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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 91 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Poco tiempo después, Avia finalmente se recuperó del duro golpe de haber perdido las cincuenta mil monedas de oro. Al fin y al cabo, en su forma de entender las cosas, por más vueltas que le diera, esas cincuenta mil monedas jamás volverían; no valía la pena consumirse por algo que ya estaba fuera de su alcance. Era como el clásico dilema de la media botella de agua en el desierto; ella siempre había adoptado la actitud de '¡aún me queda media botella!'. A fin de cuentas, al vivir en este mundo, lo más importante era ser feliz. Por lo tanto, tras preguntarle a Ye Tu adónde había ido la sirvienta, se marchó en compañía de Irene White. Su principal motivación era la curiosidad por conocer la residencia que el presidente le había asignado a Irene White. Después de todo, siendo el presidente una figura tan legendaria y siendo Irene White su único familiar consanguíneo, la residencia asignada debía de ser sumamente lujosa, ¿verdad? Ye Tu, por su parte, se quedó atrás. Puesto que en medio mes tendría que partir junto a la Diosa de la Luz hacia las fronteras del Imperio de Santa Cruz para purificar la iglesia contaminada por la "Lujuria", pretendía aprovechar la ocasión para interrogar a Daphne acerca de la situación en dicho imperio. La noche se volvía más espesa y las estrellas titilaban en el firmamento. Sobre la cresta de la "Espada Asesina de Dioses", en el taller privado de Daphne. Gracias a la altitud del terreno, bastaba con asomarse por la ventana para dominar con la vista más de la mitad de la Isla Celestial de un solo vistazo. Bajo una tenue capa de nubes semejante a una neblina ligera, destellaban luces de todos los colores, tan densas como un tejido, fluyendo incesantes como si tuvieran vida propia. De vez en cuando, se podían divisar criaturas de leyenda batiendo sus alas por el cielo nocturno. A diferencia de la Santa Ciudad de Lothur, que caía en un silencio sepulcral apenas anochecía, las noches en la Isla Celestial se asemeaban a un escenario interminable, donde multitudes anhelaban encontrar su propio lugar bajo los reflectores más deslumbrantes. Sin embargo, al final, quienes lograban quedarse eran muy contados. "Cuando Avia era pequeña, le encantaba pararse junto a la ventana para mirar hacia abajo." Daphne le tendió una taza de té a Ye Tu. "Pero desde que creció, ya casi no viene por aquí." 'Tal vez sea porque le asigné demasiadas clases de pociones mágicas...' Ye Tu no respondió a su comentario, sino que fijó su atención en el enorme caldero situado en el centro del taller, donde un líquido burbujeante hervía sin cesar, expulsando burbujas de diversos tamaños. "¿Acaso utilizas esto para 'refinar píldoras'?" "¿Hay algún problema con eso?" "... En un momento te entregaré unos planos; busca a alguien que te fabrique un horno de alquimia a medida." Ciertamente, una vez alcanzado cierto nivel de maestría en el Dao de la Alquimia, uno podía prescindir de tales herramientas externas. Pero ¿acaso ella no estaba muy lejos de alcanzar ese nivel? Contar con un horno de alquimia adecuado resultaba de inmensa utilidad. Al escuchar esto, los ojos de Daphne se iluminaron: "¿Significa eso que la razón por la cual mis píldoras siempre salían defectuosas era, en realidad, porque el 'horno' no era el correcto?" "Esa es solo una parte del problema." Los efectos bizarros e impredecibles de las píldoras que terminaba produciendo probablemente no tenían mucho que ver con el "horno". El factor principal seguía siendo el alquimista... Es decir, la persona que realizaba la refinación. Daphne ignoró olímpicamente la segunda mitad de la frase de Ye Tu. '¡Lo sabía!' '¡¿Cómo era posible que ni una sola de las píldoras que yo refinaba sirviera para algo?!' '¡Todo fue por culpa de haber usado el "horno" equivocado!' "Háblame del Imperio de Santa Cruz", pidió Ye Tu. "¿Qué tanto sabes acerca de esa nación?" "El Imperio de Santa Cruz..." Daphne desactivó la matriz mágica que calentaba el caldero. "Es una nación regida por los 'Nobles de Sangre Divina'." "Ellos se autoproclaman 'descendientes de los dioses', poseen un carácter sumamente arrogante y, en definitiva, son una panda de sujetos detestables." '¿Arrogantes?' Ye Tu hizo una breve pausa. "Sin embargo, sus orígenes son verdaderamente enigmáticos; es muy probable que sí mantengan algún tipo de vínculo real con cierta deidad." Diciendo esto, Daphne se acercó a su mesa de trabajo y sacó un tubo de ensayo rebosante de un líquido carmesí. "Además, todos los 'Nobles de Sangre Divina' son profesionales trascendentes natos; al nacer, ya ostentan el primer rango." "Y a medida que crecen, avanzan de forma natural hasta alcanzar el