arrow_back

Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 112 online gratis en español

Los discípulos de la Secta de la Fractura Celestial ya llevaban dos días de viaje dentro de la Nave Espiritual La habitación asignada a las hermanas Situ estaba impregnada por un aura medicinal tan densa que parecía haberse adherido a la madera, a las cortinas y hasta a la propia respiración de quienes la ocupaban. El aroma de las hierbas hervidas se mezclaba con el calor contenido del horno de alquimia, creando una atmósfera silenciosa y opresiva, de esas que solo existen cuando una píldora está a punto de formarse… o de fracasar de manera estrepitosa En el centro de la estancia, Xu Mao, Situ Ming y Situ Hei trabajaban en torno a un caldero instalado sobre el horno. En su interior, la mezcla burbujeaba con un tono rojizo, vivo y palpitante, mientras una fina niebla blanca se filtraba por la rendija superior y se disipaba en el aire como un hilo de vapor lunar. Cada burbuja que estallaba dejaba una vibración sorda, como si el recipiente entero estuviera respirando con esfuerzo Pero aquella respiración era demasiado agitada Demasiado violenta “Hay demasiado fuego” Murmuró Situ Hei, frunciendo levemente el ceño al notar que el borde del caldero temblaba con un ritmo inestable Xu Mao no apartó la vista de la mezcla "Estoy de acuerdo"" Su mano se deslizó con precisión hacia el control del horno. La llama disminuyó de inmediato, y el resplandor rojizo perdió parte de su intensidad. La ebullición interna se suavizó apenas un poco, como una bestia que todavía no había sido dominada, pero que al menos había retirado las garras por un instante Xu Mao entrecerró los ojos Algo seguía mal La secuencia de proporciones medicinales estaba desbalanceada. No era un error catastrófico, pero sí lo bastante claro como para provocar que la mezcla reaccionara con una energía excesiva. Los ingredientes parecían empujarse entre sí dentro del caldero, incapaces de hallar una armonía estable "Más yerba Rou" Ordenó, esta vez con un tono más firme Situ Ming reaccionó al instante Sin preguntar nada más, tomó los fragmentos de yerba Rou y los lanzó con una precisión casi elegante. Las hebras verdes cayeron en el centro del líquido rojizo y, por un breve instante, la superficie pareció tensarse con violencia… hasta que el burbujeo empezó a disminuir lentamente, como si la mezcla hubiera recibido al fin el elemento que le faltaba para respirar con normalidad El rojo se volvió más profundo La ebullición dejó de golpear las paredes internas La niebla blanca siguió elevándose, pero ahora lo hacía con una cadencia más estable, más refinada, como un suspiro contenido Los tres continuaron trabajando así durante varios minutos Ajustando el fuego Corrigiendo proporciones Añadiendo pequeñas porciones de hierbas en el instante exacto Cualquier Anciano de la Montaña Externa que hubiera podido ver aquella escena habría guardado silencio por un momento, porque allí, reunidos alrededor de un solo caldero, no estaban simples discípulos externos. Allí se encontraban tres de los cuatro alquimistas más talentosos de toda la Montaña Externa. Y aun así, todavía faltaba uno para que aquel pequeño grupo estuviera completo Situ Ming observó por el rabillo del ojo a Xu Mao mientras esperaba el siguiente ajuste del horno. Había algo extraño en aquella escena. Algo que no terminaba de encajar. Y, precisamente por eso, terminó preguntando con curiosidad genuina: “¿Por qué Mei Mei no nos está ayudando a confeccionar esta píldora?” Al decirlo, un pensamiento breve le rozó la mente Al principio, Mei Mei no le había agradado demasiado. Había sido demasiado silenciosa, demasiado difícil de leer. Pero en las últimas semanas, al verla aparecer una y otra vez junto a Xu Mao con esa presencia serena y distante, Situ Ming había empezado a verla de otra manera. Ya no le parecía una figura molesta o incómoda La verdad era que ya casi podría considerarla una amiga Aun así, aquella pregunta no nacía solo de la curiosidad. También había en ella una atención femenina natural, aunque no del tipo que se dejaba arrastrar por trivialidades. Situ Ming era plenamente consciente de sus propios encantos, y por eso no veía a Mei Mei como una amenaza real, sino más bien como una rival con la que podía medirse desde la distancia, una competencia pequeña y casi infantil que, de algún modo, hacía la situación más interesante Giró apenas la cabeza hacia Xu Mao con una expresión tranquila, casi satisfecha