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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 74 online gratis en español

Xu Mao se desplazaba entre los árboles como una sombra en fuga, su figura deslizándose, cambiando de ángulo entre troncos y raíces con una fluidez antinatural, sus pasos cayendo sin emitir el más mínimo sonido sobre el suelo frío. Cada apoyo era preciso, cada impulso medido; el Camino de la Muerte no solo ocultaba su presencia… la borraba, como si nunca hubiera estado allí Su percepción se extendía, abarcando el flujo de Qi espiritual en el entorno, las irregularidades y las zonas de mayor densidad Entonces, una explosión lejana El eco retumbó entre los árboles, rompiendo el silencio denso de la noche. Mao alzó la mirada apenas, sus ojos afilándose al captar el origen. A lo lejos, entre la maraña de ramas y oscuridad, una luz pulsaba con violencia, inestable… como si fuera a colapsar en cualquier momento Un bastión de Nivel 1 Se acercó sin apresurarse, manteniendo su presencia oculta. A medida que avanzaba, pudo sentirlo con mayor claridad: el qi del bastión no era estable, vibraba de forma irregular, como una llama azotada por el viento Desde la distancia, pudo ver la escena con claridad Una cúpula tenue de energía envolvía a un grupo de discípulos, el campo de fuerza ondulando con cada impacto. Dentro, se movían con ferocidad… pero no con control. Uno de ellos retrocedía, su respiración desordenada. Otro tenía el brazo cubierto de sangre oscura, apretando los dientes mientras lanzaba técnicas cada vez más erráticas. Un tercero gritaba algo, órdenes, tal vez, pero nadie parecía escucharlo realmente No era coordinación Era supervivencia Afuera Los espectros Cuerpos amorfos, inestables, se arrojaban contra la barrera una y otra vez, deformándose al contacto, extendiéndose como sombras líquidas antes de retraerse. Algunos no golpeaban… se deslizaban, intentando filtrarse por puntos débiles, estirando partes de su forma como si buscaran grietas invisibles Un sonido bajo comenzó a surgir, no era un rugido ni un grito, era un susurro, decenas, cientos, superpuestos, como si las sombras mismas intentaran hablar y se acumularan sin cesar, atraídas por la luz del bastión… como polillas hacia una llama Mao entrecerró los ojos; no atacaban al azar, estaban probando, buscando el punto de ruptura, y el campo tembló, esta vez no solo de forma visible, sino en el propio flujo del qi que comenzaba a distorsionarse alrededor de la barrera El qi en el aire vibró de forma caótica y una grieta fina recorrió la superficie, extendiéndose como una vena oscura a través de la cúpula, y en el instante en que apareció, los espectros reaccionaron. Se comprimieron, se tensaron… y empujaron con más fuerza, pero el campo de fuerza del Bastión de Nivel 1 resistió La grieta no se extendió más, y el flujo de qi tembló por un instante antes de estabilizarse con un pulso tenue que recorrió toda la cúpula. Dentro, los discípulos externos aprovecharon ese respiro para acabar con los pocos espectros que habían logrado filtrarse; sus formas se deshicieron en fragmentos oscuros que se disiparon lentamente en el aire corrupto del bosque Nadie celebró. No había energía para eso Sus respiraciones eran pesadas, irregulares. Uno cayó de rodillas mientras intentaba estabilizar su núcleo; otro cerró los ojos y forzó el flujo de qi por sus meridianos para recuperar algo de control; el herido apretó su brazo con fuerza, conteniendo la sangre mientras regulaba su respiración Estaban agotados, pero seguían vivos, y en ese lugar, eso era suficiente El bastión emitió un leve pulso de luz mientras comenzaban a reorganizarse en silencio, aprovechando ese pequeño momento antes de que la siguiente oleada inevitablemente llegara Mao observó un segundo más y asintió en silencio. El mundo era vasto, y cada discípulo cargaba su propia lucha. Ese lugar no era para quedarse mirando. Si permanecía demasiado tiempo en la periferia, terminaría