arrow_back

Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 87 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¡En marcha!" Avia fue la primera en subir a la escalerilla, trepando a paso ligero. Aunque ya había viajado de esta manera en numerosas ocasiones, esta era la primera vez que montaba sobre un dragón oscuro, por lo que su corazón desbordaba anticipación. Así, cuando Ye Tu y los demás apenas iban por la mitad de la rampa, ella ya había alcanzado la cima. Incluso se dio la media vuelta para agitarles la mano entusiasmada. Poco después, una vez que todos ingresaron al compartimento instalado sobre el lomo del dragón oscuro, la escalerilla se replegó con lentitud. El espacio interior era amplio y luminoso, aunque el ambiente en general... a decir verdad, no llegaba a la altura del vagón exclusivo en el que Ye Tu y Avia habían viajado rumbo al Imperio del Amanecer. Sin embargo, tratándose del lomo de un dragón oscuro, contar con tales comodidades ya resultaba sumamente admirable. Quien los recibió fue una niña vestida con un vestido negro, cuyas pupilas verticales de oro oscuro carecían de severidad y transmitían más bien un aire inocente. Aparentaba unos siete u ocho años y sostenía un cuaderno de notas contra su pecho. Como si quisiera proyectar un porte más profesional, mantenía el rostro rígido y serio. Tras estirar el cuello para observar y confirmar que ninguno de los presentes cargaba equipaje: "¿Desean tomar algo, señores?" "..." Avia no pudo contenerse y soltó de golpe: "Contratar mano de obra infantil es un delito, ¿lo sabes?" "No soy una niña trabajadora." La pequeña la miró con fijeza y replicó en un tono sumamente solemne y formal: "¡Tengo veintisiete años este año!" '¿Veintisiete años?' '¡¿Esto cuenta como veintisiete años?!' Claro que, para una especie longeva como los dragones oscuros, ¿veintisiete años no equivalían todavía a la etapa de la infancia? Emm... Aunque los criterios de evaluación deberían ajustarse a las particularidades de cada raza; los estándares actuales de la Asociación de Magos eran ciertamente demasiado rudimentarios. Como ocurrió el año pasado: en un programa de selección de talentos denominado "Elron", un enano obtuvo calificaciones sobresalientes en casi todas las disciplinas, pero por no alcanzar la marca mínima en la prueba de velocidad lo descartaron sin contemplaciones. Aquel enano aún seguía presentando quejas hasta el día de hoy. "Quiero un jugo de fruta de llama de dragón, tibio y con poca azúcar." La fruta de llama de dragón era una delicia exclusiva del clan de los dragones oscuros; ¡por supuesto que debía probarla! "¡Entendido!" La pequeña dragona abrió su libreta, extrajo una pluma y anotó con presteza la orden de Avia, antes de volver la vista hacia los demás. "Yo paso, gracias", sonrió Ye Tu. "Yo tampoco quiero nada", dijo Irene White con serenidad. "¡Yo, yo, yo! ¡Yo también quiero un vaso de fruta de llama de dragón, con mucho hielo y bastante azúcar!", pidió de prisa la doncella. "¡De acuerdo, un momento por favor; se los traigo enseguida!" Al tiempo que la pequeña dragona se daba la vuelta para retirarse, su voz cristalina volvió a resonar en la cabina: "Por favor, tomen asiento y sujétense bien. Estimamos llegar a la Isla Celestial en unas cuatro horas. Si desean salir de la cabina durante el vuelo, les ruego que me avisen con antelación." A algunos pasajeros les agradaba permanecer resguardados en el interior. A otros, en cambio, les fascinaba plantarse directamente a lomos del dragón para experimentar la sensación de surcar los mares de nubes a la intemperie. El salón de alquiler incluso vendía espadas de hierro reglamentarias sin filo, pensadas exclusivamente para aquellos viajeros que no pertenecían a profesiones guerreras pero deseaban posar alzando la espada en alto sobre el lomo del reptil para inmortalizar el momento en una imagen mágica. Ye Tu se acercó a un costado, eligió un asiento junto a la ventanilla y se sentó, contemplando el exterior. En su mente repasaba las palabras que la Diosa de la Noche había pronunciado la noche anterior. Deseo desmedido, desenfreno, depravación... Que los dragones hubieran renunciado a su antiguo orgullo, ¿podría considerarse una forma de desenfreno y relajación sobre sí mismos? Sin embargo, al instante esbozó una leve sonrisa. Aquello se asemejaba mucho más a la evolución natural impuesta por el paso de las eras; no había necesidad de atribuírselo todo a la influencia del dios antiguo. Muy pronto, las descomunales alas de la criatura se desplegaron. Un denso maná de afinidad oscura se condensó en un intenso resplandor púrpura espectral que brilló a través de las hendiduras entre sus escamas. Fuuu... Con