Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 86 online gratis en español
El Anciano alquimista permaneció de pie frente al salón, con las manos ocultas dentro de sus mangas amplias, mientras su mirada recorría a los diez discípulos que habían quedado en pie tras la primera prueba, sin aprobación en sus ojos, pero tampoco decepción, solo evaluación
Y ahora que eran solo diez, el espacio parecía más grande, o quizás eran ellos quienes se habían vuelto más visibles, porque ya no había multitud donde esconderse, y cada respiración, cada gesto, cada fluctuación de Qi espiritual quedaba expuesta ante los demás
Luego habló
"La siguiente fase comenzará dentro de 1 hora"
Su voz descendió pesada, estable, como una losa acomodándose en su lugar
"Tomen este breve lapso de tiempo para descansar la mente"
No explicó en qué consistiría la siguiente prueba, no dio advertencias, no ofreció consuelo, simplemente cerró los ojos, y su presencia se hundió hacia adentro, entrando en meditación con una naturalidad que hacía parecer trivial todo lo que acababa de ocurrir
El salón quedó en silencio, pero no era un silencio de alivio, era un silencio que esperaba
Algunos discípulos soltaron el aire contenido, pero sus hombros no terminaron de relajarse, uno frotándose las manos, aún manchadas de tinta, otro con la mirada fija en su escritorio vacío como si las preguntas siguieran allí, y más atrás alguien lanzó una breve mirada hacia Xu Mao, y luego desvió los ojos con rapidez, como si no quisiera ser sorprendido observando
La calma tenía filo
"Fuuu"
Xu Mao exhaló lentamente, el Dominio del Corazón Inmutable disipándose dentro de él como una superficie de agua que vuelve a agitarse tras haber sido perfectamente lisa, la claridad absoluta retirándose, dejando en su lugar una fatiga más honesta, más pesada, pero aún bajo control
Había pasado, pero eso no significaba nada todavía
Sus ojos se desplazaron: Mei Mei
Se encontraba a unos pasos, de pie entre la luz que descendía desde los tragaluces, la claridad deslizándose sobre su figura con suavidad, delineando su silueta sin dureza, su piel pálida pareciendo casi translúcida bajo ese resplandor tenue, y su rostro sereno e inexpresivo manteniendo esa quietud que no era frialdad, sino contención absoluta
Sus ojos, claros y profundos, no vagaban, observaban, sin prisa, sin tensión visible, mientras su cabello, recogido con sencillez, dejaba caer algunos mechones finos a los costados del rostro, apenas movidos por corrientes de aire que apenas se sentían, y la cinta verde en su brazo contrastaba con esa presencia silenciosa, como un símbolo externo que no lograba abarcar del todo lo que ella era
Parecía fuera del ruido del mundo, pero no ajena a él
Xu Mao se acercó, levantó una mano, hizo una seña simple de saludo, y luego, sin perder tiempo, dejó caer ligeramente los hombros mientras exageraba una expresión de agotamiento, girando los ojos hacia atrás con dramatismo apenas contenido
"El examen fue agotador, ¿verdad?"
