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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 63 online gratis en español

Los primeros golpes llegaron sin ritmo y sin descanso. Los espectros se arrojaron contra la barrera del Bastión de la Raíz Sellada como una marea descompuesta, cuerpos incompletos chocando una y otra vez contra los sellos que cubrían las paredes. Cada impacto hacía vibrar la estructura, y cada golpe dejaba una marca tenue que no desaparecía. Se sentían atraídos, no por la luz ni por el sonido, sino por la vida Las runas comenzaron a parpadear. Primero una grieta, luego otra, y una tercera se abrió en uno de los laterales, más larga, más profunda. Otro impacto sacudió el bastión desde atrás; los sellos chisporrotearon, un talismán se ennegreció y se apagó. No tenían tiempo La barrera onduló, deformándose por un instante bajo la presión acumulada, y entonces cedió. No completamente, solo lo suficiente. Un brazo atravesó la defensa: oscuro, alargado, terminado en garras que no parecían hechas para cortar, sino para desgarrar almas. El aire dentro del bastión se tensó En el siguiente instante, el espectro entró. No cayó, no dudó, no observó. Eligió. Su cuerpo se contrajo de forma antinatural y se lanzó directamente hacia Yun Yun no retrocedió. Dio un paso al frente y su Qi espiritual estalló Reino Mortal Nivel 5 La energía recorrió su cuerpo como una corriente violenta, concentrándose en su espada. El viento se arremolinó en torno a la hoja, afinando su filo y acelerando su trayectoria. Cortó directo al cuello El choque fue inmediato. El impacto no sonó como carne siendo abierta, sino como acero chocando contra algo aún más denso. Una explosión de chispas estalló entre ambos, iluminando por un instante el interior del bastión. La espada de Yun se detuvo en seco y fue rechazada con violencia, obligándolo a retroceder medio paso para no perder el equilibrio. Sus ojos se abrieron apenas "Es muy duro…" El espectro no se detuvo. Su cuerpo se congeló a mitad del movimiento, y aun así atacó. No hubo transición, no hubo preparación: una de sus garras descendió desde un ángulo imposible, como si el espacio entre ambos hubiera sido recortado. Yun reaccionó por instinto, inclinando el torso hacia atrás mientras la garra pasaba a centímetros de su rostro, desgarrando el aire con un silbido seco No pensó, respondió. Un paso al frente, corte ascendente, buscando abrir desde la base. El filo impactó y volvió a rebotar. Yun giró la muñeca en el mismo movimiento, transformando el retroceso en un segundo ataque: un corte lateral dirigido al costado del espectro. Impacto, resistencia, sin efecto El espectro ya estaba moviéndose otra vez. No retrocedía, no defendía, avanzaba. Sus brazos se deformaron en pleno movimiento, alargándose, acortándose, cambiando de dirección sin lógica. Una garra apareció desde abajo, demasiado rápido, obligando a Yun a levantar la pierna y girar sobre sí mismo para evitarla. El suelo crujió bajo su pie al aterrizar Otra garra llegó desde arriba. Yun levantó la espada para bloquear, pero no hubo impacto frontal: la trayectoria cambió a mitad de camino. La garra se deslizó por el lateral de la hoja, desviándose, y atacó desde un ángulo muerto. Demasiado cerca, demasiado tarde. Una línea roja se abrió en su hombro derecho. La carne se separó y la sangre brotó al instante, caliente, viva Yun apretó los dientes, pero no retrocedió. Sus ojos se endurecieron y volvió a entrar. Corte, desvío, paso corto, estocada: cada movimiento preciso, cada intento calculado. Pero cada golpe devolvía lo mismo, resistencia. El espectro no bloqueaba, absorbía Yun apretó los dientes. Otro impacto sacudió el bastión, la grieta lateral se expandió un poco más y un segundo talismán se apagó. No podían alargar esto En ese mismo instante, una figura descendió desde arriba: Xu Mao. Había esperado. No buscó cortar primero, sino forzar una reacción. Su cuerpo giró en el aire mientras desenvainaba, y la espada de Qi Muerto estalló en una llama roja silenciosa; el calor no se expandía, se concentraba en el filo. Cayó detrás del espectro y atacó, no al cuerpo, sino al ángulo El espectro reaccionó. Su brazo se estiró hacia atrás con un movimiento que no respetaba articulaciones ni límites, y la garra atrapó la hoja de Mao en pleno descenso. El