un solo aleteo, las corrientes de aire agitadas arrastraron la nieve y el viento como filos cortantes dispersándose hacia los cuatro costados. Impulsado por el maná oscuro, el colosal cuerpo del dragón se elevó de golpe hacia el firmamento. En menos de cinco segundos se distanció de la superficie, perforando la ventisca aullante. ¡Rumble! El mar de nubes se abrió en turbulencias, y el reptil de tono púrpura oscuro emergió rompiendo la niebla. Bajo la amortiguación de las formaciones mágicas, ninguno de los tripulantes sintió la menor sacudida; incluso la sensación de ingravidez duró tan solo un instante imperceptible. Al volver la vista hacia la ventana: El sol brillaba con calidez y la tormenta de nieve había quedado atrás. Incluso aquel denso manto de nubes grises se había transformado en un océano de blancura algodonosa que se extendía hacia el horizonte sin final aparente. Las balizas trazadas por runas mágicas se encendían en sucesión, semejantes a estrellas de siete colores que señalaban el rumbo a seguir. ¡Bum! Con un nuevo batir de sus anchas alas, el dragón entero surcó el vacío como una saeta de tono púrpura oscuro, avanzando a toda velocidad en dirección a la Isla Celestial. "Señorita, aquí tiene su jugo." La pequeña dragona se aproximó con una bandeja en manos, mostrando una actitud sumamente obediente. Solo que... '¿Señorita?' '¡Si apenas tengo diecinueve años!' '¡Tú tienes veintisiete, en todo caso la que debería llamarte hermana mayor soy yo...!' "Gracias." Avia tomó el vaso de todos modos. Se decía que, al gozar de una longevidad tan dilatada, las especies inmortales eran bastante más tardías en su desarrollo emocional y cognitivo en comparación con las razas de vida corta. Un dragón oscuro de veintisiete años... en madurez mental probablemente equivalía a un niño humano de siete u ocho años. "No hay de qué." 'Qué adorable.' '¡A todos los depravados que dibujan mangas eróticos con esta temática deberían electrocutarlos hasta dejarlos como carbón!' Mientras Avia murmuraba para sus adentros, la pequeña dragona se acercó a la sirvienta con el otro vaso. Al echar un vistazo al catálogo ilustrado de monjas que la doncella sostenía entre las manos, una chispa de curiosidad asomó a sus pupilas doradas. "¡Ejem, ejem!" Avia tosió de inmediato y le propinó un par de codazos discretos a la sirvienta. "¿Eh?" La doncella la miró desconcertada. "Guarda ese folleto de inmediato, no vayas a pervertir a la niña", susurró Avia con voz queda. "¿Ah?" La criada quedó aún más confundida. Leer y estudiar para instruirse, ¿no era acaso algo encomiable? En la Isla Celestial. En el taller privado de Daphne, la Reina Elfa sostenía entre las yemas de sus dedos una píldora medicinal de base blanca cubierta por intrincados patrones de un carmesí oscuro. "¿Esto es lo que llaman una 'píldora medicinal'?" Miró con curiosidad a Daphne, quien descansaba tras la mesa de trabajo. "¿Para qué sirve?" "Pruébala y lo sabrás." Daphne permanecía reclinada en su asiento, con un codo apoyado en el reposabrazos sosteniendo su mejilla y cruzando sus largas y torneadas piernas; en la otra mano sostenía un documento recién entregado. Sus facciones denotaban una expresión bastante singular. "¿Cuánto cuesta? Fija el precio de antemano", advirtió la Reina Elfa con suspicacia. Aunque esta colega era una reclusa hogareña, tenía fama de no salir perdiendo jamás. Si más adelante, por culpa de esta "píldora", pretendía sacarle un ojo de la cara... el negocio sería desastroso. "Es gratis", contestó Daphne con desgano. Aquella píldora había salido por accidente mientras intentaba refinar una Píldora Nutritiva del Alma. Dado que aún no la había testeado, ella misma ignoraba sus efectos precisos. Que un profesional del Rango Sagrado se ofreciera voluntariamente como conejillo de indias era lo mejor que podía pedir. Cobrarle dinero estaba fuera de discusión: de esa forma no contaba como una transacción comercial y, si la ingesta provocaba algún percance indeseado, ella no tendría que asumir ninguna responsabilidad legal. '¿Gratis?' La Reina Elfa vaciló un instante y devolvió la píldora al frasco de jade. "Mejor lo dejamos; no puedo aceptar tus cosas de balde." Tratándose de algo gratis, no se atrevía a llevárselo a la boca. Acto seguido, se aproximó al costado de Daphne y se inclinó para echar un vistazo al documento que sostenía entre las manos. Al leer las primeras líneas, el asombro se apoderó de ella: "¿El Imperio del Amanecer enviará una delegación diplomática a la Isla Celestial?" "Sí." "¿Acaso pretenden ejercer presión sobre la Asociación de Magos?" "..." Daphne hizo una pausa. "Si fuera ese el caso, ¿de qué lado se posicionaría el pueblo