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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 90 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Medio minuto después. Ambos ya se habían alejado de la plaza. Ye Tu sostenía entre sus dedos una píldora blanca del tamaño de un pulgar, de acabado metálico y que aparentaba un peso considerable. Antes de abandonar el Imperio del Amanecer, había transmitido los fundamentos de la \[Alquimia\]. La píldora que ahora descansaba en su mano era precisamente una creación de Isaías, quien ya se había iniciado en el arte. Compuesta principalmente por la "Flor Corona del Alba", una rareza botánica del Imperio del Amanecer, complementada con diversas hierbas mágicas de luz y refinada mediante las llamas sagradas de nivel semidiós, el resultado era sumamente interesante. En cuanto a sus efectos... Podía incrementar de manera notable la capacidad total de maná de los profesionales de segundo escalafón, es decir, el rango correspondiente a los archimagos. Además, gracias a las propiedades intrínsecas de las llamas sagradas, purificaba en cierta medida el alma y el maná del consumidor, potenciando la efectividad de los hechizos y técnicas marciales de luz. Sus beneficios superaban con creces a la inmensa mayoría de pociones similares en el mercado. Aunque ver a un ángel semidiós refinando apenas una píldora de segundo orden resultaba algo... peculiar, ¡al menos era genuinamente útil! Mil veces preferible a preparar brebajes cuyos efectos ni el propio artífice lograba anticipar. Irene White, que caminaba a su lado, contempló la píldora fijamente durante unos instantes antes de romper el silencio: "¿Todavía estoy a tiempo de aprender?" Ye Tu se detuvo un segundo: "¿Cómo? ¿No decías antes que no te interesaba?" "Me equivoqué en aquel entonces." Si había errado, lo reconocía sin tapujos; no era alguien que se negara a aceptar la realidad. Antes consideraba que la llamada \[Alquimia\] no difería en absoluto de los métodos convencionales con los que los boticarios destilaban sus pociones, viéndola como una mera destreza auxiliar. Pero a la luz de los hechos, el asunto iba mucho más allá. "Quiero aprenderla ahora. ¿Es posible?" No mencionó nada sobre prolongar el contrato. Después de todo, por donde se mirara, era ella quien salía ganando con creces; si se extendía el plazo, ¿quién salía beneficiado realmente? "Por supuesto, puedes aprender cuando gustes", respondió Ye Tu con total naturalidad mientras hacía botar la píldora en la palma de su mano. "Daphne lleva ya un tiempo investigando la alquimia; en los próximos días puedo coordinar para que ella te..." Antes de concluir la frase, Ye Tu pareció recordar cierto detalle y rectificó de inmediato: "Olvídalo. Más tarde te enseñaré yo mismo; si te surge alguna duda, pregúntame directamente." "... De acuerdo." Por otra parte. "Es tu alumna, ¿verdad?" En el salón del banquete, resplandeciente en oro y mármol, la Reina Elfa aprovechó una oportunidad para arrastrar a Daphne hacia un rincón apartado, preguntando en un susurro cómplice. Daphne la miró de reojo. Apenas habían coincidido unas pocas veces y esta mujer ya se comportaba con tanta familiaridad. "Sí." No tenía sentido ocultarlo. Casi todos los presentes debían de haberlo deducido a esas alturas, aunque aún no se atrevieran a darlo por sentado. "¿Y cómo es que tu alumna terminó convertida en la gran arzobispa de la Iglesia del Amanecer?", inquirió la soberana élfica, incapaz de contener la intriga. Una cosa era sospecharlo al ver a Avia, y otra muy distinta tener la confirmación directa. ¿Cómo se las había arreglado una maga recién ascendida de la Asociación para alcanzar semejante rango en un imperio tan visceralmente xenófobo como el del Amanecer? La curiosidad le carcomía las entrañas. ¿Cómo había llegado a ese puesto? Pues aferrándose al muslo de un pez gordo y dejándose llevar por la corriente, ni más ni menos. "¿Por qué tendría que contártelo?" "Un litro de agua de la Fuente de la Vida", propuso la Reina Elfa, poniendo sus cartas sobre la mesa. "Cuéntame los detalles de cabo a rabo y te daré un litro entero. ¿Trato hecho?" Un litro de la Fuente de la Vida... No sonaba