Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 128 online gratis en español
18 horas
Habían transcurrido 18 largas horas desde que la nave espiritual de la Secta de la Fractura Celestial se había estrellado contra la Montaña de las Mil Entrañas
Las inmensas tormentas de arena seguían barriendo las cumbres una tras otra, extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista como océanos dorados en perpetua agitación, mientras el viento rugía entre los riscos con la voz grave de una bestia ancestral, golpeando acantilados, cavernas y bosques petrificados que permanecían inmóviles desde hacía incontables siglos
Muy por encima de aquel inmenso mar de roca, donde incluso las nubes parecían desviarse ante una presencia invisible, una única figura permanecía suspendida en absoluto silencio
Sus túnicas moradas eran sacudidas por el vendaval, pero su cuerpo no se movía ni un ápice, la máscara de oni que ocultaba su rostro pareciendo una reliquia olvidada por el tiempo
Frente a él, ocho Ancianos del Reino Tierra ocupaban el cielo formando un cerco perfecto
Nadie descendía, nadie atacaba. Entre ambos bandos existía una distancia de apenas unas decenas de metros, pero aquel espacio parecía más infranqueable que un abismo
Desde el comienzo del enfrentamiento ninguno había dado el primer paso, todos aguardando el mismo instante: una grieta, un error, una vacilación. Pero el tiempo seguía pasando sin concedérsela a nadie
Li Wang
Mientras él permaneciera allí, ningún Anciano enemigo se atrevería a descender y convertir aquella montaña en un matadero
"……"
El silencio se había prolongado durante tantas horas que incluso las tormentas parecían rodear el campo de batalla, y los ocho Ancianos ya habían abandonado cualquier intento de provocación, observando ahora con una concentración absoluta, recorriendo una y otra vez el flujo de Qi bajo aquellas túnicas moradas, el ritmo de su respiración y la menor oscilación de su aura
Uno de ellos extendió lentamente su percepción espiritual, otro modificó ligeramente su posición, buscando un ángulo distinto, un tercero dejó escapar un hilo casi imperceptible de Qi para comprobar la reacción de su adversario
Nada
La respiración de Li Wang seguía siendo exactamente la misma, su circulación espiritual permanecía perfecta, su presencia era tan estable que parecía formar parte del propio cielo
"Ni siquiera su respiración ha cambiado…"
Murmuró la Anciana de la Flor Nocturna
"……"
El Anciano del Corazón Marcial frunció el ceño
Incluso un cultivador del Reino Tierra debía mostrar algún signo de desgaste tras soportar durante tantas horas una presión semejante, pero aquel hombre era como si el tiempo hubiera dejado de ejercer efecto sobre él
Lo que ninguno de los ocho sabía era que llevaban casi media hora enfrentándose a un enemigo inexistente
Mientras seguían vigilando cada respiración de aquella figura inmóvil, el verdadero Li Wang ya se encontraba varios kilómetros bajo sus pies
Después de todo, engañar a ocho cultivadores del Reino Tierra no resultaba especialmente difícil cuando uno llevaba más de 800 años perfeccionando el oficio
.
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Tap Tap Tap
En las profundidades de la Montaña de las Mil Entrañas, Li Wang descendía a una velocidad aterradora
Las antiguas galerías de la montaña quedaban atrás como un simple borrón, cada paso acercándolo más al corazón de aquellas entrañas malditas
"Je…"
Sus ojos esmeralda brillaron con una diversión casi imperceptible
"Creyéndose tan inteligentes…"
Su voz resonó suavemente entre las cavernas mientras una sonrisa burlona aparecía en sus labios
"Cuando los ancestros de sus ancestros aún aprendían a cultivar… yo ya jugaba con idiotas como ustedes"
Muy por encima de la montaña, la figura enmascarada continuaba inmóvil, sosteniendo el mismo enfrentamiento silencioso que había mantenido durante casi un día entero
Solo que aquel hombre no existía
Era un Clon de Agua llevado hasta la perfección tras más de ochocientos años de refinamiento, una copia capaz de reproducir cada respiración, cada fluctuación de Qi y cada variación casi imperceptible de su aura con una fidelidad tan absoluta que incluso ocho cultivadores del Reino Tierra seguían vigilándolo sin sospechar la verdad
El mejor engaño nunca había consistido en desaparecer, consistía en lograr que el enemigo creyera, con absoluta certeza, que jamás habías abandonado su mirada
Sin embargo, aquel juego estaba llegando a su límite: tarde o temprano alguno de los ocho descubriría la farsa. Quizá dentro de unos minutos, quizá antes
Pero para entonces, Li Wang pretendía haber terminado. La tenue sonrisa desapareció de su rostro, sus ojos adquiriendo la frialdad del acero recién desenvainado
No había descendido únicamente para rescatar a los discípulos de la Fractura Celestial, había descendido para matar. Mientras aquella criatura siguiera respirando, ninguno de esos jóvenes abandonaría con vida la Montaña de las Mil Entrañas
Eran cachorros dispersos, heridos y desorientados en un territorio que no comprendían. Pero en las profundidades de aquella cordillera aún acechaba una verdadera bestia, y toda la montaña era su territorio de caza
¡¡CRRRAAAAAASSSSHHHH!!
