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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 83 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Cuerpo, alma... ¡Todo disfraz, toda simulación! Frente a esa mirada, nada de ello conservaba sentido alguno; absolutamente todo fue desentrañado con suma facilidad. Sin embargo, solo duró una fracción de instante: la Diosa de la Luz se limitó a rastrear el linaje de Irene White para examinar durante unos momentos aquella fuerza pura que acababa de brotar, retirando su atención acto seguido. Al disiparse esa abrumadora voluntad junto con la mirada, Irene White sintió que la aterradora presión que le aplastaba el cuerpo y el espíritu se desvanecía por completo, y una sensación de ligereza volvió a recorrer todo su ser. "Disculpa", pronunció la Diosa de la Luz en un tono dulce y suave. Verdaderamente jamás imaginó toparse con semejante fuerza en este sitio, por lo que la sorpresa la había desconcertado un momento. Irene White apaciguó sus emociones y alzó la vista hacia la estatua divina, que permanecía inalterable frente a ella; no obstante, una honda pesadumbre oprimió su corazón. ¿Acaso este era el inconmensurable poder de una divinidad suprema? "¿Qué era eso?" "El poder perteneciente a un 'Héroe'", la voz de la Diosa de la Luz siguió sonando con tenue delicadeza. "Lord Ye Tu probablemente también lo ha notado." Irene White se sobresaltó ligeramente y giró la cabeza hacia Ye Tu. "Lo noté, pero antes no tenía certeza de qué se trataba en realidad", admitió Ye Tu con total franqueza. Aunque el mundo aceptaba el Dao Inmortal a un nivel superior que antes, las técnicas y artes místicas ligadas al karma y la causalidad requerían que la asimilación del Dao Inmortal avanzara un paso más para desplegar toda su eficacia. Por lo tanto, aunque pudo percibirla, no se detuvo a investigar en detalle el origen de esa energía. De todos modos, dicha fuerza era completamente inofensiva para Irene White. "¿Por qué dices que es el poder de un 'Héroe'?", preguntó Irene White, un tanto desconcertada. ¿Acaso ella misma no era una Héroe? "Porque ese es el poder del 'Héroe'." "..." Aquella respuesta no aclaraba absolutamente nada. "El 'Héroe' al que me refiero no es lo que ustedes llaman la 'Héroe del Hielo' o el 'Héroe del Fuego'", explicó la Diosa de la Luz con paciencia. "Sino el auténtico Héroe." ¿El auténtico Héroe? "En el pasado, valiéndose únicamente de su cuerpo mortal, cercenó a un demonio supremo del averno que había alcanzado el dominio de los dioses verdaderos." "E incluso blandió su espada hacia el firmamento, intentando desafiarme." El título de Héroe nació a raíz de esa gesta. Todos los supuestos "Héroes" de la actualidad no eran más que la prolongación de la voluntad de aquel Héroe auténtico. "..." '¿Cercenar a un dios verdadero poseyendo tan solo un cuerpo mortal, e incluso atreverse a blandir su espada contra la mismísima Diosa de la Luz...?' La mirada de Irene White se tornó solemne; a estas alturas ya no era la novata ingenua que desconocía por completo el ámbito de las divinidades. Tras la cadena de sucesos acontecidos en el Imperio del Amanecer, había comprendido con total crudeza la brecha que la separaba de los dioses. Incluso un semidiós la superaba con creces; cuánto más un "dios verdadero" encumbrado por encima de ellos. ¿Un cuerpo mortal exterminando a una deidad auténtica? ¡Aquello resultaba tan disparatado como imaginar que una diminuta hormiga en el suelo pudiera arrancar la luna del cielo nocturno! "¿Y qué fue de él...?" "Murió." '¿Murió...?' Irene White volvió a quedarse atónita. Aquel auténtico Héroe, capaz de consumar un regicidio divino con un cuerpo mortal, ¿había perecido también a manos de esta soberana de la luz? "No malinterpretes las cosas, él no murió a causa