Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 165 online gratis en español
“¡¡AAAAIIIGHHH!!”
Un chillido antinatural, compuesto por cientos de voces superpuestas, rasgó la noche. No había ira en aquel sonido, ni dolor humano. Era puro terror. Las cientos de almas fusionadas en la mente colmena del Gólem de Lava retrocedieron por puro instinto al entrar en contacto con el frío absoluto de aquella llama azul; incluso la lava que formaba su cuerpo pareció estremecerse ante la presencia del Fuego Yin
El brazo derecho, congelado hasta el hombro, había estallado por completo, dejando únicamente un muñón de roca humeante. Sin embargo, la locura que dominaba la voluntad de Qin Leng no le permitió retroceder. Su gigantesca masa de cuerpos comenzó a latir con violencia y, desde el hombro destrozado, un torrente de magma hirviente brotó como sangre de una herida abierta. La lava se retorció, se acumuló sobre sí misma y, en cuestión de segundos, volvió a solidificarse hasta formar una nueva extremidad de roca incandescente
“¡¡DESAPARECE!!”
El rugido gutural hizo temblar los cimientos de la ciudad. El Gólem de Lava alzó ambos brazos y comenzó a lanzar zarpazos capaces de aplastar edificios enteros, haciendo que la oscuridad se llenara de explosiones mientras masas de roca fundida y ráfagas de Qi espiritual corrupto descendían sobre los barrios bajos
¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM!
Las calles estallaron una tras otra. Fachadas enteras fueron reducidas a escombros y enormes cráteres se abrieron bajo la lluvia de magma, pero ninguna de aquellas embestidas consiguió siquiera rozar a Xu Mao
Flotando sobre sus discos de propulsión, ahora teñidos de un azul profundo y cristalino, Xu Mao atravesaba aquella tormenta de fuego con una serenidad casi irreal. Ya no necesitaba recurrir a la fuerza bruta ni impulsarse mediante violentas explosiones de Qi; sus movimientos eran limpios, precisos y ligeros, como si su cuerpo conociera de antemano cada trayectoria antes de que los ataques fueran lanzados
Aunque su pierna izquierda permanecía triturada y su brazo derecho colgaba inerte con los huesos expuestos, su cuerpo no se desplomaba
Dentro de su Lago Espiritual, el Yin y el Yang giraban en perfecta armonía. La energía Yang del Canon del Sol Primordial sostenía sus meridianos y alimentaba su movimiento, mientras el Fuego Yin enfriaba, regulaba y redistribuía aquella fuerza antes de que pudiera volver a desbordarse. Cada ciclo de Qi espiritual recorría su cuerpo como una corriente perfectamente equilibrada, manteniendo alineados sus huesos fracturados y suprimiendo temporalmente el dolor que debería haberlo dejado incapaz de luchar
Xu Mao alzó su único brazo funcional mientras los discos de propulsión bajo sus pies aceleraban hasta convertirse en manchas de luz azul. El viento nocturno rugió a su alrededor cuando su cuerpo salió disparado entre los edificios y, detrás de él, el Gólem de Lava volvió a levantar sus gigantescos brazos para perseguirlo
La Espada de Qi Muerto vibró en su mano
Por primera vez desde que había obtenido aquella espada, Xu Mao vertió simultáneamente dos naturalezas completamente opuestas en su interior. La energía abrasadora e inquebrantable del Canon del Sol Primordial fluyó por la hoja como un río dorado, mientras el Fuego Yin la envolvía con una luz azul profunda y cristalina. En lugar de rechazarse, ambas fuerzas giraron alrededor del filo con una estabilidad que jamás había existido antes
Xu Mao miró de reojo al Gólem que avanzaba detrás de él
No podía vencerlo mediante fuerza bruta
Pero ahora tampoco tenía que hacerlo
Giró sobre sí mismo mientras seguía avanzando a máxima velocidad y, con un movimiento limpio, blandió la espada hacia atrás
¡SHING!
Un resplandor cruzó la oscuridad
No hubo explosión
No hubo una violenta expansión de fuego ni una tormenta de hielo. Solo una delgada ráfaga de espada, tan fina que parecía un hilo de seda suspendido en el aire, que describió un arco perfecto de luz dorada y azul. Durante un instante, aquella trayectoria recordó a la pincelada de un maestro de caligrafía sobre un lienzo negro
Al siguiente momento alcanzó a Qin leng
¡CRRSSSH!
