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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 164 online gratis en español

—Montaña del Pecado Una densa neblina blanca cubría por completo la visión de Qin Leng mientras seguía subiendo los interminables escalones de piedra. No sabía cuánto tiempo llevaba caminando. Las escaleras parecían no tener principio ni final, desapareciendo continuamente dentro de aquella bruma silenciosa Cada paso se sentía más pesado que el anterior Qin Leng continuó avanzando sin detenerse, pero cuanto más subía, más extraña se volvía la sensación que lo envolvía. Era como si estuviera flotando dentro de un sueño del que no podía despertar. No recordaba cuándo había comenzado a escalar aquella montaña, ni por qué había decidido hacerlo. Lo único que sabía era que debía seguir adelante, aunque ya ni siquiera comprendía qué esperaba encontrar en la cima Entonces, un sonido rompió el silencio “¡Agh!” Un quejido ahogado resonó unos escalones detrás de él Qin Leng se detuvo y giró lentamente la cabeza Entre la neblina apareció una figura agachada sobre las escaleras. Era un joven de cabello negro como el carbón y ojos azules, brillantes incluso bajo aquella luz blanca. Una de sus manos se apoyaba sobre los escalones mientras intentaba recuperar el aliento; su rostro estaba mortalmente pálido y varias gotas de sudor frío recorrían sus sienes Qin Leng lo observó durante unos segundos Había algo familiar en aquel rostro Algo que su mente, perdida entre la niebla, parecía negarse a recordar Entonces, por una fracción de segundo, la bruma que cubría sus pensamientos se apartó Sus ojos se abrieron ligeramente “Xu... Mao…” . . . . —Ciudad del Fénix Carmesí Sobre las calles, una sombra gigantesca cubrió el cielo El enorme pie de lava carmesí se alzó lentamente sobre Xu Mao, elevándose hasta una altura que parecía imposible para algo nacido de un ser viviente. Su masa bloqueó las estrellas y dejó la noche completamente a oscuras bajo él, mientras ríos de magma descendían por su superficie y caían como lluvia ardiente sobre las calles destruidas Por un instante, Xu Mao comprendió lo que estaba viendo No era un simple pisotón Era una montaña cayendo sobre él Sus ojos se abrieron al máximo y todo su cuerpo intentó responder, pero fue inútil. El contragolpe provocado por el caos de su propio Qi espiritual había dejado sus meridianos completamente desordenados. Ni siquiera podía levantar el cuerpo. Solo podía permanecer allí, hundido en el asfalto fundido, mirando cómo aquella gigantesca sombra descendía sobre su cabeza ¡FWOOOSH! En el último instante, reunió hasta la última gota de voluntad que le quedaba. Un disco de fuego apareció bajo su único pie intacto y otro surgió junto a su palma, envolviéndolo en llamas rojas No intentó elevarse No había tiempo Liberó toda la propulsión ígnea hacia atrás ¡FwoSh! Su cuerpo salió disparado al ras del suelo, casi rozando las calles, mientras el gigantesco pie descendía detrás de él Un latido después... ¡¡¡CRRRRRRRSHHH!!! La planta impactó La calle entera se hundió de golpe y una onda de choque recorrió la zona, haciendo estallar ventanas, derribando paredes y lanzando bloques de piedra por los aires. Los edificios cercanos se doblaron bajo la presión antes de desplomarse sobre sí mismos, mientras ríos de lava se extendían por las grietas abiertas en la tierra Xu Mao apenas consiguió mantenerse en movimiento Su cuerpo destrozado se deslizaba entre los callejones a toda velocidad, impulsado por los discos de fuego, dejando un rastro de sangre sobre el suelo mientras intentaba alejarse de aquella criatura “Tengo que encontrar un lugar donde ocultarme…” Pero apenas terminó de pensarlo, una enorme sombra se proyectó sobre los edificios. A varios cientos de metros, la gigantesca