Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 120 online gratis en español
Xu Mao no se movió. Ni un músculo, ni una pestaña, ni siquiera la respiración pareció traicionarlo
Frente a él, la caverna ardía como el vientre de un dios muerto. La lava rugía en el lago subterráneo con un resplandor rojo que teñía de sangre las paredes de piedra, mientras el calor comprimía el aire hasta volverlo casi sólido. Cada exhalación quemaba, cada latido parecía amplificado por la inmensidad de aquel lugar
Pero dentro de su mente no había miedo. Solo silencio. Un silencio absoluto, afilado, vacío, que solo se activaba en situaciones de extremo peligro. El Dominio del Corazón Inmutable había descendido sobre él como una noche sin estrellas. No era calma, no era valor; era algo mucho más frío: la supresión total del pánico, la conversión de la emoción en cálculo, la caída de la mente al fondo de un pozo donde solo quedaban rutas, probabilidades, distancias y muerte
La verdad se alzó ante él con una claridad brutal. Frente a Fang Hu, un choque directo significaba morir
Xu Mao barrió la caverna con la mente en una fracción de segundo. La salida principal estaba detrás de Fang Hu. La secundaria era demasiado lejana. El lago de lava le cerraba la espalda como una muralla viva. Las rocas flotantes eran pequeños refugios, demasiado separadas, demasiado inestables. No había una victoria posible, solo una mínima posibilidad de supervivencia
Escapar
Su Qi espiritual se agitó dentro del dantian. El fuego recorrió sus canales internos con la precisión de una cuchilla encendida, descendiendo hacia sus piernas. Los meridianos solares se iluminaron uno a uno bajo la piel, como constelaciones enterradas en carne viva
"Meridiano Solar: Pierna Izquierda/Pierna Derecha"
La tensión interna se comprimió hasta el límite. Entonces Xu Mao se lanzó
¡¡FWOOSSH!!
Su figura desapareció de su posición con una velocidad tan violenta que dejó una estela borrosa en el aire. La roca donde había estado escondido se quebró bajo el impulso de su salida, soltando chispas incandescentes al rojo vivo
Su ruta era clara: la salida. Si lograba cruzar esa caverna y hundirse en los túneles, podía activar el Camino de la Muerte, apagar su presencia, fundirse con la oscuridad y borrar su rastro. Era una apuesta desesperada, pero era la única que no equivalía a ser un cadáver inmediato
Su cuerpo cruzó la caverna como una flecha arrancada por la desesperación. El aire se desgarró a su paso, la roca bajo sus pies explotó en chispas, su sombra casi no existía. Era una velocidad monstruosa, superior incluso a la de un cultivador en el Gran Círculo del Reino Mortal. En otro contexto habría sido impresionante, pero en aquel lugar no era más que la carrera de una presa hacia la puerta de una jaula que ya tenía dueño
Fang Hu ya estaba allí
¡¡SWWSH!!
Apareció frente a la salida con una sonrisa torcida, como si todo hubiera sucedido exactamente como él lo esperaba. Su cabello dorado brillaba bajo la luz sanguinolenta de la lava, y su torso desnudo no mostraba la menor señal de esfuerzo pese al calor que martillaba la caverna. No corría, no necesitaba correr. La serenidad de Fang Hu era la de un depredador que no se apresura porque sabe que la presa, tarde o temprano, va a cometer el error de llegar al lugar que él ha elegido
"¿Te vas tan rápido?"
