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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 142 online gratis en español

En algún punto sobre las nubes, donde no existía tierra firme ni horizonte real, tres proyecciones espirituales permanecían sentadas con las piernas cruzadas, flotando sobre un mar blanco que se extendía sin límite en todas direcciones. El cielo allí no tenía sol ni luna, solo una claridad difusa que envolvía cada figura con una luz neutra, casi irreal Tai Yang, líder de la Garra Primordial, ocupaba el centro con la misma presencia física que llevaba en el mundo real: un cuerpo brutal, de más de dos metros, torso desnudo, cubierto de cicatrices antiguas en forma de garra. Su cabello negro, atado en una cola alta con un cordón de cuero de bestia, se agitaba levemente aunque no hubiera viento. Sus ojos ámbar, felinos, recorrían el vacío con la calma de un depredador que no necesitaba cazar en ese momento A su izquierda, Ye Bing permanecía inmóvil, con la espalda recta y las manos entrelazadas sobre su regazo. Su túnica rosa profundo, bordada con flores nocturnas que parecían respirar bajo la luz difusa, no se movía ni un centímetro. Su rostro, pálido como porcelana, mantenía esa serenidad fría que rara vez se quebraba, y sus ojos violeta claro observaban el vacío sin parpadear, como si estuviera calculando algo detrás de esa calma A la derecha, Dōu Lào se mantenía erguido con la disciplina de quien nunca se permitía una postura relajada, ni siquiera en sueños. Su túnica blanca, sin bordados, caía recta sobre un cuerpo sin un gramo de más ni de menos. Su cabello gris plateado y su rostro anguloso no mostraban emoción alguna, solo esa evaluación constante en sus ojos grises, como si incluso allí, flotando sobre la nada, siguiera midiendo el centro de gravedad de todo lo que veía Hace unos meses, los tres habían sido visitados en sueños por una existencia que ninguno lograba identificar del todo. Aquella presencia les había corregido, uno por uno, errores de cultivo que los habían atormentado durante décadas, bloqueos que ni sus antiguos maestros habían logrado señalar con claridad. Gracias a eso, los tres habían roto hacía un nuevo nivel casi al mismo tiempo: el Gran Círculo del Reino Tierra Un salto que, para cualquiera de ellos, debería haber tomado años adicionales de refinamiento lento y arriesgado “El corte de Wu Yan destruyó el 90% de nuestras matrices principales” Dijo Dōu Lào, con su tono habitual, seco y directo, sin adornos “Mis Ancianos ya están trabajando en la reconstrucción, pero llevará semanas recuperar la mitad de esa capacidad” Ye Bing asintió apenas, sus dedos rozándose entre sí con un movimiento lento y casi imperceptible. Su expresión no mostró dolor, solo un leve endurecimiento en la mirada “Lo mismo ocurre en Flor Nocturna. Y no hablemos de lo ocurrido en la Montaña de las Mil Entrañas...” Su voz descendió, fría y desprovista de emoción “Perdimos a demasiados discípulos prometedores allí. Generaciones enteras de talento… borradas en una sola noche” Entre aquellas pérdidas estaban las hermanas Ye, sus nueve hijas adoptivas. Sin embargo, Ye Bing no dejó escapar un suspiro ni permitió que la menor señal de tristeza apareciera en su rostro. Había esperado mucho de ellas y, durante años, había invertido recursos y cultivado personalmente sus talentos con una finalidad muy concreta: convertirlas en una fuerza capaz de enfrentarse incluso a los mayores genios de su generación. En especial, había esperado que las nueve, trabajando juntas, pudieran hacer algo que muy pocos se atreverían siquiera a intentar Matar a Qin Tian Por eso su muerte no le provocaba tristeza, le provocaba disgusto. Habían tenido una oportunidad que innumerables discípulos de Flor Nocturna jamás tendrían, y aun así habían muerto en la Montaña de las Mil Entrañas sin conseguir siquiera arrastrar a Qin Tian con ellas. Después de todo lo que había invertido en las nueve, aquel resultado era, sencillamente, decepcionante Tai Yang soltó un gruñido bajo, más animal que humano “Y aun con todo eso, ese mocoso, Qin Tian, sigue vivo” Nadie respondió de inmediato. El nombre pesaba más de lo que cualquiera quería admitir. No porque Qin Tian fuera invencible en aquel momento, sino precisamente por lo contrario: todavía era joven, todavía tenía un margen de crecimiento que resultaba difícil siquiera calcular. Lo que preocupaba a los tres líderes no era el Qin Tian que conocían hoy, sino aquello en lo que podría convertirse dentro de diez, veinte o incluso cincuenta años si nadie conseguía detenerlo Tai Yang entrecerró los ojos. Si aquel monstruo continuaba avanzando al mismo ritmo, llegaría un día en que las oportunidades de acabar con él desaparecerían por completo. Y para entonces, quizá ya sería demasiado tarde Dōu Lào cerró los ojos durante un instante, como si estuviera