cabeza del gólem giró lentamente en su dirección y sus ojos carmesí encontraron a Xu Mao entre las ruinas. Qin Leng lo había localizado nuevamente Sin ninguna prisa, la criatura levantó una de sus piernas y dio un paso ¡BOOOOOOM! La ciudad tembló bajo el impacto. Las calles se resquebrajaron y una oleada de calor recorrió los edificios cercanos, haciendo estallar los cristales y deformando las fachadas hasta que comenzaron a derretirse como simples bloques de hielo arrojados dentro de un horno de alquimia Entonces el gólem dio otro paso ¡BOOOOOOM! Xu Mao ya había desaparecido a gran velocidad entre las calles, pero aquella enorme figura continuaba avanzando en su dirección, derritiendo todo cuanto encontraba a su paso. No necesitaba correr. No necesitaba apresurarse La calamidad simplemente avanzaba . . . . “Aggh… agghh…” La pálida luz de la luna bañaba una pagoda de siete niveles levantada entre las ruinas de los barrios bajos En el piso más alto, Xu Mao permanecía apoyado contra una de las paredes, respirando con una dificultad que hacía temblar todo su cuerpo. Cada inhalación le arrancaba dolor desde lo más profundo del pecho, y un hilo de sangre descendía por la comisura de sus labios mientras dejaba un rastro carmesí sobre la madera ennegrecida por el calor Las pisadas de Qin Leng retumbaban por toda la ciudad ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM! Cada paso del titán hacía estremecer los edificios y levantaba polvo de las calles Xu Mao cerró los ojos durante un instante, obligándose a mantener la conciencia “Un brazo destruido, una pierna prácticamente inutilizada... varias costillas fracturadas, quemaduras, cortes…_”_ Una nueva oleada de dolor atravesó su cuerpo cuando intentó mover ligeramente el hombro derecho. Ni siquiera respondió “Y eso sin contar mi estado interno” Su expresión se volvió sombría mientras percibía el caos en su interior. El Lago Espiritual recién formado seguía hirviendo con una energía Yang demasiado violenta, chocando contra su Qi espiritual y desordenando sus meridianos a cada momento “La energía Yang de mi propio Lago Espiritual provocó una desviación de cultivo... Ahora mismo mi Qi espiritual apenas circula como debería” A eso se sumaba el precio de haber mantenido la Respiración Imperecedera: Fuga Total durante demasiado tiempo. La técnica había forzado su cuerpo más allá de sus límites para mantenerlo con vida, y ahora sus meridianos comenzaban a resentirlo. Cada respiración se volvía más pesada, mientras su vitalidad se consumía rápidamente Xu Mao dejó escapar lentamente el aire y apoyó con mayor firmeza la espalda contra la pared “Nunca estuve así de mal…” Ni siquiera en la Montaña de las Mil Entrañas había sufrido heridas tan catastróficas. En ese momento, mantenerse consciente, controlar su cultivo y encontrar un lugar donde esconderse ya era una lucha por sí misma La única razón por la que seguía con vida era la formidable vitalidad que había obtenido al alcanzar el Reino Espiritual y el soporte de la Respiración Imperecedera Sin ellas, ya estaría muerto Y aun así, sabía que esa misma vitalidad no podría salvarlo para siempre Las pisadas de Qin Leng se acercaban cada vez más Xu Mao levantó lentamente la cabeza y observó, a través de una ventana rota, la silueta carmesí del titán avanzando entre las ruinas “Si me encuentra en este estado…” Su mirada se endureció “…un solo golpe será suficiente” Con un suspiro helado, extendió el dedo índice de su mano sana y manifestó una pequeña caja de metal espiritual desde su anillo espacial. Dentro descansaban las últimas medicinas que le había entregado su maestro: seis pequeños frascos llenos de líquido rojo y, apartado de los demás, un único frasco con líquido azul Su mirada se detuvo sobre aquel frasco Durante unos instantes, permaneció