesta simple, pero suficiente. El Anciano lo observó un instante más y luego asintió, porque tenía sentido que un talento así no naciera de la nada, pero aun así algo no terminaba de encajar, ya que esa píldora no era solo técnica, era intención, y esa intención no era común
Xu Mao no dijo nada más, pero en lo profundo de su mente una idea cruzó con claridad, porque había elegido esa píldora por una razón; cuando la estudió por primera vez no fue su complejidad lo que le llamó la atención, sino su naturaleza: acumular, comprimir y liberar, no de forma caótica sino controlada, algo que le resultaba demasiado familiar, porque sus meridianos solares funcionaban de forma similar, aunque de manera mucho más violenta, más inestable y más desperdiciada
Explosiva, ineficiente
Si no podía cambiar esa naturaleza, entonces debía refinarla, y la píldora no aumentaba su qi ni lo hacía más rápido, pero hacía que cada liberación valiera más, y por eso la eligió, por eso la creó, no como una exhibición sino como una respuesta
El Anciano habló
"Pasas"
La palabra cayó con naturalidad, pero esta vez nadie la sintió ligera, porque el silencio previo le había dado peso
De los diez que habían iniciado la prueba, solo seis permanecían
A unos pasos de distancia, Situ Ming dejó escapar una leve sonrisa, apenas perceptible, sus ojos fijos en Xu Mao con un brillo distinto al de antes, más profundo, más curioso, como si ahora ya no estuviera observando a un simple talento, sino a algo que quería entender, mientras que a su lado Situ Hei permanecía serena, pero no indiferente
Mei Mei no cambió su expresión, pero no apartó la mirada
Guo Jin apretó los dientes, su mandíbula tensándose con fuerza, porque no era solo que Xu Mao hubiera pasado, sino que no entendía lo que había hecho, y eso le molestaba más que perder
El Anciano agitó suavemente las mangas de su túnica, y seis cintas azules aparecieron, ajustándose automáticamente en los brazos de los aprobados como símbolo de reconocimiento y cambio
Ahora eran Alquimistas de Nivel 2
El aire se liberó, pero no de la misma forma para todos, porque aunque seis habían aprobado, no todos habían dado el mismo paso, y entre ellos uno había dejado algo claro: no solo había pasado la prueba, había mostrado una forma distinta de entender el Qi espiritual
Y con eso, el examen llegó a su fin
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Los seis nuevos alquimistas de Nivel 2 descendían por las escaleras del pabellón en un flujo irregular, ya sin la rigidez de la prueba, pero con un peso distinto en los hombros; la luz del día seguía siendo la misma, bañando muros y senderos con una claridad tranquila, y aun así todo se sentía diferente, como si el mundo no hubiera cambiado, pero su posición dentro de él sí, porque las cintas azules en sus brazos no eran solo un adorno, eran una declaración silenciosa, un reconocimiento que abría caminos, y también expectativas
Algunos discípulos externos que aún rondaban la zona se detuvieron a mirarlos. No era admiración abierta, pero tampoco indiferencia: era ese punto intermedio donde algo comienza a cambiar
Xu Mao y Mei Mei bajaban juntos, ligeramente apartados del resto, comunicándose en silencio con lenguaje de señas, sus movimientos más tranquilos que durante la prueba, pero no completamente relajados
Xu Mao movió las manos, aunque con una ligera torpeza que no estaba ahí antes
"Bueno… eso fue agotador"
Sus dedos no cerraban con la misma precisión. Había un pequeño desfase, casi invisible, pero real
Su cuerpo también lo reflejaba: un temblor leve recorría sus brazos, sus piernas, como una vibración interna que no terminaba de asentarse, y ahora que la tensión había desaparecido, el precio del Dominio del Corazón Inmutable comenzaba a manifestarse sin filtro, sin contención, como una marea que finalmente encontraba espacio para subir
En lo profundo de su mente, algo se sentía… gastado. No dolor, no exactamente. Más cercano a un vacío seco, como si hubiera usado demasiado de algo que no debía forzar
Mei Mei lo notó. Sus ojos se fijaron en él con más atención, sus cejas frunciéndose apenas mientras sus manos se movían con rapidez, más firmes que antes
"¿Estás bien?"
