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Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 422 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡¡¡Boom!!! Un tronco mutado de diez metros de largo se estrelló contra la bruja verde como una enorme lanza de metal. Sus dos brazos verdes, extendidos al frente, se hicieron añicos poco a poco; escamas, músculos y huesos quedaron destrozados en fragmentos que volaron por todas partes. El tronco se estrelló contra el cuerpo de la bruja verde, impactando en diagonal contra el suelo con tal fuerza que la arrojó directamente al suelo. Las piedras grises que formaban la calle se volcaron y se hicieron añicos, dejando tras de sí una profunda zanja de dos personas de ancho y más de veinte metros de largo en el centro. Los escombros se dispersaron por todas partes, y varios fragmentos impactaron en el rostro atónito de Solomon. En silencio, abrió la boca y miró el final del surco excavado en la tierra. Su objetivo, la bruja verde, había quedado inmovilizada contra el suelo por aquella columna de madera. La habían hundido completamente bajo tierra desde las rodillas hacia arriba, incluyendo la cabeza y todo el torso. Solo quedaban visibles dos piernas temblorosas y destrozadas, que parecían a punto de partirse en cualquier momento. Uno solo podía imaginarse el aspecto macabro del torso de la bruja verde tras ser aplastada de frente por aquel tronco mutado. Probablemente estaba aplastado. Solomon pudo ver vagamente la sangre azul filtrándose por la tierra circundante. Su corazón se encogió al instante, y una oleada de frustración lo invadió. ¡Esta era la segunda vez! Cada vez que se topaba con este áster blanco, ¡no pasaba nada bueno! La primera vez, Aster Blanco confundió a su objetivo, el asesino invisible, con su propio ghoul y se lo llevó. Ahora, su segundo objetivo, la bruja verde, había sido aplastada justo delante de él. Salomón estaba furioso. Empezó a sentir que Cassius lo atacaba deliberadamente, pero no se atrevió a revelarlo porque su fuerza de combate era aterradora. No había presenciado la batalla anterior, pero sí había visto la escena completa de Cassius usando un tronco para aplastar brutalmente a la bruja verde hacía un momento. Su evaluación anterior del otro hombre había sido correcta. ¡Cassius era sin duda un Gran Soss! Su poder explosivo y su velocidad vertiginosa indicaban lo formidable que era su cuerpo. A juzgar por los combates e interacciones anteriores de Solomon con Soss, la destreza de Cassius superaba claramente a la de Soss. Por lo tanto, Solomon reprimió su furia; su rostro, ya de por sí agrio, adquirió una expresión aún más estreñida. Respiró profundamente y estaba a punto de hablar cuando de repente una mirada fría lo clavó. "¿Necesitas algo? Si no, por favor, vete. Tengo que ocuparme de mi botín ahora...", dijo Cassius impasible, retorciendo el baúl. Un repugnante chapoteo de carne salió del agujero, y la sangre azul brotó a borbotones. El puño de Solomon se apretó ligeramente al sentir las Espinas Pecaminosas en su interior agitarse, sus enredaderas punzantes raspando sus venas. Sin embargo, al final, se dio la vuelta y se fue, mirando fijamente a Cassius. "Je, je, je... Me encanta esa mirada." Cassius reveló una sonrisa desconcertantemente torcida. Cuando era más débil, disfrutaba eliminando amenazas desde la raíz. Sin embargo, tras entrar en las filas de las potencias de primer nivel, su naturaleza se había vuelto cada vez más traicionera. Era como el villano de los cuentos que disfrutaba jugando con los prodigios, dándoles oportunidades una y otra vez, solo para verlos arruinados al final. Claro que Cassius tenía cierta extravagancia oscura, pero jamás le daría una oportunidad a una amenaza real. Cualquiera que intentara hacerle daño solo se enfrentaba a un resultado: la muerte. Cassius creía que solo los muertos eran verdaderamente confiables. Pasaron unos minutos rápidamente, pero criaturas oscuras seguían llegando de todas direcciones, como si la mitad de la