Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 57 online gratis en español
El pie de Xu Mao tocó el primer escalón, y el aire cambió de inmediato, no de forma brusca ni violenta, sino con una inevitabilidad silenciosa que parecía haber estado esperándolo desde siempre; el mundo se volvió más denso, como si cada partícula de aire aumentara de peso, la niebla descendió entre los escalones rozando sus piernas, fría y casi viva, mientras un peso invisible caía sobre él, no sobre su cuerpo, sino sobre algo mucho más profundo
A su alrededor, otros también habían comenzado: un joven a su derecha tensó los hombros de inmediato, como si cargara un fardo invisible, más arriba otro redujo el paso, dudando entre avanzar o retroceder, y el murmullo inicial de la multitud ya no existía, solo quedaban respiraciones irregulares, inquietas, rompiendo el silencio como si fueran lo único que aún se atrevía a existir
Xu Mao avanzó, un paso, luego otro, hasta que entre la neblina espesa de la montaña el primer torii apareció de golpe, rojo e inmutable, como si siempre hubiera estado esperándolo a él, y en el instante en que lo cruzó, el mundo se quebró
La realidad se desvaneció como vidrio agrietado y, sin transición alguna, fue arrojado a una imagen mental brutalmente nítida: hambre, sus manos pequeñas y temblorosas aferrando un trozo de pan como si fuera su única salvación, mientras frente a él los ojos de su hermano mayor lo miraban en silencio, hundidos, sin ira, solo con una tristeza insoportable, y Xu Mao desvió la mirada y escondió el pan, y en ese mismo instante todo se deshizo como ceniza arrastrada por el viento, devolviéndolo al presente con un golpe de peso en el alma
La niebla se agitó a su alrededor como si hubiera reaccionado a lo visto, pero no lo expulsó, no lo rechazó, y Xu Mao siguió
El segundo torii lo esperaba más arriba, apenas visible entre la neblina helada que lo envolvía todo, como una presencia roja clavada en medio del frío interminable, mientras el viento aullaba con fuerza, cortando la piel, y la nieve golpeaba su rostro como agujas finas que borraban lentamente el mundo a su alrededor
Entonces llegó el rugido, y frente a él apareció su padre de pie en la nieve, firme pero solo, enfrentando a un lobo enorme cuyo aliento formaba nubes densas en el aire helado
"¡Corre!"
Xu Mao no pensó, simplemente corrió, hundiendo sus pies en la nieve pesada mientras su corazón golpeaba con violencia, como si quisiera salir de su pecho, pero antes de perderse entre los árboles, giró la cabeza y lo vio: su padre resistiendo, el lobo avanzando, y el grito quebrado en el aire congelado
"¡Hermano… ve!"
Justo antes de que un sonido húmedo rompiera el silencio y el mundo se tiñera de rojo sobre la nieve blanca
El recuerdo se quebró de golpe, como si hubiera sido aplastado desde dentro, y el peso descendió sobre Mao con una claridad aún más profunda, mientras el viento en la montaña soplaba con más fuerza por un instante, agitando las túnicas de los participantes como si el propio lugar hubiera reaccionado a lo que acababa de atravesar
Un joven cercano perdió el equilibrio
"¡Ngh…!"
Sus piernas cedieron, una rodilla golpeó la piedra, su respiración se volvió caótica y sus manos temblaban sin control, mientras Mao pasaba a su lado sin detenerse, como si ya supiera lo que venía, y el tercer torii lo envolvió de inmediato en una sensación distinta, más íntima, más dolorosa
Dolor
Su madre sujetándolo del brazo con fuerza, la voz cortante, agotada por algo que iba mucho más allá del momento
"¡Deja de hacer eso!"