Claro que Mei Mei era hermosa. Refinada. Silenciosa de una manera que llamaba la atención incluso cuando intentaba pasar desapercibida Pero eso no cambiaba nada Xu Mao, tarde o temprano, terminaría fijándose en ella. Eso era obvio Y cuando ocurriera, Mei Mei podría seguir siendo una amiga… o quedar atrás mientras ella ganaba aquella pequeña batalla antes de que siquiera comenzara “¿Acaso le ocurrió algo?” Preguntó Situ Hei, esta vez con una preocupación más evidente Era raro Muy raro Xu Mao y Mei Mei solían aparecer juntos en este tipo de tareas, al menos cuando la situación lo permitía. Su ausencia no solo resultaba llamativa; también dejaba en el ambiente una sensación de vacío, como si faltara una pieza importante en una formación cuidadosamente armada Xu Mao mantuvo una mano sobre el control del fuego mientras con la otra estabilizaba la secuencia de proporciones medicinales. Solo después de asegurarse de que el interior del caldero había vuelto a un estado estable, soltó un suspiro breve, casi inaudible “Me ha estado evitando desde que pisé la Nave Espiritual” Dijo al fin, con una calma que no lograba ocultar por completo su desconcierto “Me está ignorando por completo” Hubo un silencio breve Situ Ming parpadeó Situ Hei también Las dos hermanas lo miraron con expresión extrañada, como si acabaran de escuchar algo inconcebible Xu Mao siguió concentrado en el horno, ajeno a la rareza de sus propias palabras No sabía qué había hecho para molestar a Mei Mei No recordaba haberla ofendido No recordaba haberla tratado con frialdad No recordaba nada que justificara aquella distancia repentina Y, sin embargo, desde que había subido a la Nave Espiritual, Mei Mei lo trataba con una frialdad impecable, evitando sus miradas, sus palabras y hasta la más mínima coincidencia de espacio. Era como si una barrera invisible se hubiera levantado entre ambos sin previo aviso Situ Ming y Situ Hei intercambiaron una mirada La mezcla seguía burbujeando en el caldero Pero por un momento, el verdadero problema ya no era la píldora Era Mei Mei . . . . Muy arriba, sobre la cubierta superior de la nave espiritual, Mei Mei permanecía en silencio, contemplando el final del atardecer El horizonte ardía en una franja de oro y rojo, y la luz inclinada del ocaso bañaba su rostro con un resplandor tenue, casi frío. El viento apenas movía sus ropas y su cabello, mientras ella observaba la distancia con una expresión tan inmóvil como el hielo En su mente solo resonaban las últimas palabras de su Maestro, el Gran Anciano Long Bai > “Tu verdadera misión será asesinar a Xu Mao” Sus dedos no se movieron Su rostro tampoco Y aun así, en algún rincón profundo de su corazón, algo comenzó a agrietarse Un hilo de duda, pequeño e imperceptible, empezaba a nacer allí donde jamás había existido nada semejante. Desde su nacimiento, nunca había cuestionado las órdenes de su creador; las había obedecido como si fueran la única verdad del mundo Entonces, ¿por qué ahora…? Ese pensamiento no llegó a completarse. Pero bastó para que, por primera vez, el silencio dentro de ella no se sintiera vacío, sino inquietante . . . . “Bien, eso debería ser suficiente” Xu Mao observó cómo el caldero se iba apagando lentamente La llama bajo el horno se extinguía por capas: primero perdió su resplandor vivo, luego se convirtió en un brillo tenue y, por último, quedó en un calor residual que aún vibraba en el metal como una bestia que se negaba a morir del todo. El burbujeo rojizo en el interior se fue calmando, cada vez más lento, hasta hundirse en un silencio espeso y medicinal Solo entonces Xu Mao extendió la mano Sus dedos se hundieron en el vapor tibio restante y, tras unos segundos, retiró el contenido con cuidado En la palma de su mano descansaban tres píldoras de color rojo sangre Brillaban con una oscuridad extraña, como si en su superficie se hubiese condensado una gota de atardecer solidificado. No eran demasiado grandes, pero sí lo bastante densas como para hacer sentir su peso espiritual incluso antes de ingerirlas “Píldora del Mar Espiritual Secundario” Murmuró Situ Hei, inclinándose apenas para observarlas mejor Sus ojos se abrieron con una mezcla de sorpresa y curiosidad “Es la primera vez que veo una así” Todavía no sabía de dónde había sacado Xu Mao los planos de aquella píldora. De hecho, eso seguía resultándole un misterio difícil de resolver. Xu Mao no solo conocía su proceso de refinamiento, sino también el momento exacto en que debía ser consumida y el método correcto para almacenar su fuerza. No era el tipo de conocimiento que uno encontraba por casualidad Situ Ming, por otro lado, dejó escapar una sonrisa satisfecha “Valió la pena que los tres gastáramos todos nuestros puntos de mérito en conseguir los recursos para confeccionarlas” Dicho así, sonaba como una inversión arriesgada Pero sus ojos mostraban absoluta confianza.