Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 56 online gratis en español
Los límites de la Ciudad del Fénix Carmesí no estaban marcados por murallas, no había puertas, no había guardias, solo una línea invisible, y hasta ese punto el mundo era humano, ruidoso, caótico, vivo, pero más allá todo cambiaba: el bullicio se desvanecía como si nunca hubiera existido, el aire, antes cálido y cargado de voces, se volvía más frío, más pesado, e incluso la luz parecía alterarse, perdiendo parte de su calidez al acercarse a aquel límite
Y entonces la tierra se elevaba: una cadena montañosa colosal surgía desde el horizonte como una muralla erigida por los propios cielos, picos que perforaban las nubes, silenciosos, eternos, imponiendo su presencia sobre todo lo que existía debajo, gigantes, inmutables, divinos
Pero antes de ellas había una montaña menor, que se alzaba justo en el umbral entre la ciudad y lo sagrado, como un guardián que separaba dos mundos; no alcanzaba la altura de los titanes que la seguían, pero su presencia era incómoda, pesada, antigua, y esta era conocida como "La Montaña del Pecado"
Su superficie estaba atravesada por una única hilera de escalones de piedra, tallados directamente en la roca, no uniformes, algunos desgastados, otros agrietados, como si innumerables pies hubieran pasado por allí, o como si la propia montaña rechazara ser ascendida, y los escalones se extendían hacia arriba, perdiéndose entre niebla y sombras, conectando eventualmente con las siete montañas de la Secta de la Fractura Celestial
A lo largo de ese ascenso había puertas, cada cien pasos una, estructuras simples, arcos de madera, pero su color era rojo, no un rojo cualquiera, rojo sangre: los Torii con forma de ⛩, las Puertas del Pecado, alzándose en silencio, perfectamente alineadas con el camino, sin emitir Qi ni brillo alguno, como simples estructuras inertes, pero cada puerta que uno cruzaba cambiaba algo en su interior, como si observaran en silencio a todo cultivador que se atrevía a avanzar
La presión surgió de forma casi imperceptible, un leve peso en los hombros, un susurro que se filtraba en la carne, pero pronto comenzó a crecer, acumulándose sin clemencia, y no era fuerza ni energía externa, era juicio, el peso absoluto de los propios pecados: un alma limpia podía avanzar resistiendo paso a paso, pero quien cargara demasiadas culpas no sería detenido, sino fracturado desde el interior hasta colapsar en silencio, estallando en una nube de sangre, sin gritos ni lucha
Esta era la primera prueba de admisión de la Secta de la Fractura Celestial, y al pie de la montaña, miles esperaban su turno para ser juzgados
Muy por encima de ellos, donde la niebla se volvía más espesa y el mundo parecía perder definición, varias figuras flotaban en el cielo con una quietud absoluta, como si el aire mismo hubiera decidido sostenerlas: eran Ancianos, pero no lo parecían, con rostros de hombres en la plenitud de sus cuarentas, firmes, definidos, llenos de vitalidad, sin debilidad en sus cuerpos ni desgaste en sus miradas, aunque sus ojos traicionaban su verdadera edad, profundos, antiguos, como si hubieran atravesado demasiadas batallas
Sus túnicas ondeaban suavemente, ignorando la lógica del viento, y la presión que emanaban no era abrumadora, pero sí ineludible, como una montaña que no necesita moverse para imponer su existencia:
Reino Tierra
Desde esa altura, observaban cómo la multitud al pie de la montaña se extendía como un mar de vida, inquieto, expectante, algunos mostrando confianza, otros una tensión apenas contenida, y aun desde arriba podían percibir las diferencias, corazones firmes, y corazones que ya dudaban antes de comenzar
Uno de los Ancianos entrecerró los ojos
"Veamos… ¿habrá alguno digno de atravesar el juicio?"
Otro, de expresión más severa, respondió con calma:
"El talento no tiene valor aquí… solo el corazón que no se quiebra"
Un tercero sacó un pequeño reloj de bolsillo, lo abrió con un leve clic, observó la aguja avanzar, y lo cerró
"Es hora"
Abajo, la multitud hervía en murmullos, pero en el instante en que el Anciano descendió, todo cambió: su figura se detuvo suavemente frente a ellos, sin levantar polvo ni emitir sonido alguno, y sin embargo su sola presencia hizo que el aire se volviera denso, las conversaciones se apagaron, algunos inclinaron la cabeza por instinto, otros sintieron cómo su respiración se volvía pesada
Entonces habló
"Comienza la prueba de admisión de la Secta de la Fractura Celestial"
No hubo más explicación, no hacía falta, la montaña ya estaba allí, observando
Los primeros en reaccionar fueron los más confiados: jóvenes genios avanzaron sin dudar, pisando los escalones con determinación, y arrogancia, mientras otros permanecían inmóviles, mirando, esperando, temiendo
Fue en ese momento cuando Li Wang llegó y se detuvo a cierta distancia del inicio de las escaleras, como si aquel límite invisible también aplicara para él, mientras detrás Mao, Yun y Qiao contemplaban la escena en silencio, en un ambiente distinto allí, más pesado, más consciente
Xu Mao alzó la mirada: la Montaña del Pecado ya no era solo imponente, era opresiva, y podía sentirla sobre su piel, como si algo invisible lo evaluara incluso antes de comenzar, mientras los escalones parecían más altos de lo que eran, y las puertas rojas, inmóviles, daban la sensación de observar
Su corazón latió con fuerza: su primera prueba
"Bien"
Dijo Li Wang con calma
"Mao, Yun… vayan, los esperaré aquí"
Una leve sonrisa apareció en su rostro
"Tendré la buena compañía de Qiao"
Xu Mao dudó, dio un paso hacia él
"Maestro… ¿por qué no participa? ¿Y por qué… finge ser un sirviente?"
