Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 118 online gratis en español
6 horas habían transcurrido desde el impacto de la nave espiritual
Yun avanzaba al frente del grupo con la espada baja y la mirada atenta, su figura envuelta en una quietud que no pertenecía a la de un discípulo ordinario. Detrás de él caminaban los sobrevivientes que había rescatado entre los restos del naufragio, y el pequeño grupo, a fuerza de seguir vivos, había terminado creciendo poco a poco con otros discípulos externos que también habían logrado escapar de la caída
La marcha era irregular. Un joven corpulento iba al final, sudoroso, respirando con dificultad, deteniéndose cada tanto para recuperar el aliento. Un muchacho alto, de rostro pálido, no dejaba de mirar los bordes oscuros de la caverna como si esperara que algo emergiera desde allí en cualquier momento. Había mujeres también, con las túnicas rotas, el cabello pegado al cuello por el sudor y el polvo, sosteniendo lámparas de aceite o pequeñas armas espirituales con dedos tensos. Entre ellas caminaba una joven sirvienta de la secta, todavía con el rostro blanco por el susto, pero aferrando una lámpara con ambas manos como si ese pequeño círculo de luz fuera lo único que la separaba de la oscuridad. Era la sirvienta de Situ Ming y Situ Hei. La muchacha miraba a Yun de vez en cuando con una mezcla de gratitud y respeto, casi como si todavía no pudiera creer que un hermano mayor de la secta se hubiera detenido a rescatarlos en medio del desastre
El grupo avanzó por una garganta estrecha hasta salir a una nueva caverna. Y entonces el aire cambió
Este lugar era más amplio, más luminoso. No por la luz del exterior, que jamás alcanzaría un sitio tan profundo bajo la montaña, sino por las pequeñas piedras espirituales incrustadas en la roca. Brillaban aquí y allá como fragmentos de constelaciones enterradas, derramando una claridad fría sobre las paredes húmedas y el suelo irregular. Sin embargo, aquella belleza no traía paz
Yun entrecerró los ojos. Sintió el peso de la sangre antes incluso de verla. Su olfato percibió el rastro de una matanza reciente, denso y espeso, como si el aire mismo estuviera saturado de hierro. Había restos del aura de bestias, de cultivadores, de algo más salvaje y violento que una simple pelea
Yun dio un paso
El silencio de la caverna se volvió extraño, demasiado denso, demasiado limpio, como si hasta el aire estuviera conteniendo la respiración. Su pie rozó una sección de roca apenas más lisa que el resto. Una luz tenue parpadeó bajo su bota. Y entonces el suelo respondió
¡THOOM!
Las líneas antiguas de la formación estallaron bajo la piedra como venas de luz espiritual que despertaban de golpe, extendiéndose en patrones geométricos, precisos y mortales, como si la caverna entera hubiese sido sellada siglos atrás y acabara de recibir una orden para volver a la vida
"¡Ughh!"
Yun sintió el cambio de inmediato. Su cuerpo se volvió más pesado, sus hombros descendieron apenas, su respiración perdió ligereza. El Qi espiritual que fluía por sus meridianos de viento y rayo se agitó de forma violenta, chocando entre sí como corrientes opuestas encerradas dentro de un mismo cauce, deformándose por la presión de aquella fuerza invisible que intentaba aplastarlo desde abajo
Detrás de él, el grupo reaccionó con alarma
"¡Hermano mayor Yun!"
Gritó uno de los discípulos
Dos intentaron acercarse, pero apenas cruzaron un paso más, una barrera de qi comprimido se levantó entre ellos y Yun. No los hirió, pero los empujó de inmediato hacia atrás
Yun alzó la vista con el ceño fruncido. La matriz no era monstruosa, no estaba diseñada para destruir a un Reino Espiritual de forma directa, pero sí bastaba para inmovilizarlo por unos pocos instantes. Y en una pelea real, esos pocos instantes podían ser la diferencia entre la vida y la muerte
Y entonces lo sintió: una sombra descendiendo desde lo alto, rápida, precisa, con intención asesina. Alzó la cabeza de inmediato y vio apenas una silueta cortando la penumbra del techo, cayendo con la velocidad de una flecha negra
Sin dudarlo, Yun liberó una ráfaga de viento mezclada con relámpagos espirituales hacia arriba. La energía estalló con un rugido azul sobre su cabeza. Pero la matriz reaccionó de inmediato: el Qi espiritual del suelo deformó la corriente, desordenándola, volviéndola inestable por un latido apenas perceptible. Y en ese margen minúsculo, la sombra descendiente giró la espada y cortó el ataque debilitado con una precisión limpia, elegante, casi insolente
La ofensiva de Yun se abrió como una cortina rasgada
Yun chasqueó la lengua. Cortar su elemento con una simple espada, incluso debilitado por una formación, no era algo que pudiera hacer cualquiera
La figura seguía cayendo. Yun calculó en un instante la duración de la matriz: demasiado corta para ser letal para él, demasiado larga para ignorarla. Si quemaba una gran cantidad de Qi espiritual, podía romperla de inmediato, pero el golpe ya venía desde arriba; no llegaría a tiempo si se demoraba. Su mano se tensó sobre la empuñadura de la espada, y el viento y el rayo alrededor de su cuerpo empezaron a retorcerse con señales de violencia
Entonces, una voz temblorosa salió desde detrás de él
"¿Joven maestra?"