La hoja de energía atravesó su costado y abrió una larga herida sobre la masa de roca fundida. El Yang penetró hasta lo más profundo de la estructura, quebrando la densidad del magma, mientras el Yin descendía inmediatamente sobre la herida y congelaba la lava en el mismo instante en que intentaba cerrarse
La regeneración se detuvo
No por falta de energía, sino por falta de temperatura
Qin Leng rugió cuando aquella combinación imposible bloqueó temporalmente la recuperación de su cuerpo, y la masa de roca que había comenzado a reunirse en la herida quedó convertida en una costra de hielo azul oscuro
Xu Mao no esperó para comprobar el resultado
Los discos bajo sus pies estallaron con una llamarada azul y su cuerpo desapareció hacia el siguiente distrito
¡BOOM!
El Gólem descargó un puñetazo contra el lugar donde acababa de encontrarse
La calle entera se hundió
Una onda de choque barrió los edificios cercanos y decenas de ventanas explotaron al mismo tiempo, pero Xu Mao ya se encontraba a cientos de metros de distancia, atravesando un estrecho corredor entre dos estructuras mientras el viento azotaba su cabello
Su pierna izquierda seguía prácticamente destruida y su brazo derecho permanecía inútil, pero el equilibrio dentro de su Lago Espiritual había cambiado por completo la forma en que utilizaba su cuerpo. El Yin mantenía bajo control el dolor y estabilizaba las heridas, mientras el Yang impulsaba sus músculos, sus meridianos y sus discos de propulsión. Ya no desperdiciaba grandes cantidades de Qi para compensar sus heridas; cada movimiento era preciso y económico
Detrás de él, Qin Leng volvió a rugir
“¡¡¡XU MAOOOO!!!”
El Gólem se inclinó hacia delante y comenzó a perseguirlo con zancadas violentas. Cada pisada hacía temblar los barrios bajos y levantaba una oleada de polvo y magma, pero Xu Mao era demasiado pequeño para ser alcanzado fácilmente. El gigante extendió una mano de decenas de metros e intentó atraparlo entre sus dedos, obligando a Xu Mao a inclinar el cuerpo en pleno vuelo y pasar por debajo del brazo mientras las uñas de roca rozaban su espalda
¡FWOOSH!
Una ráfaga de calor le quemó la carne
Xu Mao respondió sin detenerse. Giró la muñeca y lanzó tres cortes consecutivos
¡SHING! ¡SHING! ¡SHING!
Tres arcos azul y dorado atravesaron la noche desde distintos ángulos. Uno alcanzó el pecho del Gólem, otro se hundió en su muslo y el tercero cortó parte de su hombro
¡CRACK! ¡CRACK!
Las heridas se cubrieron instantáneamente de escarcha
Qin Leng perdió el equilibrio durante un instante
Pero el gigante no cayó
La lava de su cuerpo volvió a hervir con violencia y una enorme cantidad de Qi espiritual corrupto se concentró en sus heridas para intentar romper el hielo desde dentro. El sonido fue como cientos de piedras moliéndose unas contra otras mientras las grietas azules comenzaban a expandirse
Xu Mao frunció el ceño
“La capacidad de regeneración del hermano Leng sigue siendo monstruosa…”
Apenas había terminado de pensar aquello cuando una masa de lava salió disparada desde la espalda del Gólem y tomó la forma de decenas de lanzas carmesí
Xu Mao inclinó el cuerpo
¡FWOOOOOSH!
Las lanzas pasaron junto a él y atravesaron varios edificios a la distancia. Una segunda oleada llegó inmediatamente después, seguida por una tercera, obligándolo a volar en zigzag mientras mantenía la máxima velocidad que sus discos podían soportar
La ciudad se convirtió en un campo de batalla aéreo
Xu Mao desaparecía entre las calles, cortaba desde los ángulos muertos y volvía a escapar antes de que Qin Leng pudiera responder. El Gólem, por su parte, transformaba cada ataque en una catástrofe, desgarrando edificios con los brazos, lanzando masas de magma y tratando de convertir toda la zona en un infierno donde no hubiera ningún lugar al que Xu Mao pudiera huir
¡BOOM!
¡CRRRSH!
¡FSSSSHH!