La pared de roca que se alzaba frente a Li Wang explotó en incontables fragmentos
Su velocidad no disminuyó: atravesó la montaña en línea recta, ignorando los antiguos túneles naturales, capas de roca formadas durante milenios desintegrándose a su paso como si fueran barro seco incapaz de soportar el impacto de su avance
¡¡BOOOOOOM!!
Otra pared estalló, luego otra, y otra más
Las grietas se propagaban por las cavernas como relámpagos oscuros, enormes columnas de piedra desplomándose una tras otra mientras kilómetros enteros de galerías temblaban bajo aquella embestida, y desde los techos caían ríos de polvo y escombros, como si las entrañas mismas de la montaña hubieran comenzado a derrumbarse
El estruendo despertó colonias enteras de ciempiés espirituales, que huyeron despavoridos por las grietas
Bestias ocultas entre la roca levantaron la cabeza casi al mismo tiempo, ninguna entendiendo qué estaba ocurriendo, pero todas obedeciendo al mismo instinto
Otro depredador acababa de entrar en aquellos túneles
Y, por primera vez en mucho tiempo, la Montaña de las Mil Entrañas ya no ocupaba la cima de la cadena alimenticia
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Zzzzt… zzzzt….
Las cavernas jamás estaban en silencio
Desde las grietas, entre la roca húmeda y las antiguas galerías, un incesante murmullo recorría las profundidades, cientos de diminutos insectos reptando sobre la piedra formando un ritmo constante, como si compartieran una misma voluntad
Sin embargo, había algo extraño en aquel sonido: no era continuo, y cada cierto tiempo simplemente desaparecía, no se atenuaba, no se alejaba, no se extinguía lentamente, simplemente cesaba, como si la propia montaña contuviera la respiración durante un breve instante
Qiao Lian movía lentamente las manos frente a su pecho
Con cada leve giro de sus dedos, el enjambre respondía como una extensión de su voluntad, las pequeñas criaturas reptando por paredes y techos, descendiendo por grietas imposibles y envolviendo uno tras otro los cadáveres de los ciempiés espirituales que habían caído durante la emboscada
Para cualquier otro cultivador, aquellos cadáveres eran simples restos
Para ella, eran recursos de cultivo
Los insectos comenzaron su labor con una precisión casi inquietante
Carne, quitina, órganos, todo desapareciendo poco a poco bajo aquella marea oscura
Pero aquello no era lo verdaderamente valioso: lo importante era el Qi espiritual que permanecía atrapado en los cadáveres
Mientras consumían los cuerpos, un tenue resplandor comenzó a recorrer el enjambre, apenas perceptible, pequeñas hebras de luz viajando de un insecto a otro mientras refinaban el Qi espiritual absorbido, eliminando sus impurezas antes de transmitirlo al resto de la colonia
Solo cuando el último cadáver desapareció, la roca quedó completamente desnuda, sin una sola gota de sangre, ni un fragmento de caparazón, ni el más débil rastro de Qi, como si aquellos ciempiés jamás hubieran existido
Entonces, el enjambre permaneció inmóvil durante unos instantes más, y luego, como si una orden silenciosa hubiera recorrido a cada una de las pequeñas criaturas, los insectos reanudaron su danza, del interior de sus diminutos cuerpos comenzando a desprenderse finísimas hebras de Qi espiritual
Cientos de hilos luminosos se elevaron lentamente entre las cavernas, entrelazándose sobre la cabeza de Qiao Lian hasta formar una corriente cristalina de energía que descendía con la suavidad de una cascada
Qiao Lian exhaló lentamente, las puntas de su largo cabello negro deslizándose sobre la roca mientras descendía con elegancia hasta adoptar la posición de meditación, la cola de caballo cayendo sobre su espalda como un oscuro río de seda, y detrás de los finos cristales de sus lentes, sus ojos se cerraron con absoluta serenidad
En el instante siguiente, abrió sus meridianos
La corriente de Qi espiritual refinado descendió sobre ella, y al atravesar su piel la energía recorrió cada uno de sus meridianos como un río templado, fluyendo con una pureza imposible de encontrar en el Qi del entorno
Su respiración se volvió lenta y profunda, mientras el Qi del enjambre se concentraba en su dantian
