Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 29 online gratis en español
Swwshh…
El viento recorría la copa del viejo roble, arrancando crujidos secos de sus ramas desnudas
Entre el entramado de ramas, casi confundido con las sombras proyectadas por el follaje, permanecía sentado un joven de la Facción del Puño
Vestía ropas negras ajustadas, prácticas y discretas, diseñadas para ocultar su presencia entre los bosques y facilitar cada movimiento durante una emboscada. La tela oscura cubría casi todo su cuerpo, mientras una capa corta caía sobre sus hombros y se agitaba suavemente con el viento. Su rostro era ordinario, difícil de recordar después de apartar la vista, el tipo de rostro que resultaba perfecto para alguien cuya labor consistía en observar sin ser observado
En sus manos descansaba un cuchillo de caza
Shhk...
Shhk...
El filo raspaba contra la piedra con movimientos lentos y metódicos, produciendo un sonido áspero y repetitivo que rompía la quietud del bosque como una gota cayendo sobre agua inmóvil
A su espalda, un arco descansaba apoyado contra el tronco, siempre al alcance de la mano
Desde aquella posición privilegiada, sus ojos permanecían fijos en la distancia
Allí, entre los árboles del bosque Báixuě, se encontraba la modesta cabaña de la Familia Xu
Silenciosa
Inmóvil
Tan inofensiva como había parecido durante los últimos meses
Habían transcurrido más de tres meses desde que él y los veinte hombres bajo las órdenes del Mayor Yun recibieron la misión de vigilar aquel lugar
Tres meses
Tres meses de días idénticos
Tres meses de guardias interminables
Tres meses observando los mismos senderos, los mismos árboles y la misma cabaña hasta el punto de poder reconocer cada roca, cada raíz expuesta y cada sombra proyectada por el bosque
La monotonía había comenzado a desgastar incluso a los más pacientes
No había amenazas
No había movimientos sospechosos
No había ocurrido absolutamente nada
Solo silencio
Demasiado silencio
El joven dejó de afilar el cuchillo y alzó la vista hacia el cielo
Un grupo de aves describía amplios círculos sobre el bosque, dejándose llevar por las corrientes de aire
Durante un instante, sus cejas se fruncieron
"Maldita sea..."
La maldición escapó en un murmullo apenas audible mientras observaba a aquellas criaturas surcar los cielos con una libertad que él llevaba tres meses sin conocer
Uno de sus hermanos de armas había partido junto a aquel misterioso cultivador hacia la legendaria Cordillera del Cielo Marchito. Desde entonces, no había vuelto a saber nada de él. Seguramente habría vivido situaciones que él ni siquiera podía imaginar. Quizás ya habrían llegado a su “destino”. Quizás ya habrían visto cosas que cambiarían sus vidas para siempre…
En comparación
Él estaba atrapado allí, viendo pájaros
“Fuuu…”
Un suspiro silencioso escapó de sus labios
¡THOOM!
Pero entonces
Su cuerpo se tensó de golpe
Los vellos de sus brazos se erizaron sin previo aviso, como si una corriente invisible hubiera atravesado su piel. Una presión repentina descendió sobre su pecho, aplastando su corazón con una fuerza imposible de ignorar. Su respiración se volvió irregular mientras sus ojos se abrían de par en par
Algo no estaba bien
Levantó la mirada hacia el horizonte
Y lo vio
A varios kilómetros de distancia, un objeto blanco, brillante como una estrella caída, descendía desde el cielo a una velocidad aterradora. No emitía sonido, pero su presencia deformaba el aire a su alrededor, dejando una estela que hacía temblar la percepción misma del espacio
El joven apretó el cuchillo con fuerza
Instinto
Peligro
Algo… había llegado
.
.
.
.
El impacto no generó una explosión
No hubo estruendo
Solo un descenso limpio, silencioso, como si aquel objeto no perteneciera a las leyes del mundo
En el corazón del bosque, entre árboles antiguos y sombras profundas, una figura emergió del polvo que apenas se había levantado
Un hombre
Su cabello era largo y blanco como la nieve más pura, cayendo hasta su espalda en mechones desordenados. Vestía túnicas negras de excelente calidad, aunque desgastadas por el tiempo. Su rostro aparentaba unos treinta años, pero sus ojos… sus ojos rojos como la sangre contenían una profundidad que ningún mortal podría comprender
El aura que emanaba era sofocante
> Reino Monarca: Nivel 1
Una presencia ante la cual incluso un experto en el Gran Círculo del Reino del Cielo habría sentido su alma temblar
A su lado, completamente ajeno a aquella presión que dominaba el ambiente, se encontraba un niño de unos 13 años
Vestía una túnica costosa de tono oscuro, elegante pero sobria, sobre una camisa blanca impecable y unos pantalones blancos perfectamente cuidados, junto a unas botas negras que contrastaban con la pulcritud de su atuendo sin romper su elegancia
Su cabello oscuro caía con naturalidad, ligeramente desordenado, enmarcando unos ojos celestes claros, demasiado tranquilos para el lugar en el que estaba
No había en él rastro alguno de energía espiritual perceptible, ni la tensión propia de un cultivador
Su expresión era despreocupada, casi caprichosa, como si la presión del entorno no tuviera derecho a alcanzarlo, mientras jugaba con un pequeño perro que saltaba alegremente a su alrededor sin comprender el peligro que lo rodeaba
“Mayor, ¿puedo ir a jugar?”