inmóvil Sabía que aquella medicina no era una medicina ordinaria Era la misma sustancia que había bebido en la Montaña de las Mil Entrañas, poco antes de que todo se volviera un completo caos en su memoria. Recordaba vagamente haber llevado el frasco a sus labios, pero después de eso solo quedaban imágenes rotas, sensaciones sin forma y un vacío que todavía ahora le resultaba imposible atravesar con sus recuerdos > “Cuando aquel discípulo interno de la Garra Primordial estaba a punto de arrebatarte la vida... ¿quién te concedió la fuerza necesaria para darle la vuelta a la situación y acabar con él?” Las palabras del Dominio del Corazón Inmutable volvieron a resonar en su mente Xu Mao apretó ligeramente el frasco Aquella vez había sido diferente. Había estado al borde de la muerte y su Fuego Yin había respondido de una forma que ni siquiera él comprendía. Había tomado el control de su cuerpo, reducido su voluntad a casi nada y convertido su existencia en poco más que un recipiente vacío impulsado por una intención asesina “¿De verdad fui yo quien luchó aquella vez?” Sus ojos descendieron lentamente hacia el líquido azul “¿O fue mi propio Fuego Yin quien despertó... y simplemente utilizó mi cuerpo?” El silencio de la pagoda se volvió pesado Xu Mao sabía que el mayor peligro de aquella medicina no era morir después de consumirla Era sobrevivir Porque si aquella sustancia volvía a despertar al Fuego Yin hasta ese punto, esta vez no había ningún Dominio del Corazón Inmutable que pudiera contenerlo cuando la batalla terminara. No sabía cuánto de su conciencia conservaría, ni qué clase de criatura emergería de las profundidades de aquella llama. Quizá pudiera utilizar su poder para detener a Qin Leng... pero, ¿qué ocurriría después? Su mirada se desvió hacia las calles destruidas A través de la ventana rota, las llamas carmesí iluminaban la noche mientras las pisadas de Qin Leng continuaban acercándose poco a poco Xu Mao cerró los dedos alrededor del frasco, pero no llegó a abrirlo “¡No!” Podía sentir que algo dentro de él rechazaba la idea con una intensidad casi instintiva No estaba dispuesto a apostar su propia conciencia por una fuerza que ni siquiera comprendía Porque si el Fuego Yin volvía a despertar y esta vez no se detenía después de matar a Qin Leng, Xu Mao temía que aquella llama no se conformara con una sola vida. Algo en lo más profundo de su alma le advertía que su hambre no tenía relación con la batalla ni con la supervivencia Era un vacío Y un vacío verdaderamente profundo no sabía cuándo detenerse Xu Mao contempló el frasco azul durante un último instante antes de devolverlo a la caja de metal espiritual y guardarla en su anillo ¡CRRSHH! Un edificio cercano salió despedido por los aires cuando las garras del Gólem de Lava atravesaron sus muros. Una lluvia de madera, piedra y brasas cayó sobre la pagoda, mientras el estruendo hacía vibrar sus cimientos Xu Mao apretó los dientes hasta sentirlos crujir. Con una mueca de dolor, acomodó como pudo el brazo fracturado contra su pecho y volvió a apoyarse sobre la única pierna que todavía podía utilizar No podía quedarse allí El Gólem de lava ya había localizado aproximadamente su posición y, aunque aquella criatura todavía no había encontrado su escondite, era cuestión de tiempo. Xu Mao no pensaba en su propia supervivencia; mientras pudiera seguir moviéndose, continuaría arrastrando a Qin Leng lejos del centro de la ciudad. Si tenía que utilizar su propia vida como precio para ganar unos minutos más, lo haría. Detrás de esas calles se encontraban millones de mortales completamente indefensos, y una sola embestida de aquella monstruosidad bastaría para convertirlos en ceniza Fue entonces cuando una palabra cruzó su mar de conciencia > “Equilibrio” La voz de su maestro resonó en lo más