Su voz sonó baja, despreocupada, casi divertida. Luego alzó la mano derecha. Una hebra de fuego amarillo se encendió sobre su palma, pequeña, delgada, casi hermosa. Pero el instante en que apareció, el aire vibró con una tensión salvaje. La temperatura de la caverna pareció doblarse. Incluso la lava, allá abajo, rugió como si una bestia invisible hubiera despertado dentro de ella
La llama giró sobre sí misma una vez, dos, tres, como la aguja de una brújula enloquecida, hasta que se detuvo de golpe. Y señaló a Xu Mao
No importaba que él permaneciera inmóvil. No importaba que ocultara su presencia. No importaba que el Camino de la Muerte envolviera su cuerpo como una mortaja invisible. La llama seguía apuntándolo, temblando apenas, husmeándolo, buscándolo como un sabueso de fuego hambriento
"Te estuve buscando durante horas"
Dijo Fang Hu con una calma tan cruel que parecía un insulto
"Mi fuego amarillo puede sentir desde kilómetros la calidad de tu fuego espiritual…"
Xu Mao no respondió. No porque estuviera paralizado, sino porque cada instante era una moneda de vida. Sus ojos se movieron con rapidez feroz: izquierda, derecha, arriba, abajo. La salida estaba bloqueada. La pared tras Fang Hu estaba demasiado lejos para saltarla. La roca flotante más cercana se encontraba a un salto desesperado. La presión del calor ya le empapaba la piel, y el sudor le corría por el cuello como si fuera aceite hirviendo
Y aun así, su rostro no cambió
Fang Hu entrecerró apenas los ojos. Había esperado miedo, pánico, ira, un temblor, una súplica, cualquier cosa que confirmara la fragilidad de su presa. Pero Xu Mao seguía quieto, vacío, como si toda emoción hubiese sido arrancada de su pecho y arrojada al fondo de un abismo imposible de alcanzar
Aquello interesó a Fang Hu más que cualquier resistencia
Entonces movió dos dedos. Solo dos. Y usó apenas una fracción de su poder, alrededor del 3%
¡¡FWOOSSHH!!
La hebra de fuego amarillo salió disparada. No era grande, no era ostentosa, no era una técnica colosal que gritara su tamaño. Y precisamente por eso resultaba aterradora. El ataque golpeó frente al rostro de Xu Mao con la violencia de un pequeño sol explotando en un espacio cerrado
¡¡BOOOOOOMMM!!
La detonación levantó una pared de calor que mordió la piedra, arrancó vapor del aire y lanzó fragmentos incandescentes por toda la caverna. El estruendo reverberó en las entrañas de la montaña como un tambor de guerra
Xu Mao reaccionó en el último instante. Alzó ambos brazos para cubrirse el rostro y giró la cintura en pleno retroceso, dejando que la explosión lo empujara en vez de recibirla de frente. El calor le abrasó los antebrazos, la piel comenzó a ennegrecerse en los bordes, su túnica morada se chamuscó al contacto con la onda ígnea
Pero no se detuvo. Su cuerpo cayó sobre la roca del otro lado del lago de lava sin perder impulso. El Dominio del Corazón Inmutable seguía operando dentro de él como una máquina de guerra. No había escenas, había líneas. No había caos, había trayectorias. No atacar frontalmente. No insistir en la línea cerrada. Aprovechar la explosión. Cambiar de ángulo. Forzar una abertura
Xu Mao aprovechó el impulso de la explosión, esta vez dirigiéndose hacia una salida lateral, estrecha y oculta parcialmente por columnas de piedra volcánica. Si la alcanzaba, podría forzar el descenso hacia los túneles internos
Pero el ataque de Fang Hu ya estaba allí
¡¡BOOOMM!!
