Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 141 online gratis en español
\-Montaña Principal
Wu Yan, Líder de la Secta de la Fractura Celestial, permanecía de pie en la cima de la Montaña Interna, y su sola presencia bastaba para que el aire se sintiera más denso. Su cultivo, asentado en el Gran Círculo del Reino Tierra, presionaba sobre cada discípulo cercano como un peso invisible que nadie se atrevía a nombrar en voz alta
Pero aquella presión no se limitaba a quienes se encontraban en la Montaña Interna. El estado de ánimo de Wu Yan se había extendido por las siete montañas de la secta como una nube oscura imposible de disipar, oprimiendo por igual a los discípulos del Reino Mortal y a los del Reino Espiritual. Allí donde se encontrara un discípulo, podía sentir aquella atmósfera pesada sobre sus hombros; algunos apretaban los dientes y contenían la respiración, mientras que incluso aquellos con cultivos mucho más elevados sentían una inquietud instintiva al percibir la furia contenida de su líder
Nadie se atrevía a hablar demasiado alto. Nadie se atrevía a comportarse con normalidad. Durante ese momento, las siete montañas parecían haber quedado en silencio bajo el peso de una sola voluntad
A simple vista, sin embargo, Wu Yan no parecía alguien capaz de ejercer semejante dominio. Su apariencia apenas rondaba los treinta años. Era pequeño y delgado, con un cuerpo que, bajo aquellas amplias túnicas moradas oscuras, parecía incluso demasiado frágil para cargar con el peso de una secta gigantesca sobre sus hombros. Más que al gobernante de una de las mayores fuerzas de esta región del continente, su aspecto recordaba al de un erudito enfermizo que hubiera pasado demasiados años encerrado entre libros y pergaminos
Pero aquella impresión desaparecía en cuanto uno se encontraba con sus ojos
Sus túnicas moradas oscuras estaban cubiertas de intrincados grabados dorados y negros que se deslizaban lentamente bajo la luz espiritual, retorciéndose sobre la tela como criaturas vivas que se arrastraran bajo su superficie. Cada movimiento de Wu Yan hacía que aquellos patrones parecieran cobrar un instante de vida, envolviendo su figura con una extraña sensación de autoridad y misterio
La furia que sentía no era la de un líder calculando pérdidas materiales. Era descomunal. Era la furia de alguien que acababa de contemplar cómo, delante de sus propios ojos, una parte de aquello que había protegido durante los últimos años estaba siendo destruido
Qin Tian, su mejor discípulo, permanecía inconsciente y en estado crítico. Pese a que le habían suministrado las medicinas más valiosas de todo el arsenal de la secta, sus meridianos seguían inundados por el veneno de la Flor Nocturna, resistiéndose a cualquier intento de purificación
Las tres sectas se habían atrevido a traicionarlos. Y en el proceso, habían herido a quien la Fractura Celestial consideraba su mayor promesa
A su alrededor, varios Ancianos ya habían alzado la voz, exigiendo guerra abierta, exigiendo destruir a los traidores hasta la última raíz, exigiendo que el mundo entero recordara por qué la Fractura Celestial era la secta más poderosa de la región
El Gran Anciano Long Bai permanecía en silencio, alto y erguido bajo sus amplias túnicas moradas. Su largo cabello blanco como la nieve caía sobre sus hombros y espalda, enmarcando un rostro sereno que, bajo la tenue luz, lo hacía parecer más un inmortal descendido del cielo que un simple cultivador. Sin embargo, detrás de aquella apariencia tranquila, sus ojos permanecían entrecerrados, y su ceño, ligeramente marcado por una sospecha que no lograba disipar
No tenía sentido
La Garra Primordial, la Flor Nocturna y el Corazón Marcial podían ser arrogantes, ambiciosas e incluso estar cegadas por la rivalidad, pero no eran estúpidas. Ninguna de las tres se lanzaría contra la Fractura Celestial creyendo que reunir sus fuerzas bastaría para derribarla. Sabían perfectamente lo que significaba enfrentarse a una secta que había permanecido en pie durante incontables años
Entonces, ¿por qué hacerlo?