"¿Huh?"
La sombra se detuvo apenas una fracción de segundo. No por miedo, sino por reconocimiento
La sombra descendió con una gracia precisa, y al tocar el suelo la penumbra dejó de ocultarla. Cabello rojo intenso, túnica morada manchada de polvo, porte erguido, rostro vivo, afilado, hermoso de una forma provocadora, con una confianza que parecía burlarse del peligro mismo
Situ Ming
Las largas túnicas de discípula externa caían sobre su figura en pliegues elegantes, pero ni siquiera la tela holgada lograba ocultar por completo la armonía de sus formas. La cintura se estrechaba con una suavidad natural antes de dar paso a unas caderas esbeltas y bien definidas
La presión sobre el cuerpo de Yun cedió en el mismo instante en que ella tocó la roca
¡¡CRRRRRRRSHHH!!
La matriz de formación se quebró de golpe bajo la presión de su Qi espiritual cuando Yun liberó el peso de su cultivo y la aplastó desde dentro. Las líneas luminosas del suelo se apagaron una tras otra, como serpientes heridas
Yun alzó la espada por instinto, pero ya no había amenaza inmediata
"Tch…"
Situ Ming ladeó la cabeza y lo observó con una sonrisa torcida
"Con mi cultivo del Gran Círculo del Reino Mortal, no pude retenerte ni unos pocos segundos, hermano mayor Yun"
Su tono era burlón, pero en el fondo había una chispa de reconocimiento sincero. Luego agregó, casi como una broma más privada que pública:
"Aunque debo admitir que esa respuesta no estuvo nada mal. Considerando que eres el hermano mayor de Mao, no lo haces nada mal"
"¡Joven maestra!"
La sirvienta corrió hacia ella con un alivio visible. Situ Ming abrió un poco los brazos y la recibió, permitiendo que la muchacha se le aferrara como si fuera la primera vez en horas que podía volver a respirar con normalidad
"Maldita víbora…"
Yun soltó un leve suspiro por la nariz. Todavía le molestaba haber sido atrapado tan de repente, pero ya entendía parte de la situación. En un lugar como este, cualquier descuido podía costar la vida, y si Situ Ming había sobrevivido, era evidente que no lo había hecho por pura suerte
Detrás de él resonaron pasos lentos, medidos, sin apuro alguno. Una segunda figura apareció desde la penumbra con una calma casi silenciosa
Situ Hei
Su cabello rojo tenía un peinado más sobrio que el de su hermana, y su expresión, más tranquila, tenía ese filo frío de quien no desperdicia ni una sola respiración. En ambas manos sostenía varias píldoras verde oscuro, pequeñas y densas, y el olor sutil que desprendían dejaba claro que no eran medicamentos comunes, sino venenos refinados y preparados para contingencias extremas
Su mirada pasó por Yun, por el grupo detrás de él y finalmente por la matriz destruida en el suelo
"No quisimos ofenderte, compañero discípulo Yun"
Dijo con voz serena
"Pero en un lugar como este, ni siquiera nos atrevimos a liberar demasiado nuestro sentido espiritual. Preferimos preparar tantas contramedidas como fuera posible para sobrevivir"
Dicho eso, guardó las píldoras dentro de la manga de su túnica morada con movimientos exactos
Yun la observó unos segundos. Situ Hei era el tipo de persona que no necesitaba levantar la voz para imponer presencia; su calma tenía un peso propio. Si Yun hubiera sido un enemigo de otra secta, no tenía duda de que aquellas píldoras ya estarían volando hacia su garganta en el mismo instante en que cayó en la trampa
Situ Ming se separó de la sirvienta y, con un leve sonido metálico, guardó su espada plateada en la funda. Yun alcanzó a notar entonces el diseño de la hoja: sobre el metal había trazos finísimos, grabados con una precisión casi quirúrgica. No eran adornos. Eran matrices de formación, cadenas de soporte, desvíos de energía, pequeños arreglos espirituales que convertían aquella arma en algo más que una simple espada: una herramienta capaz de atravesar debilidades, interferir elementos y sostener un combate contra rivales superiores. No era extraño que una cultivadora del Gran Círculo del Reino Mortal hubiera logrado desviar, siquiera por un instante, el ataque de un Reino Espiritual Nivel 1
Situ Ming avanzó con pasos ligeros, y la expresión en su rostro cambió; la sonrisa burlona se volvió más suave, más inocente
"Lo siento, hermano mayor Yun. No quería asustarte…"
Dijo ella, inclinando apenas la cabeza
Yun respondió solo con un asentimiento corto
El grupo de sobrevivientes seguía en silencio, sin atreverse todavía a relajarse del todo. Algunos miraban a las gemelas con un respeto evidente; otros, con una mezcla de curiosidad y nerviosismo. La sirvienta, en cambio, seguía pegada al costado de Situ Ming como si no quisiera alejarse de ella ni un paso más
Entonces Situ Ming dio otro paso hacia Yun. Por primera vez, la ligereza burlona de su expresión se desvaneció un poco; sus ojos ya no brillaban con la misma diversión de antes
"Por cierto…"
Murmuró, su voz sonó más baja, más contenida
"¿Sabes dónde está Xu Mao ahora?"
