Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 87 online gratis en español
"Hola"
La voz llegó suave, casi íntima, como si no le perteneciera al bullicio del lugar
Situ Ming se deslizó por el costado de Xu Mao, irrumpiendo en la pequeña conversación de señas que este mantenía con Mei Mei. Su movimiento fue natural, pero calculado, como una piedra lanzada con precisión en un lago en calma
"¿……..?"
Xu Mao giró la cabeza. Sus ojos recorrieron su figura sin apuro, deslizándose con calma por su cuerpo, deteniéndose apenas donde la tela se ajustaba más de lo necesario, siguiendo la forma de sus curvas con una naturalidad que no dejaba demasiado a la imaginación. Cada movimiento suyo parecía pensado, cada línea de su figura tenía una presencia difícil de ignorar
Y, aun así, nada en su expresión cambió. Solo un pensamiento cruzó su mente, breve y sin emoción: ¿quién era esta chica, y por qué lo interrumpía? Después de tanto estudio, este momento con Mei Mei era lo más cercano que tenía a la tranquilidad
"Hola"
Respondió con un leve asentimiento. Su sonrisa era educada, medida, pero detrás de ella su molestia permanecía bien oculta
"¿Te conozco?"
Por un instante, la expresión de Situ Ming se tensó. No fue de forma evidente, sino algo sutil, casi imperceptible. Estaba acostumbrada a provocar reacciones: a que las miradas se detuvieran más de lo debido, a que los ojos se enturbiaran lentamente, llenándose de una lujuria difícil de ocultar; a que las voces perdieran firmeza, a que incluso los más disciplinados dejaran entrever grietas bajo la presión de su presencia. Su belleza no era casual, y ella lo sabía
Pero frente a ella no hubo nada. Xu Mao no dudó, no vaciló, no apartó la mirada, pero tampoco se aferró a ella. No hubo deseo ni incomodidad, ni siquiera el más mínimo cambio. Era como si todo lo que en otros despertaba reacciones inmediatas simplemente no encontrara dónde asentarse en él
Eso, más que cualquier rechazo, la intrigó. Y por primera vez, su interés dejó de ser superficial y se volvió real
Ignorando por completo a Mei Mei, su mirada se ancló en él
"No, no nos conocemos… aún"
Su voz descendió, volviéndose más baja, más íntima, como si no estuviera hecha para el entorno sino para él, como si cada palabra hubiera sido colocada con intención dentro de ese pequeño espacio que acababa de invadir
Dio un paso al frente, lento y seguro, acortando la distancia hasta volverla ambigua, casi inexistente, como si esa cercanía no fuera un accidente, sino una decisión cuidadosamente tomada. Luego se inclinó, apenas lo justo, pero en ese mínimo movimiento todo en ella cambió
La caída de su cuerpo fue suave y perfectamente calculada, haciendo que las líneas de su silueta se definieran con una claridad imposible de ignorar; la tela cedió lo necesario, delineando más de lo que ocultaba, insinuando sin revelar, guiando la mirada sin pedir permiso. Su presencia se volvió envolvente, más densa, más difícil de apartar, como si incluso el aire entre ambos hubiera sido desplazado por ella
Una fragancia ligera, cálida y apenas perceptible alcanzó a Xu Mao en ese instante, deslizándose sin fuerza pero con precisión, volviéndose imposible de ignorar precisamente por su sutileza. Su rostro quedó cerca, demasiado cerca para ser casual, pero no lo suficiente para ser impropio: el punto exacto donde la intención deja de ser dudosa
La sonrisa en sus labios no era abierta ni exagerada; era contenida, medida, como si cada curva hubiera sido ensayada, como si incluso su expresión formara parte de una estrategia más amplia
Pero Xu Mao solo se limitó a observarla. En lo más profundo de su mente, el estado más básico del Dominio del Corazón Inmutable permanecía activo, como siempre, silencioso y constante, suprimiendo cualquier fluctuación innecesaria. Últimamente, incluso eso se había vuelto extraño; le costaba perder el control de sus emociones, como si algo dentro de él se hubiera apagado parcialmente, dejándolo en un estado donde la mayoría de las cosas apenas lograban perturbarlo
Vacío. Esa era la sensación que predominaba la mayor parte del tiempo, como si todo ocurriera a una ligera distancia de él; perder el control de sus emociones ya no era algo común, de hecho solo ocurría en contadas ocasiones. Y hasta ahora, todas tenían algo en común: Mei Mei
"Soy Situ Ming"
Las palabras no fueron dichas con fuerza, sino deslizadas, suaves, casi como si rozaran el espacio entre ambos en lugar de atravesarlo; su aliento acompañó apenas el sonido, cálido, cercano, como una caricia que no llegaba a tocar, pero tampoco se retiraba
Sus ojos permanecieron fijos en los de Xu Mao, oscuros y profundos, observando, evaluando, tentando. No era solo una presentación: era un acercamiento, una prueba, un intento de quebrar algo que aún no comprendía
"Tengo algunos conocimientos sobre matrices de formación… lo suficiente como para notar algo en la expresión del Anciano"
Sus ojos se deslizaron hacia la distancia. El Anciano Alquimista permanecía allí, rodeado de discípulos, pero incluso desde lejos su presencia pesaba sobre el entorno como una sombra invisible
Luego ella volvió a mirarlo, directo y sin rodeos
"Tú… respondiste las 1.000 preguntas del examen, ¿verdad?"
