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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 138 online gratis en español

Algo se rompió dentro de Gǔ No fue un golpe, ni una herida, ni el eco de ningún ataque. Fue un recuerdo, abriéndose paso a través de cien años de sangre, hambre y oscuridad, como una grieta de luz atravesando una roca que llevaba siglos sin ver el sol Un cuerpo diminuto. Una risa. Un hombre de manos pálidas cargándolo entre los brazos mientras cruzaban bosques que ya no existían, montañas que el tiempo había borrado, ríos cuyo cauce se había secado hacía décadas. Recordó cuando apenas medía unos centímetros, cuando podía enroscarse alrededor de un solo dedo de aquella mano y sentir que ese pequeño espacio bastaba para contener todo su mundo Un temblor comenzó en las placas más cercanas a su cabeza y se extendió hacia atrás, kilómetro tras kilómetro, hasta que su cuerpo colosal entero vibraba como una cordillera sacudida por un terremoto silencioso. No era el temblor de una bestia herida ni el estremecimiento de una criatura acorralada Era otra cosa Algo mucho más antiguo que el odio que había cargado durante décadas, más profundo que la furia con la que había perseguido a Qiao Lian entre las espadas Muy despacio, kilómetro por kilómetro, la cabeza de Gǔ comenzó a descender Sus fauces, capaces de partir montañas, se doblaron hacia el suelo hasta quedar a la altura de aquel joven diminuto que lo sostenía con una sola mano. Sus ojos esmeralda, del tamaño de lagos, permanecieron fijos en él, sin apartar la mirada ni un instante, como si temiera que, al parpadear, aquella imagen fuera a desvanecerse de nuevo, como tantas veces lo había hecho en sus sueños durante aquel siglo de soledad Se dejó caer No por debilidad. No por las heridas que aún sangraban esmeralda sobre el mar de espadas Se arrodilló, en la única forma en que una criatura de su escala podía hacerlo: plegando segmento tras segmento contra el suelo metálico, aplastando bajo su propio peso siglos de acero olvidado, hasta que su cabeza quedó completamente sumisa frente a la palma de Li Wang Y entonces, la mano pálida se movió No para detenerlo. No para defenderse Sino para acariciarlo Un sonido grave escapó de las profundidades de Gǔ, algo que no era rugido ni gruñido, sino un eco distante de aquel entusiasmo torpe con el que solía enroscarse alrededor de un dedo. Sus placas, tensas por cien años de guerra constante contra el mundo, se relajaron una a una bajo aquella mano, y una de sus antenas se estiró, temblorosa, hasta rozar apenas la manga de Li Wang, como si necesitara confirmar, con algo más que la vista, que aquello era real “.......” Li Wang permaneció en silencio mientras su palma recorría la quitina de Gǔ. Su propio reflejo se proyectaba, distorsionado, sobre aquella superficie metálica Su mascota había aumentado de cultivo desde la última vez que la vio. Durante los cien años que él había permanecido atrapado en la Profusión del Útero Maldito, Gǔ había pasado del Gran Círculo del Reino Cielo a las etapas intermedias del Reino Monarca Y aun así... La sangre esmeralda seguía cayendo, gota tras gota, desde incontables puntos de su cuerpo, tiñendo el mar de espadas bajo ellos. Su mirada se detuvo sobre una de las heridas más profundas, cerca de la base del cráneo. No era el corte tosco de un arma ni la marca de una técnica de fuerza bruta Los bordes estaban... limpios. Casi quirúrgicos. Como si algo hubiera atravesado el caparazón sin necesidad de romperlo, cortando desde dentro hacia fuera Frunció el ceño apenas un instante ¿Quién en este mundo era lo suficientemente fuerte, y lo suficientemente preciso, como para dejar una herida así en una criatura de esta escala? ¿Las 3 sectas supremas estaban detrás de todo esto? Guardó la pregunta para más tarde. Ahora no era el momento “Joven maestro...” La voz de Qiao Lian se escuchó detrás de él. Li Wang retiró la mano de Gǔ despacio, sin prisa, dejando que la bestia permaneciera arrodillada mientras él se giraba Al darse la vuelta, observó el rostro cansado de su discípula, una fina línea de sangre deslizándose todavía desde sus labios. Aun así, era mucho más fuerte que la última vez que la vio: su cultivo había avanzado desde el Reino Mortal Nivel 7 hasta el Gran Círculo del Reino Mortal Qiao Lian intentó enfocar la vista en él, pero ya casi no le quedaban fuerzas para reforzar su visión con Qi espiritual. La figura de Li Wang era apenas una