Los ojos de Long Bai se entrecerraron un poco más. Aquello no parecía una alianza nacida de la confianza ni una guerra emprendida desde la certeza de la victoria. Era demasiado conveniente. Demasiado repentino. Como si las tres sectas hubieran llegado al mismo destino siguiendo caminos diferentes, y alguien hubiera estado esperando allí para empujarlas en la misma dirección
Alguien más estaba moviendo los hilos. Y lo verdaderamente inquietante era que, hasta ese momento, él todavía no había conseguido descubrir quién era
Wu Yan lo había escuchado. Y no lo había contradicho. Pero en este momento, la sospecha de su Gran Anciano pesaba menos que la sangre de 126 discípulos y el cuerpo agonizante de Qin Tian
Wu Yan se apartó lentamente del borde de la cima y caminó hacia el antiguo portal tallado directamente en la roca de la montaña. Era una enorme estructura de piedra negra, incrustada en la ladera y cubierta por incontables runas que habían permanecido en silencio durante años. Su superficie estaba desgastada por el paso del tiempo, pero las marcas grabadas sobre ella seguían intactas, formando complejos círculos concéntricos que parecían hundirse profundamente en la piedra
Wu Yan levantó una mano. Sus dedos apenas rozaron la superficie
Entonces, una tenue vibración recorrió el portal. Los grabados dorados y negros de sus túnicas comenzaron a brillar, y fue en ese instante cuando una palabra atravesó la mente de los discípulos que observaban desde las montañas inferiores
Espacio
No era una formación. No era una técnica de elemento común
Wu Yan poseía el Elemento Espacio
Tan extraño que incluso entre los cultivadores del Reino Tierra era considerado una existencia extremadamente rara
Años atrás, había utilizado ese poder para forjar aquel portal con sus propias manos, capaz de conectar territorios separados por distancias que ningún cultivador ordinario podría recorrer en toda una vida. Hasta hacía poco, mantenía conexiones con los territorios de sus tres sectas subordinadas: la Garra Primordial, la Flor Nocturna y el Corazón Marcial
Pero aquellas conexiones ya debían haber sido destruidas. Era lo lógico. En cuanto la traición se hizo evidente, las tres sectas seguramente habían desmantelado sus respectivos extremos del portal, temiendo que Wu Yan pudiera utilizarlo para aparecer directamente dentro de sus territorios. Cualquiera con un mínimo de sentido común habría hecho lo mismo
Lo que ellos no sabían era que Wu Yan había ocultado una función secreta dentro de la estructura del portal años atrás, un último recurso, una manera de forzar una comunicación incluso después de que el extremo opuesto hubiera dejado de existir. No lo había creado pensando en una guerra; lo había creado pensando en la posibilidad de que algún día tuviera que arrancar la verdad de un aliado que ya no quisiera dársela. Jamás imaginó que terminaría usándolo para esto
Cerró lentamente los ojos. Su conciencia penetró en las antiguas runas
Una diminuta grieta apareció en uno de los grabados. Después otra. Y otra. La puerta espacial comenzó a temblar. Aquella función no podía mantenerse durante mucho tiempo; la estructura del portal apenas soportaría unas pocas respiraciones, y una vez consumida, jamás podría volver a forjarse de la misma forma. Años de trabajo, deshaciéndose en un solo instante
Wu Yan abrió los ojos, levantó ambas manos, y entonces la estructura del antiguo portal comenzó a desintegrarse
No se abrió
Se destruyó
Las runas talladas durante años se encendieron todas al mismo tiempo, liberando una deslumbrante luz plateada que envolvió la piedra antes de consumirla por completo. Fragmentos del portal se elevaron en el aire y se deshicieron en incontables partículas luminosas, como si aquella antigua construcción estuviera entregando hasta su último vestigio de poder espacial
Toda aquella luz comenzó a ascender. Una columna plateada se elevó desde la cima de la Montaña Interna y atravesó las nubes, iluminando el firmamento con un resplandor que podía contemplarse desde las siete montañas
Cientos de cabezas se alzaron al mismo tiempo, discípulos del Reino Mortal, cultivadores del Reino Espiritual, todos contemplando en silencio cómo aquella luz continuaba ascendiendo hasta alcanzar las alturas del cielo
¡¡¡CRAAAAAAACK!!!