población de monstruos de Florencia hubiera despertado. Tantas criaturas oscuras habrían causado un dolor de cabeza incluso a un Cazador Dorado Oscuro experimentado y formidable, obligándolo a ser extremadamente cauteloso. Sin embargo, Cassius no los rechazó, pues nadie podía romper sus defensas ni dañar su cuerpo de acero. Como resultado, no había posibilidad de que “incontables hormigas devoraran a un elefante”. En cuanto a la resistencia, Cassius podía permanecer allí masacrándolos durante tres días y tres noches sin problemas. Solo necesitaba un breve descanso antes de poder matar durante otros tres días y tres noches. Por lo tanto, las criaturas oscuras que lo acosaban estaban condenadas a la muerte. Pensándolo bien, toda la administración oficial de Florencia tendría motivos para agradecerle a Cassius lo que hacía. Si acababa masacrando a todas las criaturas oscuras atraídas por el aroma del bosque de cebo negro, equivaldría a erradicar al noventa por ciento de los monstruos de esta gran ciudad. Esto no solo garantizaría al pueblo llano y a la nobleza un largo periodo de seguridad, sino que también aliviaría la presión sobre la seguridad pública. Naturalmente, a Cassius no le importaban estas distinciones vacías. Solo buscaba atraer al ghoul. Cualquier bien o mal que hiciera sin darse cuenta en el proceso le era indiferente. A sus ojos, su conciencia estaba tan clara como un espejo brillante: solo lo reflejaba a él mismo. ¡Todo lo que hacía era para sí mismo! El derramamiento de sangre desenfrenado pronto cubrió la plaza central con una gruesa capa de sangre. El hedor a sangre se mezclaba con el extraño olor a madera de cebo negro quemada, haciéndolo casi insoportable. En un rincón de la plaza, los cadáveres de criaturas oscuras se amontonaban tan rápido que formaron una pequeña montaña en tan solo diez minutos. Cassius había aniquilado una multitud de criaturas oscuras de nivel Bestia Salvaje, y unas cuantas feroces de nivel Bestia Salvaje habían aparecido de la nada. Sin embargo, seguía sin encontrar al necrófago que se rumoreaba que se escondía en el Distrito Cuatro de Florencia, lo que le hizo fruncir el ceño ligeramente. ¿Habría huido ese necrófago a una zona más alejada de Florencia? ¿O ya se había marchado de Florencia para cazar en otro lugar? * * * Mientras tanto, en las malolientes alcantarillas del Distrito Cuatro de Florencia... Una criatura con piel grisácea, similar a la de un tiburón, emergió de las aguas residuales de color marrón oscuro. Sus púas óseas se extendían desde la columna vertebral hasta la cola. Esta azotaba el agua con fuerza mientras seguía el pasaje de la alcantarilla y finalmente salió por una de las salidas. En cuanto asomó la cabeza, percibió un aroma tenue, pero increíblemente tentador. El ghoul estiró una lengua bífida, estrecha y carmesí. Saltó hacia adelante, recorriendo las sombras de los rincones a gran velocidad hacia la fuente de ese aroma. * * * En el Distrito Cuatro de Florencia, en el lado este del jardín central... Un joven de rostro adusto, con los ojos desorbitados por la rabia, metió la mano en la oscuridad y agarró la cabeza de una oscura criatura humanoide. Unas púas negras, como zarcillos, brillaban en las puntas de sus cinco dedos. Se clavaron en el cuerpo de la criatura oscura como parásitos, triturando su carne hasta convertirla en pulpa. Incluso le inyectaron un veneno terrible mientras devoraban su fuerza vital. En cuestión de segundos, la oscura criatura se desvaneció en un charco de restos sangrientos. Solomon bajó el brazo, recogiendo las espinas en su palma. Dio un paso adelante, pero entonces vio una figura de cabello dorado. Era Soss, quien parecía estar buscando algo. Por la dirección en la que se dirigía, parecía que él también se dirigía al jardín central. Salomón dedujo rápidamente que Cassius había empleado algún método especial para atraer a todas las criaturas oscuras de la ciudad hacia el jardín central. Así, podría esperar tranquilo a que sus objetivos acudieran a él y los