Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 86 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Avia no advirtió los sutiles movimientos del dragón de escarcha.
Se quedó mirando fijamente la \[Espada de Escarcha\] en manos de Irene White durante unos momentos y luego alzó la vista:
"¿Ya se van tan pronto?"
Apenas acababan de llegar ellas.
"Sí", asintió Irene White suavemente.
"¿Y qué tal adentro? ¿Es entretenido?"
"Está bien, nada del otro mundo", respondió Ye Tu con indiferencia.
'¿Nada del otro mundo?'
¿Acaso la Guía de Viajes de Escarcha no aseguraba que la \[Fuente del Silencio\] era el atractivo turístico más célebre y hermoso de todas las Tierras Altas de Escarcha?
Claro que ahora era temporada baja, era de noche y las entradas para la \[Fuente del Silencio\] eran sumamente difíciles de conseguir, motivo por el cual casi no había nadie.
"En ese caso, nosotras tampoco entremos, ¿no?", propuso la sirvienta.
La \[Fuente del Silencio\] no le despertaba el menor interés; en ese momento solo deseaba regresar a su habitación para entregarse con devoción a la lectura y al estudio, examinando a fondo el catálogo ilustrado de monjas que acababa de conseguir.
"Ya que estamos aquí, entremos a echar un vistazo."
Avia no quería marcharse así como así; después de todo, ya estaban en la entrada...
"Si resulta aburrido, nos volvemos de inmediato."
"... De acuerdo."
Al ver que la sirvienta aceptaba, Avia se volvió hacia Ye Tu e Irene White:
"Entonces ustedes dos regresen primero; la doncella y yo entraremos a ver."
"Bien."
Observando las espaldas de ambos al alejarse, Avia volvió a clavar la mirada en la espada que sostenía Irene White.
Cuando llegaron, no parecían llevar nada parecido, ¿verdad?
¿De dónde había salido?
Daba la impresión de ser un artefacto fuera de lo común...
Y estaba además el catálogo de monjas que regalaban con la afiliación: el ejemplar que recibió Ye Tu era completamente distinto al que le habían entregado a la sirvienta.
Emm...
En fin, entraría primero a curiosear y mañana en el camino encontraría la oportunidad de indagar al respecto.
Poco después de que ambas se internaran en el pasaje.
Por otro lado.
Irene White pareció recordar algo y preguntó: "Ella también tuvo adherido un tentáculo del dios antiguo en su cuerpo; ¿podría recibir asimismo un obsequio de la Diosa de la Noche?"
Un destello de extrañeza cruzó los ojos de Ye Tu:
"¿Por qué crees que ella sería capaz de conservar su propia conciencia sin sucumbir a la influencia del tentáculo del dios antiguo como hiciste tú?"
'Vaya forma de tenerle tanta fe.'
Irene White lo pensó y comprendió: ciertamente tenía razón.
"Haz de cuenta que no pregunté."
A la mañana siguiente, temprano.
Los cuatro abandonaron el hospedaje a primera hora, cruzaron la animada calle comercial y se dirigieron al salón de alquiler de dragones gigantes, situado al otro extremo de las Tierras Altas de Escarcha.
El amplio recinto bullía de gente, con una larga fila serpenteando frente a los mostradores de atención.
En lo alto, una pantalla proyectada mostraba los perfiles y estadísticas de diversos dragones gigantes.
Dragones rojos, dragones verdes, dragones sagrados de la luz, dragones oscuros...
Había de todas las especies imaginables, aunque debido al clima particular de las Tierras Altas de Escarcha, los dragones de escarcha eran los más abundantes.
Apenas pusieron un pie dentro del salón, una joven dracónida de cabello carmesí y atuendo bastante atrevido se acercó presurosa con un fajo de folletos en brazos:
"Distinguidos clientes, ¿les gustaría conocer nuestro nuevo paquete promocional?"
"Con la contratación de un contrato de alquiler de un año o superior, incluimos como obsequio el legado completo de la profesión trascendente de Caballero Dragón, desde el primer rango hasta el Rango Sagrado."
"¡Y para contratos de tres años o más, recibirán además una poción de fortalecimiento corporal elaborada con esencia de sangre de Rey Dragón!"
"¡Una oportunidad irrepetible que no volverá a presentarse; si la dejan pasar, no habrá otra igual!"
Su entusiasmo desbordaba por todos lados.
"¿Un año?", Avia parpadeó, perpleja. "¿No se requerían tres años o más para recibir regalos antes?"
"¡Es una promoción especial por tiempo limitado! ¿Le interesaría adquirir un contrato?"
Al divisar el báculo sagrado forjado con oro del origen místico que Avia sostenía en la mano, ¡los ojos de la joven dragón brillaron con intensidad!
El oro del origen místico, exclusivo del Imperio del Amanecer, alcanzaba precios astronómicos por gramo.