El firmamento se fracturó
Una enorme rasgadura espacial apareció entre las nubes, extendiéndose como una cicatriz plateada sobre el cielo. Durante un instante, solo pudo verse una turbulenta oscuridad al otro lado
Entonces, tres siluetas comenzaron a tomar forma
Una
Dos
Tres
La primera apareció envuelta en una espesa aura de Yang, su figura proyectándose con una presencia feroz y dominante. La segunda permaneció inmóvil entre sombras difusas, rodeada por una tenue neblina que hacía imposible distinguir sus facciones. La tercera silueta se alzó con una presencia pesada y estable, como una montaña que hubiera sido grabada directamente sobre aquella fractura espacial
Eran las imágenes de las tres sectas subordinadas: Garra Primordial, Flor Nocturna, Corazón Marcial. Aparecieron simultáneamente al otro lado de la rasgadura, separadas por una distancia que ningún cultivador ordinario podría recorrer, pero ahora conectadas directamente con la cima de la Montaña Interna
Cientos de cabezas se alzaron al mismo tiempo, desde la primera hasta la séptima montaña. Durante unos segundos, nadie habló
Wu Yan observó las tres siluetas desde la cima de la Montaña Interna, con sus túnicas moradas agitándose suavemente bajo la corriente espacial. Una sonrisa casi imperceptible apareció en sus labios
Aquella escena era, de algún modo, demasiado apropiada para él. Después de todo, no por nada la secta que gobernaba llevaba un nombre como aquel
Fractura Celestial
A través de la rasgadura, las imágenes de los tres patriarcas comenzaron a definirse con más claridad. Cada uno apareció dentro de su propio territorio, rodeado por los discípulos y expertos de su secta, tomados por sorpresa a mitad de un movimiento. En cuanto comprendieron lo que estaba sucediendo, sus expresiones cambiaron
Porque al otro lado de aquella rasgadura no había un ejército. No había una formación
Solo había un hombre
Wu Yan permanecía de pie en la cima de la Montaña Interna, con sus túnicas moradas agitándose lentamente bajo la corriente espacial y su largo cabello negro moviéndose detrás de él. Su figura delgada parecía pequeña frente a la inmensidad del cielo abierto, pero en aquel instante nadie que contemplara la escena podía considerarlo insignificante
Su mirada recorrió las tres imágenes. Fría. Implacable. Absolutamente dominante
"¡Tai Yang! ¡Ye Bing! ¡Dōu Lào!"
Pronunció los tres nombres como una sentencia, uno por uno, sin prisa, dejando que cada sílaba cayera como un golpe de martillo sobre un yunque
"¡Malditos perros traidores!"
Y entonces atacó
Una lámina invisible, forjada de puro corte espacial, cruzó la rasgadura y descendió sobre las tres proyecciones al mismo tiempo. Las tres sectas, previendo que algo así podía ocurrir, ya habían levantado sus principales matrices de protección alrededor de los territorios de sus respectivos líderes
El único corte atravesó la distancia, y entonces ocurrió algo que dejó a todos los presentes sin palabras
Múltiples matrices de protección se partieron a la mitad bajo aquel único golpe. No una. No diez. Decenas de enormes formaciones defensivas se dividieron simultáneamente, como si una espada invisible hubiera atravesado sus estructuras desde el cielo. Runas explotaron en todas direcciones, pilares espirituales se quebraron, y gigantescas barreras que habían protegido los territorios de las tres sectas durante incontables años se abrieron por la mitad antes de desintegrarse en incontables fragmentos de luz
En apenas un instante, el 90% de las principales matrices de protección de las tres sectas habían sido destruidas
El silencio se volvió absoluto mientras bajaba lentamente la mano, con una expresión completamente tranquila y los ojos recorriendo las tres figuras al otro lado de la rasgadura
"Lo próximo que cortaré…"
Su voz descendió lentamente, cargada de una calma mucho más aterradora que cualquier grito
"Serán sus cabezas"
La rasgadura comenzó a temblar; su tiempo se agotaba. Durante aquel breve instante, nadie se atrevió a pronunciar una palabra mientras Wu Yan levantaba ligeramente el mentón
"Les declaro la Guerra de Sectas"