"……."
Li Wang guardó silencio por un instante, su mirada elevándose hacia la montaña, y por un breve momento algo antiguo cruzó sus ojos: pensó que, con su cultivo actual, no podría burlar la matriz de la montaña, ni hablar de cien, diez, ni siquiera podría dar un solo paso en la "Montaña del Pecado", donde el primer escalón bastaría para hacerlo estallar en carne, huesos y vísceras dispersas en el aire, porque no se consideraba maligno, pero había acumulado demasiados pecados en su vida
"No seas un niño"
El golpe en la cabeza de Mao rompió el momento
"Tengo mis propios planes, tú solo preocúpate por hacerte un nombre en la Secta"
Luego miró a Yu
"Conozco tu corazón, aunque lo hayas perdido varias veces… sigue siendo justo. No tengas miedo"
Yun apretó el puño y asintió, Mao también, y ambos se dieron la vuelta y avanzaron hacia un aire distinto frente a los escalones, más denso, más pesado, como si cada paso exigiera permiso para existir
A unos pasos de ellos, un joven avanzó con prisa: primer escalón, segundo, su cuerpo tembló, tercero
"¡!"
Sus ojos se abrieron con terror
"Yo… no…"
No terminó de hablar
¡¡PLASSHH!!
Una explosión húmeda rompió el aire
Sangre, órganos
"…………."
Un silencio pesado cayó sobre la multitud, nadie gritó, pero varios tragaron saliva, y algunos dieron medio paso atrás sin darse cuenta
En lo alto del cielo, los Ancianos observaron sin inmutarse
"Je"
Uno de ellos dejó escapar una risa baja
"Esos bastardos del Loto Negro… siguen intentando infiltrarse en la Secta de la Fractura Celestial"
La prueba había comenzado
Tap
Xu Mao se detuvo frente al primer escalón, sintiendo cómo el peso del lugar parecía concentrarse justo sobre su figura, como si la montaña entera lo estuviera evaluando en silencio antes de permitirle siquiera intentarlo, y al levantar la mirada vio cómo cientos, miles de escalones se extendían hacia lo alto, perdiéndose entre nubes densas y una presión invisible que deformaba el aire mismo, como si el cielo se hubiera vuelto más pesado solo por su presencia
El ambiente era tan denso y opresivo que cada respiración parecía requerir permiso, como si el propio mundo decidiera cuánto aire merecía conservar en sus pulmones, y por un instante dudó, una duda que no fue débil, sino humana, cruda, nacida de recuerdos que aún no habían sanado
Hace menos de un año, todavía temblaba de frío en el Bosque Báixuě, rodeado de silencio absoluto, hambre constante y un viento helado que le atravesaba los huesos mientras sus manos apenas podían sostenerse firmes, y recordó con claridad quién era entonces: un mocoso sin nombre, sin destino, sin camino, perdido en un mundo que ni siquiera se molestaba en recordarlo
Y ahora estaba aquí, frente a una de las Sectas más poderosas de toda esta región del continente, donde incluso respirar parecía una prueba de voluntad, y sus dedos temblaron apenas, casi imperceptiblemente, como si su propio cuerpo entendiera antes que su mente el peso real de lo que estaba por hacer
Si daba ese paso no habría regreso, y no porque alguien se lo advirtiera, sino porque su vida entera se dividiría en un antes y un después irreversible, todo cambiando para siempre en el instante en que cruzara ese límite
Cerró los ojos y exhaló lentamente, dejando que los recuerdos, el miedo y la duda se disiparan junto con el aire, y cuando los abrió de nuevo ya no quedaba vacilación en su mirada, solo una determinación fría, firme y profundamente arraigada, como una espada forjada en silencio
Y sin mirar atrás, dio el primer paso hacia su juicio

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Estás leyendo el capítulo 56 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 1 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.