¡Y esta persona se daba el lujo desmedido de usarlo para forjar un simple bastón!
'¡Una cliente multimillonaria!'
"No, gracias, no estoy interesada."
Avia sacudió la cabeza con presteza para rechazar la oferta:
"No tengo planes de cambiarme de profesión a Caballero Dragón."
Caballero Dragón: la profesión más ingrata, desdichada y devoradora de dinero de la era actual.
Con su humilde patrimonio, arrojar monedas en esa senda ni siquiera le alcanzaría para escuchar el eco del impacto.
"Puede informarse sin compromiso; si adquiere el servicio ahora mismo, ¡puedo ofrecerle un diez por ciento de descuento!"
"¡De verdad que no me interesa!"
Quizás a causa del báculo de oro del origen místico, la joven dracónida pelirroja estaba convencida de haber dado con una clienta de oro y continuó insistiendo durante todo el trayecto.
Solo ante la firme negativa de Avia y la oportuna llegada del personal del salón, que acudió a guiar al grupo hacia una sala de descanso VIP exclusiva, se vio obligada a desistir.
Medio minuto después.
En el interior de la sala VIP.
"Uf..."
Avia exhaló un largo suspiro de alivio.
"Los dragones gigantes... ¿no se caracterizaban por ser sumamente altivos?", preguntó Irene White con desconcierto.
En el pasado había dado muerte a un buen número de dragones corruptos.
A pesar de que sus cuerpos estaban marchitos y degradados, sus almas conservaban un orgullo fiero e inquebrantable.
"¿Altivos? De eso hace ya demasiados años."
En los tiempos modernos, todo se regía por la supremacía del servicio y la actitud.
Si ponías cara larga, salvo aquellos depravados con fetiches peculiares, ¡¿quién iba a molestarse en rogarte atención?!
"Los dragones de hoy solo tienen una obsesión en mente: convencerte a toda costa de que te conviertas en Caballero Dragón."
"¿Por qué motivo?", inquirió la sirvienta, picada por la curiosidad.
"Porque una vez que eres Caballero Dragón, necesitas firmar un contrato con un dragón, ¿no?"
"Y firmar un contrato cuesta dinero."
"Además, cuanto más alto es el nivel del Caballero Dragón, mayores son los requisitos respecto al rango del dragón y, en consecuencia, mayor es la fortuna que debes desembolsar."
A decir verdad, al principio la gran mayoría de los dragones gigantes se resistía ferozmente a semejante práctica.
Consideraban que alquilar sus servicios equivalía a vender su dignidad.
'¡La raza de los dragones jamás será esclava!'
Sin embargo, a partir de que los primeros ejemplares dispuestos a rebajar su orgullo probaron las mieles de la riqueza, más y más dragones no pudieron resistir la tentación y se sumaron a la tendencia.
A partir de ahí, la situación se volvió imparable.
"Ocurrió hace unos cuarenta años, aproximadamente."
Avia sacó unas gafas de quién sabe dónde y se las colocó con aire solemne:
"En aquel entonces, los Caballeros Dragón actuaban como en la antigüedad: tras firmar el pacto, hacían todo lo posible y derrochaban incontables recursos para aumentar la fuerza del dragón."
A fin de cuentas, el escalafón del dragón determinaba de forma directa la fuerza del Caballero Dragón.
"Pero muy pronto descubrieron la cruda realidad."
"Por muchos recursos que invirtieras en el dragón, una vez concluido el período del contrato, la criatura se marchaba sin más."
Hace treinta y ocho años, un Caballero Dragón quedó en la absoluta bancarrota por esa misma razón.
Había volcado toda su fortuna en nutrir a un dragón sagrado de la luz con el que había contratado, elevándolo del segundo rango al tercero.
Sin embargo, al cumplirse los tres años del acuerdo, el dragón sagrado de la luz desplegó las alas y se marchó.
Posteriormente firmó un nuevo contrato con el enemigo jurado de aquel caballero y, dando media vuelta, ¡le propinó una paliza que casi lo manda al otro mundo!
Tsk, tsk...
Recibió exactamente el mismo trato que el desdichado protagonista de ciertas obras turbias.
"Por eso, los Caballeros Dragón de hoy en día ya no malgastan recursos en los dragones; prefieren ahorrar dinero para contratar directamente a dragones de escalafón superior."
Durante los primeros años, el panorama fue un caos mayúsculo.
En aquella época, el título de "Caballero Dragón" aún conservaba un aura de prestigio y poderío descomunal.
Pactar con un dragón gigante era algo que la mayoría solo concebía en sueños.
Por ende, los contratos de ese período solían ser bastante laxos: ante un peligro de muerte inminente, ¡el dragón podía rescindir el acuerdo unilateralmente y huir abandonando a su jinete a su suerte!
Por fortuna, semejante abuso duró poco tiempo.