atrayendo atención innecesaria Necesitaba adentrarse más Su figura volvió a desvanecerse entre los árboles. El Camino de la Muerte envolvió su cuerpo, reduciendo su presencia al mínimo; su respiración se volvió casi inexistente, sus pasos desaparecieron por completo sobre el suelo frío y húmedo, cubierto de raíces retorcidas y hojas en descomposición El bosque cambiaba a medida que avanzaba. La luz de la luna apenas lograba filtrarse entre las copas densas, cayendo en fragmentos irregulares que no iluminaban… solo acentuaban las sombras. El aire era más pesado, cargado de un Qi turbio que parecía moverse con voluntad propia, rozando la piel como un susurro incómodo A su izquierda, un destello de luz. A su derecha, otro más Bastiones Varios, dispersos como islas en medio de un mar oscuro. En cada uno, los discípulos luchaban con ferocidad, sosteniendo sus posiciones frente a oleadas constantes. Algunos mantenían una formación estable; otros estaban claramente al borde del colapso Mao no se detuvo Siguió avanzando Entonces, algo cambió No fue un sonido, sino una alteración en el flujo del bosque, una corriente densa que avanzaba en una sola dirección. Mao se detuvo en seco, ocultando completamente su presencia A lo lejos, una estampida de espectros se desplazaba entre los árboles como una marea oscura, sus cuerpos amorfos entrelazándose y separándose al mismo tiempo, como si fueran fragmentos de una misma entidad Su destino era claro: un bastión a varios kilómetros de distancia “......” Mao observó sin moverse. Con una sola mirada, pudo estimarlo. Cientos… tal vez más. No era una batalla; era una presión acumulándose hasta romper algo. Se hizo a un lado, fusionándose con la oscuridad mientras la estampida pasaba frente a él. El aire se volvió más denso a su alrededor, el qi arrastrado por la masa de espectros, dejando una sensación pegajosa sobre la piel Pasaron uno tras otro, sin detenerse, sin desviarse Hasta que la marea comenzó a disiparse en la distancia El bosque recuperó parte de su silencio, aunque no completamente. Siempre quedaba algo… una presencia latente, una vigilancia invisible Solo quedaron los rezagados Unos pocos espectros dispersos, más lentos, menos sincronizados Mao los observó en silencio. Su mirada se fijó en uno en particular: el último, el más apartado, el que parecía haber perdido el ritmo de la horda El Camino de la Muerte se desactivo por un instante Su existencia volvió al mundo Y entonces, avanzó Su pie descendió con precisión sobre una rama seca ¡CrrK! El crujido rompió la noche No fue un sonido fuerte… pero en ese bosque, fue suficiente El efecto no fue solo auditivo El aire mismo pareció reaccionar El flujo de Qi a su alrededor se tensó, como si algo hubiera sido perturbado de forma antinatural. La oscuridad dejó de ser un manto pasivo y se volvió consciente, como si la presencia de Mao, oculta hasta ese momento, hubiera sido revelada de golpe, expuesta ante algo que siempre había estado observando “!” El espectro se detuvo al instante. Su forma se contrajo ligeramente, como si algo lo hubiera llamado desde la distancia. No tenía ojos… pero giró con precisión absoluta hacia Mao Lo había encontrado Un segundo de quietud se estiró en el aire, pesado, cargado de intención Y luego, el espectro se separó completamente de la horda y comenzó a deslizarse hacia él, respondiendo a esa presencia recién revelada en medio del Bosque de la Raíz Corrupta Su forma se contrajo… y luego se disparó hacia la fuente del sonido con una velocidad sorprendente, deslizándose entre los árboles como una sombra arrastrada por el viento; no era torpe ni lento, su desplazamiento era limpio, directo, propio de algo cercano al Reino Mortal nivel 6 En apenas unos segundos, llegó Se detuvo en seco El lugar estaba en silencio. Los árboles retorcidos lo rodeaban, algunos completamente marchitos, con la corteza agrietada como si hubieran sido drenados de toda vida, mientras que otros aún conservaban