El silencio se extendió. Mei Mei giró el rostro hacia Xu Mao, sorprendida; sus cejas se fruncieron apenas, y su mirada se volvió más aguda. Ella misma lo había puesto a prueba hacía apenas dos días: sus fundamentos no eran malos, pero ni de cerca alcanzaban para algo así. 1.000 preguntas en 1 hora era una locura, entonces, ¿qué había cambiado en apenas dos días?
"……"
Xu Mao no respondió de inmediato. Sentía ambas miradas sobre él. Pero lo que realmente lo inquietaba era otra cosa: no había notado ningún cambio en la expresión del Anciano, ni uno solo. Si lo que decía Situ Ming era cierto, entonces el Dao de las matrices de formación era mucho más profundo, y más sutil, de lo que él había imaginado
"¿Supongo?"
Dijo finalmente, con un tono ligero, despreocupado, como si la respuesta no tuviera peso
"Solo respondí lo que se me pidió"
El silencio regresó, pero esta vez no era el mismo. Situ Ming no apartó la mirada, sus ojos recorriéndolo con atención mientras su sonrisa se afinaba, volviéndose más peligrosa
"Ya veo…"
Murmuró con suavidad. Se enderezó lentamente, sin alejarse del todo. La distancia entre ambos seguía siendo menor a la adecuada, como si fuera intencional, como parte de la prueba
Mei Mei dio un pequeño paso al lado de Xu Mao. Sutil, pero firme
Solo entonces, Situ Ming desvió finalmente la mirada y observó por un momento a Mei Mei. Sus ojos la recorrieron en silencio, evaluando con naturalidad. La muchacha parecía tener 16 o 17 años, algo más joven que ella, y aunque debía admitir que su figura no estaba mal, proporcionada, incluso agradable a la vista, no destacaba de forma sobresaliente, no de esa manera que captura la atención sin esfuerzo
Era normal, común, muy lejos de lo que ella representaba. Situ Ming, por otro lado, poseía aquello que los hombres no solo miraban, sino que deseaban: una figura esbelta, curvas definidas en los puntos exactos, presencia, seguridad, y una forma de moverse que transformaba cada gesto en una insinuación. No necesitaba insistir, bastaba con existir
Su ceño se tensó apenas. ¿Era eso suficiente para llamar la atención de alguien como él? La idea no le agradó en lo más mínimo. Era molesto
Tap
Una figura se acercó desde atrás y se detuvo junto a ella. Situ Hei. Con un gesto familiar, estiró ligeramente las túnicas de Situ Ming: un tirón suave, pero firme
"Pido disculpas si mi problemática hermana les está molestando, solo está un poco curiosa"
Su voz era clara, serena. Se inclinó en un saludo correcto hacia Xu Mao y Mei Mei. Su porte era impecable; a diferencia de Situ Ming, cuya aura era cambiante y provocadora, la de Situ Hei se mantenía estable, digna, como agua en calma
Luego alzó los ojos hacia Xu Mao, enfocando su atención en él
"Permíteme felicitarte por tu rendimiento en el examen, compañero discípulo. ¿Puedo preguntar por tu nombre?"
"Xu Mao"
Respondió con sencillez. Al observarla, una leve sensación de familiaridad surgió en su interior. Por alguna razón, Situ Hei le recordaba a su hermana mayor, Qiao Lian. No en apariencia, sino en esa calma contenida. Fue suficiente para que su percepción hacia ella se suavizara ligeramente
Solo entonces, Xu Mao se permitió sentir el cultivo de las gemelas. Su percepción se extendió de forma sutil: ambas se encontraban en el Gran Círculo del Reino Mortal. Su qi espiritual era estable y limpio, pero con rastros evidentes de refinamiento externo, una pureza que no nacía solo del esfuerzo propio, sino del uso continuo de píldoras, medicinas y abundantes recursos
El pensamiento cruzó su mente al notar nuevamente a Situ Ming, sin que su expresión cambiara
"Mao…"
Murmuró Situ Ming, dejando que el nombre rodara lentamente en sus labios, como si lo probara, como si le perteneciera por un instante. Sus ojos volvieron a él, más fijos, más atentos
"¿Cuánto tiempo te estuviste preparando para el examen? ¿Quién es tu Maestro?"
