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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 64 online gratis en español

El sol comenzaba a elevarse sobre la Secta de la Fractura Celestial, y con su llegada, la marea de espectros finalmente se retiraba. No lo hacían con prisa ni con orden; simplemente dejaban de venir, como si algo invisible hubiera decidido que era suficiente La luz no purificaba el bosque, solo lo revelaba. Entre los árboles, restos de Qi corrupto aún flotaban como cenizas suspendidas, deslizándose lentamente entre las raíces retorcidas. El silencio que quedaba no era alivio, era un vacío demasiado limpio, demasiado forzado, como si el bosque hubiera cerrado la boca pero no hubiera dejado de observar Dentro de la residencia de Xu Mao, el contraste era marcado: silencioso, estable y controlado. Aun así, desde el exterior llegaban ecos lejanos, pasos apresurados, respiraciones agitadas, algún que otro quejido contenido. Discípulos regresando. Algunos vivos, otros apenas Xu Mao y Yun se encontraban sentados con las piernas cruzadas, frente a frente, respirando de forma lenta pero pesada. Sus cuerpos aún mostraban las huellas del combate: vendajes improvisados, ropa rasgada, Qi circulando con dificultad Yun no tenía los ojos completamente cerrados. Su mano descansaba sobre la empuñadura de su espada, apretada, no por costumbre, sino por frustración. A su alrededor, Qiao Lian mantenía un flujo constante de agua espiritual, que giraba en torno a ellos como un anillo líquido, entrando y saliendo de sus cuerpos en ciclos precisos. Su control era impecable, como siempre, pero sus dedos temblaban apenas y su respiración, aunque contenida, no era completamente estable. Una delgada línea de sangre seca permanecía cerca de su nariz, ignorada. No hablaba; no hacía falta. Cada gota de agua era controlada con exactitud quirúrgica Xu Mao, por su parte, respiraba en silencio, pero algo en su interior había cambiado: su percepción se movía distinta, más fina, más atenta, y el mundo ya no se sentía igual después de esa noche Detrás de ellos, Li Wang permanecía de pie, sosteniendo entre sus dedos un pequeño núcleo de Qi espiritual. Oscuro, pero no completamente; en su interior una luz tenue pulsaba, como un corazón contenido. Lo observó en silencio, lo analizó, y comprendió "…Interesante" Su mirada se afiló apenas. Esa única hora en el Bastión de la Raíz Sellada equivalía, como mínimo, a dos semanas de cultivo diligente en condiciones normales. La densidad del Qi, la presión constante y la cercanía con la corrupción empujaban el crecimiento al límite: riesgo absoluto, beneficio proporcional. Pero algo no encajaba del todo. Sus ojos se entrecerraron levemente; esto no era solo eficiente, era demasiado perfecto No parecía un método natural de cultivo, sino un sistema, un mecanismo diseñado, una estructura creada no para entrenar, sino para filtrar. Sus ojos descendieron levemente, pensativos. Si esos tres pudieran entrar al bosque cada noche, cada día, su progreso sería absurdo. Pero no podían; la realidad era más estrecha, más cruel La fortaleza de Yun había sido llevada al límite. Qiao Lian ya se lo había confirmado: un bastión que absorbía demasiado daño, que era forzado más allá de su capacidad, no podía ser reutilizado de inmediato. Necesitaba tiempo, alrededor de una semana, para repararse por sí mismo Li Wang desvió la mirada. Aún tenían el bastión de Xu Mao, pero eso solo les daba dos noches por semana. Su mirada volvió al núcleo, y sin previo aviso lo lanzó hacia ellos "Absórbanlo" Xu Mao abrió los ojos lentamente. Su respiración ya se había estabilizado en gran medida, y gracias a la combinación del agua espiritual de Qiao Lian y su técnica de Respiración Imperecedera, su cuerpo había dejado de deteriorarse. No estaba curado, pero estaba funcional. Atrapó el núcleo sin dificultad, y en el instante en que lo sostuvo, lo sintió Era pesado, más de lo que debería ser. El Qi en su interior no era pasivo; se movía lento y denso, como si respirara. Sus ojos se entrecerraron apenas: esto no era igual al Qi normal, no era puro, pero tampoco completamente corrupto, era algo intermedio "¿Usted no cultivará con nosotros, Maestro?" Li Wang ya se dirigía hacia la salida. No se detuvo, no giró. La puerta se abrió con un leve sonido seco "No es necesario" Y luego se cerró . . . . Los minutos pasaron en silencio. El sol terminó de alzarse por completo sobre