Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 113 online gratis en español
La Montaña de las Mil Entrañas se alzaba en el desierto remoto como un cadáver divino que se negaba a pudrirse
Desde lejos, su silueta recordaba a un colosal panal invertido. Era una masa inmensa de roca oscura, surcada por vetas antiguas y perforada por incontables cavidades. Miles de cavernas se abrían a lo largo de su superficie como bocas silenciosas, negras y profundas; algunas no eran más que grietas estrechas, mientras que otras eran tan vastas que, desde el exterior, solo podía distinguirse un vacío sin fondo. El viento del desierto atravesaba aquellas aperturas y arrancaba de ellas un quejido hueco, como si la montaña respirara desde las profundidades de la tierra
Se decía que aquello que podía verse en la superficie no era más que una fracción ínfima de su verdadero interior; que bajo la montaña se extendía un complejo de túneles y cámaras todavía más vasto que la propia masa pétrea, un laberinto antiguo, retorcido y oculto, donde incluso la luz parecía perderse
Sobre aquel horror de piedra, a decenas de kilómetros de altura, tres Naves Espirituales surcaban el cielo en formación distante, como depredadores flotantes que no apartaban la vista de una presa todavía viva
Al norte se encontraba una nave de líneas frías y elegantes, tan refinada como una flor negra creciendo sobre un sepulcro. Sobre su casco se distinguía con claridad un emblema distintivo:
—Secta de la Flor Nocturna
Toda su estructura emanaba una aura femenina, exquisita y cruel, como un perfume de pétalos marchitos empapados en sangre. No era una belleza cálida, sino afilada; una elegancia capaz de acariciar la garganta antes de arrancarla. La Secta de la Flor Nocturna solo aceptaba discípulas, mujeres escogidas con extrema severidad entre millones. Cada una poseía una belleza de primer nivel, comparable a flores raras nacidas bajo la luz de la luna. Sin embargo, aquella belleza no era más que otra arma. Bajo la guía de la secta, aprendían a convertir la gracia en asesinato, el silencio en una técnica letal, y la delicadeza en una presión capaz de romper huesos sin dejar apenas rastro
Cuanto más hermosa era la flor, más mortal se volvía su fragancia
Al este, otra nave espiritual flotaba sobre el vacío abrasador del desierto, y en torno a ella se arrastraba un olor salvaje, tosco, espeso de sangre seca, cuero húmedo y alientos bestiales
—Secta de la Garra Primordial
Una facción cuya fuerza nacía de las bestias espirituales, como si cada una de sus artes hubiera sido forjada a partir del rugido de una criatura ancestral. Refinamiento corporal, domesticación, combate, rastreo, pacto, asimilación; todo en ellos llevaba la crudeza de la naturaleza, el salvajismo de la sangre caliente y la ferocidad de los colmillos teñidos de Qi. No cultivaban como los demás. En lugar de sentarse en quietud para absorber la esencia del cielo y la tierra, caminaban junto a las bestias, dormían bajo su sombra, templaban sus huesos con su aliento y endurecían sus meridianos al ritmo de las garras
Aprendían a morder al mismo tiempo que aprendían a respirar, y cada avance de su cultivo parecía acompañado por el eco de un rugido
Al oeste, la tercera nave espiritual parecía una blasfemia suspendida en el cielo. A su alrededor, el Qi espiritual se volvía débil y miserable, como si una mano invisible lo hubiese asfixiado antes de permitirle circular. No se sentía el agua, ni el fuego, ni el viento, ni la tierra; tampoco ninguna de sus variantes elementales. El espacio parecía vaciado de toda resonancia, seco, opresivo, como un páramo despojado incluso de su alma
—Secta del Corazón Marcial
Una de las sectas más jóvenes de aquella región del Continente Jiang, con apenas un siglo de existencia, pero cuya reputación crecía con una ferocidad inquietante. No dependían del favor de la naturaleza ni de afinidades bendecidas por el mundo. Reunían, cultivaban y deformaban a aquellos discípulos incapaces de resonar con los elementos de la naturaleza, hombres y mujeres que en otros lugares serían despreciados como basura inútil, pero que bajo su entrenamiento eran reducidos a armas humanas
Sin auxilio del entorno, solo confiando en su carne, huesos, voluntad y técnicas marciales tan brutales como extrañas, forjaban una fuerza que no necesitaba permiso del cielo para matar
Y así, bajo el cielo abrasador del desierto, las tres sectas permanecían suspendidas sobre la Montaña de las Mil Entrañas, observándola en silencio, como si todas supieran que bajo sus cavernas dormía algo antiguo, hambriento y tan terrible que el simple hecho de despertar ya sería una masacre
¡Swwwwwwwwwwsh!