% Si la misión salía bien con la ayuda de estas píldoras, la Secta no solo recuperaría su inversión en puntos de mérito, sino que probablemente la multiplicaría con creces. Y, más importante aún, tendrían una ventaja real en el momento crítico: una reserva adicional de poder capaz de marcar la diferencia entre regresar vivos… o no volver jamás Xu Mao asintió con calma "Verdaderamente, es lo mejor que he refinado" No había falsa modestia en su voz. Tampoco arrogancia. Solo una evaluación directa, precisa, casi fría, como si estuviera midiendo la calidad de una espada antes de entregarla a su dueño Y, en efecto, no mentía Los pasos para crear la Píldora del Mar Espiritual Secundario estaban registrados en uno de los pergaminos principales que había estudiado bajo las enseñanzas de su Maestro. Sin embargo, incluso con ese conocimiento, todavía se encontraba un poco lejos tanto de los recursos requeridos como de la habilidad práctica necesaria para refinarla por sí solo Pero con la ayuda de las hermanas Situ, había logrado completarla Tres píldoras Tres oportunidades de vivir un poco más Xu Mao observó de nuevo la pequeña esfera roja en su palma y recordó sus especificaciones con una claridad casi automática > Píldora del Mar Espiritual Secundario: Tras ser ingerida, el núcleo medicinal permanece en el estómago, donde absorbe de forma pasiva una fracción del Qi espiritual del cultivador, refinándola y almacenándola en su interior hasta alcanzar su límite. Al activarse, libera de inmediato toda la energía acumulada, otorgando temporalmente una segunda reserva de Qi espiritual equivalente al propio Dantian del usuario durante aproximadamente tres respiraciones de incienso Tres minutos No era una eternidad Pero en una batalla real, tres minutos podían significar la diferencia entre una derrota segura y una oportunidad inesperada, entre una muerte inminente y una herida sobrevivible Incluso si ocurría lo peor y se quedaba sin Qi espiritual, todavía dispondría de una última carta de triunfo Una carta escondida Silenciosa Y letal en el momento correcto Sin perder más tiempo, repartió las píldoras con movimientos directos. Le entregó una a Situ Ming y luego otra a Situ Hei Ambas la tomaron casi al mismo tiempo Sin necesidad de más explicaciones, se la tragaron Las píldoras descendieron por sus gargantas con un leve movimiento, y por un instante no ocurrió nada. Luego, muy tenuemente, un rastro de energía medicinal comenzó a asentarse en sus estómagos, como un brasero oculto que apenas despertaba Situ Ming se llevó una mano al abdomen y exhaló lentamente La respiración hizo que su generoso busto se elevara y descendiera con suavidad bajo sus tunicas, mientras percibía la píldora acomodándose en su interior como una segunda fuente de energía latente "Se siente extraño" Xu Mao respondio con naturalidad: “Eso significa que funciona” En ese momento, los tres giraron la cabeza casi al mismo tiempo y miraron por la ventana El cielo del exterior ya se había teñido por completo con los últimos restos del atardecer. Una franja de oro y rojo se extendía sobre las nubes lejanas, mientras el contorno de la noche comenzaba a avanzar desde el horizonte como una tinta oscura e incesante Habían pasado dos días desde que emprendieron el viaje Dos días enteros de avance constante Dos días en los que la nave espiritual había surcado montañas, valles y nubes rasgadas por el viento Y ahora, al contemplar aquel ocaso, todos comprendieron lo mismo al mismo tiempo Mañana por fin llegarían a la Montaña de las Mil Entrañas La habitación quedó en silencio La luz del sol moribundo se deslizó sobre sus rostros por un instante antes de desaparecer, y en ese mismo resplandor final se sintió con claridad una expectativa contenida, casi feroz La misión estaba a punto de comenzar
Sellando el Tiempo (Novela)

Continúa leyendo

Sellando el Tiempo (Novela)

Capítulo 113

Siguiente Capítulo ›

Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 112

Estás leyendo el capítulo 112 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 7 de junio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.