el horizonte, derramando una luz firme sobre la residencia y disipando las últimas sombras de la noche. En el patio trasero, Xu Mao, Yun y Qiao Lian permanecían sentados en formación triangular, con el núcleo de Qi espiritual suspendido entre ellos. Desde su centro, tres hilos de energía se extendían lentamente, conectándose con cada uno como venas vivas El flujo no era limpio. El Qi avanzaba con resistencia, cargado de una impureza sutil que se adhería a los meridianos como una capa fría y persistente. Cada ciclo de circulación exigía más de lo normal; no era solo absorber, era arrancar, separar, refinar. Por momentos, el Qi parecía oponerse, como si no quisiera ser asimilado Xu Mao frunció levemente el ceño. Podía sentirlo con claridad: ese Qi espiritual no encajaba del todo en su cuerpo. Pero no se detuvo, porque ninguno de los tres era ordinario Las técnicas de cultivo transmitidas por Li Wang comenzaron a mostrar su verdadero valor. El Qi circulaba, se comprimía, se purificaba en repetidas iteraciones dentro de sus meridianos. Donde antes habría habido estancamiento, hubo adaptación; donde habría habido rechazo, hubo asimilación Qiao Lian mantuvo el flujo con precisión absoluta, aunque por un instante, uno solo, el hilo de Qi espiritual tembló: una pequeña desviación, casi imperceptible. Sus dedos se tensaron y lo corrigió de inmediato El proceso, que para otros discípulos habría tomado todo un día, fue reducido a una hora intensa y constante. Lentamente, el núcleo comenzó a perder su brillo, y su pulso, antes constante, se volvió irregular, como un corazón agotado. Latió una vez más, débil, luego otra, y en la última pulsación todo el Qi espiritual restante fue absorbido de golpe El núcleo colapsó sobre sí mismo, resquebrajándose en silencio, reducido a una cáscara inerte sin rastro de energía. Durante un breve instante el aire se sintió vacío. Los tres abrieron los ojos casi al mismo tiempo. El cambio era evidente Qiao Lian fue la primera en ponerse de pie. Su respiración ya no estaba agitada, su flujo interno se había estabilizado por completo, y el agua espiritual en su interior respondía con mayor fluidez, más densa, más obediente. Cerró los ojos un instante, evaluando cada rincón de su cuerpo, cada meridiano, cada punto de circulación Reino Mortal Nivel 3 Había avanzado, sin heridas visibles, sin inestabilidad, solo control. Pero al abrir los ojos, su mirada se desvió levemente hacia Yun Lo notó Yun abrió los ojos después. Permaneció en silencio, dejando que el Qi espiritual terminara de asentarse. No hubo resistencia real en su avance; su base ya era lo suficientemente sólida como para soportarlo. Era un paso natural, esperado, contenido desde antes. El impulso del núcleo simplemente empujó lo inevitable Su respiración se volvió más profunda por un instante, luego se estabilizó. Cuando se puso de pie, lo hizo sin prisa, sin exhibición, pero su presencia había ganado peso Reino Mortal Nivel 6 Un paso más, nada más, pero suficiente Xu Mao fue el último en abrir los ojos. No se levantó de inmediato; su percepción se mantenía enfocada hacia adentro. Podía sentirlo: sus meridianos solares habían cambiado. No era solo que el Qi fluyera mejor, era diferente, más cálido, más firme, como si cada canal se hubiera ajustado ligeramente, alineándose con algo más profundo. Mientras los otros habían crecido en cantidad, él había cambiado en calidad Había dado su primer paso real desde que rompió su límite inicial Reino Mortal Nivel 2 Exhaló lentamente. A su alrededor, el mundo se sentía más claro, más definido. Alzó la mirada, y por un instante sus ojos se cruzaron con los de Yun. Nada fue dicho, pero ambos entendieron: si una sola hora podía llevarlos a esto, ¿cuánto más podrían avanzar? El pensamiento no necesitó palabras Yun y Qiao Lian se despidieron en la puerta, aún con el cansancio marcado en el cuerpo pero con la determinación intacta "Nos vemos esta noche, hermano menor" No añadieron nada más. No hacía falta. Se dieron la vuelta y comenzaron a alejarse juntos por el sendero de los discípulos externos, sus figuras perdiéndose poco a poco entre la luz del amanecer Xu Mao los observó en silencio unos segundos más. Luego cerró la puerta La calma regresó, pero esa paz no pertenecía a ese mundo Se quitó las túnicas de discípulo externo y las botas negras, dejándolas a un lado sin cuidado, y se dejó caer sobre la cama. Su cuerpo aún estaba tenso por la batalla, pero