hojas negras, densas, como si hubieran absorbido la oscuridad de la noche; la luz de la luna apenas lograba filtrarse entre las ramas, cayendo en fragmentos irregulares que no iluminaban el suelo, sino que lo hacían más incierto El espectro permaneció en el centro, su forma inestable pero definida. Medía cerca de dos metros de altura, con dos brazos a la derecha y uno a la izquierda; no tenía piernas, su cuerpo se desvanecía hacia abajo en una masa etérea que nunca tocaba realmente el suelo, y donde deberían estar sus ojos solo había cuencas vacías, oscuras, profundas, como abismos sin fondo Giró lentamente Preciso Buscando Pero no lo hacía al azar. En más de una ocasión, su cuerpo se detenía apenas un instante de más, como si estuviera escuchando algo que no era sonido, como si percibiera pequeñas distorsiones en el entorno que no deberían existir; incluso llegó a girar levemente hacia una zona donde Mao había estado un segundo antes… y luego continuó, como si no hubiera logrado confirmarlo Arriba, Mao observaba. Su cuerpo estaba invertido, sostenido únicamente por la presión de sus pies contra una rama alta; su espalda pegada al tronco, su rostro apuntando hacia abajo, completamente alineado con el espectro bajo él. Su respiración era tan leve que apenas movía el aire, y aun así sentía cómo cada pequeño flujo de qi en su interior amenazaba con delatarlo No se movió Pensó El espectro era más fuerte, al menos cuatro niveles por encima. No era el peor enemigo del bosque, pero tampoco algo que pudiera subestimar, no en ese estado, no solo. Tenía que matarlo… y tenía que hacerlo rápido. Si el combate se extendía, si el ruido se propagaba o si su Qi se descontrolaba, otros vendrían, y cuando eso ocurriera no habría margen, no habría escape Su mano descansaba sobre la empuñadura de su espada de qi muerto, pero su cuerpo no estaba en condiciones normales. Su salida de qi estaba suprimida casi al 1%, y la sensación era incómoda, antinatural; sus meridianos se sentían tensos, como si algo quisiera fluir con fuerza y él lo estuviera conteniendo a la fuerza, como intentar levantar una roca sin tensar los músculos Podía mantenerse oculto… o podía atacar con todo. No ambas cosas El espectro seguía moviéndose abajo, girando, deteniéndose, escuchando ese “algo” que no terminaba de encontrar Mao entrecerró los ojos El Arte del Meridiano Solar… descartado. Demasiado explosivo, demasiado evidente; usarlo sería equivalente a anunciar su posición a kilómetros de distancia No Tenía que ser limpio Un solo corte Sin margen de error Su mirada descendió lentamente hasta el punto exacto donde debería estar el cuello del espectro, calculando la trayectoria, la distancia, el ángulo… reduciendo todo el mundo a ese único punto. El bosque dejó de importar, el frío, la presión, incluso el propio riesgo; todo se comprimió en una sola decisión Un recuerdo cruzó su mente Su hermano mayor Yun La espada descendiendo La técnica fugaz “Trueno Errante” Velocidad concentrada. Poder comprimido. Todo el Qi reunido en un solo instante… liberado en un único corte Pero Mao lo sabía No podía replicarlo perfectamente No tenía el control. No tenía la experiencia. Lo que iba a hacer… no era la técnica completa, era una imitación incompleta, inestable… Sus meridianos temblaron levemente mientras comenzaba a reunir el qi, conteniéndolo al límite sin dejar que se filtrara al exterior; una presión incómoda comenzó a acumularse en su interior, como si su propio cuerpo dudara entre obedecer o colapsar Abajo, el espectro se detuvo otra vez Esta vez, no se movió de inmediato Su cuerpo quedó inmóvil, como si hubiera sentido algo más claro… algo más cercano El aire se tensó Mao no parpadeó En ese instante, algo cambió en su mirada Ya no estaba evaluando Ya no estaba dudando No estaba pensando en sobrevivir Estaba pensando en matar Rápido Limpio Definitivo Su agarre se cerró sobre la empuñadura Y dentro de él, todo se alineó en un solo instante El espectro observaba