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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 139 online gratis en español

\-Bosque Báixuě El sol caía sobre el bosque, denso entre las copas de los árboles, cuando un joven de 18 o 19 años terminó de talar un tronco. Las telas marrones de su ropa se ajustaban a un cuerpo atlético, curtido desde hacía años por la vida dura de las montañas. Dejó escapar un suspiro de cansancio y se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano. Su cabello dorado, empapado, se le pegaba a la piel; sus ojos celestes, en cambio, permanecían tranquilos, ajenos al esfuerzo del cuerpo que los sostenía Xu Yichen Colocó los troncos partidos sobre un soporte hecho de ramas y cuerda, se lo cargó a la espalda y emprendió el regreso hacia su hogar, atento en todo momento a cualquier depredador que pudiera cruzarse en el camino de vuelta Mientras avanzaba entre los árboles, dejó escapar un suspiro de puro fastidio. Si su hermano menor no se hubiera marchado a recorrer el mundo bajo el cuidado de aquel cultivador inmortal, seguramente ahora mismo se estarían repartiendo la carga de los troncos entre los dos. Pero bueno... así eran las cosas. Mientras uno perseguía aventuras, al otro le tocaba partir la leña Solo cuando escuchó el llanto de un bebé supo que había llegado. Una columna de humo, familiar, ascendía desde la chimenea de la cabaña. Tal vez su madre estaba preparando algo especial “Ya, ya…” Al llegar a la entrada, encontró a su padre, Xu Yong, meciéndose despacio frente a la cabaña. En sus brazos sostenía a su hijo recién nacido, Xu Wang, envuelto en una capa de tela marrón “No sabes calmarlo, ¿eh, viejo?” Xu Yichen dejó caer los troncos sobre el suelo de la entrada y extendió los brazos hacia su padre “Hmph. Prueba tú, entonces” Xu Yong puso los ojos en blanco y le entregó al bebé sin más ceremonia “Uwwaaa…” Xu Wang siguió llorando incluso en brazos de su hermano mayor “¡Ah!” Xu Yichen soltó un pequeño grito cerca del rostro del bebé, y a continuación comenzó a hacer una sucesión de muecas cada vez más exageradas. No pasaron muchos segundos antes de que el llanto se fuera apagando, hasta que Xu Wang lo miró con una curiosidad genuina, los ojos aún húmedos “¿Ves?” Le dedicó a su padre una sonrisa arrogante antes de volver a mirar al bebé en sus brazos En los ojos celestes de Xu Yichen se reflejó, pequeña y nítidamente, la figura de su hermano menor, bañada por la cálida luz del sol . . . . \-Montaña de las Mil Entrañas En los ojos celestes de Xu Mao se reflejó la figura de Mei Mei, envuelta por la oscuridad infinita de las profundidades, donde jamás llegaba la luz del día Se encontraba en cuclillas frente a ella. La mirada vacía que habitaba tras esos ojos, la perteneciente a la semilla del Dominio del Corazón Inmutable, no buscó comprobar si respiraba, si sufría o si despertaría. Recorrió su cuerpo con la precisión desapasionada de quien examina un mecanismo desconocido Guardó silencio durante varios segundos Hasta llegar a una conclusión “Un ser lamentable” Observó a la inconsciente Mei Mei con la misma curiosidad con la que un artesano estudiaría una herramienta rota “Creada en este mundo de una forma tan incompleta…” Sin embargo, ella apenas ocupaba una fracción de su interés. Lo verdaderamente fascinante era el proceso que había hecho posible su existencia. La manera en que un alma había sido dividida, anclada a un cuerpo artificial y mantenida estable desafiaba innumerables principios del mundo material Su creador debía de haber sido un maestro herrero excepcional Qué curioso... El mundo material, después de todo, resultaba ser un lugar realmente interesante Fwoosh Pequeñas llamas de Fuego Yin comenzaron a brotar alrededor de Xu Mao, temblorosas, antes de contraerse sobre sí mismas y extinguirse una tras otra. Poco a poco, la visión empezó a nublarse “¿Así son las cosas, eh…?” Pensó la semilla mientras sentía que el sueño volvía a reclamarla Qué recipiente tan defectuoso Su ausencia de instinto asesino, aquella absurda tendencia a proteger en lugar de destruir y ese apego irracional por los demás lo convertían en un huésped profundamente incompatible con el verdadero Dominio del Corazón Inmutable. Era como intentar contener una espada perfecta dentro de una vaina podrida Sin embargo… esta vez había logrado hundir sus raíces un poco más profundo en aquel cerebro. Cada despertar debilitaba la resistencia del huésped y fortalecía su propia existencia La próxima vez que las llamas Yin fueran liberadas, ya no se limitaría a tomar prestado su cuerpo Reescribiría aquello que