La rasgadura se desvaneció un instante después, incapaz de sostenerse más allá de unas pocas respiraciones. La luz plateada desapareció y el cielo volvió a la normalidad, pero aquellas palabras permanecieron, suspendidas sobre las siete montañas como una promesa que nadie podría deshacer
En los cuatro territorios, el corazón de miles de discípulos se hundió al mismo tiempo. La guerra acababa de comenzar
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\-Residencia de Xu Mao
Xu Mao despertó lentamente. Durante unos segundos no supo dónde estaba
Solo sintió la suavidad del colchón bajo su cuerpo, el calor tranquilo de las mantas y una franja de luz dorada que se filtraba por la ventana, dibujando una línea inmóvil sobre el suelo. No había explosiones. No había rugidos. No había rocas desplomándose ni espadas atravesando el aire
Solo silencio. Un silencio tan pacífico que resultaba casi irreal después de todo lo que había ocurrido en la misión
Abrió los ojos. Varios mechones de su largo cabello oscuro habían caído sobre su rostro; los apartó lentamente y permaneció sentado unos instantes, mirando alrededor con expresión somnolienta
Estaba en su cama. Y, contra todo pronóstico, se sentía bastante bien
Su cuerpo todavía conservaba una pesadez profunda, como si cada músculo recordara vagamente los combates de los últimos días, pero no había dolor insoportable ni heridas que amenazaran con abrirse de nuevo. Por primera vez desde que aquella misión había comenzado, podía respirar sin sentir que algo estaba a punto de matarlo
Su mirada descendió hacia sus manos. Las abrió. Las cerró. Todo parecía normal
Entonces, el recuerdo regresó
El último instante que conservaba con claridad era el resplandor amarillo del fuego de Fang Hu, avanzando hacia él con la fuerza suficiente para consumirlo por completo
Después, nada
Frunció ligeramente el ceño e intentó reconstruir lo sucedido, pero apenas forzó aquella parte de su memoria, un dolor sordo comenzó a extenderse por su cabeza. Su mente zumbó como si innumerables agujas estuvieran golpeando su cráneo desde dentro
Dejó de intentarlo. No valía la pena
Pero entonces, entre aquella niebla de recuerdos incompletos, otra imagen apareció de repente en su conciencia
Mei Mei
Sus ojos se abrieron un poco más. ¿Mei Mei estaba bien?
Antes de que pudiera seguir pensando en ello, la puerta se abrió suavemente. Li Wang entró con la misma calma de siempre, como si la reciente declaración de guerra de Wu Yan contra las tres sectas subordinadas no fuera capaz de perturbarlo siquiera. Sobre uno de sus hombros descansaba Luo, el pequeño cachorro de león morado, que había regresado a su tamaño habitual y ahora bostezaba perezosamente, completamente ajeno a las masacres, la destrucción y el caos que habían quedado atrás. Ya no era el enorme león adulto que había recorrido la Montaña de las Mil Entrañas; había vuelto a ser el pequeño cachorro morado de siempre
"Maestro..."
Xu Mao no pudo evitar sonreír al verlo. Por suerte, su maestro estaba bien, aunque, si era sincero, dudaba de que algo o alguien pudiera hacerle daño de verdad. Desde que lo conoció, moribundo en la nieve del Bosque Báixuě, jamás lo había visto siquiera acercarse a una crisis real
Li Wang caminó hasta él con tranquilidad y le puso una mano en el hombro. Su mirada se detuvo un instante en el cabello de su discípulo, oscuro, como siempre durante estos últimos meses. Pero él sabía la verdad: cuando lo encontró inconsciente en el desierto, y logró estabilizar su Qi espiritual, el cabello de Xu Mao había vuelto a mostrarse rubio, y sus lunares bajo los ojos habían regresado con una claridad imposible de confundir. Antes de que cualquier otro discípulo de la Fractura Celestial pudiera verlo así, Li Wang se había encargado de ocultar ambos detalles
Aquello necesitaría una explicación, tarde o temprano
Pensó, mientras el recuerdo de la emanación de Qi espiritual Yin, la misma que había recorrido cada nivel de la Montaña de las Mil Entrañas, seguía dándole vueltas en la cabeza
Luo saltó del hombro de su amo y comenzó a lamerle la mejilla a Xu Mao
"Mao, tú..."
Li Wang habló despacio, observando el rostro de su discípulo
“¿Te encuentras bien? ¿Recuerdas algo de antes de desmayarte?”
“Yo...”