De pronto, un sonido brutal desgarró el horizonte, tan violento que pareció el aullido de una montaña siendo arrastrada por el cielo a una velocidad imposible
Desde el sur, una silueta colosal se detuvo con precisión absoluta
La nave espiritual de la Secta de la Fractura Celestial
Aquel instante pareció inmovilizar el desierto entero. El aire se volvió denso, la arena dejó de moverse
Y sobre la Montaña de las Mil Entrañas, ya no había tres presencias vigilantes, sino cuatro naves espirituales apuntando hacia ella desde todos los puntos cardinales, como lanzas invisibles clavadas sobre un mismo cadáver
“......”
Qin Tian permaneció de pie en el borde de la proa
Su figura era recta, inmóvil, y aun así desprendía una presión silenciosa que hacía que incluso el viento pareciera dudar antes de tocarlo. Extendió su sentido espiritual hasta el límite, abarcando varias decenas de kilómetros a la redonda. A través de aquella percepción invisible, “vio” la montaña colosal, las cavernas oscuras que la perforaban, y las tres naves espirituales de las sectas vecinas suspendidas sobre el cielo como depredadores que ya no tenían motivo para ocultar sus colmillos
Su expresión no cambió
Pero en el fondo de su percepción, los números ya se habían alineado con una claridad helada
Más de treinta auras del Reino Espiritual
Ocho presencias del Reino Tierra
Y una fuerza escondida tan profunda que incluso él solo podía distinguirla como una sombra pesada, inmóvil, vasta… como algo que aún no había terminado de despertar
Tap
Una figura se detuvo junto a él
Situ Xiaoyun
La joven alzó el rostro hacia el cielo y sus ojos se afilaron al ver las tres naves extrañas flotando sobre la Montaña de las Mil Entrañas. El silencio entre aquellas facciones no era paz; era el instante exacto en que una masacre todavía conservaba la forma de la cortesía
“La Montaña de las Mil Entrañas se encuentra en un área no clasificada por ninguna de las cuatro sectas más poderosas de la región”
Murmuró
“Pero aun así, está demasiado cerca del radio de influencia de nuestra Secta de la Fractura Celestial...”
Sus labios se tensaron
¿Cuánto tiempo llevaban allí?
¿Desde cuándo habían llegado los discípulos de esas sectas vecinas?
¿Pensaban reclamar la bestia moribunda del Reino Tierra como si fuera un trofeo sin dueño, arrancándosela a la Fractura Celestial delante de todos?
Un frío sutil le recorrió la espalda
Los rumores eran ciertos
Las tres sectas vecinas ya no respetaban en sus corazónes a la Secta de la Fractura Celestial. Tal vez seguían inclinando la cabeza en la superficie, pero en lo profundo ya habían dejado de temerla
Qin Tian permaneció en silencio por un momento
Luego habló
"La situación ha cambiado"
Su voz fue baja, pero cayó con el peso exacto de una sentencia
"Clasifico esta misión como peligro Nivel 5"
“!”
