Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 121 online gratis en español
Múltiples explosiones resonaban en la caverna del lago de lava
¡¡BOOOOMMM!!
Una detonación de fuego amarillo explotó frente a Xu Mao con una violencia repentina, tan concentrada que el aire pareció quebrarse en dos. La onda de choque lo arrojó hacia atrás como si su cuerpo no pesara nada. Golpeó contra una pared rocosa ennegrecida por el calor y cayó de costado sobre la piedra ardiente
"Coffggh…"
Una línea de sangre escapó de sus labios. Xu Mao intentó apoyar un brazo para incorporarse, pero el impacto le había sacudido los órganos internos con una fuerza brutal. Su respiración era corta, áspera, torcida. En ese punto de la batalla, casi toda su ropa ya había desaparecido; solo le quedaban las botas y los pantalones oscuros, rasgados, chamuscados y manchados de sangre
A su alrededor, el lago de lava rugía como una bestia encerrada bajo tierra. La caverna entera ardía en una luz roja y anaranjada que se reflejaba en la piedra húmeda, en las vetas fundidas de las paredes y en las rocas flotantes que emergían y desaparecían entre burbujas de magma. El calor era tan intenso que cada respiración entraba como una cuchilla
Pero Xu Mao no tuvo tiempo para descansar
Frente a él, Fang Hu flotaba con una calma insoportable. Diez soles de fuego amarillo giraban alrededor de su cuerpo, suspendidos en el aire como pequeñas estrellas vivas; no eran llamas corrientes, no temblaban como un fuego normal, no consumían de manera caótica. Se movían con una intención casi inteligente, obedeciendo su voluntad como si fuesen fragmentos de un cielo incendiado, cada uno girando en torno a Fang Hu con una perfección extraña, una órbita lenta y elegante que convertía su figura en el núcleo de una constelación letal
Fang Hu sonrió. No era una sonrisa amplia. Era peor que eso: una sonrisa breve, afilada, nacida de alguien que ya había decidido el resultado de la pelea
"Jaja…" Su risa se deslizó sobre el crujido de la lava, suave y despectiva
Levantó un dedo y apuntó directamente hacia Xu Mao. Entonces los soles comenzaron a moverse, lanzándose uno tras otro hacia él desde distintos ángulos, cerrándole todos los caminos como si la caverna entera hubiera decidido volverse contra su existencia
No era un ataque simple. Era una cacería
La primera esfera de fuego descendió en línea recta, la segunda cambió de trayectoria en el aire, la tercera giró con un arco imposible, buscando el flanco ciego de Xu Mao. Cada una llevaba una presión distinta, una intención distinta, una velocidad distinta. Era como si Fang Hu no solo atacara su cuerpo, sino cada posibilidad de escape que pudiera nacer en la mente de su presa
"¿Todavía ninguna emoción para mostrar, Xu Mao?"
La primera explosión retumbó entre las paredes. La segunda siguió inmediatamente después. La tercera hizo vibrar el techo de piedra
¡¡BOOOM!! ¡¡BOOOM!! ¡¡BOOOOMMM!!
Xu Mao desaparecía y reaparecía entre las rocas flotantes del lago de lava con una velocidad desesperada. Su figura se convertía en una estela borrosa, apenas un rastro de sombra y movimiento, esquivando por milímetros las detonaciones que estallaban a su alrededor. Fragmentos incandescentes salían despedidos en todas direcciones, una lluvia de roca derretida cayó cerca de su cabeza, y el calor se volvió una pared viva
Pero Fang Hu seguía sonriendo. Sin prisa, sin tensión, como si la persecución fuera algo agradable, como si cada intento de Xu Mao por sobrevivir no fuera más que un entretenimiento más en medio de la noche
"¿Sabes?"
Dijo Fang Hu, mientras otro sol de fuego cambiaba de dirección y perseguía a Xu Mao por el costado
"Todavía no he usado ni el 5% de mi Qi espiritual"
Xu Mao torció el cuerpo en el último instante
¡¡FSSHH!!