Xu Mao entrecerró los ojos por un momento, como buscando algo en el fondo de su memoria que se negaba a aparecer. Luego volvió a mirar a su maestro
"Lo siento. No puedo recordar nada"
Se levantó de la cama y movió los hombros, sintiéndolos rígidos tras todo lo vivido en la montaña. Había estado a punto de dejar su vida en la primera misión oficial de la secta
"¿Usted me salvó, Maestro?"
Li Wang guardó silencio un instante. Al parecer, su discípulo no recordaba haber liberado el Fuego Yin. Algo se le escapaba, algo que tendría que analizar con cuidado, en cuanto encontrara el momento adecuado
“No fui yo quien te salvó”
Dijo al fin
“Fueron el mocoso de la venda, Qin Tian, y... una vieja conocida”
“¿El hermano mayor Tian me salvó?”
Xu Mao dejó de estirarse y su rostro se llenó de sorpresa. Incluso en una situación tan desesperada, Qin Tian había vuelto a demostrar por qué era el discípulo número uno de la generación
La puerta volvió a abrirse, y varias sombras entraron en sucesión
Primero, Qiao y Yun. Xu Mao intentó no estremecerse demasiado, pero sus dos hermanos mayores se veían muy distintos a como los recordaba. La hermana mayor Qiao había cambiado como el día y la noche; su cultivo ahora descansaba en el Reino Mortal Nivel 10, el Gran Círculo. ¿Cómo había logrado un avance tan meteórico desde la última vez que se vieron? Solo de pensar en todo lo que él mismo había sufrido en el Bosque de la Raíz Corrupta, sintió un pequeño aguijón de envidia
Su hermano mayor Yun se veía más refinado que antes, como si lo hubieran templado en un fuego distinto. Pero sobre todas las cosas, ¿su cabello ahora era blanco? ¿De cuántas cosas se había perdido mientras estaba inconsciente?
Detrás de ellos entraron las hermanas Situ, ambas tan hermosas como hadas, con sus largos cabellos pelirrojos cayendo sobre los hombros y una piel blanca que parecía aún más luminosa bajo la suave luz de la habitación. Por un instante, Xu Mao simplemente las contempló
Entonces, Situ Ming corrió hacia él y lo abrazó con fuerza, apretándose contra su torso como si necesitara comprobar por sí misma que realmente estaba vivo. Sus brazos permanecieron firmemente alrededor de él, sin mostrar la menor intención de soltarlo
Xu Mao se quedó inmóvil durante un segundo, sorprendido por aquella cercanía inesperada, antes de dejar escapar una pequeña sonrisa
Qué bueno que estában bien
Apenas unas horas antes, antes de que todo se fuera al infierno dentro de la nave espiritual, había estado refinando píldoras junto a una de ellas. Ahora que lo recordaba, si no hubiera sido por su ayuda con la Píldora del Mar Espiritual Secundario, quizá aquel bastardo de Fang Hu realmente habría conseguido matarlo
Todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, con la felicidad torpe de quienes no esperaban volver a verse con vida, intercambiando entre risas nerviosas y silencios solemnes los eventos que cada uno había vivido dentro de la Montaña de las Mil Entrañas
En un rincón apartado de la habitación, apoyado contra la pared, Li Wang observaba al grupo en silencio, sobre todo a Xu Mao. Se alegraba, de una forma que no terminaba de entender del todo, de que ese mocoso siempre encontrara la manera de sobrevivir. Sobre la cabeza de Xu Mao, el pequeño Luo volvió a saltar y se acomodó entre su cabello, como si jamás hubiera querido separarse de él
Amo y bestia, otra vez juntos
La escena hizo que algo se hundiera lentamente en el pecho de Li Wang
Después de tanto tiempo sin volver a ver a Gǔ, había tenido que contemplar cómo su existencia se apagaba con la misma fugacidad con la que había regresado a su vida. Pero aún recordaba sus últimas palabras, justo antes de quemar lo último que le quedaba de existencia
Por favor... cuide de ella
Li Wang bajó la mirada
Una pequeña línea negra se deslizó lentamente alrededor de su dedo, moviendo sus diminutas patas mientras recorría la piel con una suavidad casi imperceptible
Un ciempiés diminuto, de apenas dos centímetros de largo
La hija de Gǔ
Su último huevo

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 142
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 141
Estás leyendo el capítulo 141 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 30 de julio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.