segundo rango." "La Asociación ha estudiado su sangre y descubrió que, en efecto, albergan en lo más profundo de su linaje una fuerza de una jerarquía excepcionalmente alta." Le entregó el tubo de ensayo a Ye Tu. Considerando una disparidad tan abismal en el poder innato, era fácil imaginar la situación social dentro del Imperio de Santa Cruz. Los Nobles de Sangre Divina, amparados en el poder que ostentaban desde la cuna, vivían sumidos en el lujo desenfrenado y la opulencia, buscando únicamente su propio placer. Por otro lado, los plebeyos no eran más que "combustible" para el sistema, condenados a agotar sus vidas sirviendo a la nobleza de sangre divina. Si bien no todos, la inmensa mayoría de ellos llevaba una existencia peor que la muerte. Ye Tu tomó el tubo de ensayo lleno de líquido escarlata y lo observó entre sus dedos durante unos momentos. Mientras tanto, Daphne prosiguió: "Últimamente, debido a las acciones del Ejército Insurgente, el Imperio de Santa Cruz se encuentra sumido en un caos absoluto. A menos que tengas un asunto de extrema urgencia, lo mejor sería evitar ir allí..." Se interrumpió a sí misma. "Por supuesto, ese consejo aplica para la gente normal." Para Ye Tu, por mucho caos que hubiera, no supondría el menor inconveniente. "¿Ejército Insurgente?" "Sí. Según los informes internos de la Asociación, el líder de esta rebelión es un profesional trascendente de tercer rango que ha experimentado tres metamorfosis espirituales." El hecho de que los Nobles de Sangre Divina nacieran con poderes trascendentes era indudablemente una enorme ventaja. Pero al mismo tiempo, esto sellaba su límite máximo. En el Imperio de Santa Cruz no existía nadie en el "Rango Sagrado"; incluso el mismísimo emperador, el individuo más poderoso del imperio, no pasaba de ser un profesional de tercer rango. Ahora, al enfrentarse a un ejército rebelde liderado por alguien que se encontraba en la cúspide del tercer rango, la presión que debían de estar sufriendo era fácil de imaginar. "A causa de esta situación, la familia imperial del Imperio de Santa Cruz ha solicitado auxilio a la Asociación de Magos y a otras facciones en múltiples ocasiones." Al fin y al cabo, se trataba de un enemigo en la cúspide del tercer rango. Dejando de lado si podrían vencerlo o no en combate... Tratándose de una nobleza hedonista que a la menor contrariedad se escondía tras sus murallas, ¿quién en su sano juicio esperaría que arriesgaran el pellejo luchando a muerte contra un oponente de su mismo nivel? En su lugar, preferían con creces contratar a un experto del Rango Sagrado del exterior. Tal vez les costara una fortuna, pero siempre sería preferible a jugar a la ruleta rusa con sus propias vidas. "Y en este asunto, ¿cuál es la postura de la Asociación de Magos?" "No participé en la toma de decisiones." Daphne clavó la mirada en el tubo de ensayo que Ye Tu sostenía. "Solo sé que la Asociación ha rechazado la solicitud." "Comparado con la familia imperial del Imperio de Santa Cruz, el presidente y los demás Archimagos Sagrados están mucho más inclinados a brindar apoyo al Ejército Insurgente." No es que les repugnara el estilo de vida de los Nobles de Sangre Divina... ¡Bueno, sí! En realidad, un poco sí. Desconocía qué pensaban los demás, pero su archirrival detestaba a esa estirpe divina desde hacía muchísimo tiempo. Cuatro años atrás, un príncipe del Imperio de Santa Cruz declaró públicamente su intención de desposar a su archirrival y convertirla en su princesa consorte... Si la cosa hubiera quedado ahí, no habría pasado a mayores. A pesar de ser su eterna rival, Daphne tenía que admitir que esa mujer poseía un temperamento excepcionalmente pacífico. Lo que verdaderamente hizo estallar el conflicto fue que aquel príncipe, al pronunciar su declaración, mantuvo en todo momento una actitud soberbia de 'deberías sentirte honrada de que me haya fijado en ti'. Y ni siquiera esperaron a recibir una respuesta. El Imperio de Santa Cruz ya había organizado un despliegue pomposo y la comitiva nupcial se plantó en su mismísima puerta haciendo alboroto. Un estudiante de su archirrival intentó salir a detenerlos, pero uno de los guardias del príncipe lo castigó a latigazos hasta dejarle la piel en carne viva. ¡Estaban hablando de una Archimaga Sagrada de séptimo rango! Por muy dócil que fuera su carácter, no iba a permitir que la humillaran de semejante forma en su propia casa. Así que, en cuanto salió, conjuró un hechizo de enredadera sangrienta y colgó al príncipe y al guardia agresor, drenándolos hasta dejarlos como un par de momias resecas. Y para el colmo de los colmos, el Imperio de Santa Cruz tuvo el descaro de enviar una misiva diplomática condenando sus acciones. Alegaron que ella había faltado el respeto a los "descendientes de los dioses", lo cual