impacto no se desvió, se detuvo por completo. Los ojos de Mao se tensaron. La diferencia era clara: Reino Mortal Nivel 1 frente a algo cercano a la etapa avanzada del mismo reino Pero no era matarlo lo que buscaba Era distraerlo El espectro giró su "rostro" incompleto hacia él y concentró su atención "¡Ahora!" El pensamiento de Yun estalló en su mente. Vio la apertura, el momento exacto. Canalizó su Qi espiritual sin dudar; utilizaría la primera habilidad de su -Técnica de Cultivo-. Plantó los pies, no se movió. A su alrededor, el aire colapsó hacia el centro, girando con violencia creciente. El viento dejó de fluir y comenzó a pesar. La presión descendió sobre el bastión como una mano invisible, y la grieta en la pared vibró y se expandió un poco más La espada tembló, no por debilidad, sino porque el rayo contenido en su interior estaba a punto de romper sus límites. Arcos eléctricos se filtraron, chasqueando, desgarrando el aire en líneas breves de luz Yun levantó la espada, y el mundo pareció comprimirse en ese instante. El viento giró a su alrededor, pesado, denso, obedeciendo. Los relámpagos comenzaron a deslizarse por el filo, acumulándose sin escapar, como bestias contenidas al borde de romper su prisión. Su mirada se afiló, y en su mente una sola habilidad cruzó su conciencia como un destello "¡Trueno Errante!" ¡¡¡SLAAAAAAASH!!! Una media luna de viento distorsionado explotó hacia adelante, atravesada por relámpagos comprimidos que rugieron al liberarse. El espectro no tuvo tiempo de reaccionar. El ataque lo alcanzó de lleno y su cuerpo se partió en dos. El sonido llegó después, un trueno seco que sacudió el interior del bastión. Pequeñas descargas eléctricas continuaron saltando entre ambas mitades, crepitando en el aire incluso después del corte, como si el rayo se negara a desaparecer. El suelo bajo ellos se agrietó levemente y el aire vibró Yun quedó inmóvil un instante, su respiración se volvió pesada. Ese solo corte había consumido una parte significativa de su Qi espiritual, aproximadamente un 20%. Demasiado, para un solo enemigo Paff Xu Mao aterrizó junto a él, retrocediendo un paso mientras recuperaba el equilibrio "Nada mal, hermano mayor" Murmuró, con una leve sonrisa contenida. Pero sus ojos no estaban relajados; ya estaban mirando hacia la barrera El espectro no gritó, no resistió. Su cuerpo comenzó a deshacerse en motas de Qi espiritual corrupto, fragmentándose en partículas oscuras que no se disiparon, sino que se desplazaron hacia el centro, hacia la raíz. Las partículas fueron absorbidas lentamente, y entonces la raíz no solo brilló: latió. Un pulso lento y profundo recorrió su superficie, y el tono dorado se expandió por sus grietas como si algo en su interior respondiera Otro golpe sacudió la barrera, más fuerte. Las grietas se multiplicaban. Sombras comenzaron a acumularse al otro lado. Más formas, más espectros, observando, esperando Yun y Xu Mao no tuvieron tiempo de procesar la pequeña victoria: la sensación de haber derribado a un espectro apenas se asentó cuando la barrera volvió a estremecerse. Más golpes, más grietas, más manos oscuras intentando abrirse paso desde el otro lado. El Bastión de la Raíz Sellada no existía para protegerlos, solo para evitar que fueran devorados de inmediato por la marea. Y eso no duraría Los espectros seguían acumulándose afuera. Sus formas se apretaban contra la barrera, sus cuerpos deformándose al contacto con los sellos, como si intentaran filtrarse entre los espacios invisibles. Era solo cuestión de tiempo antes de que nuevas brechas se abrieran Entonces, una capa de agua espiritual cubrió los cuerpos de Yun y Mao. Fluida, precisa, controlada. Qiao Lian extendió su dominio con nervios de acero, sin titubear ni un solo instante, haciendo que el agua recorriera cada herida, cada músculo fatigado, cada punto donde el Qi comenzaba a quebrarse. No reaccionaba tarde, no dudaba: elegía exactamente cuándo intervenir y cuándo no La sensación no era cálida, pero sí restauradora, como si algo los sostuviera desde dentro, impidiendo que colapsaran. Luego retrajo el agua hacia sí misma, y su respiración se volvió más pesada Yun y Mao intercambiaron una breve mirada y asintieron. Entendían: durante esa hora, Qiao Lian sería su soporte, su sostén Xu Mao giró apenas la cabeza hacia atrás "¿No piensa ayudar también, Maestro?" "….