Xu Mao intentó responder, levantó las manos, pero en ese instante algo falló
No fue de golpe: primero fue pequeño, la vista se le desfasó un instante, luego volvió, luego otra vez, como si el mundo estuviera mal sincronizado
Sus pasos perdieron ritmo
Uno…
Dos…
El tercero llegó tarde
El borde de su visión comenzó a oscurecerse lentamente, como tinta derramándose desde los extremos, devorando la claridad centímetro a centímetro, mientras los sonidos se volvían lejanos, apagados, como si vinieran desde muy lejos
Intentó estabilizarse: su orgullo no le permitía simplemente caer, pero su cuerpo ya no respondía igual
Lo último que vio con claridad fue el rostro de Mei Mei, más cerca de lo que esperaba, más nítido, sus ojos abiertos un poco más de lo habitual, sus manos deteniéndose en el aire, sus dedos tensándose
El siguiente paso falló por completo. Su equilibrio se rompió. Su cuerpo se inclinó hacia adelante, y comenzó a caer por las escaleras
Swwsh
Una figura se movió antes de que el impacto ocurriera. Situ Ming
Su brazo rodeó el torso de Xu Mao con firmeza, deteniendo la caída en seco, su cuerpo inclinándose ligeramente hacia atrás para absorber el peso, su respiración alterándose apenas por el movimiento brusco
"Oye"
Su voz salió baja, corta, sin rastro de juego. Sus ojos lo recorrieron de cerca, demasiado cerca, buscando una reacción que no llegó
Por un instante no supo qué hacer. Su expresión cambió. No fue algo grande, pero fue real, como si su cuerpo hubiera reaccionado antes que su mente, y ahora tuviera que alcanzarlo
"No me asustes…"
Murmuró casi en silencio, pero no lo soltó
Mei Mei dio un paso al frente de inmediato, esta vez sin dudar, acortando la distancia en un instante, sus manos elevándose como si fuera a sostenerlo también, aunque Situ Ming ya lo tenía sujeto; aun así, no retrocedió, sus ojos fijos en el rostro de Xu Mao, más firmes, más tensos de lo habitual
No dijo nada, pero estaba ahí, cerca, demasiado cerca
A unos metros, Guo Jin pasó junto a ellos y su mirada se desvió apenas, lo suficiente para captar la escena completa: el cuerpo sostenido, la pérdida de conciencia
Sus labios se torcieron en una leve mueca y dejó escapar un corto
"Tch…"
Un bufido que no era solo burla, sino que escondía algo más. Una incomodidad ligera, disfrazada casi al instante, cruzó su mente: ¿había llevado su cuerpo al límite?
Patético
No volvió a mirar y siguió bajando las escaleras con paso firme, aunque, sutilmente, un poco más rápido que antes
Mientras tanto, el mundo de Xu Mao comenzó a fallar entre un parpadeo y el siguiente; la luz no se apagaba de golpe, sino que se quebraba en fragmentos irregulares, como si algo la arrancara por partes, mientras los sonidos se alejaban, estirándose hasta volverse ecos lejanos, difíciles de alcanzar
Parpadeó. Las formas ya no eran estables. Todo se volvía borroso, inexacto, como si la realidad no terminara de encajar
Pero aún quedaban imágenes: dos rostros, Mei Mei, Situ Ming, uno firme, contenido, el otro inquieto, demasiado cerca
Ambos frente a él
Parpadeó otra vez, y ya no había nada
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—Residencia de Xu Mao
El atardecer se disolvió lentamente en sombras, la noche cubrió la secta en un silencio espeso apenas interrumpido por el viento entre los pabellones, luego el día regresó con su luz limpia, y una vez más el cielo volvió a teñirse de tonos anaranjados, como si nada hubiera cambiado en el mundo
Solo entonces algo lo hizo
Xu Mao yacía recostado en su cama, inmóvil, mientras el pequeño cachorro de león púrpura, Luo, dormía sobre su pecho, su respiración suave marcando un ritmo tranquilo; un leve gesto de incomodidad cruzó su rostro y, poco a poco, sus ojos comenzaron a abrirse, primero con pesadez, luego por completo
"¿Uh…?"
El movimiento le arrancó una leve punzada en los meridianos, sutil pero clara, como un eco del esfuerzo previo, y su respiración se desajustó un instante antes de estabilizarse; su mente tardó en reaccionar, como si despertara desde una profundidad demasiado grande
¿Dónde…? ¿El pabellón…?
Se incorporó lentamente, apoyando una mano sobre la cama mientras su mirada descendía hacia su palma, abriéndola y cerrándola con cuidado, comprobando la respuesta de su propio cuerpo; los recuerdos regresaron fragmentados, pero lo suficientemente claros
El examen, la segunda fase, su píldora. Y luego, oscuridad
Dos imágenes atravesaron su mente con nitidez: Mei Mei, Situ Ming, cerca, demasiado cerca
"Tch…"
Se llevó una mano al rostro, exhalando con molestia contenida
Había perdido la conciencia. Abusar del Dominio del Corazón Inmutable había tenido consecuencias más serias de lo que había previsto; no podía permitirse repetirlo así
Un pensamiento surgió, inesperado: ¿…Mei Mei estuvo aquí?