El cansancio en su mirada, la irritación acumulada de días invisibles, y Xu Mao levantó la mano
Golpe
El sonido seco quedó suspendido en el aire como si el mundo entero lo hubiera escuchado demasiado claro
Los ojos de su madre lo miraron, y el tiempo se detuvo, pero no se rompió de inmediato; Xu Mao dio un paso hacia ella, como si por primera vez entendiera el peso de lo que acababa de hacer
"Lo siento…"
Su voz era pequeña, casi perdida, y el recuerdo comenzó a desvanecerse lentamente, como tinta disuelta en agua, mientras el peso se asentaba en su pecho sin aplastarlo del todo
La niebla lo rodeó otra vez, pero esta vez más cercana, más densa, casi como si lo estuviera abrazando, y aun así no lo rechazaba
Más arriba, algunos se habían detenido por completo: uno miraba sus propias manos, como si no entendiera lo que sentía, otro respiraba con dificultad, incapaz de dar un paso más, pero Xu Mao continuó avanzando
El cuarto torii apareció entre la neblina como una presencia silenciosa que deformó el mundo en una emoción incómoda: celos, su hermano siempre un paso adelante, siempre elogiado, siempre recibiendo miradas que nunca se quedaban en él, mientras risas y orgullo ajeno lo rodeaban, y en lo profundo de su pecho nació una sombra que no se atrevía a nombrar
"Ojalá…"
Un pensamiento que murió antes de completarse, porque nunca se habría permitido desear eso sobre su propio hermano, y el recuerdo se deshizo como humo, mientras el peso aumentó apenas, suficiente para que la montaña siguiera observándolo en silencio
El quinto torii emergió poco después entre la neblina, y el mundo cambió en promesas rotas
"Mañana lo haré"
Y otro mañana, y otro más, el tiempo acumulándose sin acción, mientras las miradas de sus padres pasaban de la esperanza al silencio, no de enojo, sino de decepción, y el recuerdo se apagó como una lámpara sin aceite, mientras Mao exhaló sin negar nada ni huir, simplemente aceptando lo que era
La presión se mantuvo constante, como si la montaña lo estuviera evaluando, y a su alrededor varios cultivadores ya no avanzaban, algunos temblaban, otros retrocedían, uno más arriba cayó de rodillas, incapaz de soportarlo, y el camino comenzaba a vaciarse
Pero Xu Mao no miró atrás: levantó la vista hacia los escalones restantes, donde la neblina se abría levemente como si lo aceptara, y siguió subiendo
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Muy por encima de la Montaña del Pecado, donde la niebla se volvía casi líquida y el cielo parecía inclinarse sobre los escalones, los ancianos observaban en silencio, flotando inmóviles como si el tiempo no pudiera tocarlos, mientras sus miradas recorrían cada avance, evaluando y midiendo
Entonces uno de ellos habló primero, con una calma absoluta que no necesitaba elevar la voz para imponerse
"Ya hay varios que han superado las 10 puertas"
Otro asintió levemente
"Suficiente"
Una pausa
"10 puertas…"
Continuó el primero
"Eso basta para demostrar un corazón lo suficientemente justo como para ingresar a la Secta"
Abajo, el flujo de aspirantes se había reducido drásticamente: miles habían comenzado, ahora solo quedaban unos pocos avanzando con verdadera firmeza
Otro anciano entrecerró los ojos, su mirada fijándose en una figura en particular
"Miren"
Entre la neblina, un joven ascendía sin vacilar, con paso firme, respiración estable y sin el menor titubeo: Qin Leng, las puertas quedando atrás como si no representaran obstáculo alguno
"El Clan Familiar Qin…"
Murmuró el Anciano
"Ha tenido demasiada fortuna en esta generación"
Otro dejó escapar una leve exhalación
"Hace cinco años…"
Sus ojos se volvieron más profundos
"Qin Tian"
El nombre cayó con peso
"Corazón y resolución marcial excepcionales. Superó a todos los jóvenes de su generación sin esfuerzo… y alcanzó las 90 puertas"
"¿Aparecerá otro como él?"
Nadie respondió de inmediato, pero entonces otro Anciano habló
"Hay alguien más"
Su mirada descendió ligeramente, no hacia Qin Leng, más abajo, entre los pocos que aún avanzaban: Xu Mao
"¿Hm?"
El Anciano frunció apenas el ceño
"Ese joven…"
Observó con más atención: su aura no destacaba, no había emblemas en sus túnicas, ningún símbolo de Clan
"No parece pertenecer a ninguna familia reconocida…"
"¿Es solo… un muchacho común?"