La persecución continuó entre explosiones, hielo y lava
Xu Mao volvió a levantar la Espada de Qi Muerto y una luz azul se acumuló alrededor del filo
Esta vez, Qin Leng la vio venir
Su enorme brazo se alzó delante de su rostro
Los discos bajo sus pies cambiaron de trayectoria en pleno aire y Xu Mao descendió en diagonal, pasando junto al brazo del Gólem a escasos metros de distancia. En el mismo movimiento, la espada describió un corte ascendente
¡SHING!
La ráfaga atravesó desde la cintura hasta el pecho
¡CRAAAAAAAAACK!
Una línea de hielo azul recorrió todo el torso del gigante
Qin Leng se quedó inmóvil durante un instante
Aquella vez, la herida no comenzó a regenerarse
La mirada de Xu Mao se volvió más aguda
Ahora entendía la verdadera ventaja de su nueva técnica
No se trataba simplemente de que el Yin y el Yang fueran más poderosos por separado
Juntos podían hacer aquello que ninguno de los dos había conseguido por sí solo
El Yang penetraba
El Yin sellaba
Mientras Xu Mao pudiera conservar aquel equilibrio, cada corte de la Espada de Qi Muerto se convertiría en una herida que incluso la monstruosa vitalidad del Gólem tendría dificultades para reparar
Pero Qin Leng no pensaba seguir luchando bajo aquellas reglas
“¡¡¡AAAAAAAAHHHHH!!!”
El rugido sacudió el cielo cuando el Gólem de Lava llevó su mutación al extremo. Su cuerpo de más de doscientos metros comenzó a encogerse lentamente, pero aquella reducción no implicaba debilidad. Todo lo contrario. Cada centímetro de roca, magma y Qi corrupto se comprimió sobre sí mismo, volviéndose cada vez más denso mientras una tormenta de fuego carmesí envolvía la criatura por completo. Qin Leng estaba quemando directamente su propia fuerza vital para elevar su poder a un nivel que su cuerpo ya no podía soportar
La presión espiritual aumentó de forma aterradora
El Qi corrupto comenzó a ejercer una fuerza gravitatoria tan monstruosa que los edificios de los alrededores se arrancaron de sus cimientos y fueron arrastrados hacia el gigante. Columnas de piedra, vigas partidas y enormes bloques de escombros comenzaron a girar a su alrededor, convertidos en satélites dentro de un océano de magma
En el centro de aquella tormenta, las fauces del Gólem se abrieron lentamente
Las cientos de almas del Loto Negro, la lava de su cuerpo y todo el rencor acumulado de Qin Leng comenzaron a converger dentro de su garganta, comprimiéndose hasta formar una masa de energía carmesí tan densa que incluso el espacio alrededor parecía deformarse
Xu Mao sintió que su expresión cambiaba
“Ese ataque…”
No había necesidad de analizarlo
Sabía lo que ocurriría si aquella fuerza alcanzaba la ciudad
Qin Leng abrió todavía más sus fauces
Y lanzó todo su poder
¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!
Un pilar de destrucción carmesí atravesó el cielo y descendió sobre los barrios bajos como una montaña desatada, arrasando todo a su paso. El aire desapareció frente a él, las nubes fueron borradas de un solo golpe y la tierra comenzó a fundirse antes siquiera de recibir el impacto
Xu Mao podía esquivarlo
Su nueva velocidad se lo permitía
Pero detrás de aquella masa de fuego se encontraba la Ciudad del Fénix Carmesí
Si se apartaba, miles de mortales morirían antes de siquiera comprender qué había sucedido
Xu Mao apretó los dientes hasta sentir el sabor metálico de la sangre inundar su boca. Su única mano funcional se alzó y el Qi equilibrado de su Lago Espiritual comenzó a circular con una precisión absoluta, haciendo que uno de sus Discos de Propulsión Ígnea se desprendiera de sus pies y flotara frente a él
El disco creció
En pocos instantes, aquella herramienta diseñada originalmente para impulsarlo por el aire se había convertido en una barrera circular de varios metros de diámetro, cubierta por una superficie azul profunda donde finas corrientes de Fuego Yin y Yang giraban alrededor de un núcleo perfectamente estable
Xu Mao estaba utilizando los principios nomológicos de los Discos de Propulsión Ígnea para algo que jamás habían sido diseñados para hacer
No para acelerar
No para volar
Sino para resistir
El pilar carmesí finalmente chocó contra el disco
¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!