hacía imperfecto al recipiente, arrancando de él toda emoción, toda duda y todo vínculo hasta convertirlo en un recipiente digno; cuando ese momento llegara, Xu Mao dejaría de existir y solo el “Corazón Inmutable” caminaría por este mundo Paff Xu Mao se desplomó junto a Mei Mei, inconsciente En ese mismo instante, múltiples sentidos espirituales del Reino Tierra comenzaron a inundar los alrededores, convergiendo violentamente hacia la montaña . . . . En otro punto de la montaña, junto a un barranco, Lu Zhan entretenía su tiempo con un pequeño grupo de discípulas de la Flor Nocturna Sus dantians ya habían sido destruidos. Reducidas a simples lisiadas incapaces de reunir una sola hebra de Qi, permanecían inmovilizadas por raíces negras que les aprisionaban muñecas y tobillos. Las túnicas rosadas, desgarradas por la batalla, contrastaban con la palidez casi irreal de su piel. Todas habían sido derrotadas hacía tiempo Y, sin embargo, Lu Zhan seguía allí Ni una gota de sangre manchaba sus ropas. Su expresión era tan serena como la de un erudito absorto en un experimento. Había descubierto un pasatiempo nuevo: dejar caer los cuerpos uno por uno por el barranco y permanecer inmóvil, con los ojos cerrados, intentando calcular la profundidad del abismo únicamente por el tiempo que tardaba en llegar el eco del impacto contra las rocas. Cada intento afinaba un poco más su cálculo, y aquella absurda precisión parecía divertirlo mucho más que la propia matanza Para Lu Zhan, las personas hacía mucho que habían dejado de ser personas. Eran simplemente objetos con los que perfeccionar un juego que solo él encontraba fascinante “Coaffg…” La última de las discípulas, Su Ningshan, observó cómo Lu Zhan pateaba a su compañera hacia la oscuridad del barranco. Un instante después, la mirada del psicópata se posó sobre ella “Monstruo... disfruta de estos últimos instantes. Las hermanas Ye ya han partido en busca de Qin Tian, después de dar muerte al discípulo más poderoso de tu secta. En cuanto su cabeza caiga... la tuya será la siguiente” La confianza de Su Ningshan en las hermanas Ye era absoluta. Casi religiosa “¿Oh?” Lu Zhan retiró la pierna y la observó con una expresión entre divertida y curiosa. Creía recordar a aquellas nueve muchachas. ¿No eran las nueve discípulas más poderosas de toda la Secta de la Flor Nocturna? Se decía que, uniendo fuerzas, eran invencibles entre su generación Una sonrisa torcida se dibujó lentamente en su rostro “¿Las hermanas Ye fueron a buscar a Qin Tian...?” Durante un instante guardó silencio Y luego estalló en una carcajada “¡Ja, ja, ja...! Entonces ya deben de estar todas muertas…” No había burla en su voz hacia Qin Tian, sino hacia la absurda idea de que alguien hubiera pensado que nueve discípulas bastaban para enfrentarlo Su pie descendió a la velocidad del rayo, impactando de lleno en el estómago de Su Ningshan y arrojándola hacia la oscuridad del barranco “Bien podrías ir y acompañarlas en el infierno” Tap Tap El sonido de unos pasos rompió la calma del lugar. Al otro lado de la fisura, en un grupo de cuevas apartadas, varias siluetas comenzaron a emerger, observando a Lu Zhan “¿Jo?” Se cubrió los ojos con la mano en un gesto casi infantil mientras examinaba a los recién llegados. Vestían las túnicas moradas de la Secta de la Fractura Celestial “¿Eres tú, hermano menor Yun?” El grupo que salía de la cueva era el de Yun. Sus antiguas túnicas moradas apenas podían reconocerse entre los desgarros y las manchas de sangre seca; solo Yun había perdido la suya por completo, avanzando con el torso desnudo y vestido únicamente con un pantalón negro. El cabello que antes había sido oscuro era ahora blanco como la nieve, consecuencia de haber quemado su propia alma, mientras las hermanas Situ, con sus inconfundibles cabelleras pelirrojas, caminaban a ambos lados de él, sosteniéndose a duras penas tras la batalla contra el ciempiés del Gran Círculo del Reino Espiritual. Todos parecían completamente exhaustos, y el cultivo del propio Yun continuaba turbulento, hasta el punto de que ninguno de ellos conservaba ya una fuerza equiparable al Reino Espiritual “¿Te hiciste un cambio en el color de cabello? Vaya, cuánto esfuerzo pones en tu apariencia…” Lu Zhan comentó con tono burlón, mientras su mirada descendía lentamente hasta Situ Hei y Situ Ming. Sus ojos recorrieron sin el menor pudor las siluetas de ambas, deteniéndose durante largos instantes sobre las partes donde las túnicas desgarradas dejaban la piel al descubierto, como un depredador que ya hubiera decidido por dónde comenzaría a devorar a su presa Una sonrisa