…" Li Wang lo miró sin cambiar su expresión "¿Quieres que mate a todos los espectros de este bosque?" Respondió con calma. Sus ojos no mostraban burla, solo una claridad fría "¿Dónde estaría la experiencia de una secta de cultivo?" No dijo más, y no hacía falta; se quedaría atrás, observando, limitándose como mucho a ayudar a Qiao Lian a mantener su Qi espiritual estable, nada más En ese instante, la barrera se quebró nuevamente. Tres espectros atravesaron al mismo tiempo y cayeron dentro del bastión como sombras arrojadas desde otro mundo. La pelea se reanudó Yun tomó el frente sin dudar. Su cuerpo se movía con velocidad superior, impulsado por el viento que respondía a su voluntad; cada paso era preciso, cada desplazamiento medido al límite. Las garras pasaban rozándolo, cortando el aire donde él había estado un instante antes. El sudor comenzó a deslizarse por su frente, no por miedo, sino por presión Xu Mao entró en el flujo de combate junto a él. No tenía la fuerza para enfrentarlos directamente, pero eso no lo detenía. Sus movimientos eran más arriesgados, más agresivos, y cada decisión que tomaba estaba al filo del error. No buscaba imponerse: buscaba crear oportunidades Se lanzaba donde no debía, interceptando trayectorias imposibles, forzando a los espectros a reaccionar hacia él. Tomaba riesgos calculados, atrayendo ataques, obligándolos a girar, a extender sus movimientos más de lo necesario, y en ese instante mínimo de desbalance Yun encontraba la apertura. Era un juego peligroso Xu Mao no bloqueaba todo, no podía. Recibía golpes, cortes, impactos que le arrancaban el aire del pecho y le hacían crujir los huesos. Pero incluso cuando su cuerpo se resentía, no se retiraba: ajustaba su posición, volvía a entrar, volvía a provocar. Cada herida compraba un instante, y cada instante era un ataque de Yun Y entonces ocurrió. Uno de los espectros rompió el ritmo: no atacó a Yun ni siguió el flujo del combate, simplemente giró, de forma brusca, como si algo dentro de él hubiera cambiado de objetivo en ese mismo instante. Se lanzó directo hacia Qiao Lian Fue demasiado rápido, demasiado cerca. Qiao se encontraba en pleno proceso de recuperación, con el flujo de su agua espiritual aún en circulación. Si lo interrumpía ahora, si perdía el control aunque fuera por un instante, el ciclo se rompería "Muerte" Xu Mao lo entendió en un instante: no solo la amenaza inmediata, sino la consecuencia completa. Si Qiao Lian caía, el ciclo se rompía. Sin su soporte no sobrevivirían la hora. No había margen para el error No pensó. Se movió. Apareció entre ambos en el último instante, interponiéndose justo cuando las garras descendían. Esta vez no intentó esquivar, no buscó ángulo ni ventaja: recibió el golpe de frente El impacto fue brutal. Las garras se hundieron en su espalda, desgarrando la carne y abriendo un surco profundo que tensó todo su cuerpo de inmediato. La sangre brotó sin control, caliente, pesada. Pero su mente permaneció fría. No hubo grito, no hubo duda, solo control Apretó los dientes y sostuvo la posición, clavando los pies como si su propio cuerpo fuera una barrera. Había elegido ese punto, había aceptado ese daño. Y el espectro había elegido mal Yun no dudó. Su pie golpeó el suelo y el aire se comprimió de golpe a su alrededor; el viento se arremolinó, pesado, mientras relámpagos azules recorrían su espada con violencia contenida "¡Trueno Errante!" Desapareció. En el siguiente instante, ya estaba dentro de la guardia del espectro. Cortó. La hoja descendió envuelta en viento distorsionado y rayo estallando, y el impacto sonó como una explosión comprimida. El espectro se tensó y se abrió en dos, partido limpiamente antes de comenzar a desintegrarse Un destello más. Yun reapareció frente a Xu Mao y Qiao Lian, la espada aún vibrando en su mano, la electricidad disipándose poco a poco mientras su respiración se volvía pesada Xu Mao cayó de rodillas por un segundo, pero no se desplomó. Qiao no perdió el control ni por un instante: a pesar de la presión, del caos y de la cercanía de la muerte, su dominio se mantuvo firme, el agua volvió a fluir con precisión, sellando heridas, estabilizando el Qi y sosteniendo los cuerpos al borde del colapso. No hubo desperdicio, no hubo duda, cada movimiento fue