Preguntó el niño con naturalidad
El hombre apenas inclinó la cabeza
“Ve”
El niño sonrió y salió corriendo entre los árboles, seguido por su mascota, sin la más mínima sospecha de lo que estaba ocurriendo
“.....”
El hombre lo observó marcharse durante un breve instante, luego desvió su atención hacia el interior del bosque
Y comenzó a caminar
Cada paso que daba era silencioso, contenido, como si incluso la tierra bajo sus pies temiera reaccionar. Su destino era claro
La cueva
El lugar donde, tiempo atrás, Li Wang había abierto los ojos por primera vez en este mundo
Mientras avanzaba, deslizó su mano dentro de su túnica y extrajo un pequeño reloj de arena. La arena en su interior caía lentamente, marcando el paso de un tiempo que ya no podía ignorar
Quedaban… unos minutos
200 años
Ese era el límite
Pero en su rostro no había ansiedad
No había miedo
Solo… calma
Al llegar a la entrada de la cueva, el hombre se detuvo sin prisa. No cruzó el umbral de inmediato; en cambio, permaneció de pie, inmóvil, como si estuviera escuchando algo que no pertenecía al mundo visible. Sus ojos rojos se entrecerraron levemente mientras su percepción se expandía en silencio, recorriendo cada rincón del interior. No necesitaba avanzar para ver. Para alguien de su nivel, las paredes, las grietas, incluso los restos invisibles del pasado… todo se desplegaba ante su conciencia con una claridad absoluta
El aire dentro de la cueva era denso, antiguo, cargado de una quietud que no era natural. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que alguien alteró ese lugar… y, aun así, algo permanecía. Una huella. Un eco
Finalmente, dio un paso al frente
El sonido de su pisada fue casi inexistente, pero aun así pareció resonar en la profundidad de la cueva como una intrusión indebida. Avanzó lentamente, sus túnicas negras rozando apenas el suelo rocoso, mientras su mirada recorría cada detalle con una precisión casi obsesiva. No había rastros visibles de lucha, ni restos de energía inestable flotando en el ambiente… pero eso no significaba que nada hubiera ocurrido
Se detuvo en el centro
Entonces, con un movimiento pausado, se agachó
Su mano descendió hasta tocar la roca desnuda del suelo
En el instante en que sus dedos hicieron contacto, sus ojos brillaron tenuemente
Lo sintió
No como una presencia… sino como una “ausencia”
Una parte del mundo había sido arrancada desde ese punto. No era Qi común, ni energía residual dispersa por el paso del tiempo. Era algo más profundo. Más fundamental. El Qi espiritual del propio Centro de la Tierra… había sido extraído de raíz, dejando un vacío que ni siquiera los meses habían logrado rellenar
Su respiración se mantuvo estable
Pero en su rostro apareció una leve curvatura
“Por fin despertaste, Li Wang…”
Las palabras salieron bajas, casi como un susurro dirigido al pasado, pero cargadas de una certeza que no admitía error
Durante un instante, permaneció en esa posición, como si contemplara algo que solo él podía ver. Recuerdos lejanos comenzaron a superponerse con la realidad presente, reconstruyendo escenas que ya no existían. Hace 120 años, sus caminos se habían cruzado
Xia Yuen
Su discípula
La causante de todo
Ella había asesinado a su Discípulo número 1 sin dejar rastro de duda o remordimiento, y él… había respondido como correspondía. La venganza no era una opción, sino una obligación. Sin embargo, lo que encontró no fue justicia, sino derrota
Li Wang
Aquel hombre había intervenido
Y no solo lo había detenido… lo había aplastado
El recuerdo de aquella batalla no traía rabia, ni resentimiento inmediato. Traía algo más profundo. Algo más frío. La comprensión absoluta de la diferencia que había existido entre ambos en aquel entonces. Y como resultado de esa diferencia de poderes… su destino había sido ser sellado dentro del “Cubo del Encierro Celestial” durante 100 largos años
100 años de oscuridad
100 años sin tiempo
Sin cuerpo
Sin mundo
Solo hacía poco más de 10 años que había logrado liberarse de ese confinamiento, arrastrándose de vuelta a la existencia como una sombra que se niega a desaparecer. Desde entonces, no había desperdiciado ni un solo instante. Sabía que su tiempo era limitado. Siempre lo había sido
Por eso…
Había preparado su camino
El leve sonido de la arena deslizándose dentro del reloj rompió el silencio
Sin apartar la mirada del suelo, llevó su otra mano hacia el interior de su túnica y extrajo el pequeño reloj de arena. La cantidad restante era mínima. Apenas unos granos descendían, marcando los últimos instantes de una vida que ya se acercaba a su límite
No hubo frustración en su expresión
Ni siquiera urgencia
Solo aceptación
Y determinación
“Long”
Su voz no fue elevada, pero atravesó la distancia sin dificultad
A lo lejos, el niño levantó la cabeza al escuchar el llamado. Su expresión se iluminó de inmediato, y sin detener su juego, comenzó a correr hacia la cueva, confiado, despreocupado, completamente ajeno a lo que estaba por suceder. El pequeño perro lo siguió, moviendo la cola, feliz de acompañarlo
Cuando llegó frente a él, el niño alzó la vista con una sonrisa natural, sin rastro de duda en sus ojos. Para él, ese hombre no era una amenaza. Era su protector, su guía, la figura que había estado presente a lo largo de toda su vida
“....”