eliminara. Aun así, ¿de verdad no temía ser destrozado por la plaga de monstruos? Si calculaba mal, podría enfrentar un final terrible. Lo pensó. Solomon observó a Soss acercarse a toda velocidad, intentando adivinar qué tramaba. Al recordar el revés que acababa de sufrir, una idea siniestra le asaltó la mente. Si fallé en mi misión, ¡entonces puedes olvidarte de tener éxito! Su mirada se oscureció, golpeó ligeramente el pie y su cuerpo se inclinó hacia adelante. * * * Para cuando Soss se liberó del enredo de Solomon, ya habían pasado dos o tres minutos. No habían luchado, sino que se mantuvieron a distancia, liberando su Qi en un punto muerto. Durante la primera fase del juicio, aún no competían directamente, así que luchar no les beneficiaría. Un Solomon malintencionado solo esperaba retrasar a Soss un rato. Soss, por otro lado, simplemente quería medir la fuerza de su antiguo rival, pues había pasado medio año desde su último encuentro. No lo habría sabido si no lo hubiera puesto a prueba; una vez que lo hizo, se sorprendió al descubrir que el Qi de Solomon había mejorado significativamente desde hacía seis meses. Ahora podía estar vagamente al mismo nivel que Soss, aunque este retenía parte de su poder. Aunque Soss conservaba la confianza, no pudo evitar mostrarse cauteloso. Detuvo su plan original por la noche y se enfrentó pacientemente a Solomon durante dos o tres minutos. Y eso le vino como anillo al dedo a Solomon. Cuando ambos retiraron su Qi y estaban a punto de rozarse y marcharse, Soss preguntó de repente: "¿Cómo va la primera fase de tu prueba?" El rostro de Solomon permaneció impasible, medio oculto por la sombra. Sus ojos oscuros miraron a Soss. “Probablemente igual que el tuyo”. "¿Ah, sí? ¿Igual que el mío? ¡Qué rápido! Acabaré con mi objetivo hoy, y mañana a más tardar. Espero tus buenas noticias entonces...", se burló Soss, mirando fijamente a Solomon. Resopló con frialdad, saltó con orgullo y desapareció. Tras él, Solomon observó en silencio cómo Soss desaparecía por el otro extremo de la calle. “Idiota. ¡Casi lo mismo que el tuyo significa que ambos estamos de vuelta en la misma línea de partida! Empieza tu misión de nuevo mañana, idiota...” Se sintió notablemente mejor y dio un paso hacia la oscuridad. * * * Tres minutos después... "¡Tú!" El grito furioso de Soss resonó por el jardín central. Se encontraba en lo alto de unas escaleras. En el centro de la plaza se alzaba un hombre rubio, alto y musculoso, que irradiaba una presencia imponente. Pisaba una cabeza enorme, del tamaño de una pelota de baloncesto, con el pelo enmarañado, mientras sostenía en la mano izquierda una criatura oscura, mitad humana, mitad elefante. Su brazo derecho, aparentemente forjado en acero, sujetaba una extraña serpiente de cuatro metros de largo. La mitad superior de la serpiente tenía forma humana y originalmente tenía una extraña y malvada sonrisa. Sin embargo, en ese momento, solo exudaba la desesperación de la asfixia al borde de la muerte. ¡Bum, bum, bum! El poderoso brazo se contrajo poco a poco, como una prensa hidráulica, aplastando los huesos de Laughing Nightmare con facilidad. Su musculosa cola serpenteante se agitaba violentamente, dejando cráteres de tamaño medio humano en la plaza. Sin embargo, al azotar el cuerpo del rubio, solo producía golpes sordos y ningún efecto real. Era como si solo estuviera rascándose una picazón. No hizo nada para evitar que el hombre atormentara a la Pesadilla Sonriente. "¡Arrghhhh!" La Pesadilla Sonriente murió rápida y limpiamente. Sus intestinos fueron exprimidos por la inmensa presión, inundando media plaza de sangre. Cassius miró la criatura larga y serpenteante que sostenía en la mano y la arrojó con indiferencia sobre la montaña de cadáveres a su lado. Aplicó un poco de presión con la mano izquierda, arrancándole también la cabeza a la otra criatura oscura. Tras pensarlo un instante, la arrojó también a un lado. En un rincón de la plaza yacían varios miembros amputados y torsos decapitados, lo que daba a la escena