Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 67 online gratis en español
El atardecer comenzaba a teñir de tonos anaranjados los pasillos de la Secta de la Fractura Celestial cuando Xu Mao avanzaba con paso tranquilo. La luz del sol descendente se filtraba entre las estructuras de piedra, alargando las sombras y dando al lugar una calma engañosa… como si todo se preparara, en silencio, para la llegada de la noche
Su estómago, a diferencia de la noche anterior, estaba completamente lleno. Después de pasar por el comedor, había comido más de lo habitual, casi como si su cuerpo intentara compensar todo lo que había gastado. La sensación de saciedad le daba una estabilidad extraña… pero bienvenida
Además, había pasado por el “Pabellón de Méritos”
Allí, tras una breve verificación, le habían entregado una pequeña tabla de jade verde, de no más de diez centímetros. Su superficie era lisa, fría al tacto… pero en su interior, una matriz sutil se encontraba grabada con precisión. No era visible a simple vista, pero podía sentirse. Un sistema de registro
Cada punto de mérito quedaba inscrito en ella, almacenado y actualizado a través de formaciones que respondían directamente a la identidad del discípulo
100 puntos
Esa era la asignación mensual para un discípulo externo
Una cantidad básica, suficiente para mantenerse
Pero completamente insuficiente para destacar
Aun así, esos puntos eran la base de todo dentro de la secta
En los pabellones internos, discípulos intercambiaban esos puntos por frascos de píldoras selladas, armas con inscripciones grabadas o talismanes que ardían débilmente con energía espiritual. Algunos negociaban en voz baja, otros observaban en silencio… midiendo, calculando, esperando
Todo tenía un precio
Todo podía comprarse
Incluso la supervivencia
Los bastiones
Xu Mao entrecerró levemente los ojos mientras caminaba
Dentro del Bosque de la Raíz Corrupta, esos pequeños refugios eran la única razón por la que los discípulos externos podían resistir la marea de espectros. Sin ellos… ni siquiera habría tiempo para gritar
Pero no todos los bastiones eran iguales
Podían mejorarse
Con suficientes puntos de mérito, era posible grabar matrices en su interior: formaciones de vitalidad que aceleraban la recuperación del cuerpo, o incluso matrices que aumentaban el poder del cultivador dentro de su área de influencia
Eso marcaba la diferencia entre resistir… o morir
Y luego estaban los bastiones de nivel superior
Los de nivel 2
Xu Mao dejó escapar una leve exhalación
Según lo que había escuchado, un bastión de ese nivel podía resistir hasta tres horas completas contra la marea de espectros
Tres horas
Una eternidad en ese lugar
Pero el precio…. 10.000 puntos de mérito
Una cifra absurda
Inalcanzable para un discípulo externo común
Incluso si no gastara ni un solo punto, tardaría años
Sus pasos no se detuvieron, pero su mirada se volvió más profunda
Si quería avanzar rápido, ese no era un camino viable
No para él
No después de lo que había visto, ni de lo que estaba dispuesto a hacer
El aire comenzaba a enfriarse ligeramente
El día se apagaba
Y en algún lugar dentro de él, la expectativa volvía a encenderse.
La noche estaba cerca
Y esta vez, no la esperaba con temor.
Un grito rompió la calma. Lejano al principio… perdido entre los pasillos. Xu Mao frunció levemente el ceño y giró la cabeza. Otro grito, más claro esta vez
“¡Te estoy diciendo que me devuelvas mis puntos!”
Xu Mao no dudó. Su figura se deslizó hacia adelante y, al mismo tiempo, su respiración cambió. El Camino de la Muerte se activó de forma natural. Sus pasos desaparecieron. No hubo sonido, no hubo presencia. Avanzó por los pasillos como una sombra, acercándose al origen del conflicto sin ser percibido
Al doblar una esquina, los vio. Un hombre corpulento ocupaba el centro del pasillo. Su cuerpo era una mezcla grotesca de músculo y grasa, ancho, pesado, con una presencia opresiva. Tendría alrededor de veinticinco años, y su aura revelaba claramente su nivel
Reino Mortal, Nivel 4
Frente a él, una joven, pequeña, silenciosa. Y detrás del hombre, apoyada contra la pared con una expresión relajada, una mujer de cabello rizado observaba la escena con desinterés
Reino Mortal, Nivel 3
Los tres vestían las túnicas moradas de discípulos externos
La joven frente al hombre no respondió. No habló. Simplemente bajó la mirada, sacó una pequeña libreta y escribió con calma. Luego la levantó, mostrándosela
“¿Hah?”
El gordo arrugó el rostro, leyendo
“¿Mis píldoras no son el problema…? ¿¡Que el problema es que estuve absorbiendo demasiadas como un idiota!?”