torcida apareció en la comisura de sus labios Debía admitir que, durante años, había sentido cierta curiosidad por su hermana mayor, Situ Xiaoyun. Lástima que aquella mujer no tuviera ojos para nadie que no fuera Qin Tian; siempre tan fría, tan insoportablemente aburrida Qué ironía No había conseguido llamar la atención de la hermana mayor... Pero ahora el destino le entregaba a las dos menores Y, en un lugar donde no existían leyes, maestros ni ancianos capaces de intervenir, nadie iba a impedirle divertirse con ellas antes de decidir si merecían seguir respirando “Deberían regresar” Dijo Yun, dirigiendo la voz hacia el grupo detrás de él, con una mirada cargada de advertencia hacia las hermanas Situ, remarcando la gravedad de la situación “Pero…” Las hermanas Situ no estaban convencidas. No querían dejar a Yun solo, tan debilitado como se encontraba. Pero no les quedaba otra opción “¿Tan pronto conseguiste otras damas de compañía, hermano Yun? Creí que tenías una sirvienta de lentes o algo así” Lu Zhan comenzó a flotar lentamente sobre el barranco, saboreando cada instante con una calma enfermiza. Después de todo, era un cultivador del Reino Espiritual de Nivel 9. En toda la montaña exterior no existía un solo discípulo capaz de enfrentarlo; mucho menos un puñado de discípulos externos que apenas habían pisado el Reino Mortal. Para ellos, su presencia era poco menos que una calamidad inevitable Por supuesto, no podía llegar tan lejos como para ponerle un dedo encima al nuevo discípulo de su Maestro, el Gran Anciano. Pero el resto de la montaña exterior... el resto pertenecía a un mundo donde nadie tenía la fuerza suficiente para impedir sus caprichos Yun, sin embargo, permaneció inmóvil frente a la entrada de la cueva. A pesar del agotamiento y del turbulento estado de su cultivo, seguía erguido como una montaña, permitiendo que las hermanas Situ y el resto del grupo se retiraran a toda velocidad. Mientras él continuara allí, nadie los alcanzaría Lu Zhan descendió lentamente hasta posar los pies sobre el suelo. El tenue resplandor rojizo de los minerales incrustados en las paredes iluminó los rostros de ambos Una sonrisa infantil apareció en sus labios “Hermano menor Yun... solo haz la vista gorda por esta vez. Quiero divertirme un rato con esas discípulas de la montaña exterior. Cuando termine, hablaré bien de ti delante de nuestro Maestro, el Gran Anciano. Estoy seguro de que se alegrará al saber lo obediente que has sido con tu hermano mayor” Yun ni siquiera lo miró Su mano descansó con naturalidad sobre la empuñadura de la espada morada “¿Nunca te cansas de hablar mierda?, por cierto, deja de llamarme hermano menor. Solo tengo un hermano de armas en este mundo” Por primera vez, Yun giró ligeramente el rostro “Xu Mao” “........” La sonrisa de Lu Zhan no desapareció, aunque uno de sus párpados tembló apenas un instante Otra vez... Otra vez ese nombre… Frunció ligeramente el ceño, inflando una mejilla con evidente fastidio, igual que un niño al que acababan de negar un capricho ¿Qué demonios le ven todos a ese mocoso...? Mei Mei Su Maestro Ahora Yun Siempre era Xu Mao Su expresión volvió a relajarse casi al instante, como si aquel arranque de irritación jamás hubiera existido “Hay un camino para el Cielo, pero no quieres tomarlo, el infierno no tiene puertas, pero aún así insistes en entrar…” Comenzó a reunir Qi Espiritual de madera en la punta de su dedo, listo para dar el golpe final ¡¡¡CRRRRRRRRRRRRRRRRSHHHHH!!! Pero, en ese preciso instante, múltiples sentidos espirituales del Reino Tierra descendieron sobre la Montaña de las Mil Entrañas como la voluntad de los cielos. La montaña entera tembló No era un simple derrumbe Era un colapso Kilómetros de roca comenzaron a hundirse sobre sí mismos; inmensos pilares naturales, capaces de sostener cavernas durante incontables siglos, estallaron en una lluvia interminable de escombros. Grietas gigantescas atravesaban las paredes, el suelo se partía como un cristal golpeado por un martillo y galerías enteras desaparecían bajo montañas de roca antes siquiera de que pudiera escucharse el estruendo de su caída. El polvo cubrió las profundidades como una marea gris, mientras un rugido ensordecedor recorría cada rincón del mundo subterráneo Parecía el fin de una era Todos, sin excepción, sintieron la misma certeza recorrerles el alma Estaban contemplando la muerte de una montaña
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 139

Estás leyendo el capítulo 139 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 29 de julio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.