silueta borrosa entre la penumbra “Ten” Li Wang agitó despreocupadamente una manga Qiao Lian apenas alcanzó a ver un destello frente a sus ojos “¿...?” Su visión recuperó la nitidez de golpe Parpadeó, sorprendida Sus gafas ya descansaban sobre el puente de su nariz, como si nunca las hubiera perdido. Las grietas de la roca, la escarcha extendida sobre el acero, las motas de polvo suspendidas en el aire... todo volvió a adquirir una nitidez perfecta. Frente a ella, la figura de Li Wang permanecía inmóvil, con la misma expresión despreocupada de siempre Entonces volvió a mover la manga Varias sombras carmesí escaparon de su amplia manga como una corriente de hojas llevadas por el viento. Decenas de pequeños insectos comenzaron a girar alrededor de Qiao Lian en una espiral ordenada, rozando sus hombros y su cabello antes de posarse uno a uno sobre ella con un familiar zumbido Era el Enjambre Corrupto Los insectos que no había conseguido recuperar antes de que el ciempiés colosal la arrastrara hasta aquellas profundidades “Encontré a estos pequeños mientras rompía mi camino hacia aquí” Dijo Li Wang con naturalidad “No vuelvas a perderlos” Durante un instante, Qiao Lian permaneció inmóvil, observando cómo los pequeños insectos se acomodaban otra vez a su alrededor Luego inclinó profundamente la cintura y juntó los puños frente al pecho “Muchas gracias... joven maestro Wang” “........” La mirada de Li Wang se desplazó de Qiao Lian hacia Luo. Aquella pequeña bola de pelos también había avanzado demasiado en las últimas horas; su cultivo, al igual que el de Qiao Lian, podía rivalizar con el Gran Círculo del Reino Mortal, y ya insinuaba estar a punto de cruzar hacia el Reino Espiritual Parecía que, cuando regresara al Abismo del Tiempo Devorado, tendría que tener una buena charla con el León Guardián de 2 Cabezas, la madre de Luo “La mascota de Mao me salvó la vida” Comentó Qiao Lian al notar la mirada analítica de su maestro sobre el león, lo cual, a su vez, la hizo recordar algo más urgente “¿Mao y Yun, ellos están...?” “No te preocupes por ellos, estarán bien” La mirada de Li Wang se dirigió hacia el techo de piedra por un instante, como si sus ojos pudieran atravesar cada obstáculo entre ellos. Luego, volvió a posarla sobre Gǔ, todavía arrodillado, todavía temblando bajo su mano Li Wang volvió a posar la mano sobre Gǔ, esta vez no para acariciarlo, sino para sentir Cerró los ojos un instante, dejando que su Qi espiritual se filtrara a través de la quitina, recorriendo cada grieta, cada canal interno, cada resto de lo que alguna vez había sido un núcleo capaz de sostener a una existencia de etapas intermedias del Reino Monarca Lo que encontró no era una herida Era un vacío Su núcleo venenoso, aquel que había tardado décadas en cultivar gota a gota en las profundidades de la montaña, estaba cristalizado por completo. No roto. No debilitado. Cristalizado, como si algo hubiera detenido para siempre cualquier posibilidad de flujo, congelando de un solo golpe cien años de acumulación No era algo que pudiera regenerarse con tiempo, ni con medicinas, ni con ningún método que él conociera, y él conocía más métodos de los que la mayoría de los cultivadores del continente llegarían siquiera a escuchar mencionar en toda su vida “.......” Retiró la mano despacio Su expresión no cambió. No había sorpresa en su rostro, ni el peso de una noticia inesperada Solo algo frío, endureciéndose lentamente detrás de sus ojos Gǔ interpretó aquel silencio de otra forma. Un sonido grave y ronco escapó del fondo de su garganta, un murmullo antiguo que hizo vibrar levemente la roca. La antena apoyada sobre la manga de Li Wang tembló apenas un instante y, de inmediato, una sucesión de imágenes irrumpió en su mente. La bestia no hablaba con palabras; hablaba con recuerdos Lo primero que apareció fue un fuego azul imposible, un Fuego Yin que no irradiaba calor, sino que parecía devorarlo todo a su alrededor, envolviendo el mundo en un invierno antinatural. Después llegó el dolor: el inmenso cuerpo de Gǔ arrastrándose desesperadamente por interminables túneles subterráneos, abriendo surcos en la roca mientras una espesa sangre esmeralda brotaba sin descanso de las grietas de su caparazón negro. La criatura huía sin mirar atrás, impulsada únicamente por un instinto desesperado de supervivencia, dejando un rastro brillante que atravesaba kilómetros de oscuridad Finalmente, las imágenes se detuvieron sobre un rostro Unos