exacto, necesario. El ciclo no se rompió, pero el margen se había reducido Yun apretó la empuñadura de su espada, sintiendo el temblor leve que recorría su brazo. Lo entendió sin necesidad de palabras: no estaban dominando la pelea, no estaban imponiéndose, estaban sobreviviendo por segundos, por decisiones al límite, por errores que aún no habían cometido Los cuerpos de los espectros se desintegraron por completo, fragmentándose en motas de Qi espiritual corrupto que eran absorbidas inmediatamente por la raíz en el centro del bastión. Cada partícula que desaparecía dentro de ella hacía que los sellos vibraran levemente, como si algo estuviera siendo procesado, transformado, purificado. Pero la presión no disminuía Aumentaba Y entonces la barrera volvió a ceder, pero esta vez no fue una simple grieta, sino una apertura real: el espacio se desgarró lo suficiente para que un espectro atravesara, luego otro, y en el siguiente instante más sombras se precipitaron detrás de ellos. Diez figuras deformes irrumpieron dentro del bastión, demasiadas para contenerlas sin pagar un precio Yun retrocedió medio paso por primera vez, no por miedo sino por puro cálculo; entendió que no alcanzaba. Xu Mao apenas se mantenía en pie, su cuerpo ya al límite, mientras Qiao Lian, aunque sostenida por su férreo control, comenzaba a sentir la presión filtrarse en su respiración y en el ritmo de su Qi. Frente a ellos, los espectros no se detenían, avanzando sin pausa, y por un instante todo estuvo a punto de romperse Entonces, una presión invisible descendió detrás de ellos. No fue un ataque, no fue una técnica, pero el aire cambió. Los espectros más cercanos se ralentizaron apenas, un instante, nada más. Pero fue suficiente "Concéntrense" Murmuró Li Wang. Su voz no se elevó, pero cortó el caos Yun avanzó, cortando cualquier rastro de duda antes de que pudiera asentarse en su mente. Xu Mao se sostuvo, enderezando la espalda a la fuerza mientras ignoraba el dolor que recorría su cuerpo. Qiao Lian ajustó el flujo sin titubear; con un movimiento breve, se limpió la sangre que comenzaba a deslizarse desde su nariz. Y el ciclo volvió a cerrarse Así el combate continuó: golpe tras golpe, error tras error evitado por un margen mínimo, recuperación tras recuperación al límite. El tiempo dejó de existir. Solo quedaba resistir Cuando la hora finalmente se cumplió, el bastión estaba al borde del colapso. Las paredes temblaban, los sellos parpadeaban de forma inestable, y la raíz en el centro se retorcía como si fuera a liberarse en cualquier momento Entonces las matrices se activaron. La luz envolvió todo, y el mundo volvió a cambiar. Fueron transportados Cuando reaparecieron, ya no estaban en el bosque. Un área apartada de la montaña de discípulos externos los recibió, silenciosa, pero no tranquila. Discípulos aparecían en distintos puntos, algunos de pie, otros arrodillados, muchos heridos. Sangre, vendajes improvisados, miradas vacías. Pero no todos: algunos reían, otros apretaban pequeños fragmentos de energía en sus manos, satisfechos, felices. Habían sobrevivido, habían ganado Xu Mao, Yun y Qiao Lian respiraban con dificultad. Sus cuerpos estaban al límite, el Qi espiritual apenas circulaba en sus meridianos. Cada inhalación era pesada, cada exhalación necesaria Solo Li Wang permanecía intacto, como si nada hubiera pasado. Al girar la cabeza, observó cómo múltiples bastiones de nivel 1 comenzaban a materializarse en la distancia, devolviendo a otros discípulos. No todos en buen estado, no todos completos Sus ojos descendieron levemente hacia la raíz dentro del bastión, ahora inactiva, y lo entendió: todo el Qi corrupto de los espectros no se desperdiciaba, era absorbido, procesado, purificado, convertido en recurso, en Qi Espiritual. Un sistema perfecto, cruel, eficiente En esta secta nadie entrenaba para volverse fuerte: sobrevivía, y si lo lograba, entonces se le permitía avanzar. El fracaso no era castigado, era eliminado Li Wang entrecerró apenas los ojos La Secta de la Fractura Celestial no formaba cultivadores. Los filtraba Y en ese proceso… solo el más fuerte permanecía
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 63

Estás leyendo el capítulo 63 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 9 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.