Una presión creciente chocaba contra un límite invisible que llevaba días resistiendo su avance
El muro interno se sostuvo, hasta que finalmente cedió sin explosión ni estallido alguno
El Qi fluyó como un río liberado, más rápido, estable y profundo, recorriendo cada meridiano con nueva fluidez, y cuando abrió los ojos su aura se estabilizó de inmediato: no más poderosa, sino infinitamente más refinada
Había alcanzado el Gran Círculo del Reino Mortal
Durante varios segundos permaneció inmóvil, percibiendo cada pequeño cambio que aquella ruptura había producido en su cuerpo
Sus sentidos eran más nítidos, el flujo de Qi circulaba con una naturalidad que hasta hacía unos instantes parecía inalcanzable
Una leve sonrisa apareció en sus labios
Sin darse cuenta, su mente se desvió hacia Xu Mao: su hermano menor había logrado su avance meteórico tras semanas encerrado en el Bosque de la Raíz Corrupta, cazando espectros noche tras noche hasta empujar su cultivo al límite
Ella, en cambio, había avanzado de otra forma: sin entrenamiento extremo, sin lucha constante, solo aprovechando lo que la montaña dejaba atrás, los cadáveres de los ciempiés que su enjambre consumía
Proyecciones de una auténtica bestia del Reino Tierra, residuos de ese nivel de existencia alimentando directamente a una cultivadora del Reino Mortal
No era de extrañar, era inevitable que su progreso hubiera sido tan rápido
La sonrisa desapareció poco a poco
Qiao Lian se incorporó con la misma serenidad con la que había cultivado, su largo cabello negro cayendo sobre su espalda mientras acomodaba distraídamente un mechón suelto detrás de la oreja, los cristales de sus lentes reflejando el tenue resplandor del enjambre, que continuaba revoloteando silenciosamente a su alrededor
Había alcanzado el Gran Círculo del Reino Mortal
Pero aquello no cambiaba la realidad: desde que la nave espiritual se había estrellado contra la Montaña de las Mil Entrañas, no había conseguido reunirse con ninguno de los discípulos de la Fractura Celestial
Ni una sola presencia conocida, ni una sola señal
Su mirada recorrió lentamente la oscuridad de las cavernas
Sin darse cuenta, pensó en la primera persona que probablemente estaría intentando reunir a todos en aquel caos
Su joven maestro Wang
Conociéndolo, seguramente ya estaría moviéndose por la montaña, buscando supervivientes y trazando un plan para sacar a todos de aquel infierno
Aquella idea le proporcionó una pequeña tranquilidad
Pero solo duró un instante
Otro rostro apareció en su mente
Yun
Los fríos ojos de Qiao Lian vacilaron apenas un instante, una preocupación que rara vez permitía aflorar cruzando silenciosamente su expresión
"¿Dónde estás... Yun...?"
Su voz fue poco más que un susurro, el eco apenas alcanzando a recorrer unos metros antes de perderse entre las profundidades
Y entonces, el enjambre volvió a detenerse
No una parte, todos: cientos de insectos quedaron completamente inmóviles en el aire, como si una voluntad invisible hubiera congelado el tiempo
"….."
El corazón de Qiao dio un vuelco
Algo estaba mal, muy mal
¡CRSHH! ¡CRRSHH!
El suelo bajo sus pies estalló
Dos gigantescos ciempiés emergieron desde las profundidades como relámpagos negros
Qiao Lian apenas alcanzó a girar la cabeza
"¡!"
Sus ojos se abrieron de golpe
Las dos criaturas se enroscaron alrededor de sus brazos con una velocidad aterradora, inmovilizándola antes de que pudiera formar un solo sello con las manos. El suelo volvió a abrirse.
En un instante, su cuerpo fue arrastrado violentamente hacia las profundidades. El enjambre reaccionó demasiado tarde: las pequeñas criaturas se lanzaron en su persecución, pero la grieta ya se estaba cerrando
Solo un objeto permaneció sobre la roca
Sus lentes
Giraron lentamente sobre el suelo irregular
Clink...
Se inclinaron hacia un lado
Y el silencio volvió a apoderarse de las cavernas

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 129
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 128
Estás leyendo el capítulo 128 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 30 de junio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.