Otra explosión de fuego amarillo cerró el paso antes de que Xu Mao tocara la abertura. La onda expansiva golpeó la pared y la deshizo en una lluvia de fragmentos ardientes. Xu Mao tuvo que abandonar su avance en una maniobra brutal, impulsándose hacia atrás para no quedar atrapado por el estallido. Aterrizó sobre otra roca incandescente
Paff
La superficie tembló bajo su peso. El calor subió por la planta de sus pies incluso a través de la protección de Qi espiritual. Debajo, el lago de lava parecía una boca abierta esperando devorar lo que cayera
Todo el lugar se había transformado en una trampa cerrada. Sin huecos, sin refugio, sin un camino que Fang Hu no hubiera previsto
El discípulo de cabello dorado observó la escena en silencio. Por primera vez, su sonrisa perdió una mínima parte de su ligereza. No por preocupación, sino por interés. Ese joven no mostraba una sola grieta, ni un temblor, ni una expresión de horror. Nada. Si los papeles estuvieran invertidos, Fang Hu ya estaría empapado de sudor frío, ya habría perdido el control, ya habría retrocedido, tal vez incluso habría suplicado
Pero Xu Mao no, y eso no era normal
Fang Hu había nacido con una percepción extraña, un sentido imposible para la mayoría de los cultivadores
Podía ver el color de las emociones
Desde niño veía a las personas como si cada emoción tuviera forma física, flotando detrás de sus espaldas en esferas de color. Cuando su madre le sonreía tras verlo volver con las manos sucias del patio, él veía un resplandor cálido y dorado: alegría. Cuando un Anciano de la secta lo corregía en los ejercicios de respiración, Fang Hu distinguía detrás de aquel hombre una esfera pesada, amplia, estable: orgullo. Cuando algún discípulo fingía cortesía mientras lo miraba de reojo, aparecía un verde oscuro, espeso, venenoso: envidia. Y cuando algún compañero, incapaz de seguirle el ritmo en la doma de bestias espirituales, apretaba los puños hasta hacerlos temblar, la esfera detrás de su espalda se volvía roja, tensa, palpitante, lista para estallar
Fang Hu creció alimentándose de esos colores. Disfrutaba el instante exacto en que se quebraban. Le encantaba empujar a los demás hasta el borde, rozar sus emociones, torcerlas, obligarlos a mostrar lo que realmente eran. Realmente amaba esos colores…
Pero detrás de Xu Mao no había nada. No había esfera, no había color, no había vibración. Solo un agujero negro. Una oscuridad redonda, densa y silenciosa. Una presencia que devoraba todo lo que intentaba nacer. Si una chispa de miedo se alzaba, desaparecía. Si brotaba la ansiedad, era tragada. Si nacía la ira, se extinguía. Todo era absorbido por ese vacío sin fondo
Por primera vez en mucho tiempo, Fang Hu no vio una emoción
Vio una ausencia
Entrecerró los ojos. Aquello no le produjo temor. Le produjo fascinación
"Qué interesante…"
Su fuego amarillo era una mutación espiritual del fuego rojo. Cuantas más bestias o humanos mataba, más se fortalecía. Y una parte profunda de él, hambrienta y despiadada, ya estaba calculando la ganancia. Si mataba a Xu Mao, cosecharía un premio enorme para su elemento de la naturaleza. Y, además… quizá por fin vería nacer un color detrás de ese vacío
Mientras pensaba eso, Fang Hu movía la mano con una precisión insultante. Pequeñas esferas y flechas de fuego amarillo nacían entre sus dedos y salían disparadas una tras otra, atravesando la caverna como meteoros diminutos
¡¡FWOOSSH!! ¡¡FWOOSSH!! ¡¡FWOOSSH!!
Xu Mao tuvo que impulsarse una y otra vez entre las rocas flotantes del lago mientras las explosiones estallaban a su alrededor
¡¡BOOOM!! ¡¡BOOOM!!
Columnas de fuego amarillo subieron como lanzas al techo, fragmentos de roca fundida se despedazaron en el aire, la superficie de la lava se agitó con violencia
Pero Fang Hu ni siquiera estaba atacando con todo su poder. Se estaba conteniendo, deliberadamente, porque la diferencia entre ambos era demasiado grande. Si liberaba demasiado Qi espiritual, el combate terminaría antes de que pudiera divertirse
Levantó el mentón. Sus ojos dorados se clavaron en Xu Mao con una claridad despiadada
"¿Eres Xu Mao, verdad?"
Golpeó el puño derecho contra la palma izquierda con un chasquido seco
¡PAK!
Otra esfera de fuego amarillo apareció sobre su hombro. La lanzó sin siquiera mirar
¡¡FWOOSSH!!