“Je”
La mujer detrás de él dejó escapar una risa breve, sin molestarse en ocultarla
Xu Mao, oculto en la intersección de los pasillos, observaba en silencio. Sus ojos se entrecerraron apenas. La reconoció
“Es ella…”
Su vecina
El hombre chasqueó la lengua, molesto por la risa de su compañera. Su expresión se volvió más fea, más agresiva. Dio un paso al frente y, sin cuidado alguno, extendió la mano y agarró a la joven del cabello
“No me importa lo que digas, señorita Mei”
Gruñó
“Yo te di doscientos puntos. Dos-cien-tos. ¿Entendés? Pasé un mal rato por tu culpa… ahora quiero trescientos”
Mei no reaccionó. No se resistió, no gritó, ni siquiera frunció el ceño. Solo lo miró. Su expresión… neutra. Vacía de emoción. A pesar de que su aura era claramente superior a la del gordo
Reino Mortal, Nivel 7
No había intención de luchar en ella. Su Qi era inestable, débil, como si ya hubiera sido consumido casi por completo. Sus dedos aún sostenían la libreta, inmóviles
El hombre alzó la otra mano, molesto, impaciente
“¿No vas a hablar?”
Su brazo descendió, rápido, directo al rostro. Pero no llegó
Se detuvo en seco
No por decisión propia
Algo lo había sujetado
Una presión brutal envolvía su muñeca, inmovilizándola por completo. No era solo fuerza física… había algo más, una presión interna que bloqueaba cualquier intento de resistencia, como si su propio Qi espiritual hubiera sido suprimido
“Eso no está bien… compañero discípulo”
La voz apareció a su lado, tranquila
El hombre giró la cabeza de golpe. Sus pupilas se contrajeron. No lo había visto llegar, no lo había escuchado, no lo había sentido
Xu Mao
Su mano sujetaba la muñeca del hombre con firmeza, sin esfuerzo aparente, pero imposible de mover
“No puedes golpear a una compañera”
Continuó Xu Mao con calma
“Todos estamos bajo el cuidado de la misma secta”
El hombre intentó liberarse. No pudo. La fuerza… no tenía sentido
Xu Mao soltó su muñeca con naturalidad y dio un paso adelante, colocándose al lado de Mei
El gordo abrió la boca, listo para replicar, pero se detuvo. Pasos. Murmullos. Otros discípulos comenzaban a acercarse por los pasillos, atraídos por el ruido. Aún no entendían la situación, pero si esto escalaba… no terminaría bien
“Tch”
El hombre chasqueó la lengua y se giró con brusquedad
“Nos vamos”
Luego, antes de irse, clavó una mirada en Mao, oscura, molesta
“Esto no termina acá”
Se dio la vuelta y comenzó a alejarse, seguido por la mujer, que aún llevaba una ligera sonrisa en el rostro
El pasillo quedó en silencio
Xu Mao exhaló levemente y se giró hacia la joven
“¿Eres Mei, verdad?“
Preguntó
“¿Estás bien?”
Había intervenido sin pensarlo, sin calcular, sin obtener nada a cambio
Pero… la joven ya no estaba detrás de él
Mei se había dado la vuelta en algún momento. Su figura se alejaba con pasos tranquilos, desapareciendo entre los pasillos sin mirar atrás
Xu Mao parpadeó
“……”
Su rostro se enrojeció levemente
“Al menos me podría haber dado las gracias…”
Murmuró para sí mismo
Pero entonces, la joven levantó una mano, sin girarse. Sus dedos se movieron con precisión, formando una seña clara, breve… como si estuviera acostumbrada a comunicarse de ese modo
Y luego desapareció al doblar el pasillo
“¿Oh?”
Xu Mao frunció el ceño
Esa señal…
Se quedó quieto un momento, pensando. Luego, su mirada se iluminó apenas
La libreta
El silencio constante
Las señas de mano…
“La señorita Mei… ¿era muda?”
.
.
.
.
Xu Mao regresó a su residencia justo cuando el cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados. La luz del atardecer se filtraba por los bordes de las estructuras, alargando las sombras sobre los pasillos de la montaña externa. Dentro, Yun y Qiao Lian ya se encontraban preparando sus cosas para la cacería nocturna
El ambiente era tranquilo… pero cargado de anticipación
Faltaba poco para que descendieran nuevamente al Bosque de la Raíz Corrupta
“Y eso fue todo, hermano mayor”
Xu Mao terminó de relatar lo ocurrido, cruzándose de brazos mientras apoyaba la espalda contra la pared. No omitió nada: ni el encuentro con Mei, ni la escena en los pasillos, ni la forma en que ella se comunicaba
Hizo una pequeña pausa
“¿Algún consejo?”
Yun no respondió de inmediato
Sus ojos se entrecerraron apenas, como si algo en su mente se hubiera activado. Por un instante, su mirada se volvió lejana… más profunda de lo normal
Recordaba
Después de la destrucción de su clan, no le había costado integrarse al bajo mundo. El Clan del Puño lo había acogido con facilidad; era útil, ambicioso… y no hacía demasiadas preguntas
Pero ese mundo no era amable
Las “aventuras” no eran solo risas o encuentros casuales. Había manipulación, deseo, intereses ocultos. Personas que sonreían mientras calculaban cuánto podían sacar del otro
Yun había aprendido
A leer miradas
A notar los silencios
A entender lo que alguien quería… incluso antes de que lo dijera
Y también a reconocer cuando una mirada se volvía demasiado intensa
Cuando una sonrisa dejaba de ser inocente
Recuerdos de noches donde la cercanía no era casual, y donde las manos no siempre se detenían donde debían
Risas suaves en habitaciones cerradas… promesas susurradas que no tenían nada de puras
Una leve sonrisa apareció en sus labios, aquellos sí que eran buenos tiempos…
“.....”