mechones de cabello celeste aparecieron primero, balanceándose suavemente. Luego surgieron unos ojos tranquilos, serenos hasta resultar inquietantes. Y, por último, dos pequeños lunares, uno bajo cada ojo, acompañados por una sonrisa apacible que parecía no alterarse ante absolutamente nada Li Wang sintió cómo su respiración se detenía por un instante Era la misma sonrisa que recordaba haber visto por última vez... apenas un instante antes de que el mundo se desmoronara bajo sus pies “Lo sé” La voz de Li Wang cortó el silencio antes de que la imagen terminara de formarse por completo. No hacía falta que Gǔ se lo mostrara. Él también conocía esa sonrisa. Él también había confiado en ella, la había entrenado, la había tratado como a una hija durante décadas, hasta que esa misma sonrisa fue lo último que vio antes de que su cultivo se hiciera pedazos y lo arrastrara a 100 años de prisión dentro de la Profusión del Útero Maldito Xia Yuen no solo había destruido a su mascota Los había traicionado a los dos La mano de Li Wang, todavía apoyada sobre la quitina de Gǔ, se cerró lentamente en un puño. No golpeó nada. No se movió de su lugar. Pero bajo sus dedos, el acero más cercano comenzó a crujir, presionado por un peso que no era físico Ninguno de los dos dijo nada más sobre ella No hacía falta Gǔ pareció comprenderlo. El flujo de imágenes que había estado enviando a través de su antena se detuvo, dando paso a otra cosa completamente distinta: una quietud extraña, casi resuelta, que no encajaba con la de una criatura agonizante. Sus incontables patas, hasta entonces inmóviles bajo el peso de la sumisión, comenzaron a moverse apenas, un temblor mínimo recorriendo sus segmentos más lejanos, como si algo en su interior ya hubiera comenzado a reorganizarse en silencio Li Wang entrecerró los ojos Algo había cambiado en su mascota. No sabía exactamente qué, pero podía sentirlo con la misma claridad con la que había sentido el vacío en su núcleo: una decisión, tomada en algún rincón de esa mente colosal, que ella no pensaba compartir todavía. No era resignación Era un plan Antes de que pudiera preguntar, el silencio de la caverna se quebró ¡¡¡CRRRRRRSHHHH!!! El lugar entero retumbó Un instante de calma pareció suspenderse entre el eco de aquel crujido y lo que vino después, como si la propia montaña tomara aire antes de gritar Y entonces gritó Era como si la Montaña de las Mil Entrañas en su totalidad temblara y comenzara a quebrarse desde sus cimientos más profundos. Múltiples presencias del Reino Tierra comenzaron a inundar el lugar, cayendo desde muy arriba como una lluvia de estrellas furiosas, cada una desgarrando kilómetros de roca a su paso Lanzar cultivadores del Reino Tierra a una montaña infestada de discípulos del Reino Espiritual era como lanzar un tigre a un hormiguero “¿Esos descerebrados ya descubrieron mi pequeña trampa?” Li Wang murmuró para sí mismo, sin dejar de observar a Gǔ. Podía sentirlo con claridad a través de aquella breve conexión mental que aún compartían: su mascota ya había tomado una decisión sobre cómo afrontar el final de su vida No había duda en ella. No había miedo Solo la misma calma con la que había esperado, durante meses, sentir una vez más el rastro de su Maestro El clon de agua que había dejado vigilando a los Ancianos ya se había disipado por completo, su propósito cumplido desde el instante en que logró retenerlos el tiempo suficiente. Nunca había sido más que una imagen, un espejismo sin sustancia sosteniendo la ilusión de que él seguía allí arriba Y ahora, sin nada que los detuviera, esos mismos Ancianos habían decidido descender de golpe Eso ya no importaba “Manténganse cerca de mí, Qiao, Luo” Qiao Lian parpadeó Durante un instante creyó ver un diminuto destello humedecer el rabillo de uno de los ojos esmeralda de Li Wang, como si una lágrima hubiera estado a punto de escapar. Sin embargo, desapareció al siguiente parpadeo, tan deprisa que ya no supo si realmente había existido o si la penumbra de la caverna había jugado con su vista una vez más Cuando la voz de Li Wang volvió a romper el silencio, en su rostro no quedaba el menor rastro de aquella fugaz emoción “Parece que nuestra estadía en la Montaña de las Mil Entrañas... ha llegado a su fin”
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 138

Estás leyendo el capítulo 138 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 23 de julio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.