Una llamarada rozó su costado y le arrancó un jadeo seco. La piel se le tensó por el ardor, pero no cedió. Aprovechó el impulso de la explosión para saltar hacia una roca más alta y seguir moviéndose. Escupió sangre otra vez. No mucha, solo lo suficiente para recordarle que su cuerpo ya estaba cerca del límite
Fang Hu entrecerró apenas los ojos al verlo todavía moverse. No era la resistencia lo que lo irritaba. Era otra cosa. Xu Mao seguía sin quebrarse, sin temblar, sin suplicar, sin mostrar ni una sola emoción visible. Ni miedo, ni furia, ni desesperación evidente. Nada. Solo esa frialdad insoportable, esa quietud interna que parecía negarse a morir incluso cuando el cuerpo ya estaba siendo arrastrado al borde del colapso
Fang Hu dejó de sonreír por un instante. Y en ese breve silencio, su expresión se volvió más peligrosa
"Puedo sentirlo, ya casi no te queda Qi espiritual"
Xu Mao no respondió. No porque no hubiera oído, sino porque ya había dejado de pensar en responder. Todo su ser estaba concentrado en sobrevivir. Dentro de su mente, el Dominio del Corazón Inmutable funcionaba con una frialdad absoluta. Cada explosión se desarmaba en líneas, ángulos, intervalos, distancias y trayectorias. Cada segundo era examinado y reconstruido con una precisión casi aterradora
El dolor llegaba en oleadas, sí. Pero el dolor ya no era solo sufrimiento. Era información
Xu Mao comprendió entonces algo esencial: si escapaba por una sola abertura, Fang Hu lo encontraría de nuevo tarde o temprano. La pregunta no era si podía huir, la pregunta era cómo desaparecer. La llama amarilla de Fang Hu no seguía el ruido, no seguía la distancia; seguía algo más profundo, su intención, su esencia, su presencia viva. O quizá algo todavía más íntimo, más oculto, más difícil de borrar. Xu Mao no lo sabía con certeza, pero sí sabía que no podía dejarle un rastro limpio. No frente a Fang Hu. No contra alguien capaz de convertir el combate en una cacería paciente
¡Fwosh!
Fang Hu hizo un movimiento mínimo con la mano, casi imperceptible, y en la punta de su dedo índice nació una hebra de fuego amarillo. Era tan delgada que por un instante pareció apenas un hilo de luz suspendido en el aire; frágil a la vista, pero cargado de una amenaza tan densa que el calor a su alrededor comenzó a ondularse. No era una llama cualquiera: temblaba con una suavidad extraña, pero en su resplandor había algo afilado, algo voraz, como si aquella hebra no ardiera por simple naturaleza sino por voluntad de matar
Entonces Fang Hu extendió la mano derecha hacia atrás y tocó la llama con dos dedos. La hebra reaccionó al instante: se tensó, se estiró, se alargó como si fuera una cuerda viva hecha de metal fundido, obedeciendo la presión de su voluntad con una docilidad aterradora. Su cuerpo de fuego se fue afinando en el aire, mientras el amarillo brillante se comprimía sobre sí mismo, endureciéndose hasta que aquella línea ardiente dejó de parecer una llama y empezó a parecer otra cosa: un proyectil, una sentencia, una flecha forjada para atravesar carne y hueso
El aire alrededor de su punta se deformó. El calor se volvió más espeso. La roca bajo sus pies pareció oscurecerse por un instante, como si incluso la caverna entendiera que algo peligroso acababa de tomar forma. La flecha quedó suspendida frente a él, tensada por un arco invisible, inmóvil apenas un latido, apuntando con precisión hacia su presa
Fang Hu ladeó la cabeza y sonrió con crueldad
"Veamos si después de perder un par de extremidades sigues tan desprovisto de emociones"
Y lanzó el ataque
¡¡FWOOSSHH!!
La flecha de fuego amarillo atravesó la caverna en línea recta. Donde pasaba, el aire se deformaba. Donde rozaba la piedra, la roca se ennegrecía, se quebraba y se deshacía en calor
"¡!"
Xu Mao sintió la muerte detrás de él. Y… ese momento era por el que había estado esperando
¡¡BOOOOOOMMM!!
La explosión levantó una nube enorme de polvo y fragmentos de piedra. El impacto sacudió toda la caverna, hizo vibrar el lago de lava y abrió nuevas fisuras en las paredes. Durante un instante, todo quedó oculto bajo una cortina espesa de ceniza, humo y oscuridad caliente
"¿Tal vez me excedí un poco?"