La esfera cruzó la caverna a toda velocidad. Xu Mao giró en el último instante. La explosión pasó rozando su espalda
¡¡BOOOOOOM!!
La onda expansiva lo empujó varios metros por el aire
"¿El mocoso que superó la Montaña del Pecado hasta el nivel 100?"
Dijo Fang Hu, y una risa breve le rozó la garganta
"Mi Secta de la Garra Primordial ya ha oído hablar de ti"
No era admiración. Era el sonido de alguien que acababa de reconocer un trofeo
Fang Hu alzó dos dedos, tres flechas de fuego amarillo aparecieron flotando junto a él, permanecieron inmóviles un instante, luego se dispararon
¡¡FWOOSSH!! ¡¡FWOOSSH!! ¡¡FWOOSSH!!
Las tres trayectorias cerraron simultáneamente las posibles rutas de escape de Xu Mao. El joven de cabello negro cambió de dirección en pleno salto. La primera explosión pasó bajo sus pies. La segunda estalló detrás de él. La tercera atravesó el espacio donde habría aterrizado una fracción de segundo después
El lago de lava rugió con furia. El calor distorsionó el aire hasta convertirlo en vidrio líquido
Y finalmente…
Paff
Xu Mao aterrizó otra vez sobre una roca incandescente. La superficie ardiente tembló bajo su peso. El resplandor rojo de la lava iluminó parcialmente su rostro
Y aun así… no respondió. No porque no hubiera escuchado, sino porque no lo necesitaba
"Yo, Fang Hu, he tenido suerte"
Dijo el discípulo de la Garra Primordial, mientras otra esfera de fuego amarillo nacía sobre su palma y giraba como una pequeña estrella condenada
"Llevar tu cabeza a esos vejestorios de la secta me conseguirá una buena recompensa"
Xu Mao permaneció inmóvil sobre la roca. Pero dentro de él, el Dominio del Corazón Inmutable seguía funcionando a una velocidad monstruosa. Analizaba la velocidad del enemigo, la distancia entre ambos, la presión espiritual, la temperatura del entorno, la vibración de la roca bajo sus pies, la velocidad de formación de cada proyectil, el intervalo entre ataques, las rutas invisibles que aún no habían sido cerradas. Todo era desarmado y reconstruido una y otra vez dentro de su mente, como un mecanismo gigante, como un campo de batalla visto por los ojos de un dios
Cada movimiento de Fang Hu generaba cientos de escenarios nuevos, y cada uno de ellos era examinado con una frialdad absoluta
Xu Mao comprendía algo: Fang Hu estaba jugando con él. No se había puesto serio, no había usado su máximo poder, no había cerrado del todo el campo. Y precisamente por eso existía una rendija. Una sola. Una posibilidad mínima. Si conseguía forzar un error, solo uno, tal vez podría romper la presión, tal vez podría desviar un segundo ataque, tal vez podría abrir un ángulo, tal vez podría escapar
Fang Hu sonrió otra vez. Más despacio, más afilado, como si ya viera el desenlace grabado en carne viva. Entonces alzó la mano una vez más. La hebra de fuego amarillo volvió a encenderse entre sus dedos, pequeña como una chispa, terrible como una sentencia
El juego había comenzado. Pero para Fang Hu ya no era un simple juego. Ya no le bastaba con matar a Xu Mao. Matarlo era sencillo. Lo que realmente quería era destruir aquello que se ocultaba detrás de sus ojos. Esa ausencia. Ese maldito agujero negro que devoraba cada emoción antes de que naciera
Fang Hu quería arrancarlo de raíz. Aplastarlo lentamente. Empujarlo al borde. Ver cómo la presión fracturaba su calma. Lo llevaría a una desesperación tan profunda que quebraría todos los límites de su voluntad
Y entonces, solo entonces… finalmente vería un color aparecer

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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 120
Estás leyendo el capítulo 120 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 17 de junio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.