Desde su percepción, el mundo no tenía forma definida, solo variaciones de oscuridad que se superponían unas sobre otras, capas de negro que no representaban objetos sino ausencia; no existían árboles, ni suelo, ni cielo, solo una extensión muerta donde nada destacaba… excepto aquello que vivía Su cuerpo emitió una onda La vibración se expandió desde su núcleo, atravesando el entorno en todas direcciones, y al regresar le devolvió información fragmentada: contornos, irregularidades, pequeñas distorsiones… movimiento. Solo eso tenía color. Solo eso existía realmente dentro de su percepción Entonces ocurrió Una anomalía No arriba, no abajo… dentro de su campo Una distorsión que no encajaba con nada previo. Primero fue débil, apenas un eco diferente entre las ondas que regresaban, pero luego se intensificó, concentrándose en un punto específico que no lograba fijar con precisión, como si existiera y no al mismo tiempo Y entonces Apareció Rojo Un brillo que no pertenecía a ese mundo muerto, una señal demasiado viva, demasiado intensa… y en el siguiente instante, explotó en su percepción con una violencia absoluta, como si un sol hubiera nacido en medio de la nada, invadiendo su campo con una presencia imposible de ignorar ¡¡SLAASSH!! El impacto descendió sobre su cuello con una precisión quirúrgica y una fuerza comprimida que no solo buscaba cortar… sino atravesar. La energía acumulada en ese instante no se disipó al contacto; se hundió, empujó, avanzó, obligando a su propia estructura a ceder hacia adelante bajo la presión del golpe Su “piel” resistió. No era carne, sino una densidad compacta de energía corrupta, demasiado dura para ser separada con un solo ataque de ese nivel… pero no salió intacto La herida se abrió Negra Irregular Y bajo el empuje del corte, su “cabeza” fue desplazada levemente hacia adelante, como si la propia inercia del ataque hubiera intentado arrancarla de su lugar sin lograrlo por completo Fluidos oscuros brotaron desde la grieta, deslizándose por su forma como tinta viva, mientras la integridad de su cuerpo comenzaba, por primera vez, a mostrar una fisura real El espectro emitió una vibración distorsionada, un equivalente a un rugido que no era sonido sino interferencia, una descarga caótica que recorrió el entorno como una señal rota Respondió Otra onda se expandió desde su núcleo, más intensa que la anterior, barriendo todo a su alrededor con mayor precisión, buscando aquello que lo había herido. El mundo volvió a dibujarse en negro: contornos de árboles, irregularidades del terreno, vacío… pero no había rastro del rojo. No había rastro del “sol” Había desaparecido La disonancia fue inmediata Algo lo había cortado Algo real Algo que había dejado daño Pero en su percepción… no existía No había origen No había trayectoria No había presencia Solo la herida La interferencia en su propia estructura aumentó, volviéndose errática, como si su “mente” no pudiera reconciliar ambas cosas al mismo tiempo: el impacto… y la ausencia total de su causa Pero entonces Volvió Detrás Más claro Más definido ¡¡SLAASSH!! El segundo impacto cayó exactamente sobre la misma herida. Esta vez no solo abrió la superficie: penetró más profundo, desestabilizando la coherencia de su forma. Su estructura vibró de manera irregular por un instante, como si el daño no fuera solo físico… sino también funcional La furia estalló El espectro reaccionó con violencia, liberando una onda caótica mientras su masa entera se agitaba, redistribuyéndose en múltiples direcciones a la vez. No fue un giro humano, sino una reorientación abrupta de toda su forma, como si intentara abarcar cada ángulo al mismo tiempo, buscando forzar la aparición de aquello que lo atacaba Giró sobre sí mismo Una vez Otra Y otra más Su percepción se expandía en pulsos cada vez más rápidos, tratando de atrapar una presencia que simplemente… no permanecía Nada Solo negro Emitió otra onda Vacío Pero esta vez, algo cambió Durante una fracción mínima de