No lo dijo, pero no se fue
En ese momento, Luo se movió sobre su pecho, despertando también, y de un salto se acercó a su rostro, lamiéndolo sin ninguna consideración
"Eh ya, ya…"
Xu Mao dejó escapar una risa baja, apartándolo un poco mientras el pequeño insistía con entusiasmo; terminó cediendo, rascándole la cabeza con una calma que no había tenido antes, observándolo por un momento
Luego bajó la mirada hacia sus brazos. Su estado era extraño: sus meridianos estaban funcionales, el flujo de Qi espiritual era limpio, estable, pero no perfecto; había una ligera rigidez en ciertas rutas, como si hubieran sido forzadas a volver a su lugar, restauradas más por intervención externa que por recuperación natural
"¿…?"
Frunció levemente el ceño. Antes de que pudiera profundizar en ello, la puerta se abrió, sin ruido, como si ya hubiera alguien del otro lado antes de empujarla
Li Wang entró con paso lento, vistiendo sus habituales ropas de sirviente, su postura relajada, demasiado relajada para alguien con una pequeña mancha de sangre aún fresca en el rostro
"Oh… ya despertaste"
Su tono fue casual, como si hubiera salido a caminar
"¿Maestro?"
Xu Mao se incorporó un poco más, observándolo con atención, su mirada deteniéndose en la mancha de sangre que aún marcaba su rostro
"Tiene sangre… ¿dónde estaba?"
"¿Esto?"
Li Wang alzó una ceja, como si recién lo notara, y pasó la mano por su mejilla con total desinterés, borrándola de un solo gesto
"Esos bastardos del Loto Negro soltaron una bestia del Reino Espiritual en un bosque cercano. Debiste haberla visto, la condenada aguantaba más de lo que parecía"
Se dejó caer sobre la cama de Xu Mao sin pedir permiso, ocupando espacio con naturalidad, soltando el peso del cuerpo como si no hubiera hecho nada relevante
"…"
Xu Mao no respondió de inmediato. Su mirada permaneció fija en él un instante más: esa forma de hablar, ligera, descuidada, como si hubiera salido a dar un paseo. Pero no era así, no podía serlo
Mientras él estaba inconsciente, mientras su mundo se había reducido a oscuridad y fragmentos, su Maestro había estado enfrentándose a algo del Reino Espiritual como si no fuera más que una molestia menor
¿Una bestia así "aguantaba más de lo que parecía"?
Su ceño se frunció apenas. No preguntó más, pero en su mente una idea tomó forma con naturalidad: si alguien le dijera que su Maestro había arrasado un bosque entero, o que había reducido una montaña a escombros en el proceso, no lo dudaría. Lo creería sin siquiera sorprenderse
Li Wang giró la cabeza hacia él
"Y antes de venir, tuve que ahuyentar a dos mocosas"
Una pausa breve. Sus labios se torcieron apenas
"No se separaban de ti"
"¿…?"
Xu Mao parpadeó
"Una de ellas era tu espeluznante vecina con cara seria que no habla mucho, y la otra era una que parecía que iba a quedarse a vivir aquí si no la sacaba"
El tono de Li Wang era plano, pero había una ligera burla contenida
"Les dije que yo me encargaría de ti"
Se acomodó un poco, apoyando la cabeza
"No parecían muy convencidas"
Un pequeño silencio. Xu Mao no respondió de inmediato, pero lo entendió
Mei Mei, Situ Ming: habían estado aquí, cuidándolo
"Mira que perder la conciencia por sobreuso de tu arte mental…"
Continuó Li Wang sin cambiar el tono
"¿No conoces la palabra 'contención'?"
"Fue por una buena razón…"
Respondió Xu Mao, dejándose caer nuevamente hacia atrás, mirando el techo por un instante antes de levantar el brazo y observar la cinta azul rodeándolo
"Ahora soy un Alquimista de Nivel 2"
"Ya lo sé"
Contestó Li Wang
"¿O qué? ¿Pensaste que tus meridianos se curaron solos? Aproveché tu descanso, y el resto lo hice yo. Estuviste fuera bastante tiempo"
El silencio se asentó suavemente en la habitación. A través de la ventana, el atardecer bañaba la secta de la Fractura Celestial en tonos cálidos, las sombras alargándose lentamente sobre el suelo, como si todo respirara con calma
"Bien, deberías ir a comer algo"
Dijo Li Wang, rascándose la mejilla con pereza. Luego añadió, sin darle importancia
"Tu bastión ya fue restaurado por completo. Hoy regresarás al Bosque de la Raíz Corrupta… con Yun y Qiao"
El aire cambió, sutil pero inevitable
"........"
Xu Mao cerró los ojos un instante. Su cuerpo estaba en pie otra vez, su camino también
Afuera, el cielo comenzaba a oscurecerse, y en la distancia el Bosque de la Raíz Corrupta lo esperaba
Pero esta vez… no como antes

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 90
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 89
Estás leyendo el capítulo 89 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 3 de mayo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.