Nadie respondió, pero por primera vez la mirada de más de uno se posó sobre Xu Mao
Y más abajo, en el ascenso, Puerta del Pecado número 50, el camino que alguna vez estuvo lleno ahora parecía casi vacío, de los miles que habían comenzado solo unas pocas docenas habían logrado superar las 10 puertas, ese era el mínimo, el umbral
Más arriba, apenas unos cuantos habían alcanzado la puerta número 60, esos eran distintos, la crema de la cosecha, sus pasos más firmes, sus miradas más claras: si lograban avanzar en el camino del cultivo, el futuro de la Secta de la Fractura Celestial estaría asegurado
El viento soplaba entre los escalones, arrastrando la neblina en oleadas más densas, y el silencio ya no era natural, era pesado
Puerta del Pecado número 65: Yun se detuvo de golpe, con el pie suspendido en el aire incapaz de completar el paso, como si la propia montaña le negara avanzar, mientras su cuerpo entero comenzaba a temblar bajo un peso invisible que no era solo presión, sino repetición: fuego, gritos y su clan reducido a cenizas una y otra vez en su mente, junto a la imagen constante de la Secta del Relámpago Celestial, su enemigo
El recuerdo no lo abandonaba, lo consumía, obligándolo a revivirlo sin descanso, hasta que entendió que su pecado no era haber fallado, sino no haber sido suficiente, una debilidad que se transformaba en algo más profundo y oscuro: venganza, ardiendo en su pecho como una herida que no cerraba
El aire se volvió espeso, su visión comenzó a distorsionarse y sus rodillas temblaron violentamente antes de ceder, mientras intentaba dar un paso más que ya no podía sostener, hasta que sus ojos se elevaron en un último instante de silencio absoluto
"Todavía… no es suficiente…"
Desde el cielo, un Anciano movió ligeramente la manga de su túnica, y con un gesto mínimo el espacio alrededor de Yun se deformó, y él desapareció sin sonido, sin rastro
No fue el único: a lo largo de la montaña, otros cuerpos se desvanecieron del mismo modo, aquellos que habían alcanzado su límite, con destinos desconocidos para el público, mientras abajo la multitud observaba en silencio, sin celebraciones ni palabras, solo mirando cómo quedaban cada vez menos, mientras la niebla en lo alto comenzaba a agitarse
Puerta del Pecado número 70: el entorno cambió de forma inmediata, el aire vibró con una intensidad anómala y los escalones emitieron un leve crujido, como si la propia montaña hubiera comenzado a respirar, mientras el peso sobre todos se duplicaba sin aviso
Pero no fue lo único: los recuerdos dejaron de ser individuales y comenzaron a superponerse, mezclarse y repetirse sin orden ni pausa, hambre, nieve, golpes, promesas, todo al mismo tiempo, sin descanso, sin estructura, como si la realidad misma se hubiera fragmentado en fragmentos incompatibles
Las mentes de los participantes fueron bombardeadas sin cesar, llenas de duda y confusión: "¿eso fue así…?", "¿fue peor…?", "¿y si…?", hasta que el juicio dejó de ser lineal para volverse completamente caótico, y por eso mucho más peligroso
Un joven, a pocos escalones de la cima de ese nivel, se detuvo en seco con los ojos abiertos de desesperación, murmurando entre temblores:
"No… no… eso no…"
Antes de quebrarse por completo sin poder avanzar ni retroceder, y desaparecer al instante siguiente con un "swsh"
Puerta del Pecado número 75: en ese nivel, solo dos figuras permanecían, separadas por varios escalones pero avanzando al mismo ritmo, mientras la presión descendía sobre ellas como una marea invisible que hacía ondular sus cabellos no por viento, sino por el propio peso del entorno, y la niebla comenzaba a apartarse lentamente a medida que ascendían
Una figura avanzaba con calma absoluta: cabello negro corto, túnicas oscuras impecables y un grabado de tortuga verde en su espalda que parecía contener una presencia antigua, sus ojos cerrados, su paso exacto e inevitable, su aura sin estallido ni opresión, sino imponiéndose como una espada aún envainada: Qin Leng
A varios escalones de distancia, otra figura ascendía: más alta, más amplia, con cabello largo ondeando bajo la presión invisible y túnicas negras desgastadas que se movían con un peso real, sin símbolos ni nombre, solo camino recorrido: Xu Mao, también con los ojos cerrados
El caos lo atravesaba, los recuerdos lo golpeaban, pero no lo detenían, sus pasos continuaban, firmes, humanos
Dos caminos, dos presencias, ascendiendo hacia el mismo juicio

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Estás leyendo el capítulo 57 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 2 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.