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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 66 online gratis en español

El descenso fue silencioso Li Wang caminaba por los senderos de la montaña externa sin prisa, sus pasos firmes, constantes. A su alrededor, la niebla de la secta se disipaba poco a poco, y con cada metro que avanzaba, el qi espiritual en el ambiente se volvía más delgado… más impuro No le molestaba, para alguien como él, la diferencia era insignificante Pero el mundo sí cambiaba Los caminos de piedra bien cuidados dieron paso a senderos de tierra, las estructuras ordenadas de la secta quedaron atrás, reemplazadas por construcciones más simples, más caóticas, más humanas Y entonces la vio: la Ciudad del Fénix Carmesí Se extendía a lo lejos como un mar de tejados rojos y humo, viva, ruidosa… completamente distinta al silencio contenido de la secta. El bullicio llegaba incluso hasta donde él estaba: voces, risas, discusiones, el sonido del metal, de animales, de vida Demasiada vida Para la mayoría, eso era normal, para él… era ruido Li Wang entrecerró los ojos, y avanzó Al cruzar las puertas de la ciudad, el cambio fue inmediato. El aire era más denso, más pesado… no por falta de qi, sino por otra cosa Demasiada gente Mercaderes gritaban ofertas, niños corrían entre los puestos, cultivadores de bajo nivel se mezclaban con mortales sin que nadie pareciera notar la diferencia. Carretas, animales, humo de comida… todo se superponía en una cacofonía constante Li Wang avanzó sin detenerse Atravesó calles comerciales repletas de puestos, donde armas, hierbas medicinales y baratijas espirituales se apilaban en vitrinas improvisadas, y pasó junto a casas de té llenas de conversaciones bajas y miradas ocultas, donde el aroma amargo de las infusiones se mezclaba con el murmullo constante de información que cambiaba de manos Cruzó zonas residenciales, más tranquilas, donde la vida parecía más simple: ropa tendida, niños jugando, ancianos observando en silencio desde las puertas. Luego, sin cambiar el ritmo, se internó en sectores más oscuros, donde las calles se estrechaban y las miradas se volvían más cautelosas También pasó por patios de entrenamiento abiertos, donde jóvenes practicaban técnicas básicas bajo la supervisión de cultivadores apenas más avanzados, y por callejones donde el aire era más sucio… más denso… como si ocultara cosas que no debían ser vistas Nada lo detenía, nada llamaba su atención lo suficiente El sol ya había comenzado a inclinarse ligeramente cuando Li Wang cruzó otra calle de la Ciudad del Fénix Carmesí. Habían pasado horas, horas en las que no se detuvo Recorrió distintos puntos de la ciudad sin un patrón aparente, mezclándose con la multitud, desapareciendo entre callejones, cruzando mercados y bordeando zonas residenciales… pero cada uno de sus pasos seguía un orden preciso En rincones ocultos, lejos de las miradas, dibujaba pequeñas matrices con sangre oscura y espesa, proveniente de bestias de qi muerto Sus dedos se movían con exactitud, trazando líneas casi invisibles sobre piedra, madera o tierra. Cada marca era sutil, difícil de notar… pero juntas formaban una red silenciosa que comenzaba a extenderse por la ciudad Finalmente, sus pasos lo llevaron cerca del mercado central. El bullicio era ensordecedor: voces superpuestas, comerciantes ofreciendo sus productos, el sonido de monedas, pasos y animales, todo mezclado en un caos constante Y en medio de eso, lo vio Un intercambio, rápido, preciso Dos hombres, uno de ellos entregó una bolsa. Nada fuera de lo común para cualquiera que mirara… pero no para Li Wang Su nariz se crispó levemente, un aroma débil, pero inconfundible Ceniza Su mirada cambió apenas, eso… no pertenecía a este lugar No era una ceniza cualquiera, era de un cultivador fallecido Y aun así… algo no encajaba. Había otra cosa mezclada en ese olor, algo más profundo, más turbio, un rastro de un elemento natural… pero corrompido Los ojos de Li Wang se entrecerraron apenas mientras observaba desde la distancia, sin intervenir ¿Eran del Loto Negro? Operar así, tan cerca de la Secta de la Fractura Celestial… ¿no temían ser exterminados? Los hombres se separaron sin