Cuando la nube comenzó a expandirse, Fang Hu vio lo que esperaba ver. O al menos, creyó verlo. No había nadie. No había una silueta huyendo. No había un cuerpo arrastrándose entre el polvo. No había rastro claro. Solo la expansión lenta de la nube, el temblor del lago de lava y el eco sordo de la explosión rebotando en las paredes de la caverna
Fang Hu se quedó inmóvil. Bajó la mano despacio; en la palma, una nueva llama amarilla comenzó a formarse, pequeña, viva, vibrante. Iba a quemar el cuerpo de Xu Mao directamente. A esas alturas, incluso un resto de su fuego bastaría para absorber parte de su esencia. Una vez que aquella llama tocara su carne, su dantian se volvería más fuerte. Lo sabía. Lo disfrutaba
Pero entonces ocurrió algo extraño
Woossh
La hebra de fuego amarillo comenzó a moverse. Fang Hu entrecerró los ojos. La llama giró una vez, dos, tres, como una brújula enloquecida. Pero no estaba apuntando hacia la nube de polvo que se desvanecía frente a él. Estaba señalando otra cosa. Hacia una dirección completamente distinta
"¿Huh?"
Fang Hu giró lentamente el cuello hacia aquel lado; era la zona donde había calcinado a los ciempiés. La llama amarilla se mantuvo dirigida allí por un instante, luego tembló y se detuvo en seco. Ya no apuntaba a ningún sitio, solo vacío
Y por primera vez desde que la batalla había comenzado, Fang Hu no vio el camino que debía seguir
.
.
.
.
Muy lejos de allí, Xu Mao se deslizaba por la abertura de un túnel descendente a una velocidad desesperada. El Camino de la Muerte se desplegaba bajo cada una de sus zancadas, ocultando su presencia en la medida en que todavía era posible. Aun así, su respiración era débil, irregular, rota
Su cuerpo estaba hecho un desastre. Grandes zonas de piel de su torso aparecían ennegrecidas por el calor de las explosiones. Algunas quemaduras seguían expulsando finos hilos de humo. Fragmentos diminutos de roca fundida permanecían incrustados en su carne como agujas incandescentes
Sujetaba su abdomen con una mano. La explosión había desgarrado parte de la carne de su costado y abierto una herida aterradora que descendía desde debajo de sus costillas hasta cerca de su cintura. Cada vez que corría, una nueva oleada de sangre escapaba por la abertura. Cada vez que apoyaba un pie contra el suelo, sentía cómo algo dentro de él intentaba derramarse hacia afuera. Por eso mantenía la mano clavada contra su vientre, por eso apretaba con todas sus fuerzas, como si intentara impedir que sus propias tripas cayeran sobre la roca del túnel
La sangre se filtraba entre sus dedos. Oscura, caliente, pegajosa. Un rastro rojo quedaba marcado detrás de él a cada decena de pasos
Su brazo izquierdo apenas respondía. Su hombro había perdido sensibilidad después de recibir el impacto de una de las detonaciones. Uno de sus dedos colgaba en un ángulo antinatural. Y aun así seguía avanzando
Tropezó contra una protuberancia de roca. Una bocanada de sangre escapó de su boca. Parte del líquido rojo salpicó la pared del túnel, otra parte descendió por su barbilla y cayó sobre su pecho desnudo. Xu Mao ni siquiera se molestó en limpiarla; no podía, toda su concentración estaba dedicada a mantenerse consciente
Su rostro estaba tan pálido como el de un cadáver, los labios agrietados, las ojeras profundas, los ojos inyectados en sangre. Cada latido de su corazón parecía más débil que el anterior. Estaba al borde del colapso. No: ya había superado ese límite hacía varios minutos. Lo único que seguía moviéndolo era una voluntad absurda y obstinada que se negaba a permitirle caer antes de encontrar un lugar donde esconderse
Había esperado el ataque final de Fang Hu. Ese era el instante que necesitaba, el momento exacto en que más bajaría la guardia. Y para sobrevivir, Xu Mao tenía que agradecerle aquella oportunidad a su Maestro: los conocimientos de alquimia que había heredado de él acababan de salvarle la vida
Justo en el momento en que se había quedado sin Qi espiritual, y la flecha de fuego amarillo se dirigía hacia él a toda velocidad, había activado la Píldora del Mar Espiritual Secundario en el fondo de su estómago. Una nueva reserva de energía había explotado de inmediato dentro de sus meridianos. No había dudado: había gastado todo de nuevo, había utilizado el 100% de aquella nueva energía para una única explosión de velocidad