repasando mentalmente cada pieza del tablero. Cuando volvió a abrirlos, su expresión era grave “Si combinamos nuestras fuerzas podemos mantener a Wu Yan contenido. Los tres estamos en el Gran Círculo del Reino Tierra, igual que él. No necesitamos derrotarlo; basta con impedir que pueda intervenir libremente en el campo de batalla. Mientras permanezcamos juntos, podemos bloquearlo” Hizo una breve pausa antes de continuar “Y nuestros Ancianos del Reino Tierra pueden hacer lo mismo con los suyos. Si reunimos a los Ancianos de las tres sectas, tendremos suficientes fuerzas para contener a los Ancianos de la Secta de la Fractura Celestial y evitar que rompan nuestro frente” La estrategia era sencilla en apariencia. En la cima del campo de batalla, los tres líderes contendrían a Wu Yan, mientras que los Ancianos de ambos bandos quedarían atrapados en una lucha de fuerzas equivalentes. Ninguno tendría libertad suficiente para inclinar por sí solo el resultado de la guerra Pero entonces Dōu Lào frunció ligeramente el ceño “Eso nos permite mantener equilibrado el Reino Tierra. El problema está más abajo” Ye Bing completó la idea con un tono apenas audible “El Reino Espiritual” Su mirada se volvió fría “Ahí estamos perdiendo” Nadie la contradijo. Los discípulos jóvenes de la Secta de la Fractura Celestial estaban superando a los suyos, y esa diferencia era mucho más peligrosa que cualquier batalla entre Ancianos, porque mientras los cultivadores del Reino Tierra podían contenerse mutuamente, la generación joven seguía creciendo en medio de la guerra. Cada victoria, cada combate y cada superviviente de la Fractura Celestial significaba que, con el paso de los años, aquella ventaja no haría más que aumentar Ye Bing entrecerró los ojos “Si no encontramos una manera de corregir ese desequilibrio, podemos contener a Wu Yan durante cien años y aun así perder la guerra” El silencio que siguió no era de resignación, sino de cálculo Fue entonces cuando el aire, si es que podía llamarse así en aquel vacío, cambió Una proyección comenzó a formarse a pocos metros de distancia. Un joven de cabello corto y negro, cubierto por túnicas oscuras que ondeaban sin viento, y sobre el rostro, una máscara de Oni azul, tallada con líneas afiladas que se curvaban hacia arriba en una sonrisa fija y burlona Se acercó con pasos lentos, sin prisa, como si disfrutara cada segundo de la tensión que su llegada generaba. Se sentó junto a ellos, con las piernas cruzadas, adoptando la misma postura relajada que los tres líderes mantenían “¿Se encuentran bien, compañeros Daoistas?” Preguntó con un tono claramente burlón Entre las aberturas de la máscara, un par de ojos rojos como la sangre se dejaron ver, brillando con una calma que no encajaba con nada humano Mo Xuetian Los tres líderes desconfiaban de él. Después de todo, aquel joven era precisamente la misteriosa existencia que los había visitado en sueños hacía unos meses y cuyos consejos les habían permitido alcanzar el Gran Círculo del Reino Tierra. Sin embargo, sus verdaderas intenciones seguían siendo un misterio Lo único que conocían con certeza era que Mo Xuetian era el actual líder del grupo criminal que llevaba años atormentando toda la región El Loto Negro Y aun así, ninguno estaba del todo conforme con la situación hacia la que este experto los había empujado. Una guerra de sectas contra la Fractura Celestial no era un juego menor; tendrían que volcar todos sus recursos en proteger los manantiales de piedras espirituales solo para sostener el esfuerzo. Incluso si entre los tres lograban mantener a raya a Wu Yan, incluso si combinaban a sus Ancianos para contener a los de la Fractura Celestial en el Reino Tierra, seguían perdiendo en número de guerreros dentro del Reino Espiritual Mo Xuetian soltó una leve carcajada detrás de la máscara. No fue una risa abierta, sino un sonido bajo y ronco que parecía provenir de alguien que había vivido demasiados años como para sorprenderse todavía por las ambiciones de los cultivadores “Puedo leerlos como un libro abierto” Ladeó ligeramente la cabeza, contemplándolos con una calma desconcertante “He conocido demasiadas guerras como para no reconocer este patrón. Cuando los expertos de mayor nivel consiguen contenerse mutuamente, el resultado de una guerra rara vez se decide allí arriba” Sus dedos se movieron con lentitud, como si estuviera colocando piezas invisibles sobre un tablero que solo él podía ver “Se decide en la generación que todavía tiene tiempo para crecer” Los tres líderes guardaron silencio Mo Xuetian dejó escapar otra pequeña risa “Ya conozco la deficiencia de sus tres sectas en el Reino Espiritual. No necesitan explicármela” Entonces levantó ambas manos con una tranquilidad casi teatral “Por eso les he traído estos obsequios” Movió las palmas, y decenas de motas de luz aparecieron flotando entre ellos, ingresando