enfureció tanto a su archirrival que estuvo a un tris de marchar sola para arrasar con el imperio. Al final, tuvo que intervenir el presidente en persona, obligando al emperador de Santa Cruz a ofrecer una disculpa formal, para dar el asunto por zanjado. Pero después de un incidente así, la actitud de su archirrival hacia los Nobles de Sangre Divina era fácil de deducir. Desde luego, aunque la opinión de aquella mujer tenía peso, solo representaba una fracción de los motivos. La razón primordial para decantarse por el Ejército Insurgente era utilizar la rebelión como excusa para poner a prueba a la familia imperial. Después de todo, ¡incluso la raza enana contaba con un miembro en el Rango Sagrado! Y estos nobles, que no tenían ni un solo individuo en ese nivel, ¿se atrevían a ser tan arrogantes todo el tiempo? O bien tenían problemas mentales, o de verdad contaban con un as bajo la manga. Sumando esto a su condición de profesionales natos y a su historial de comportamientos desmedidos... ¡La respuesta era evidente! Ambas cosas eran ciertas. Estaban locos de remate, pero también escondían cartas bajo la mesa. Aprovechar la coyuntura del Ejército Insurgente era la oportunidad perfecta para tantear el terreno. Si fracasaban, no perdían nada; al menos habrían obligado a la familia imperial a revelar sus secretos. Y si triunfaban... ¡Muchísimo mejor! Podrían utilizar la venganza de la familia imperial como pretexto para tomar el control absoluto del Imperio de Santa Cruz. Independientemente del resultado, la Asociación de Magos no saldría perdiendo. Las demás facciones probablemente compartían la misma lógica, motivo por el cual nadie había movido un dedo hasta el momento. Con una única excepción... "Hasta el día de hoy, solo la Iglesia del Dios de la Riqueza ha aceptado proporcionarles ayuda militar." En lugar de aguardar a que el polvo se asentara para luego disputarse las sobras con las demás potencias, preferían embolsarse los beneficios inmediatos antes que nadie. "En diez días, el primer contingente de refuerzos que enviaron debería estar llegando al Imperio de Santa Cruz." Se trataba de un batallón liderado por diez profesionales de tercer rango, acompañados por cien de segundo rango y dos mil soldados altamente entrenados de primer rango. Así es. Ni un solo individuo del Rango Sagrado. Poner a prueba las verdaderas capacidades de la familia imperial era el consenso tácito entre todos los profesionales del Rango Sagrado, y la Iglesia del Dios de la Riqueza no se atrevía a remar en contra de la corriente. En realidad, de no haber sido por los imprevistos surgidos en el Imperio del Amanecer, las tropas de refuerzo de la Iglesia de la Riqueza probablemente habrían partido mucho antes. "¿Por qué me preguntas todo esto? ¿Tienes intenciones de ir al Imperio de Santa Cruz, Ye Tu?" "Quedé de verme con alguien allí para arreglar unos asuntos." "¿Con quién?" Hizo una pausa y añadió: "¿Se puede saber?" "Con la Diosa de la Luz." Daphne se quedó de piedra. '¿Acaso está hablando de...?' "¿La deidad que venera la Iglesia de la Luz?" "Sí." "..." Resultaba que de verdad era ella... No creía que Ye Tu estuviera mintiendo; al fin y al cabo, su historial de proezas hablaba por sí solo. La cuestión era... ¿Qué clase de catástrofe se había desatado en el Imperio de Santa Cruz para requerir la intervención conjunta de una divinidad suprema legendaria y del mismísimo Ye Tu? "¿Tan graves son los problemas en el Imperio de Santa Cruz?" "No estoy seguro; tendré que evaluar la situación in situ para averiguarlo." De acuerdo con la Diosa de la Luz, de momento la influencia de la autoridad de la "Lujuria" se limitaba a una sola iglesia. Pero considerando que se trataba de una autoridad del Pecado Original íntimamente ligada al dios antiguo, quién sabe hasta qué proporciones podría escalar el desastre. "En resumen, ya sea la Asociación de Magos o la Iglesia del Dios de la Riqueza, lo mejor es que se mantengan al margen de los asuntos del Imperio de Santa Cruz." Cuantos más involucrados hubiera, más variables imprevistas surgirían. "Convencer a la Asociación no será problema, pero la Iglesia del Dios de la Riqueza..." "Diles que es un oráculo del Señor del Amanecer. Si no están de acuerdo, un ángel semidiós irá a conversar con ellos." Acababa de adquirir el control de una facción poderosa; sería un desperdicio no usarla. "Pero, ¿quién transmitirá tu oráculo?" Siendo ella la vicepresidenta de la Asociación de Magos, resultaba a todas luces inapropiado. "Bueno..." Ye Tu miró por la ventana, posando la vista en un sector específico de la Isla Celestial. "¿Acaso no tenemos a la candidata ideal lista para el puesto?" \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 91

Estás leyendo el capítulo 91 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.