élfico?" Ante la disyuntiva, la Reina Elfa respondió con absoluta resolución: "Por supuesto que nos pondríamos del lado de la Asociación de Magos." '¡Ni loca!' Se trataba de un Imperio del Amanecer respaldado por múltiples semidioses y una divinidad auténtica; tendría que haber perdido el juicio para enfrentarse a ellos en favor de los magos. Daphne, como era evidente, no le creyó una sola palabra. Le dedicó una mirada de absoluto desdén y pasó a la página siguiente. Allí constaba la lista de integrantes de la delegación del Imperio del Amanecer: solo figuraba un único nombre. Gran Arzobispa de la Iglesia del Amanecer: Avia Aurora. "¿Eh? ¿Por qué esta Gran Arzobispa de la Iglesia del Amanecer comparte exactamente el mismo nombre que tu alumna?" La Reina Elfa parpadeó, perpleja. Entre los tres grandes arzobispos tradicionales de la Iglesia del Amanecer no recordaba a nadie con ese apelativo. ¿Acaso había asumido el cargo tras el advenimiento del Señor del Amanecer? En ningún momento contempló la posibilidad de que esta "Avia Aurora" fuera realmente la alumna de Daphne. ¿La discípula de la vicepresidenta de la Asociación de Magos convertida en Gran Arzobispa de la Iglesia del Amanecer? ¡Con la misma lógica bien podrían decir que el mismísimo Señor del Amanecer pertenecía a la Asociación de Magos! "Una simple coincidencia, supongo." Daphne cerró el documento. Aunque ya sabía de antemano que su discípula se las había ingeniado para ascender a Gran Arzobispa de la Iglesia del Amanecer junto a Ye Tu, ver su nombre plasmado en un informe oficial con semejante título honorífico le provocaba un torbellino de sentimientos encontrados. Cinco de la tarde. El sol poniente aún no se ocultaba por completo, tiñendo el firmamento con tonos arrebolados. A lo lejos, el dragón oscuro, siguiendo las coordenadas de las balizas de las vías de nubes, arribó por fin a las inmediaciones de la Isla Celestial. Se disponía a hacer fila para pasar los controles de ingreso al interior de la isla, tal como dictaba el procedimiento habitual. Sin embargo, apenas alcanzó el sector del Puente Nuboso... Una pantalla luminosa se proyectó en el aire frente a ellos: 【Su autorización ha sido validada con éxito. Por favor, siga las indicaciones y avance por el pasaje de la derecha】 Al instante, la pantalla se desvaneció. Un sendero de destellos multicolores se desplegó en el vacío, extendiéndose hacia un sector específico a la diestra. '¿¿??' Si la memoria no le fallaba, aquel pasaje se habilitaba exclusivamente cuando la Asociación de Magos recibía a mandatarios y dignatarios de máximo rango. ¿Desde cuándo tenía ella autorización para transitar por allí? ¿Acaso se debía a los pasajeros que transportaba sobre el lomo...? Las figuras de Ye Tu y de Irene White cruzaron fugazmente por su mente. Esos dos... ciertamente no parecían personas corrientes. En cuanto a Avia y la sirvienta, ni siquiera se detuvo a considerarlas, asumiendo que eran simples asistentes de la comitiva. Con esos pensamientos en orden, siguió las instrucciones y viró hacia el pasaje de la derecha, descendiendo suavemente hacia la zona designada. En la cabina superior. "¡Llegamos!" Avia asomó la cabeza por la ventanilla, contemplando la Isla Celestial cada vez más próxima con una emoción desbordante. Aunque la estancia en el Imperio del Amanecer había sido grandiosa y todos se dirigían a ella como "Su Alteza Avia", ¡este era el lugar donde había crecido desde pequeña! "Mira abajo; han venido a recibirte", resonó de pronto la voz de Ye Tu junto a su oído. ¿Eh? ¿Venir a recibirla? ¿Sería su maestra? Entrecerró los ojos para enfocar la vista hacia el suelo; a medida que el dragón descendía, los detalles de la superficie se volvieron nítidos. Lo primero que captó su mirada fue una enorme pancarta desplegada a lo ancho: 【Cálida bienvenida a la Gran Arzobispa de la Iglesia del Amanecer, Avia Aurora】 Y bajo la pancarta... Se hallaban formadas, una tras otra, todas aquellas ilustres personalidades que ella solo había visto en las noticias y publicaciones oficiales. Una fila imponente compuesta exclusivamente por profesionales del Rango Sagrado; incluso los Grandes Archimagos que habían superado dos metamorfosis espirituales apenas alcanzaban a situarse de pie en los rincones más apartados. Glup... Avia tragó saliva con dificultad. 'Pero qué... ¡¿tenían que montar semejante despliegue desmedido?!' \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

Continúa leyendo

¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

Capítulo 88

Siguiente Capítulo ›

¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 87

Estás leyendo el capítulo 87 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.