La explosión convirtió la noche en un océano de luz
La onda de choque barrió los barrios bajos, desintegró las nubes y arrasó los edificios cercanos, mientras el cuerpo de Xu Mao era empujado violentamente hacia atrás. Sus pies se hundieron varios metros en el asfalto fundido, sus meridianos crujieron bajo la presión y los huesos fracturados de su brazo y pierna soltaron un dolor tan intenso que casi hizo colapsar su conciencia. Un chorro de sangre escapó de su boca y salpicó la superficie azul del disco
Pero Xu Mao no cedió
Apretó los dientes, mantuvo la palma extendida y siguió alimentando el escudo con todo el Qi que le quedaba. El Fuego Yang absorbía y desviaba la fuerza frontal del impacto, mientras el Fuego Yin enfriaba las capas internas del disco y evitaba que la barrera se desintegrara bajo aquella temperatura monstruosa
Cada instante parecía durar una eternidad
Sus órganos internos amenazaban con romperse
Sus meridianos estaban al borde del colapso
Incluso su recién estabilizado Lago Espiritual comenzaba a temblar bajo el consumo salvaje de energía
Pero detrás de él seguía existiendo una ciudad
Y Xu Mao se negó a dar un solo paso atrás
La luz carmesí siguió rugiendo durante largos segundos hasta que, poco a poco, comenzó a perder intensidad. Finalmente, la columna de destrucción se disipó y la oscuridad regresó a los barrios bajos
Un silencio absoluto cayó sobre la zona
En medio de una inmensa extensión de asfalto derretido solo quedaba un cráter gigantesco, humeante y cubierto de fragmentos cristalizados
Xu Mao había desaparecido
No quedaba rastro de su cuerpo
Ni siquiera una sombra
El Gólem se quedó completamente quieto, con los brazos colgando, observando el abismo vacío
Ya no había nada. Finalmente… lo había consumido todo
.
.
.
—Montaña del Pecado
La densa neblina blanca cubría por completo el mundo interior, envolviendo la interminable escalera de piedra en un silencio casi sepulcral
Qin Leng estaba sentado solo sobre uno de sus escalones, contemplando sus propias manos. Ya no quedaba fuerza en ellas. La última brasa que sostenía su existencia comenzaba a extinguirse y, con ella, su vida se escapaba poco a poco. La oscuridad avanzaba desde los bordes de su conciencia, borrando sus pensamientos, sus recuerdos y hasta la sensación de su propio cuerpo
Pero Qin Leng ya no sentía miedo
Tampoco ira
Solo quedaba un vacío inmenso, pesado y silencioso, como si su existencia estuviera siendo arrastrada lentamente hacia un lugar donde nada podía alcanzarla
Mientras tanto, muy lejos de allí, en el mundo real, Mo Xuetian contemplaba la gigantesca cicatriz de tierra humeante que había dejado el ataque final. Permaneció inmóvil durante unos instantes, con una mano apoyada bajo su barbilla y sus ojos rojos recorriendo cada detalle de la devastación
“Qué lástima…”
Su tono fue casi decepcionado
Xu Mao había conseguido lo que, hasta ese momento, parecía imposible: controlar aquella abominable mutación del Fuego Yin. Pero al mismo tiempo, había cometido un error inevitable. Su obsesión por proteger a los mortales lo había obligado a dividir constantemente su atención, dejando pequeñas aberturas que un monstruo como Qin Leng podía aprovechar
Incluso un genio semejante difícilmente podía sobrevivir al impacto directo de una fuerza de ese nivel
Mo Xuetian entrecerró los ojos mientras observaba el cráter
“Si realmente murió... entonces no queda cuerpo. Y sin cuerpo, tampoco queda una muestra de su Qi espiritual para que pueda estudiar”
Por un instante, pareció genuinamente lamentarlo
Luego, una sonrisa lenta comenzó a formarse en su rostro infantil
No era una sonrisa de alegría
Era la expresión de alguien que acababa de encontrar una pieza que llevaba décadas buscando
“Pero qué descubrimiento tan extraordinario…”
Murmuró, casi para sí mismo
“Tantos resultados inesperados, tantas variables que ni siquiera había contemplado…”
Su mirada se desvió hacia el Gólem de Lava, cuya gigantesca figura permanecía inmóvil entre las ruinas
“Y pensar que una simple reacción de supervivencia terminó revelando la verdadera naturaleza del Rocio Carmesí…”
Estiró los brazos hacia los lados, como si estuviera a punto de abrazar la noche, y habló con un tono lleno de admiración macabra
“¡Felicidades por tu victoria, Qin Leng!”