profundo de su mente como una campana antigua Aquella palabra aparecía una y otra vez en los pergaminos de alquimia que Li Wang le había dejado. No importaba si se trataba de refinar una píldora, neutralizar un veneno o fusionar materiales de naturalezas opuestas: para un alquimista, el verdadero arte jamás consistía en destruir una energía con otra Consistía en hacerlas coexistir Los ojos de Xu Mao cambiaron Su Lago Espiritual estaba colapsando porque el poder del Canon del Sol Primordial había superado la capacidad de su nueva base de cultivo. La energía Yang era demasiado pura, demasiado violenta, y sus meridianos todavía no habían tenido tiempo de adaptarse a semejante fuerza. Pero su cuerpo poseía otra energía que había estado tratando de contener desde siempre Yin Su Fuego Yin innato “Si el Yang está desbordándose porque carece de Yin para equilibrarlo…” La respiración de Xu Mao se hizo más lenta mientras una idea imposible comenzaba a tomar forma “Entonces no necesito liberar todo mi Fuego Yin” Solo una parte Una cantidad tan pequeña que pudiera controlarla Una chispa de Yin introducida en el corazón de aquella marejada Yang, lo bastante fuerte para estabilizarla, pero no tanto como para permitir que el Fuego Yin tomara nuevamente el control de su conciencia Era una apuesta completamente demencial Y, precisamente por eso, un método alquímico “Yang contiene al Yin. Yin regula al Yang” La idea encajó El desequilibrio que estaba destruyendo su cultivo podía convertirse en la base misma de su solución Una sonrisa apenas perceptible apareció en el rostro ensangrentado de Xu Mao “No tengo que vencer a mi Fuego Yin, tengo que refinarlo” ¡BOOM! Otra pisada del Gólem de Lava sacudió los barrios bajos. El aire se volvió abrasador y la temperatura dentro de la pagoda aumentó hasta tal punto que la madera comenzó a ennegrecerse y a deformarse Xu Mao extendió el dedo de su mano sana y volvió a manifestar la caja de metal espiritual. Después de sacar el pequeño frasco azul, hizo aparecer también un cuenco de alquimia improvisado No había horno No había formación alquímica No había tiempo Solo tenía sus medicinas, su propio cuerpo y unos cuantos instantes antes de que Qin Leng llegara Xu Mao desenvainó parcialmente la Espada de Qi Muerto y utilizó la punta helada de la hoja para extraer una sola gota del líquido azul La gota cayó ¡SZZZZT! El frío que contenía era tan aterrador que, antes de siquiera tocar el cuenco, una capa de escarcha cubrió la punta de la espada Xu Mao no reaccionó. Rompió los seis frascos rojos de una sola vez y vertió su contenido dentro del cuenco. El líquido carmesí comenzó a agitarse con violencia, desprendiendo un calor abrasador, hasta que Xu Mao dejó caer la única gota azul en su centro La reacción fue inmediata ¡FSSSSSH! El líquido rojo hirvió como lava mientras la gota azul permanecía intacta en medio de la mezcla, expulsando una oleada de escarcha que congeló los bordes del cuenco Yang repelía a Yin Yin rechazaba a Yang Dos naturalezas absolutas chocaban dentro de un recipiente demasiado pequeño para contenerlas, como si el propio cuenco se hubiera convertido en un campo de batalla Xu Mao observó la reacción durante apenas un instante Luego comprendió que ya no necesitaba un horno Su mirada descendió hacia su Lago Espiritual “El mejor horno que tengo está dentro de mí” Llevándose el cuenco a los labios, Xu Mao bebió todo su contenido de un solo trago La medicina descendió por su garganta Y en el instante en que alcanzó su Lago Espiritual... ¡BOOOOOOM! Una explosión de escarcha surgió desde su cuerpo y cubrió la pagoda. El suelo, las paredes y los restos de madera quedaron envueltos en hielo, pero antes de que el frío pudiera consolidarse, una oleada brutal de energía Yang atravesó los meridianos de Xu Mao y