Su cuerpo se había precipitado hacia adelante con un impulso súbito, rompiendo la distancia en un solo instante mientras la nube de polvo, el calor y los fragmentos de roca todavía llenaban la caverna. Su figura desapareció entre fuego amarillo, humo y escombros, avanzando con toda la fuerza de la que todavía podía disponer hacia la salida lateral que había memorizado antes
Fue precisamente en ese instante cuando la flecha de Fang Hu impactó. La explosión envolvió la zona que Xu Mao ocupaba una fracción de segundo antes, levantando una cortina de polvo y roca pulverizada que ocultó por completo su verdadera trayectoria
El Dominio del Corazón Inmutable ya comenzaba a desvanecerse en su conciencia. Y con cada fragmento de lucidez que regresaba, también llegaban nuevas oleadas de dolor
Xu Mao no había estado pensando únicamente en escapar. Había estado pensando en cómo sobrevivir después. Si se limitaba a huir por una sola abertura, Fang Hu lo localizaría con su brújula de fuego amarillo. Tenía que cortar el rastro, tenía que crear una distracción, tenía que engañar al enemigo sobre lo que había hecho y hacia dónde iba. Y, sobre todo, tenía que eliminar aquello que la brújula estaba siguiendo
Su Qi espiritual
Por eso había gastado toda la energía de la Píldora del Mar Espiritual Secundario en una única explosión de velocidad. No había conservado ni una sola hebra, no había reservado nada para combatir, no había guardado nada para curarse. Lo había consumido absolutamente todo. Porque si todavía quedaba Qi espiritual dentro de su cuerpo, aunque fuera una cantidad mínima, Fang Hu seguiría teniendo algo que rastrear. Pero una vez agotado por completo... la brújula ya no tendría nada a lo cual apuntar
Fang Hu todavía buscaba una presa. Pero Xu Mao ya no era una presencia. Ya no era una señal. Ya no era un rastro de Qi desplazándose por las profundidades de la montaña. Solo era un hombre moribundo arrastrándose por la oscuridad. Y eso era mucho más difícil de encontrar
No le quedaba casi nada. Ni fuerzas mentales, ni fuerzas físicas, ni fuerzas espirituales. Y aun así siguió avanzando
Hasta que el suelo bajo sus pies se fracturó de golpe
¡CRRSHH!
Xu Mao abrió los ojos con brusquedad. La roca se partió bajo su peso, quizá por las réplicas de una batalla lejana o por el choque de bestias en otro punto del subsuelo. No importaba la causa, solo importaba el hecho de que el suelo cedió justo cuando lo pisó
"Maldita…"
Intentó sujetarse del borde con una mano. Con la otra apretó sus tripas, tratando de evitar que el dolor lo hundiera por completo, pero estaba demasiado debilitado
"...sea…"
¡CRRSHH! ¡PAFFF!
Su cuerpo cayó al vacío del túnel descendente y comenzó a rebotar con brutalidad contra sus paredes, golpeó una vez, luego otra, luego otra más. Cada impacto le arrancaba un hilo de aire del pecho, la oscuridad lo tragó, la piedra lo recibió con violencia
Finalmente, su cuerpo se desplomó de forma seca sobre el suelo de un túnel mucho más lejano
"Ughh…"
Sus ojos pesaban. Ahora sí había superado su límite. Todo a su alrededor empezó a desvanecerse
Tap
Xu Mao apenas consiguió levantar un poco la mirada. Entre las sombras del túnel, una figura se acercaba hacia él; no podía distinguir el rostro, solo la silueta, solo la presión, solo esa sensación helada que avanzaba desde la oscuridad como si el túnel entero estuviera siendo atravesado por algo que no pertenecía a ese lugar
La figura se detuvo a unos pasos. Y entonces, en medio de la negrura, algo brilló apenas
Xu Mao intentó enfocar. El aire del túnel se volvió más pesado, más denso, más silencioso, y por primera vez desde que había comenzado aquella persecución, un escalofrío verdadero le recorrió la columna
Unos parpadeos más
Y Xu Mao ya no pudo volver a abrir los ojos

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 122
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 121
Estás leyendo el capítulo 121 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 18 de junio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.