Dejó que su voz resonara en el viento
“Pronto perderás tu vida por ese abrumador proceso de combustión. Pero quédate tranquilo... mientras ardes hasta ser cenizas, has iluminado mi futuro con una gloriosa luz”
Su sonrisa se hizo más grande, mostrando los dientes en la penumbra
“¿Alguna fogata brillará tanto como tú, Qin Leng?”
Ajeno a los elogios de su titiritero, el Gólem de Lava permanecía inmóvil. Qin Leng ya no podía comprender nada del mundo exterior; la agonía lo consumía
Entonces, la bestia de más de doscientos metros alzó lentamente la cabeza hacia el cielo ennegrecido y dejó escapar un rugido que hizo temblar las ruinas
¡¡¡ROOOOOAAAAARRRR!!!
Aquel sonido atravesó la Ciudad del Fénix Carmesí, pero no contenía la arrogancia de un monstruo victorioso. Era un lamento desgarrador, una tormenta de voces superpuestas en la que el rugido agonizante de Qin Leng se mezclaba con los sollozos ahogados de cientos de jóvenes del Loto Negro. Eran las almas de aquellos que habían sido consumidos para crear aquella monstruosidad, llorando desde el interior de una carne que ya no les pertenecía. No pedían venganza. No pedían poder
Solo querían que el dolor terminara
En lo profundo de la Montaña del Pecado, Qin Leng permanecía sentado sobre los fríos escalones de piedra, con la cabeza inclinada y los ojos cerrados. Estaba exhausto. Su cuerpo se sentía tan pesado que incluso respirar parecía una carga, y después de todo lo ocurrido ya no tenía fuerzas para seguir luchando
No quería subir más
No quería destruir nada más
No quería continuar…
Tap
Tap
Unas pisadas lentas resonaron detrás de él, avanzando por la interminable escalera envuelta en niebla
Qin Leng abrió los ojos
En el mundo exterior, entre las cenizas que cubrían el gigantesco cráter, algo acababa de moverse
Una pequeña luz azul apareció desde el fondo
Mo Xuetian dejó de sonreír
“¿Oh?”
Su mirada se clavó en aquella tenue luminosidad mientras el Gólem de Lava, que todavía soltaba su lamento, también percibía la presencia que emergía de las ruinas
Y allí, entre la ceniza y la tierra calcinada, una figura comenzó a caminar
Xu Mao
Su cuerpo estaba cubierto de sangre, mantenía el brazo derecho fracturado pegado al pecho con su mano sana, mientras avanzaba con una pierna izquierda prácticamente destruida. Cada paso era lento y pesado, y su cuerpo entero temblaba por el esfuerzo. La barrera formada por el Disco de Propulsión Ígnea había evitado que aquel ataque lo desintegrara, pero la fuerza del impacto había hecho estragos en sus órganos internos, dejando cada movimiento al borde de convertirse en el último
Aun así, seguía caminando
“No es como si mi Fuego Yin me hubiera vuelto invencible o algo…”
Xu Mao escupió un pequeño coágulo de sangre sobre la ceniza y levantó la mirada hacia el Gólem
“Ese último ataque realmente casi me mata, hermano Leng…”
Sus piernas temblaron, pero no cedió. El rugido que había escuchado desde las ruinas le había devuelto algo que el dolor casi había conseguido arrebatarle: la voluntad de levantarse una vez más
Porque en aquella voz no había escuchado a un enemigo
Había escuchado a alguien pidiendo ayuda
La misma desesperación que tantas veces había escuchado en las bestias heridas
“Todo estará bien”
Xu Mao cerró los ojos y obligó a su Lago Espiritual a girar una vez más
Confiaba en la Secta de la Fractura Celestial. Sabía que los Ancianos no tardarían en llegar; podía sentirlo casi como una certeza. No necesitaba vencer a Qin Leng
Solo tenía que resistir
Apretó los dientes y mantuvo la circulación de Qi espiritual mientras Yin y Yang comenzaban a girar juntos una vez más. Una suave luz azul envolvió su cuerpo destrozado
Esta vez, sin embargo, el Fuego Yin no liberó aquel frío absoluto que había hecho temblar incluso al Gólem
Su llama se volvió tenue
Serena
Casi cálida
El Yin se entrelazó con el Yang y ambos recorrieron su cuerpo en perfecta armonía, transformando aquel poder que durante tanto tiempo había representado destrucción y muerte en una corriente pura capaz de penetrar la corrupción y calmar, aunque fuera por un instante, el sufrimiento de las almas atrapadas en el interior del Gólem
En la Montaña del Pecado, la espesa niebla comenzó a apartarse
Qin Leng abrió lentamente los ojos
Tap
Otra pisada
Luego una figura apareció a su lado
Una mano se posó sobre su hombro
No era una garra
No era una espada
Era una mano firme y cálida
Qin Leng levantó la vista y, a través de sus ojos empañados, vio a Xu Mao de pie sobre los escalones, agotado hasta el límite, pero sonriendo con una calma que parecía imposible después de todo lo ocurrido
Xu Mao extendió su mano sana
En el mundo exterior, el joven cubierto de sangre levantó la mirada hacia el Gólem de Lava. Sus ojos azules no contenían odio ni miedo, solo una determinación silenciosa que atravesó la oscuridad
“Estoy aquí contigo, Leng”
¡BOOOOOOM!