un aspecto notablemente salvaje. Cassius no era en realidad un hombre sediento de sangre; simplemente deseaba probar los efectos de sus marcas sagradas de platino, razón por la cual el lugar acabó pareciendo un matadero. Sentía que su razonamiento tenía mucho sentido, aunque siempre parecía encontrar una excusa plausible cada vez que convertía a sus enemigos en miembros destrozados. En el centro de la plaza, Cassius lanzó una mirada al enfurecido Soss. "¿Por qué te quedas ahí parado? Ve adonde tengas que ir y no me bloquees el paso". Levantó una mano para limpiarse la sangre de un lado de la cara. Soss soltó un fuerte bufido por la nariz, apretando los puños con fuerza. Ansiaba pelea. La última vez, Cassius lo había mandado a volar de un puñetazo, pero esta vez era diferente. El aumento de poder de las marcas sagradas le había dado a Soss una gran confianza. Empezó a avanzar, decidido a enfrentarse a Cassius. De repente, el sonido de una carrera frenética resonó desde el lado izquierdo del jardín central. Ambos hombres miraron hacia allí. Un monstruo mitad lobo, mitad humano, saltó a la azotea de un edificio cercano y aulló a la luna. Todo su pelaje se había vuelto translúcido, como la luz de la luna. El hombre lobo saltó hacia abajo, dirigiéndose directamente al bosque de cebo negro en el centro de la plaza. Casi inmediatamente después, Claire emergió de un callejón cercano. Se quedó paralizada al ver a Cassius y Soss, y luego su expresión cambió drásticamente. El hedor insoportable a sangre que inundaba el callejón era inconcebible. Swoosh! Otra criatura oscura emergió del lado este de la plaza central. Cassius ignoró al hombre lobo que embestía y, en cambio, se giró para mirar en su dirección. Sus ojos se iluminaron. ¿No era esa figura de piel de tiburón grisácea y blanca el ghoul que había estado buscando? Acechaba en las sombras de una de las dos calles detrás de Soss, rechinando los dientes. ¡Por fin apareciste! ¡Casi aniquilé a todas las criaturas oscuras de Florencia que te esperaban! Eres una plaga escurridiza, ¡eres muy cauteloso!” Cassius se movió tan rápido que pareció desvanecerse, apartando a Soss con el hombro mientras se acercaba al ghoul como un depredador. Sus intenciones eran inconfundibles. Soss se tambaleó dos o tres pasos hacia un lado, conmocionado. La explosiva explosión de velocidad de Cassius fue demasiado grande; Soss no tuvo tiempo de reaccionar antes de que el hombre se le echara encima. Por suerte, solo fue un golpe con el hombro. Si Cassius hubiera lanzado un ataque real apuntando a un punto vital, ¡Soss podría haber pagado un precio terrible! El breve encuentro fue como un balde de agua fría. Gran parte de la confianza que le inspiraba su nueva fuerza se desvaneció. Quizás, quizás, probablemente... él y Casio no estaban en el mismo nivel de fuerza. ¿Qué debía hacer? Quizás debería dejar de lado su orgullo y aliarse con sus dos viejos rivales contra este formidable enemigo recién surgido... ¡Aullido! Un rugido lobuno resonó por la plaza. Era el grito furioso del hombre lobo, una criatura oscura, furioso por haber sido ignorado por Cassius. Sin embargo, el aullido pronto dio paso a los sonidos de la batalla. Claire, que había seguido al hombre lobo hasta allí, finalmente decidió actuar. En un instante, la plaza se llenó de cánticos inquietantes. Mientras tanto, al otro lado, el ghoul acababa de aparecer. Un hombre corpulento de 1,90 metros lo condujo al instante a un callejón oscuro, cuyo cabello dorado enmarcaba un rostro impasible mientras avanzaba paso a paso. Lentamente, sus labios se curvaron en una sonrisa ligeramente salvaje. "Me has costado casi toda mi madera de cebo negro. ¿Te das cuenta de lo cara que eres?"
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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 422

Estás leyendo el capítulo 422 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 7 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 625 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.