palabras, sin mirarse, desapareciendo en direcciones opuestas, la multitud era densa, un mar de cuerpos en constante movimiento Li Wang avanzó, su intención era clara: seguirlos Pero en ese instante, un impacto lo interrumpió Un joven chocó contra él. Era pequeño y delgado, de apenas 13 años, con el cabello negro cortado a la altura de las orejas. La pelota que llevaba entre los brazos escapó de su agarre, cayó al suelo con un golpe seco y rodó unos centímetros antes de detenerse “Lo siento…” Murmuró el niño, bajando la cabeza rápidamente El impacto fue limpio, demasiado limpio para un niño distraído Li Wang lo miró un instante, no respondió. Por una fracción de segundo, algo en ese contacto le resultó extraño… pero su atención ya no estaba allí Sus ojos seguían la figura que se alejaba, el hombre, el rastro Li Wang avanzó sin dudar, girando en el callejón donde lo había visto desaparecer… y se detuvo Vacío, no había nadie Ni pasos, ni presencia, ni rastro, incluso el aroma de ceniza… había desaparecido por completo del aire No era solo que no hubiera rastro, era como si nunca hubiera estado allí, o como si algo… hubiera borrado su existencia “…..” Li Wang permaneció en silencio, inmóvil, sus ojos recorriendo el callejón una vez, luego otra Nada Sus ojos se afilaron apenas “Interesante” Hacía tiempo… que nada escapaba de su percepción “Tal parece que este Loto Negro… no es un grupo criminal común.” Lo que Li Wang no sabía… era que, a varias manzanas de distancia, por encima del flujo interminable de la ciudad, alguien lo observaba Desde lo alto de una estructura Muy por encima de los tejados rojizos, donde el ruido de la multitud apenas llegaba como un eco lejano, se alzaba un antiguo campanario, olvidado por la mayoría. Su estructura, desgastada por el tiempo, dominaba silenciosamente esa parte de la ciudad Y en su cima, una figura, pequeña, inmóvil El mismo niño con el que había chocado De pie sobre el borde, sin mostrar el más mínimo temor a la altura, con la mirada fija en la distancia… en la dirección donde Li Wang había quedado detenido En una de sus manos, sostenía una pequeña pelota, apretándola con suavidad, como si aquel objeto trivial fuera lo único que lo anclaba a la imagen de un niño común El viento soplaba con fuerza a esa altura, moviendo su ropa con suavidad, pero él no reaccionaba, no se movía, no apartaba la mirada Y sus ojos… ya no eran los de un niño Eran profundos, antiguos, de un rojo oscuro, como sangre estancada Mo Xuetian “¿Hoh…?” Su mirada se afiló levemente, una chispa de sorpresa cruzándola por un instante. Nunca pensó encontrarse con él tan pronto En una ciudad con millones de habitantes… el destino realmente obraba de formas curiosas Observó a Li Wang a la distancia, en silencio, su expresión se volvió más fría, más profunda Si no fuera por su intervención en el pasado… hacía tiempo que habría matado a esa perra, Xia Yuen Este recipiente aún tenía 13 años, no podía cultivar, no todavía, no hasta cumplir los 15… pero eso no significaba que estuviera indefenso Una leve sonrisa apareció en sus labios, oscura, deliberada En esta vida… se aseguraría de arrebatarle todo, todo lo que le importaba Li Wang se arrepentiría, se arrepentiría de haberlo aprisionado durante 100 años en el Cubo del Encierro Celestial No le daría el placer de matarlo rápido El viento sopló con fuerza en lo alto del campanario, haciendo ondear suavemente su camisa contra su cuerpo. Durante un instante, la tela se levantó lo suficiente como para dejar al descubierto su pecho, pálido bajo la luz del día, marcado por algo que no pertenecía al mundo de los mortales A la altura del corazón, una marca oscura se extendía sobre su piel, sus pétalos teñidos de un rojo oscuro, profundo como la sangre seca. No era un simple tatuaje; había una extraña vitalidad en él, como si estuviera vivo. Bajo la superficie de la carne, el símbolo parecía latir lentamente, siguiendo un ritmo propio, ajeno al del corazón que yacía debajo El sello del Loto Negro
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 66

Estás leyendo el capítulo 66 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 10 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.