Un puño de lava de decenas de metros cayó desde lo alto como una montaña desplomándose sobre Xu Mao. El impacto hundió la tierra y una marea de magma se extendió por las calles
Pero entre las llamas, una silueta azul salió disparada
Xu Mao atravesó el aire a máxima velocidad, rodeando el brazo del Gólem mientras levantaba la vista hacia aquella gigantesca figura
Al mismo tiempo, en la Montaña del Pecado, Qin Leng permanecía sentado sobre los escalones
“No puedo seguir…”
Su voz apenas era un susurro
Xu Mao se detuvo frente a él y extendió la mano
“Entonces subiremos juntos”
Qin Leng contempló aquella mano durante unos largos segundos
Finalmente, la tomó
Tap
En el mundo exterior, decenas de lanzas de magma brotaron de la espalda del Gólem
No salieron disparadas directamente
Sus cuerpos se estiraron en el aire como látigos gigantescos, retorciéndose y quebrando su trayectoria mientras perseguían a Xu Mao desde todos los ángulos
¡FWOOSH! ¡FWOOSH! ¡FWOOSH!
Xu Mao inclinó el cuerpo, pasó por debajo de una y giró sobre sí mismo para esquivar otra que se cerró sobre él desde atrás. Una tercera cambió de dirección a mitad del vuelo y se abalanzó directamente sobre su pecho
Los Discos de Propulsión Ígnea rugieron
Xu Mao se lanzó hacia un costado por un margen de apenas unos centímetros
La lanza pasó rozando su cuerpo y se estrelló contra un edificio a la distancia
Xu Mao aprovechó la abertura y cortó con su espada
¡SLAASH!
Un corte azul atravesó el hombro del Gólem y congeló la lava antes de que pudiera regenerarse
Tap
Qin Leng dio otro paso
El Gólem rugió y descargó otro golpe devastador
Xu Mao atravesó un edificio entre una lluvia de escombros, cambió de dirección y volvió a lanzarse sobre el gigante
¡CRRSSSH!
Otro corte atravesó su torso
Tap
Tap
La neblina comenzó a cerrarse sobre los dos compañeros discípulos, envolviendo sus figuras mientras seguían ascendiendo por los interminables escalones
Xu Mao y Qin Leng volvieron a acelerar
La batalla se transformó en un intercambio frenético de luz, fuego y destrucción
Cada vez que Xu Mao encontraba una abertura, la Espada de Qi Muerto dejaba una nueva herida sobre el cuerpo carmesí
Cada vez que Qin Leng daba otro paso, Xu Mao parecía encontrar fuerzas para continuar
¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!
La ciudad desapareció detrás de una tormenta de luz
Por un instante, no existieron edificios, calles ni cielo
Solo dos fuerzas opuestas chocando en el centro de la noche, cruzándose una y otra vez como enormes cuchillas de luz
Y cuando la oscuridad finalmente regresó, el cielo mostró una imagen que nadie que la presenciara podría olvidar
Un joven envuelto en Fuego Yin atravesaba la noche con una espada en la mano. Frente a él se alzaba un coloso de lava carmesí, perforado por innumerables heridas, como una montaña que se negaba a caer

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 166
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 165
Estás leyendo el capítulo 165 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.