Situ Xiaoyun giró de inmediato el rostro hacia él, sorprendida
Nivel 5
La clasificación más alta que la Secta de la Fractura Celestial utilizaba para expediciones externas. Una categoría reservada para situaciones donde incluso expertos del Reino Tierra Nivel Avanzado podían morir
Y Qin Tian la había pronunciado sin vacilar
Eso significaba que no estaba exagerando
Significaba que, entre las naves reunidas allí, realmente había poder suficiente como para convertir aquella expedición en una tumba colectiva
Por un instante, el corazón de Situ Xiaoyun se hundió
Había traído consigo a sus hermanas menores. Había pensado que, con la protección de Qin Tian y el prestigio de la secta, podrían observar la misión desde cierta distancia y acumular experiencia
Pero aquello ya no era una simple expedición
No era un lugar para discípulos del Reino Mortal
No era un terreno donde la voluntad bastara
Frente a presencias del Reino Tierra, un discípulo mortal no tendría siquiera la oportunidad de escapar
Qin Tian volvió el rostro hacia la proa y alzó la voz, clara y firme, para que atravesara toda la nave espiritual
"Den la vuelta, que todos los discípulos regresen a la secta de inmediato"
Un murmullo recorrió toda la nave
La orden era absoluta
Pero Qin Tian no había terminado
Giró apenas el rostro hacia Situ Xiaoyun
"Tú también, Xiaoyun"
Su tono era calmado
Incluso amable
Pero esa amabilidad solo hacía más difícil desobedecerlo
“Tus logros en el Dao de las Formaciones superan a la mayoría de los discípulos de tu generación e incluso a los de algunos Ancianos. Si este lugar hubiera sido preparado por ti de antemano, incluso yo tendría que actuar con cautela. Pero aquí, cada respiración altera el entorno. Este terreno no favorece a quienes construyen. Favorece a quienes sobreviven”
Hizo una breve pausa y volvió a mirar el desierto de abajo
"Solo Lu Zhan y yo estamos capacitados para algo así"
“......”
Situ Xiaoyun bajó la cabeza
Su garganta se cerró por un instante
No porque él la menospreciara
Sino precisamente porque la estaba protegiendo
De repente, una sensación extraña apareció en su corazón
Era igual que en aquellos años lejanos de la Montaña Externa
Cuando ambos no eran más que discípulos externos entre miles de rostros desconocidos
Cuando ella todavía corría detrás de Qin Tian durante las misiones de la Secta
Cuando él siempre caminaba unos pasos por delante, apartando para ella los problemas más peligrosos antes de que siquiera pudiera verlos
Los años habían pasado
Ella se había convertido en una genio del Dao de las Formaciones
Qin Tian se había convertido en uno de los expertos más temidos de toda la región
Sin embargo, en aquel momento, nada parecía haber cambiado realmente
Ante sus ojos, seguía siendo aquel hermano mayor de la Montaña Externa que la protegía como si fuera una pequeña hermana incapaz de cuidarse sola
Una ligera amargura apareció en los ojos de Situ Xiaoyun
Quería discutir
Quería demostrar que ya no era aquella joven discípula que necesitaba esconderse detrás de él
Pero al final no encontró palabras para responder
Porque sabía que Qin Tian tenía razón
Y porque también sabía que, si las posiciones estuvieran invertidas, ella habría tomado exactamente la misma decisión
Aun así, el peso de la verdad era brutal
"Está bien, Tian"
Dijo al fin
"Me encargaré de escoltar a to-"
No alcanzó a terminar
La expresión de Qin Tian cambió de golpe
Sus sentidos espirituales captaron una fluctuación extraña bajo la nave, una vibración ínfima pero anormal, como una aguja clavándose en la calma
Su ceño se tensó apenas, pero…
Ya era demasiado tarde
¡¡¡¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOMM!!!!
Una explosión colosal rugió bajo la base de la nave espiritual
El impacto fue tan brutal que la estructura entera se partió casi por la mitad, como si una mano gigantesca la hubiese arrancado desde abajo. El estruendo sacudió el cielo y una lluvia infernal de metal, madera espiritual y fragmentos de formaciones estalló en todas direcciones
Un discípulo interno fue lanzado contra una viga ardiente antes de siquiera entender qué ocurría
Otro desapareció dentro de un remolino de fuego y astillas
Más lejos, varios gritos se cortaron de golpe cuando el techo de un compartimiento colapsó sobre una fila entera de discípulos externos
El aire se llenó de sangre, humo y cuerpos despedidos
En apenas un instante, ya habían muerto decenas de discípulos externos e internos
“¿¡Qué!?”