tiempo, captó una distorsión diferente, una interferencia más sutil que no coincidía con la aparición del “sol”. Reaccionó de inmediato, extendiendo uno de sus brazos hacia ese punto, atravesando el aire con velocidad… Demasiado tarde El rojo apareció en otro lugar A su costado ¡¡SLAASSH!! La herida se expandió Ya no era una sola grieta; su forma comenzó a perder estabilidad, fluctuando de manera irregular, como si cada impacto debilitara su capacidad de mantenerse cohesionado Emitió otra onda Pero esta vez… el retorno no fue limpio Las señales llegaron fragmentadas Desordenadas El entorno se reconstruyó en su percepción… pero con retraso El “sol” apareció otra vez ¡¡SLAASSH!! Y otra vez ¡¡SLAASSH!! Cada aparición era breve, imposible de fijar, como si la fuente existiera solo durante el instante del impacto y desapareciera inmediatamente después. El espectro intentó adaptarse Reorientó su percepción Aumentó la frecuencia de sus ondas Pero cada intento llegaba tarde Siempre tarde ¡¡SLAASSH!! Su forma comenzó a deformarse con mayor claridad; los bordes de su “cuerpo” se volvían inestables, como si ya no pudiera sostener completamente su propia estructura ¡¡SLAASSH!! El flujo interno que lo mantenía cohesionado empezó a fallar ¡¡SLAASSH!! El mundo en negro dejó de ser estable; las siluetas de los árboles se distorsionaban, apareciendo y desapareciendo en su percepción, como si sus propios sentidos estuvieran colapsando ¡¡SLAASSH!! El rojo ya no era un punto Era múltiples Fragmentos de sol que nacían y morían en distintos lugares, imposibles de anticipar ¡¡SLAASSH!! El espectro intentó emitir otra onda Pero esta vez falló La vibración salió incompleta, fragmentada, incapaz de reconstruir el entorno con precisión. Por un instante… no percibió nada Ni negro Ni contornos Ni mundo Solo vacío Y en ese vacío El rojo apareció una última vez Más brillante Más cercano Más definitivo ¡¡SLAASSH!! La resistencia cedió La estructura colapsó Y la cabeza del espectro salió despedida de su cuerpo, girando en el aire mientras ambas partes comenzaban a desintegrarse en motas de qi oscuro que se dispersaban en la noche Su percepción se apagó … Mao cayó al suelo Su aterrizaje fue limpio, pero su respiración no; el aire entró con fuerza en sus pulmones mientras observaba cómo los restos del espectro se deshacían en partículas que eran absorbidas lentamente por el fragmento de “raíz” del bastión de nivel 1 en su pecho Su cuerpo aún sentía la presión El residuo del esfuerzo Había funcionado No como una técnica perfecta… pero sí como algo propio Había contenido su Qi espiritual hasta el límite, acumulándolo en la funda de su espada como si comprimiera una explosión en un espacio reducido; en el instante exacto, lo liberaba todo Pasando del 1% al 100% en un solo pulso Ejecutando el corte y desapareciendo de nuevo antes de que su presencia pudiera fijarse No era limpio No era estable Su respiración era irregular Pesada Un leve temblor recorrió sus dedos antes de desaparecer, y el ardor en sus meridianos seguía presente, como un eco del instante en que había forzado su qi más allá de lo que su cuerpo podía sostener con estabilidad. No era un estado natural. No era algo que pudiera repetir sin pagar un precio Aun así… había funcionado Su mano descendió lentamente hasta la empuñadura de su espada, descansando allí por un instante, como si pudiera sentir todavía el rastro de aquel corte fugaz, esa aparición y desaparición que no dejaba margen, que no daba advertencia Silencio El bosque volvió a su estado habitual, oscuro, denso… como si nada hubiera ocurrido Pero Mao sabía que no era así Cerró levemente los ojos No fue una decisión pensada No lo eligió. El nombre… simplemente ya estaba allí “Llamaré a esta técnica de desenvaine… Muerte Silenciosa”
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Estás leyendo el capítulo 74 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 17 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.