nada mal. Daphne posó la mirada en el centro del salón, donde Avia, rodeada por una multitud de profesionales del Rango Sagrado, ya había logrado serenarse. Si su alumna se había aprovechado de la sombra de Ye Tu para llevarse semejante botín de privilegios, no estaba de más que ella, como maestra, sacara una pequeña tajada. "Debes de haber leído el 《Método Básico de Refinamiento de Maná》." "Sí." Era un tratado fascinante. Aunque su contenido era rudimentario, tal como indicaba su título, abría una vertiente evolutiva completamente inédita para el maná. Pero ¿qué relación guardaba eso con el nombramiento de Avia? "¿Y recuerdas quién figura como su creador?" '¿Su creador?' Ciertamente, la Asociación de Magos jamás había mantenido en secreto los créditos de la obra; bastaba indagar un poco para dar con el dato. El artífice del método era... '¿Ye Tu?' '¡¿Cómo?!' '¡¿Ye Tu?!' '¡Pero si comparte el mismo nombre que el Señor del Amanecer!' La Reina Elfa quedó petrificada en el sitio. En una fracción de segundo, cabos sueltos que antes había pasado por alto comenzaron a entrelazarse en su mente. El autor del método era Ye Tu; el nombre divino del Señor del Amanecer era Ye Tu; e incluso aquel individuo que partió junto a Avia rumbo al Imperio del Amanecer para recopilar registros del proyecto de armamentos mímicos también se llamaba Ye Tu. Entonces... ¿Avia se había topado con la encarnación terrenal del Señor del Amanecer, recibió el favor divino y gracias a ello fue investida como gran arzobispa? ¡No! Algo no cuadraba; la trama no podía ser tan simple. "No te olvides de enviar a alguien pronto para entregarme ese litro de agua de la vida", le recordó Daphne antes de dar media vuelta y encaminarse hacia el centro del salón, dejando a la soberana de los elfos sumida en un mar de cavilaciones. Un rato más tarde. La recepción —cuyo pretexto oficial era dar la bienvenida a Avia, pero cuyo propósito real consistía en tantear la postura exterior del Imperio del Amanecer a través de diversas facciones— llegó a su fin. Con la partida del último profesional foráneo del Rango Sagrado, la tensión acumulada en Avia se disipó al fin en un hondo suspiro. "Uf..." Por fin había terminado. "¿Qué tal la experiencia, Su Alteza Avia?" Avia se quedó de una pieza y giró la cabeza. Daphne se encontraba a sus espaldas sin que hubiera notado en qué momento se aproximó. "Maestra..." "¿Qué pasó? ¿Ya no soy 'Su Eminencia Daphne'?" Avia parpadeó con rapidez: "No tenía otra opción, maestra." Si hubiera asistido únicamente como emisaria oficial, no habría sido para tanto; pero le habían entregado cien mil monedas de oro en viáticos al salir, y tenía la obligación moral de desempeñar el papel con decoro. Sin mencionar que portaba las vestiduras de gran arzobispa... "Además, si me ponía a llamarla maestra frente a todos, la gente empezaría a sospechar y a complicarle las cosas, ¿no cree?" '¿Complicarme las cosas? A una archimaga sagrada de undécimo rango, ¿quién se atrevería a buscarle problemas?' "Bueno... el pretexto tiene su lógica." Aunque no fuera del todo sincero, había una pizca de consideración genuina en sus palabras. "Te lo dejaré pasar por esta vez, querida." "¡Je, je!" Daphne le dio un suave toque en la frente con la yema del dedo: "Dime la verdad, querida: ¿qué se siente ser una gran arzobispa?" "Pues... la verdad es que tiene su encanto." Si tuviera que resumirlo en un solo término, llano y directo: ¡Una gozada! Salvo por los nervios del principio, una vez que le perdió el miedo, ¡la experiencia fue sensacional! Dejando a un lado el regocijo de ver a un desfile de potencias del Rango Sagrado llamándola "Su Alteza Avia", en el plano tangible se había embolsado una fortuna; ¡los obsequios de bienvenida casi le aseguraban la jubilación anticipada! Pensándolo bien... ¿Y si postergaba unos días la publicación de su próximo libro? Total, ¡dinero ya no le faltaba! La idea cruzó fugazmente por su mente, pero la descartó de inmediato. '¡No, ni hablar! ¡Tengo una ética profesional intachable! ¡No puedo defraudar a mis lectores después de tanta espera!' "Por cierto, ¿por qué rechazaste la propuesta de la Iglesia del Dios de la Riqueza?" Hacía apenas