Mei lo miró, sin parpadear de más, y luego asintió una sola vez, y sus manos se elevaron y se movieron, sin torpeza en sus gestos, cada movimiento limpio, preciso, como si cortara el aire con líneas invisibles que solo ella podía ver, sin dudar, sin corregir, simplemente expresando
"Me sorprendes. Pensar que superarías la primera fase del Nivel 2… sin ser siquiera un Alquimista de Nivel 1"
Xu Mao parpadeó apenas, y luego sonrió, sin arrogancia en ese gesto, pero sí con una satisfacción contenida, como la de alguien que ha confirmado una hipótesis propia frente al mundo
Sus manos respondieron con la misma fluidez
"Ya te lo dije"
Sus dedos se detuvieron un instante, como si eligiera con cuidado cómo cerrar esa idea
"Tengo un buen Maestro"
Había orgullo en esas palabras, pero también algo más, algo que, si uno conocía a Li Wang, no podía ignorar del todo, porque tener un buen Maestro, en su caso, también implicaba sobrevivirlo
Un leve murmullo recorrió el salón antes de apagarse otra vez, mientras a lo lejos uno de los discípulos miraba hacia las puertas interiores del pabellón, entreabiertas lo suficiente para dejar ver sombras de estructuras más profundas: hornos, mesas de refinación, quizás matrices ya preparadas
El aire que escapaba desde allí era distinto, más caliente, más denso, como si lo que aguardaba detrás no fuese un examen, sino una verdadera prueba de habilidad
Xu Mao siguió esa mirada por un instante, luego volvió al frente
Una hora, un respiro breve, antes de que el conocimiento dejara de ser suficiente por sí solo
Entre los discípulos que permanecían en el salón, ya no quedaban figuras comunes: las varias decenas que habían entrado al inicio se habían reducido a diez, y el número no solo era menor, era más pesado
Cada uno de los presentes era, en su propio derecho, un tigre agazapado dentro de la generación actual de discípulos externos, y algunos podían carecer de talento sobresaliente para el combate, otros no poseían físicos excepcionales ni raíces espirituales prodigiosas, pero en el Dao de la Alquimia eso no definía el límite, sus manos sabían lo que sus cuerpos no
Uno de ellos movía los dedos apenas, como si siguiera trazando fórmulas invisibles en el aire, otro mantenía los ojos cerrados, respirando en ciclos medidos, estabilizando su mar de conciencia como si aún estuviera frente al examen, y uno más miraba fijamente su escritorio vacío, como si las preguntas todavía estuvieran allí, o como si ya estuviera resolviendo las siguientes
No hablaban, no se miraban demasiado, pero todos sentían a los otros, como cuchillas envainadas demasiado cerca
Fue en medio de esa tensión contenida que dos presencias destacaron, no por ruido, sino por contraste: a unos metros de distancia, el espacio parecía ligeramente más ordenado alrededor de ellas, como si incluso el vapor residual y la luz dudaran antes de invadir su perímetro
Dos jóvenes, idénticas, gemelas, su cabello pelirrojo descendiendo en largas colas de caballo que caían hacia un costado del cuerpo, deslizándose como fuego líquido sobre sus hombros y espalda, y bajo la luz del pabellón cada hebra parecía atrapar destellos cálidos, como brasas respirando en silencio
Las túnicas moradas de discípulos externos, amplias por diseño, apenas lograban contener sus figuras: la tela descendía en pliegues suaves, pero cedía donde no debía, se tensaba con naturalidad sobre el volumen de sus pechos, marcando una curva generosa y firme que parecía desafiar la caída de la tela misma, como si el tejido hubiese sido forzado a reconocer la forma que intentaba ocultar, y cada leve movimiento, cada respiración, hacía que la tela se desplazara apenas, dibujando contornos imposibles de ignorar
No había esfuerzo en ello, ni intención visible, y aun así era imposible no mirar
Sus cinturas, en contraste, eran estrechas, afinadas con precisión, lo que acentuaba aún más la plenitud de sus formas superiores, creando una silueta que atrapaba la vista casi de forma instintiva, como un equilibrio cuidadosamente roto
Se mantenían erguidas, seguras, sin una sola señal de incomodidad, como si aquel peso simplemente formara parte de su presencia, como si estuvieran acostumbradas a que el mundo reaccionara a ellas
No había vulgaridad en su porte, ni provocación abierta, solo una sensualidad densa, silenciosa, y ambas parecían rondar los 20 años, y en ese salón lleno de genios su presencia no solo se notaba, se sentía
Sus rostros eran espejos, pero la diferencia vivía en los detalles: la de la izquierda, con un flequillo perfectamente recortado que enmarcaba su frente con precisión casi quirúrgica, Situ Ming; la de la derecha, con la raíz del cabello dividida con una raya limpia, ordenada como páginas abiertas, Situ Hei
Sus ojos estaban fijos en Xu Mao, no como quien observa, sino como quien mide, porque más allá de su talento en alquimia, ambas poseían nociones avanzadas de matrices de formación, y lo que habían percibido no encajaba: había sido breve, casi inexistente, pero real
"¿Qué opinas, Ming?"