directamente en las cabezas de las tres proyecciones espirituales sin que ninguno pudiera evitarlo “Esto…” La información se grabó de inmediato en el mar de conciencia de los tres. Lo que aquel experto les había entregado era una locura: cientos de técnicas de cultivo mejoradas, técnicas elementales refinadas, artes marciales que ninguno había visto documentadas en ningún archivo de sus respectivas sectas. Con solo una fracción de aquello, una fuerza pequeña con varios expertos en el Reino Espiritual podría fundar su propia secta de cultivo. Aquel conocimiento, por sí solo, podría venderse por millones de piedras espirituales ¿Quién era exactamente esta existencia? “¿Qué gana exactamente con todo esto, compañero Daoista?” Preguntó Tai Yang, sus instintos advirtiéndole que algo estaba mal, aunque tras analizar las técnicas con múltiples habilidades destinadas a descubrir trampas ocultas, no había encontrado nada Ye Bing y Dōu Lào también observaban a Mo Xuetian con recelo evidente El joven enmascarado pareció pensarlo un momento “Mi organización solo desea la destrucción de la Secta de la Fractura Celestial. Eso es todo” Una pausa breve “Es evidente que, luego de que la guerra de sectas finalice, también deseo que varias ramas del Loto Negro se afiancen en el núcleo de sus tres sectas…” “Ese sería un pequeño arreglo” Comentaron los tres líderes casi al unísono, con tono conciliador Pero en su corazón, ninguno estaba realmente dispuesto a cumplir esa parte del trato. Si todo salía bien, si lograban aumentar el número de sus expertos en el Reino Espiritual gracias a estas técnicas, entonces la victoria ya no parecía tan imposible. Y una vez asegurada esa victoria… se encargarían de unir fuerzas y borrar a esta misteriosa existencia de la faz de la tierra “Bien, entonces me despido” Con un ligero asentimiento, la proyección de Mo Xuetian se disolvió sobre las nubes, desapareciendo sin dejar rastro . . . . \-Ciudad del Fénix Carmesí La ciudad estaba abarrotada de cultivadores y comerciantes; las calles bullían de voces, puestos de tesoros espirituales y el aroma de incontables hierbas medicinales. Entre los edificios se alzaba una tienda de tres pisos, de madera oscura y grandes faroles rojos, cuyo letrero de jade anunciaba su nombre: Caldero de la Nube Vacía En sus habitaciones privadas, lejos del bullicio exterior, un joven se quitó lentamente la máscara de Oni, dejando al descubierto un par de ojos rojos como la sangre No tenía una sola hebra de Qi espiritual en su cuerpo. Pero no se sentía débil, era mucho más afilado que varios Ancianos del Reino Tierra combinados Bajo sus pies, la matriz de color rojo pareció palpitar levemente, como si respirara junto a él “¿Quién dijo que siendo un mero mortal no puedo darte problemas, Li Wang?” Murmuró Mo Xuetian en la habitación vacía, observando los cuatro cuerpos que se desintegraban lentamente en polvo gris alrededor de la matriz Cultivadores del Reino Espiritual que habían estado abusando del Rocío Carmesí Devora Vida. Sus vidas ya estaban por acabarse de todos modos; los mandó a capturar y quemó lo que quedaba de su existencia para forzar aquel enlace con las tres sectas Ingenuos. Queriendo aprovecharse de este mayor Los tres líderes ya estaban planeando traicionarlo una vez terminara la guerra de sectas, creyendo que podrían eliminarlo después de que cumpliera su propósito. Ya conocía sus intenciones desde hacía tiempo, pero no le importaban en lo más mínimo. Podían conspirar cuanto quisieran; mientras ellos creyeran estar utilizándolo, él haría exactamente lo mismo con ellos Luego de destruir la secta donde se estaba alojando Li Wang, se encargaría de barrer las sobras de los vencedores, eliminándolos a todos, uno por uno Pero aquello era un problema para más adelante Por ahora, había un joven discípulo al que atender La campana de la entrada tintineó Mo Xuetian, que apenas unos instantes atrás había estado calculando los movimientos de cuatro sectas y decidiendo el destino de incontables cultivadores desde las sombras, simplemente se sacudió el polvo gris de sus ropas oscuras y adoptó la expresión tranquila de un joven comerciante. Se dirigió hacia la entrada del Caldero de la Nube Vacía como si aquella tienda de alquimia fuera su único mundo “¿Puedo ayudarte, hermano mayor?” Frente a él se encontraba, finalmente, el joven al que llevaba varios días vigilando. Tenía el cabello negro corto, una camisa verde sencilla y pantalones oscuros. Su rostro era inusualmente pálido, casi enfermizo, mientras que su cultivo en el Gran Círculo del Reino Mortal fluctuaba de manera intermitente, revelando una inestabilidad difícil de ocultar Qin Leng
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Estás leyendo el capítulo 142 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 3 de agosto de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.