unos instantes, la delegación mercantil de la Riqueza, en un gesto de cortesía diplomática, le había ofrecido una línea de crédito de quinientas mil monedas de oro sin intereses. Y ella la había declinado en el acto. Hacerle ascos a medio millón de monedas de oro... ¿Desde cuándo se había vuelto tan exigente el apetito de su alumna? ¿Por qué rechazarlo? Avia torció el gesto y respondió sin rodeos: "Porque no podría pagarlo." La cifra le hacía la boca agua, pero medio millón... Antes de partir hacia el Imperio del Amanecer, todo su patrimonio ni siquiera alcanzaba las cincuenta mil monedas. ¿Quinientas mil? ¡Ni dibujando mangas la mitad de su vida lograría liquidar semejante suma! Daphne: "..." Pensaba que el periplo por el Imperio del Amanecer la habría madurado un poco, pero seguía siendo la misma ingenua de siempre. "Querida, ¿en algún momento se te cruzó por la mente que ese medio millón en realidad no hacía falta devolverlo?", suspiró Daphne con resignación. Avia ladeó la cabeza, confundida: "Maestra, no me tome el pelo. Un préstamo es, por definición, dinero prestado; ¿cómo no se va a devolver? Seguro se lo está inventando." "¿Acaso mencionaron una fecha límite de pago en algún momento?" "¡Las trampas siempre las esconden en las cláusulas del contrato!" Esa congregación de mercaderes ya tenía un largo historial de jugadas sucias. "¿Me estás diciendo que se arriesgarían a ofender a una potencia respaldada por treinta y cinco semidioses metiendo cláusulas trampa por una mísera suma de quinientas mil monedas?" Avia guardó un prolongado silencio antes de alzar la mirada hacia Daphne, con los ojos anegados en lágrimas: "Maestra... ¿usted cree que todavía tenga una oportunidad de aceptar?" Unos minutos después. Ambas salieron al exterior del recinto ceremonial. Casualmente, Ye Tu e Irene White se aproximaban en ese instante. "Buenas noches, Lord Ye Tu", saludó Daphne con una sonrisa cordial. Luego se volvió hacia Irene White para saludarla también, pero en cuanto divisó aquel rostro, se quedó completamente paralizada. Una conmoción inexplicable brotó desde lo más profundo de su ser. En su memoria, una silueta difusa parecía superponerse con la persona que tenía delante... '¿Es ella?' Había un nombre que le quemaba en la punta de la lengua, pero por más que lo intentaba, resultaba incapaz de pronunciarlo. No fue hasta cruzarse con la mirada perpleja de Irene White que logró salir de su ensimismamiento, reprimiendo de inmediato la extrañeza que le encogía el pecho: "Buenas noches, Su Alteza Irene White." "Hola." Irene White también examinaba a Daphne con detenimiento. Siempre había sido consciente de su propia belleza, pero esta era la primera vez que se topaba con alguien que rivalizara con ella en ese aspecto. Madura, elegante, sabia... semejante a la rosa más deslumbrante en medio de un jardín florido. No obstante, siendo su primer encuentro, el brillo en los ojos de aquella mujer... "¿Conoció a mi madre?" No cabía otra explicación lógica. "... Debí conocerla, pero no la recuerdo", admitió Daphne con sinceridad. Si la progenitora de la Héroe del Hielo era en verdad la hermana del presidente olvidada por el mundo, ambas debían de guardar un parecido asombroso; de lo contrario, aquel primer vistazo no le habría provocado semejante estremecimiento en el alma. Cada una albergaba sus propios pensamientos. Ye Tu, entretanto, dirigió la mirada hacia una Avia pálida y taciturna, que arrastraba los pies murmurando incoherencias como si le hubieran arrebatado las ganas de vivir: "¿Qué le ocurrió a esta?" ¿Acaso algún profesional del Rango Sagrado se había atrevido a ponerla en aprietos? Nadie debería ser tan imprudente, menos aún bajo la tutela de Daphne. "Se le escaparon quinientas mil monedas de oro y está de luto por la pérdida." Conociendo los hábitos de la Iglesia del Dios de la Riqueza, difícilmente tirarían la toalla tan rápido. Si no ocurría ningún imprevisto, pronto volverían a presentar una oferta todavía más jugosa. Aunque ese detalle... de momento era mejor no revelárselo. \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 90

Estás leyendo el capítulo 90 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.