convirtió aquella escarcha en vapor El calor desapareció El frío regresó El Yang ardió El Yin respondió El cuerpo de Xu Mao se convirtió en el verdadero horno de aquella refinación Su rostro se contrajo por el dolor mientras ambas energías se enfrentaban dentro de sus meridianos, chocando una y otra vez con suficiente fuerza para hacer temblar hasta sus huesos. Sin embargo, Xu Mao no intentó reprimirlas Actuaba como un alquimista frente a su caldero Cada pensamiento era una orden Cada movimiento de Qi era una técnica de refinación Cada respiración regulaba la temperatura del horno Dentro de su Lago Espiritual, la energía Yang del Canon del Sol Primordial se alzó como un océano rojo y dorado dispuesto a devorar aquella pequeña gota de Fuego Yin. Pero Xu Mao intervino en el último instante y cambió su trayectoria En lugar de aplastarla, hizo que el océano Yang comenzara a girar alrededor de ella Una vuelta Luego otra Y otra más La enorme marea de energía comenzó a condensarse hasta formar una órbita estable alrededor de aquella diminuta llama azul, transformando una fuerza que antes solo sabía destruir en una barrera que ahora podía contenerla “Yang atrae a Yin” “Yin circula por los meridianos” “Yang lo refina, lo contiene... y lo devuelve al centro” La teoría de un alquimista El principio de un cultivador Y, en ese momento, una nueva ley nació dentro del cuerpo de Xu Mao La turbulencia de su Lago Espiritual comenzó a disminuir Las corrientes salvajes de energía Yang dejaron de chocar sin dirección y empezaron a girar con un ritmo estable alrededor del núcleo de Fuego Yin, como dos fuerzas opuestas que, en lugar de destruirse, finalmente habían encontrado un punto de equilibrio El caos desapareció Y por primera vez desde que había alcanzado el Reino Espiritual... sintió que su poder comenzaba a obedecerle ¡CRRRSSHHH! Afuera, el Gólem de Lava descargó ambos brazos contra otro de los edificios de los barrios bajos, reduciéndolo a una lluvia de piedra, madera y brasas que se extendió por las calles “¡¡ESCÓNDETE TODO LO QUE QUIERAS, XU MAO!!” Rugió Qin Leng, mientras la voz de cientos de marionetas del Loto Negro se superponía en un único grito monstruoso que hizo temblar el cielo “¡¡YA NO ME CONTENDRÉ!! ¡¡DESTRUIRÉ TODO EL BARRIO Y TE SACARÉ DE ENTRE LAS RUINAS!!” El cuerpo de más de doscientos metros del Gólem comenzó a vibrar con una fuerza aterradora. La lava que recorría sus grietas se volvió cada vez más brillante y una presión carmesí se extendió en todas direcciones mientras reunía una cantidad de poder suficiente para convertir varias calles en un mar de fuego Sssssssss… Pero, en ese preciso instante, una extraña capa de escarcha azulada comenzó a extenderse sobre la pagoda de siete niveles situada a dos kilómetros de distancia. El hielo cubrió sus paredes, sus ventanas y cada tablón de madera en cuestión de segundos, mientras una niebla helada descendía sobre los tejados cercanos En medio de la noche abrasada por el calor del Gólem, aquella estructura se convirtió de repente en una isla de frío absoluto Los ojos carmesí del gigante se contrajeron y, con un rugido, Qin Leng se lanzó hacia ella. Cada zancada hizo temblar la ciudad, quebró las calles y levantó enormes nubes de polvo mientras avanzaba con una velocidad descomunal para un cuerpo de semejante tamaño. Sin embargo, apenas había recorrido unas pocas zancadas cuando una tenue luz azul apareció en el séptimo piso de la pagoda congelada Era una luz fría, pura y silenciosa ¡FWOOOOOOOSSSHHH! Una columna de Fuego Yin salió disparada desde las alturas y atravesó la noche con una velocidad aterradora. No hubo una explosión ni un rugido; solo un silbido helado mientras la llama azul desgarraba el aire y se precipitaba directamente hacia el Gólem de lava “¡…!” Qin Leng apenas tuvo tiempo