No esperó respuesta; su mirada comenzó a desplazarse, lenta y deliberada, desde el rostro de Xu Mao hasta Mei Mei. Se detuvo allí, observándola sin ocultarlo ni suavizarlo, mientras sus labios se curvaban apenas
"Dime…"
Hizo una pausa breve e intencional
"¿Es tu novia… o solo alguien que te sigue?"
El aire cambió sutilmente. Mei Mei se quedó inmóvil; sus dedos se tensaron apenas a los costados de su ropa, casi imperceptible, pero suficiente para delatar la presión contenida. Sus ojos se fijaron en Situ Ming, más firmes, más agudos, sin retroceder
Xu Mao no habló, pero lo notó. La atmósfera entre ambas se volvió más densa, como si una corriente invisible hubiera comenzado a tensarse entre ellas. Aun así, su expresión no cambió
Antes de que alguien pudiera responder:
Tac
El golpe de Situ Hei llegó con precisión. No fue fuerte, pero sí firme, suficiente para cortar la intención antes de que avanzara un paso más
"Compórtate"
Su voz fue baja, contenida, pero con un peso que no necesitaba elevarse. Por un instante, el equilibrio pareció restablecerse
"Te deseo éxitos para la siguiente fase del examen. No cabe duda de que la Secta de la Fractura Celestial tendrá a un gran Alquimista en el futuro"
Sus palabras fueron medidas, sinceras. Luego tomó el brazo de Situ Ming y comenzó a arrastrarla hacia atrás
Situ Ming no se resistió del todo. Mientras retrocedía, giró apenas el rostro para seguir mirando a Xu Mao. Sus labios formaron una leve mueca, mitad molestia, mitad interés, como si la interacción no hubiera terminado, como si esta apenas estuviera comenzando
El silencio regresó entre Xu Mao y Mei Mei. Por primera vez, un leve rubor comenzó a aparecer en el rostro de Mao, casi imperceptible, mientras su arte de refinamiento mental se fragmentaba ligeramente, algo que no debería ocurrir. El Dominio del Corazón Inmutable, fallando, aunque fuera por un instante
¿Realmente parecían novios?
Las manos de Xu Mao se alzaron entre ambos, moviéndose con fluidez, sus dedos cortando el aire en gestos precisos y breves, como si cada trazo dejara una intención suspendida
"Esa chica tiene mucha energía, ¿verdad?"
Mei Mei lo observó un instante, sus ojos aún afilados, y luego respondió de la misma forma: sus manos se movieron con menos amplitud, pero con una claridad firme, cada gesto directo, sin adornos
"Creo que acaba de romper un récord… hablar tanto sin decir nada útil"
Un breve silencio siguió. Xu Mao sonrió, leve, genuino, inesperado. Era la primera vez que veía a su vecina hacer un pequeño chiste
.
.
.
.
El tiempo fluyó en silencio, sin interrupciones ni sobresaltos, hasta que la hora finalmente se completó
El Anciano Alquimista, que había permanecido inmóvil todo ese tiempo, abrió los ojos. Y en ese instante, el ambiente cambió
Sus mangas se movieron
Swoosh
Una ráfaga de viento surgió sin previo aviso, envolviendo a todos los discípulos externos y empujándolos sin posibilidad de resistencia, como si una voluntad superior hubiera descendido sobre ellos. El mundo giró por un instante, nada más. Y luego, todo se detuvo
Cada discípulo se encontraba ahora frente a un horno de alquimia. Los hornos, metálicos y de un tenue color jade, emanaban un calor contenido, como si algo en su interior respirara lentamente; sobre su superficie, finas marcas recorrían el metal, apenas visibles, como rastros de antiguas inscripciones que susurraban al qi del entorno
A sus costados, los materiales estaban dispuestos con precisión: hierbas espirituales, fragmentos de bestias, esencias refinadas, tanto de fauna como de flora. El aire se volvió pesado, denso, expectante
Entonces, la voz del Anciano resonó por toda la sala
"La segunda fase… comienza"

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Capítulo 88
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 87
Estás leyendo el capítulo 87 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 2 de mayo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.