Qin Tian extendió la mano de inmediato
El Qi metálico explotó desde su palma en un torrente plateado. Filamentos de acero espiritual atravesaron el aire como relámpagos, golpeando una columna de madera que descendía sobre Situ Xiaoyun
¡CLANG!
La estructura salió desviada varios metros entre una lluvia de astillas y chispas
Pero el resto del caos ya había escapado a su control
Sus pupilas permanecieron fijas, frías, procesando la escena con una velocidad monstruosa
Fuego
Daño estructural
Matrices destrozadas
Mecanismos de vuelo pulverizados
Cadáveres arrastrados entre los restos
Por un instante, incluso Qin Tian comprendió algo con claridad absoluta
No podría salvarlos a todos
¡¡TRHOOOOMMMMMM!!
Los mecanismos de vuelo de la nave espiritual colapsaron al instante
La colosal estructura perdió toda estabilidad y comenzó a inclinarse con lentitud al principio, luego con una rapidez aterradora, como un gigante herido que se desplomaba de rodillas
Uno de los laterales se quebró con un crujido espantoso
Los corredores internos se inclinaron
Los discípulos cayeron unos sobre otros
Algunos intentaron sostenerse con sus artes
Otros lanzaron gritos ahogados mientras eran arrojados hacia los bordes rotos de la nave
Y entonces la caída se volvió irreversible
La nave espiritual se precipitó hacia la Montaña de las Mil Entrañas como un meteorito herido, arrastrando consigo humo, escombros y un coro de desesperación
“¡Aggh!”
Qin Tian alzó la vista
La montaña se acercaba a una velocidad absurda, sus cavernas abiertas como bocas esperando devorar la nave entera. En ese instante, el joven tensó el brazo y el Qi metálico estalló a su alrededor. Láminas de acero espiritual se formaron en un parpadeo, tratando de frenar el derrumbe, de sujetar la proa, de reencajar las matrices rotas
Pero el daño era demasiado profundo
Las formaciones estaban muertas
La estructura ya no respondía
Su poder metálico chocó contra una carcasa condenada
Fue inútil
Por primera vez en mucho tiempo, Qin Tian sintió con absoluta claridad el límite de su propia fuerza
No había tiempo
No había espacio
Solo un instante de elección
Abrió ambos brazos y abrazó a Situ Xiaoyun con fuerza, cubriéndola por completo con su cuerpo
Situ Xiaoyun sintió el calor contra su pecho y, por una fracción de segundo, el mundo se volvió extrañamente familiar
La nave se inclinó aún más
La caída se volvió un abismo
Y entonces llegó el choque
¡¡CRRRRRRRRRRRRRRRRRRRSSSSSSSSSHHHHHHHHH!!
La nave espiritual se estrelló contra la Montaña de las Mil Entrañas con un estruendo capaz de sacudir el horizonte entero
La roca vibró con violencia
Las cavernas antiguas se resquebrajaron una tras otra, como si la propia montaña estuviera reaccionando al impacto
Una ola de polvo negro, piedra pulverizada y fragmentos ardientes se elevó hacia el cielo, cubriendo todo bajo una cortina brutal de destrucción
Durante unos instantes, el mundo desapareció
No hubo cielo
No hubo tierra
Solo humo, oscuridad y caos
Y mientras los restos de la nave desaparecían entre las cavernas interminables de la Montaña de las Mil Entrañas, ninguno de los discípulos de la Secta de la Fractura Celestial comprendió una verdad aterradora
Lo peor...
Ni siquiera había comenzado

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 114
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 113
Estás leyendo el capítulo 113 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 8 de junio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.