El nombre cayó en medio del silencio como una pequeña piedra dentro de un pozo profundo
"........."
Yun no respondió de inmediato. Solo la observó en silencio
La caverna permanecía inmóvil. Las pequeñas piedras espirituales incrustadas en las paredes continuaban derramando su luz fría sobre la roca, revelando grietas, salientes y túneles oscuros que se perdían en las profundidades de la montaña. Pero bajo aquella aparente tranquilidad aún permanecía algo más: muerte. Una cantidad absurda de muerte. El aire estaba impregnado por el aura residual de incontables criaturas y cultivadores caídos, como si la propia caverna todavía recordara la masacre que había tenido lugar allí horas atrás, como si los ecos de aquellos últimos gritos siguieran ocultos entre las sombras, negándose a desaparecer por completo
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En algún lugar muy lejos de aquella cavidad luminosa, oculto entre los corredores más profundos de la Montaña de las Mil Entrañas, otra figura avanzaba a una velocidad aterradora
Xu Mao se deslizó por los túneles subterráneos como un filo blanco cortando la oscuridad. Su largo cabello negro era arrastrado hacia atrás por la velocidad, extendiéndose tras él como una cinta oscura sacudida por el viento encerrado en la montaña. Bajo sus pies, cada paso caía sin emitir sonido alguno, amortiguado por el sigilo del Camino de la Muerte. La oscuridad se abría ante él y luego volvía a cerrarse, tragándose su presencia
Xu Mao había permanecido oculto desde que se adentró en el interior de la montaña. Y no por falta de fuerza, sino por cálculo. Con algo de suerte, y mucha preparación, había logrado evitar a los discípulos de la Secta de la Garra Primordial, de Flor Nocturna y de Corazón Marcial. Podía sentir sus intenciones asesinas desde kilómetros de distancia; cada una de esas presencias era como una espina clavada en la penumbra, afilada, hostil, viva. Si alguno de ellos se acercaba demasiado, Xu Mao ya había cambiado de dirección antes incluso de ser visto. Si una emboscada lo esperaba en un túnel, él la había esquivado un instante antes de caer en ella. Si una bestia detectaba el olor de su Qi espiritual, su presencia ya había desaparecido entre otro corredor oscuro
Pero en ese momento, Xu Mao no pensaba en ninguna de esas huidas. Desde hacía ya 1 hora, había sentido algo distinto. Un aura cercana, delicada, familiar
Mei Mei
Su percepción había rozado aquella presencia en medio de la montaña como una chispa encendida en la noche. No estaba lejos. Eso era lo único que sabía con certeza. Y aun así, esa mínima certeza bastaba para empujar su corazón hacia adelante con más fuerza que cualquier otro motivo
Xu Mao redujo apenas la velocidad. Sus ojos se afilaron, su respiración se volvió más baja. El Qi espiritual dentro de su cuerpo fluyó con una suavidad extraña, como agua contenida por una hoja de acero. No importaban los discípulos enemigos. No importaban las bestias. No importaba siquiera la misión. Solo ese rastro. Solo esa sensación. Solo la idea de que Mei Mei estuviera en algún lugar de estos túneles, viva, cercana, esperando, escondiéndose o tal vez enfrentando por sí sola un peligro que él todavía no alcanzaba a ver…
Xu Mao apretó con fuerza la empuñadura de su espada. Una sombra fría atravesó sus ojos
"¿Dónde estás, Mei?"
Su voz no se elevó. No rebotó en las paredes. Se perdió en la oscuridad como una promesa
Y entonces Xu Mao volvió a moverse. Más rápido, más silencioso, más decidido que antes
La montaña seguía siendo un monstruo hambriento. Pero él ya había elegido su presa

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 119
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 118
Estás leyendo el capítulo 118 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 13 de junio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.