La voz de Situ Hei fue baja, precisa, sin desperdicio de aire, sus ojos sin abandonar del todo a Xu Mao
"…"
Situ Ming no respondió de inmediato, sus brazos alzándose con lentitud y cruzándose bajo el pecho en un gesto que parecía distraído, pero no lo era
El movimiento elevó sutilmente el volumen de su busto, empujándolo hacia arriba con una presión natural que tensó la tela de la túnica, estirándola hasta que esta se amoldó con mayor claridad a sus curvas, el tejido cediendo apenas, marcando la forma con más definición, como si por un instante hubiera dejado de ocultar, y comenzara a revelar
El cambio fue mínimo, pero suficiente: la línea de su silueta se volvió más pronunciada, más firme, atrapando la luz que descendía desde lo alto y dibujando sombras suaves en los contornos que la tela ya no lograba disimular del todo
Fue un gesto simple, instintivo, y su mirada recorrió a Xu Mao sin prisa, de arriba abajo, evaluando, y luego habló
"Bueno… es bastante atractivo"
"……."
Situ Hei subió los ojos un instante.
"Estoy hablando del examen"
Situ Ming sonrió, pero algo en su mirada se volvió más agudo
"Ah sí, eso también"
Giró apenas el rostro hacia su hermana
"¿Lo sentiste?"
El silencio que siguió fue más pesado que la pregunta: Situ Hei dudó, no en responder, sino en admitirlo
"…Sí"
Sus dedos se tensaron apenas sobre su brazo, un gesto mínimo que la delataba más que cualquier expresión
"Por un instante… la formación del Anciano no fluyó de forma continua"
Situ Ming asintió, lento, pero segura
"Se trabó"
"Se… detuvo"
Corrigió Situ Hei en voz baja
Ambas guardaron silencio, porque eso no era una diferencia semántica, era una implicancia, ya que una formación de ese nivel no se "detenía" porque sí, a menos que algo la obligara a hacerlo
Los ojos de Situ Ming volvieron a Xu Mao, esta vez con un interés más marcado, más peligroso
"¿Error?"
Preguntó, casi en un susurro
Situ Hei negó
"Si lo fuera… no habría sido tan limpio"
Otra pausa, más corta, más tensa
"…Fue reacción"
Esa palabra quedó suspendida entre ambas, pesada, real, porque no era que Xu Mao hubiera hecho bien el examen, era que había provocado algo, y provocar algo en un cultivador del Reino Tierra no era normal, no para un simple discípulo externo
El murmullo del salón continuaba a baja intensidad, ajeno a esa conversación, pero para ellas la escena ya había cambiado: Xu Mao ya no era solo otro de los 10, era una variable, una incógnita que no encajaba en el sistema
Situ Ming descruzó lentamente los brazos, su postura relajándose apenas
"Interesante…"
Murmuró para sí misma, porque ese muchacho era interesante
Situ Hei no respondió, pero tampoco apartó la mirada, porque en el Dao de la alquimia las variables inesperadas no solo eran raras, eran peligrosas, y, en ocasiones, irresistibles de estudiar
Tap
Unos pasos suaves resonaron cerca de las hermanas, no apresurados, medidos, calculados, y ambas desviaron la mirada casi al mismo tiempo: un joven se acercaba a ellas
Apariencia de unos veinte años, de baja estatura, con una presencia ordenada hasta el exceso, sus túnicas perfectamente alineadas, sin una sola arruga fuera de lugar, el cabello corto, prolijo, enmarcando un rostro afilado sobre el cual descansaban unos lentes de lectura que reflejaban la luz del pabellón
Pero lo más evidente era el olor, un aroma medicinal denso, pesado, como si múltiples ingredientes hubiesen sido triturados y hervidos sobre su piel durante horas, no desagradable en esencia, pero sí invasivo
Las fosas nasales de Situ Hei se tensaron casi de inmediato, Situ Ming ni siquiera disimuló, ambas elevando ligeramente el mentón, alejándose apenas, como si el aire mismo hubiese perdido pureza
"¿Cómo le fue en el examen a las hermanas Situ?"
El joven habló con tono educado, pero en sus ojos había otra cosa: un brillo evidente, una lujuria apenas contenida que recorría sin vergüenza las figuras de ambas hermanas
Situ Ming ni siquiera lo miró, como si no existiera, mientras Situ Hei, más medida, respondió con un leve asentimiento
"Vinimos preparadas, Guo Jin"
"¿Hoh?"