el cansancio era más fuerte. Extendió el brazo y atrajo hacia sí al pequeño cachorro de león de pelaje morado El animal había crecido. No demasiado, pero lo suficiente como para notarlo: su respiración era más firme, su presencia más marcada. El cachorro abrió los ojos lentamente, aún adormecido, y al reconocerlo comenzó a lamerle el rostro con insistencia "Jaja… basta, pequeño Luo…" El león se detuvo al escuchar su nombre. Sus orejas se movieron levemente, y luego se acomodó contra el pecho de Mao, cerrando los ojos una vez más. Su cuerpo irradiaba un calor tenue, constante, casi reconfortante. Por un instante, todo estuvo en calma En el rincón de la habitación, sin embargo, algo no encajaba. Li Wang estaba de espaldas, trazando líneas sobre la pared. No usaba tinta: el rojo oscuro que fluía de sus dedos era sangre, sangre de una bestia de Qi Muerto, traída desde la cordillera del cielo marchito Cada trazo que dibujaba era preciso, antiguo, equivocado. El símbolo comenzaba a tomar forma, curvas imposibles, intersecciones que no seguían lógica alguna, líneas que parecían moverse apenas si uno las miraba demasiado tiempo Xu Mao dirigió la vista hacia él y su cabeza latió, un dolor agudo, inmediato, como si algo rechazara ser comprendido. El pequeño Luo se removió; un gruñido bajo, casi inaudible, escapó de su garganta antes de acomodarse otra vez, inquieto "¿Qué está haciendo, Maestro?" Li Wang no se giró, no se detuvo "Una matriz" Otro trazo, más profundo "Me servirá en el futuro" "¿Ah…?" Xu Mao frunció el ceño, pero no insistió. Había aprendido que hacer preguntas de más no siempre traía respuestas. Los planes de su Maestro eran oscuros, lejanos y peligrosos. Hasta ahora, solo había una cosa clara: Li Wang quería destruir a las 3 grandes sectas de este mundo El silencio volvió a caer, pesado, denso. Mao cerró los ojos un instante, pero la imagen del portal de la noche anterior volvió de inmediato a su mente "Por cierto…" Abrió los ojos nuevamente "¿De dónde vinieron todos esos espectros anoche? Salían de ese portal como si no tuvieran fin" Li Wang no respondió de inmediato. Su mano continuó moviéndose, lenta y precisa, trazando líneas sin detenerse "El portal del bosque… está conectado directamente al Continente Corrupto" Xu Mao se incorporó levemente "¿Continente Corrupto…?" El nombre no le resultaba familiar. Para él, el mundo siempre había sido uno solo: el continente Jiang Li Wang dejó escapar un leve suspiro, casi imperceptible, mientras la sangre en la pared se espesaba en un trazo más oscuro "Hace mucho tiempo… un cultivador unificó todo el continente Jiang bajo una sola voluntad. Nadie podía oponérsele" Otro trazo marcó la pared antes de continuar "Se creyó invencible, así que decidió conquistar el segundo continente" El aire en la habitación pareció enfriarse "El Continente Corrupto" Li Wang se detuvo un instante "Sobrevivió una hora en ese lugar… y luego murió" "¿¡Una hora!?" Xu Mao se tensó, sus dedos se cerraron con fuerza sobre la tela. No tenía sentido: alguien capaz de dominar un continente entero no podía caer así, no tan fácil, no tan rápido Li Wang reanudó el dibujo "Fue inevitable" Otro trazo "El Continente Corrupto no es un lugar para los vivos. El aire quema y congela al mismo tiempo, desgarrando el cuerpo desde dentro, y el Qi espiritual está roto, distorsionado hasta su raíz. Como ya te dije, existe una matriz de robo de vida en este mundo que consume las almas de todos los seres vivos, las arrastra y las envía a ese continente prohibido; allí, los cinco sentidos dejan de ser fiables, se vuelven engañosos, y el único en el que se puede confiar es el sexto" Las líneas en la pared comenzaron a entrelazarse, más densas, más pesadas "Es un mundo caótico donde los espíritus son aplastados sin descanso, donde la voluntad se erosiona lentamente, y donde los espectros nunca dejan de cazar" El símbolo en la pared quedó completo. Por un instante pareció latir "……" Xu Mao desvió la mirada de inmediato. El dolor en su cabeza aumentó. El pequeño Luo presionó su cuerpo contra él, inquieto Xu Mao bajó la mirada hacia el cachorro. Luego cerró los ojos lentamente: esta noche volverían a ese lugar corrupto, y la próxima, tal vez el ciclo no los salvaría
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 64

Estás leyendo el capítulo 64 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 10 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.