Qiao Lian se quedó quieta; sin alzar la mirada ni decir nada, notó ese pequeño cambio… esa sonrisa demasiado familiar
Golpe
Su codo impactó con precisión en el costado de Yun
“Coffg”
Yun tosió, volviendo al presente de golpe
Qiao no lo miró. Seguía revisando con calma el filo de su arma, como si nada hubiera pasado
“Como decía…”
Aclaró Yun, componiéndose
“Ya hiciste algo bien”
Xu Mao levantó la mirada
“Te presentaste correctamente… y la ayudaste cuando lo necesitaba. Eso cuenta”
Yun dio un paso hacia él, apoyando una mano en su hombro
“Pero no te acerques sin pensar”
Su tono cambió ligeramente
Más bajo
Más serio
“Primero entiende qué tipo de persona es. Qué le gusta. Qué evita. Personas como ella… no reaccionan bien a lo superficial”
Xu Mao frunció el ceño apenas
Pensando
“¿Entonces… no debería solo ser amable?”
Yun lo miró un segundo y soltó una pequeña risa
“Ser amable es el mínimo, eso no te va a hacer destacar”
Le dio un par de palmadas en el hombro
“La próxima vez, llévale algo. Pero no cualquier cosa. Algo que tenga sentido para ella”
Xu Mao bajó la mirada, procesando
“…¿Cómo sé eso?”
Yun entrecerró los ojos, divertido por la situación
“Observando”
Antes de que pudiera seguir, una voz fría intervino
“Y sin invadir”
Qiao Lian habló sin levantar la vista
Ambos la miraron
“Si es Alquimista”
Continuó ella
“Valora el control. La precisión. No la interrumpas cuando trabaja”
Su tono era tranquilo
Claro
Sin emoción… pero exacto
Finalmente alzó la mirada hacia Xu Mao
Sus ojos eran serenos
Analíticos
“Y no la subestimes por no hablar. Eso no la hace débil”
Hubo un breve silencio
Xu Mao asintió lentamente
“Entiendo, hermana mayor…”
Pero no estaba del todo seguro
“Conquistar…”
La palabra le resultaba extraña; para él todo parecía más simple, hablar, llevarse bien, quizá hacerla sonreír… ¿no era suficiente?, frunció levemente el ceño, confundido, pero no dijo nada más
En ese momento, la puerta se abrió
Li Wang entró en la residencia sin hacer ruido, como si siempre hubiera estado ahí
Qiao Lian reaccionó de inmediato. Dio un paso al frente y juntó las manos con respeto
“Joven maestro, ¿consiguió lo que buscaba en la Ciudad del Fénix Carmesí?”
Li Wang no respondió al instante
Se quedó quieto
Pensando
Sus ojos parecían ver algo que no estaba en esa habitación
“Se podría decir que sí”
Dijo finalmente
Su tono fue neutro
Indiferente
Como si lo que hubiera encontrado no fuera algo que valiera la pena explicar… o algo demasiado problemático como para hacerlo
Mao no esperó
Se acercó rápidamente, con una expresión completamente distinta a la de antes
“¡Maestro!”
Li Wang lo miró de reojo
“¿Que ocurre?”
“¿Puede enseñarme señas de manos?”
Silencio
Yun desvió la mirada, conteniendo la risa
Qiao no se movió… pero sus ojos se suavizaron apenas
Li Wang lo observó
“¿Huh?”
“Quiero comunicarme con mi vecina”
Añadió Xu Mao, completamente serio
“..........”
Li Wang se llevó una mano a las sienes y las frotó lentamente
Sus dedos se detuvieron un segundo más de lo necesario
“Me caías mejor cuando solo eras un mocoso de 11 años…”
Su voz no tenía enojo
Solo un cansancio antiguo
Como alguien que había visto demasiado como para preocuparse por ese tipo de cosas
Xu Mao no retrocedió
Su mirada seguía firme
Directa
Li Wang lo notó
Exhaló suavemente
“Bien, mañana te enseñaré”
No porque le importara
Sino porque ya había decidido que discutirlo, era una pérdida de tiempo
Afuera, la última luz del sol desaparecía por completo
Las sombras se alargaron
El aire cambió
La noche comenzaba a asentarse sobre la Secta de la Fractura Celestial
Y con ella, la segunda cacería en el Bosque de la Raíz Corrupta estaba por comenzar
Mao apretó ligeramente los puños
Entre pensamientos confusos sobre señas, palabras que no entendía del todo… y una extraña expectativa que crecía en su pecho
El mundo real lo esperaba
Oscuro
Peligroso
Pero mucho más simple que las personas

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 68
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 67
Estás leyendo el capítulo 67 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 11 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.