El hombre lo observó en silencio
Por primera vez desde su llegada, sus ojos mostraron algo distinto
No era duda
Pero tampoco era simple indiferencia
Era… evaluación
Extendió lentamente su mano y la apoyó sobre la cabeza del niño, sintiendo la calidez de su cuerpo, la vitalidad que aún fluía libremente en su interior
Era joven, puro… apto
En ese mismo instante, el flujo de arena en el reloj se detuvo
200 años
El límite absoluto
El mundo pareció vibrar
No fue un temblor físico, sino algo más profundo, como si las leyes que regían la existencia hubieran reconocido el final de un ciclo. La presión en el aire cambió de forma sutil, imperceptible para cualquier mortal, pero imposible de ignorar para alguien en ese estado
El cuerpo del hombre comenzó a desmoronarse
Primero fueron sus dedos
Luego sus brazos
Partículas finas se desprendían lentamente, flotando en el aire antes de desaparecer, como si su existencia estuviera siendo borrada capa por capa. Sin embargo, su mirada permanecía fija en el niño, inmutable, como si nada de eso tuviera importancia
No dudó
Nunca lo hizo
Una pequeña fracción de su Qi espiritual se liberó desde lo más profundo de su ser, invisible, silenciosa… absoluta
Y en ese instante, el alma del niño se extinguió
No hubo resistencia
No hubo reacción
Sus ojos simplemente… se vaciaron
El proceso continuó sin interrupción. El cuerpo del cultivador terminó de colapsar en una fina capa de polvo que el aire no se atrevía a mover. Sus túnicas cayeron al suelo, seguidas por varios anillos de almacenamiento que produjeron un leve sonido seco al impactar contra la roca
“¡Guau, guau!”
El perro comenzó a ladrar
Primero confundido
Luego desesperado
Retrocedió, sus patas temblando mientras observaba al niño inmóvil. Había algo incorrecto. Algo que su instinto no podía aceptar
El niño no se movió
Un minuto pasó
El silencio se volvió más denso
Entonces…
Parpadeó
El perro chilló y salió corriendo sin mirar atrás, impulsado por un miedo primitivo que no necesitaba explicación
“…..”
El niño bajó lentamente la mirada hacia su mano
La abrió
La cerró
Repitió el movimiento una vez más, como si estuviera comprobando los límites de su nuevo recipiente
No poseía una técnica de refinación corporal como Li Wang
No podía resistir la matriz de robo de vida que gobernaba el mundo
Pero eso nunca había sido necesario
Porque él… no sobrevivía
Se transfería
Su "Yo" original había desaparecido hacía ya demasiado tiempo como para siquiera importarle
Pero sus recuerdos…
Su voluntad…
Su existencia…
Seguían intactos
Se inclinó con calma, recogió los anillos de almacenamiento con movimientos naturales, como si a aquel cuerpo siempre le hubieran pertenecido. No había torpeza, ni adaptación visible. Solo continuidad
Al salir de la cueva, la luz del sol cayó sobre su rostro
Cálida
Pero esta vez… incómoda
Lentamente, el joven alzó la mirada hacia el horizonte
Sus ojos comenzaron a cambiar, no de golpe ni de forma violenta, sino de manera lenta e inevitable, como si algo enterrado desde hacía demasiado tiempo estuviera despertando desde lo más profundo de su ser
El celeste claro de sus pupilas empezó a oscurecerse, como si la luz misma se retirara de ellas, hasta volverse un rojo sangre profundo, denso y vivo, cargado de una intención que no pertenecía en absoluto a un niño de 13 años
Sus pupilas se estabilizaron dentro de ese rojo, firmes, frías y demasiado conscientes, mientras su respiración, antes ligera, se volvía lenta y controlada, como si cada inhalación estuviera siendo medida con absoluta precisión
Y entonces habló, con una voz que ya no conservaba ningún rastro de ligereza infantil, sino una calma baja y pesada que no buscaba encajar en el mundo, sino dominarlo
“¿Dónde estás… Li Wang?”
El silencio del bosque no respondió
“Yo, Mo Xuetian… nunca te perdonaré”
Las palabras no fueron pronunciadas con rabia
Fueron dichas con certeza
Como un hecho
Como algo que ya estaba escrito
El viento sopló una vez más entre los árboles
Pero esta vez… pareció retroceder

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 30
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 29
Estás leyendo el capítulo 29 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 19 de marzo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.