A medida que más dragones ingresaron a la industria y la competencia interna se volvió feroz entre ellos, volvieron a adoptar los contratos de vida o muerte para asegurar clientes.
"¿Acaso no ha habido dragones y Caballeros Dragón que forjen lazos profundos y firmen contratos permanentes?", intervino la sirvienta.
"Los ha habido, pero son casos contados."
Avia se acomodó las gafas sobre el puente de la nariz con expresión grave:
"Si un dragón te propone firmar un contrato permanente, mi recomendación es que des parte de inmediato a la Isla de los Dragones."
"Es casi seguro que estás frente a un estafador."
Tiempo atrás se registró un caso sonado:
Una dragona roja de llamas sagradas de segundo rango, al segundo año de iniciado su pacto, le confesó a su jinete que se había enamorado de él; le propuso transformar el contrato temporal de cinco años en un vínculo eterno y, además, casarse con él...
Aquel pobre caballero lloró a mares de pura conmoción.
Durante los tres años siguientes vació hasta el último centavo para criarla, elevándola del segundo rango al tercero.
Y luego, al concluir el quinto año de contrato, justo cuando el caballero se disponía a firmar el pacto definitivo...
Ella escapó.
Y no contenta con huir, le dio la vuelta a la tortilla acusando al caballero de maltratarla y de ser excesivamente posesivo.
Como resultado, aquel hombre no solo se quedó sin contrato permanente y vio evaporarse una fortuna en recursos, sino que terminó cargando con una lista interminable de acusaciones infundadas.
No fue sino hasta hace ocho años, cuando aquel sujeto —tras convertirse en un cazador de dragones de tercer rango— se infiltró en la Isla de los Dragones y desató un caos colosal entre el clan de los dragones rojos, que la verdad del asunto salió por fin a la luz pública.
Fue un desenlace ciertamente desolador.
En resumen: con el paso de los años, aquella profesión que antaño encarnaba el honor y el poder se transformó en lo que hoy todo el mundo consideraba un engaño absoluto.
Los únicos capaces de costearse semejante senda trascendente en la actualidad eran los magnates podridos en dinero que contrataban dragones de élite por simple capricho, o bien ingenuos ilusos convencidos de que su "entrega sincera" conmovería el corazón de un reptil gigante.
Llegó el mediodía.
A través del pasaje reservado para clientes distinguidos, el grupo de Ye Tu salió a la amplia zona de embarque de dragones en la parte posterior del edificio.
Varios dragones hendían el cielo a la distancia levantando torbellinos de nieve, trazaban un círculo en las alturas y descendían con suavidad sobre las plataformas.
Debido a que cada vez menos personas optaban por convertirse en Caballeros Dragón y el negocio de alquiler regular se volvía más duro, muchos dragones comenzaron a incursionar en otros rubros por iniciativa propia.
Y el más popular de todos era precisamente el transporte de pasajeros.
Aunque ser Caballero Dragón resultaba una trampa costosa, había un hecho indiscutible:
¡La placentera sensación de surcar los mares de nubes a lomos de un dragón gigante no la igualaba ni el tren de vías de nubes más sofisticado del mundo!
¿Quién de niño no había soñado con montar un dragón y empuñar la espada del héroe para derrotar al rey demonio?
La montura que Avia había seleccionado era un dragón oscuro.
Se trataba del ejemplar de mayor categoría después del dragón sagrado de la luz; la tarifa por un solo viaje duplicaba con creces la del vagón de primera clase del tren.
De no haber contado con las cien mil monedas concedidas por Elliot, jamás se habría permitido semejante lujo...
"¡Aquí es, aquí está!"
Frente a ellos se abría una plataforma circular de piedra grisácea que semejaba una pequeña plaza, colmada de runas que despedían un fulgor azul espectral.
Un dragón oscuro reposaba plácidamente en el centro.
En medio del viento helado y la aguanieve, sus escamas de un púrpura oscuro emitían un brillo metálico; entre las junturas de su coraza destellaban intermitentes resplandores violáceos.
Un dragón oscuro de segundo rango.
A pesar de pertenecer a ese nivel, gracias a la formidable constitución física propia de su especie y a su afinidad innata con el maná oscuro, le bastaría un solo manotazo para aplastar como una galleta a una maga como Avia.
"Buenas tardes a todos."
A diferencia de su imponente y amenazadora apariencia exterior, la voz que brotó de sus fauces era sumamente cristalina, rayando casi en lo infantil.
Sus pupilas verticales de oro oscuro se detuvieron durante unos instantes sobre Irene White.
Acto seguido, una escalerilla mecánica descendió desde el compartimento instalado sobre su lomo, desplegándose hasta quedar justo frente al grupo.
"Por favor, tengan cuidado al subir."
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Capítulo 87
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 86
Estás leyendo el capítulo 86 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.