Guo Jin sonrió, acomodándose apenas los lentes con un dedo
"¿Es eso así? A mí se me complicó un poco después de la pregunta número 600… aunque quizá exagere un poco"
Sus labios se curvaron con falsa modestia
"Probablemente con responder 100 ya era suficiente para pasar esta primera fase"
Arrogante, medido, calculado para ser escuchado
Situ Hei no respondió, ni siquiera valía la pena, porque ¿para qué inflarse de esa manera?, ¿acaso creía que era el único capaz de alcanzar ese nivel?
"¡Hmph!"
El bufido de Situ Ming cortó el aire, girando apenas el rostro, mirándolo ahora con una sonrisa ladeada cargada de desdén
"Cortá la mierda, Guo Jin"
Su mano hizo un gesto vago en el aire, como apartando algo molesto
"¿De verdad vas a venderte como el genio de esta sala?"
Sus ojos brillaron con burla
"¿Este no es tu segundo intento para el Nivel 2?"
"……."
La sonrisa de Guo Jin se tensó, pero Situ Ming no se detuvo, de hecho disfrutaba esta situación
"Además…"
Su mirada se desplazó, lenta, deliberada
"¿Sabés siquiera que uno de los 10 respondió las 1.000 preguntas?"
Guo Jin guardó silencio, porque eso, eso sí que no lo esperaba
Y sin añadir nada más, Situ Ming comenzó a caminar, directo, sin apuro, hacia Xu Mao, la mirada de Guo Jin siguiéndola por inercia, luego avanzando más allá, hasta el punto donde ella se dirigía
Un joven a lo lejos, alto, cabello negro cayendo sin demasiado orden, túnicas ligeramente desaliñadas, como si el estudio hubiese pesado más que la apariencia
Xu Mao
Guo Jin entrecerró los ojos, pensando ¿ese…?, una presión leve comenzando a formarse en su pecho: ¿ese mocoso larguirucho había respondido las 1.000 preguntas?
Su primera reacción fue rechazo, ridículo, imposible, pero algo no encajaba
Un recuerdo cruzó su mente, breve, preciso: el leve cambio en la expresión del Anciano, apenas un instante, apenas una fluctuación, y aun así lo había visto
La sonrisa en su rostro desapareció por completo, su mandíbula se tensó, y más que duda, algo más oscuro comenzó a formarse: incomodidad, y una punzada de desagrado difícil de ocultar
A lo lejos, Xu Mao no miraba a nadie, ni al Anciano, ni a los discípulos, ni a las miradas que comenzaban a acumularse sobre él
Seguía frente a Mei Mei, sus manos moviéndose con naturalidad, trazando señas fluidas, precisas, como si el mundo entero se hubiese reducido a esa conversación silenciosa, mientras Mei respondía, calma, sin prisa, como si tampoco existiera nada más alrededor
El murmullo lejano del salón, las tensiones, las comparaciones, las sospechas, nada de eso parecía alcanzarlos, como si estuvieran aparte, aislados en su propio ritmo
Ajeno al peso de las miradas, Mao inclinó apenas la cabeza mientras completaba una seña, una leve mueca cruzando su rostro, casi imperceptible, casi relajada
No había urgencia en él, no había necesidad de imponerse, ni de demostrar, como si el resultado ya no tuviera importancia, como si los demás no la tuvieran
El aire entre los diez se volvió más denso, invisible, pero innegable
Y aun así, mientras tensiones invisibles comenzaban a tejerse entre ellos, Xu Mao ni siquiera estaba dentro de ese juego, porque para él no había rivales en este salón, ni competencia que medir, ni posiciones que disputar
Mientras otros tensaban su orgullo contra el de los demás, su mirada jamás se detenía en ellos, porque, desde el principio, había estado caminando otro sendero, uno que no se trazaba comparando alturas ajenas, sino intentando alcanzar una sola
La de su Maestro
Había visto apenas una fracción de lo que Li Wang sabía, un destello, un borde, y aun así eso le había parecido un océano sin orillas, un abismo de conocimiento donde cada respuesta abría diez preguntas más, donde cada error podía ser desarmado, y reconstruido en algo superior
Compararse con discípulos externos carecía de sentido, cuando el estándar que conocía era un monstruo
Porque el único límite que Xu Mao reconocía no estaba frente a él, ni a su alrededor, sino por encima, inalcanzable por ahora

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 87
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 86
Estás leyendo el capítulo 86 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 1 de mayo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.