de levantar su brazo derecho por instinto ¡CRRRRSH! Los cincuenta metros de roca y magma quedaron cubiertos por una capa de hielo azul oscuro que se extendió desde la mano hasta el hombro en un abrir y cerrar de ojos. Las grietas de la extremidad se llenaron de escarcha, la lava dejó de fluir y, al instante siguiente, todo el brazo se quebró bajo su propio peso ¡BOOOOOOM! La extremidad colosal se hizo añicos y una tormenta de fragmentos de hielo negro y azul cayó sobre los barrios bajos. Pero aquello no fue lo peor Las cientos de almas que componían su cuerpo emitieron un chillido colectivo, retrocediendo por puro terror instintivo ante esa llama azul. Por primera vez desde su transformación, algo parecido al miedo atravesó aquellas conciencias deformadas y la lava que cubría su torso retrocedió instintivamente, mientras el brazo izquierdo se estremecía ante aquella llama que parecía encarnar una muerte absoluta La pagoda tampoco pudo soportar la presión del enfrentamiento. Sus siete niveles colapsaron uno sobre otro con un estruendo ensordecedor, levantando una enorme nube de polvo helado que llenó las calles y se mezcló con miles de fragmentos de hielo brillando bajo la luz de la luna “Haaa…” Una larga exhalación atravesó la oscuridad Entre las ruinas, una figura comenzó a elevarse lentamente hacia el cielo nocturno Xu Mao Su rostro estaba tan pálido que parecía tallado en hielo y varias líneas de sangre fresca descendían desde sus labios hasta la barbilla. El brazo derecho continuaba completamente inutilizado, colgando a un costado de su cuerpo en una postura antinatural, mientras la pierna izquierda permanecía destrozada y apenas podía sostenerse gracias al flujo de Qi que mantenía su cuerpo suspendido Su estado seguía siendo desastroso, pero había algo en él que ya no era igual Bajo sus pies giraban los discos de propulsión que antes ardían con una luz roja. Ahora estaban teñidos de un azul profundo y cristalino. No emitían calor, no rugían ni mostraban el menor rastro de aquella violencia descontrolada que siempre había acompañado al Fuego Yin. Simplemente flotaban en absoluto silencio, irradiando un frío sereno que hacía palidecer incluso las llamas carmesí del Gólem Xu Mao abrió lentamente sus ojos azules Su conciencia seguía intacta Su voluntad continuaba siendo suya Y aquel Fuego Yin que durante tanto tiempo había considerado una amenaza escondida en lo más profundo de su cuerpo finalmente obedecía sus pensamientos Había liberado apenas un 5% de su verdadero poder y, aun con su cuerpo reducido a semejante estado, había logrado mantener el control. No se había convertido en un recipiente vacío, no había perdido su humanidad y, por primera vez, aquella llama que tanto había temido no parecía estar intentando devorarlo Levantó la mirada hacia el Gólem de lava mientras el frío azul continuaba extendiéndose lentamente por el cielo La batalla aún no había concluido. Qin Leng seguía siendo una calamidad capaz de destruir la ciudad, pero Xu Mao ya no era el mismo hombre que había entrado en aquella pagoda. Había abierto una puerta que llevaba mucho tiempo cerrada y, al otro lado, había encontrado una posibilidad que jamás había creído alcanzar La refinación había terminado Dentro de su Lago Espiritual, dos fuerzas destinadas a destruirse entre sí habían sido forzadas a coexistir bajo una misma voluntad. El Fuego Yin seguía siendo una llama capaz de devorarlo, pero ahora ardía junto al Yang de su Canon del Sol Primordial, atrapado en un equilibrio que transformaba aquella contradicción en algo completamente nuevo Xu Mao había convertido el conflicto entre el Yin y el Yang en una nueva forma de poder
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Estás leyendo el capítulo 164 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.