mía", soltó la Diosa de la Luz con una suave risilla. "Simplemente no le presté la menor atención; murió de viejo por causas naturales." Aunque el hecho de que aquel Héroe lograra dar muerte a una divinidad siendo un mortal resultaba ciertamente admirable, en términos llanos, para ella —que unificaba y regía el concepto mismo de la "Luz" en este cosmos—, aquel dios demoníaco caído no se diferenciaba en nada de una hormiga cualquiera. Y aquel auténtico Héroe, a lo sumo, era una hormiga de un tamaño ligeramente superior. Ella jamás caería en la insensatez de tomarse la molestia de reñir con él. Sin embargo, aquel hombre no se dio por vencido tras ser ignorado. Habiendo recibido su desdén, en los últimos años de su vida aunó esfuerzos con los siete forjadores legendarios de la época para confeccionar una espada capaz de matar dioses y erigir una fortaleza aérea. ¿Y el resultado? Las armas y fortificaciones fueron terminadas, pero antes de que tuviera ocasión de emplearlas, su longevidad alcanzó el límite biológico. Falleció sin haber podido blandirla jamás. Con posterioridad, muchas personas entraron en contacto con aquella "Espada Asesina de Dioses", mas ninguna de ellas logró obtener su reconocimiento. A la postre, tras cambiar de manos en incontables ocasiones, por razones desconocidas tanto la espada como la fortaleza aérea desaparecieron del mapa, sin que se tuviera noticia de ellas durante larguísimos años. No fue sino hasta hace unos años que el actual presidente de la Asociación de Magos se adentró en las profundidades de diversas ruinas arcanas, logrando finalmente recuperar y traer de vuelta la espada y la fortaleza perdidas. "Por supuesto, si insistes en culparme a mí por su muerte, no tendré reparos en aceptarlo." A ella no le importaba en lo más mínimo. Irene White sacudió la cabeza levemente: "No lo haré." Quizás aquel Héroe primordial fuera en verdad el origen de la sangre que corría por sus venas, pero ¿qué importancia tenía eso? Para empezar, la Diosa de la Luz jamás había albergado mala fe contra él de principio a fin. Y por añadidura, ella no guardaba ninguna relación personal con aquel Héroe legendario. "Pierda cuidado; él era él, y yo soy yo." ¿Perder cuidado? A la Diosa de la Luz no le inquietaba en absoluto; giró la vista para dirigirse a Ye Tu: "En realidad, la razón por la que solicité encontrarme con Su Excelencia es pedirle un favor." ¿Un favor? "Dime." Para que la propia Diosa de la Luz viniera en persona a pedirle auxilio, difícilmente se trataría de una insignificancia. "A decir verdad, este asunto guarda relación con 'Lujuria', quien huyó de la Santa Ciudad de Lothur hace poco." '¿Lujuria?' "Al parecer, advirtió las transformaciones del mundo tras el momento en que Su Excelencia tomó la autoridad de la Avaricia; al regresar, intentó utilizar a Pecado Original: Avaricia como sacrificio ritual para afianzar un control más profundo sobre su propia autoridad." "El resultado fue un fracaso absoluto, y la autoridad de la Lujuria comenzó a desbordarse fuera de control." "El remanente de esa influencia corrompió y distorsionó una iglesia perteneciente a la Iglesia de la Luz ubicada en la frontera del Imperio de Santa Cruz." Al llegar a este punto, la Diosa de la Luz dejó entrever una ligera impotencia en su voz. "Tras recibir los informes correspondientes, la Iglesia de la Luz ha resuelto enviar a la Santa de esta generación para purificar la iglesia corrupta y deformada." ¿Una Santa eclesiástica, enviada a purificar un templo contaminado por la "autoridad de la Lujuria"? '¡Esto suena mal por donde se lo mire!' "¿Acaso se trata, una vez más, de la influencia de la 'corrupción de los dioses antiguos'?" ¿Por qué este mundo vivía escenificando a diario tramas que solo se veían en mangas eróticos o en videojuegos para adultos? ¡Ye Tu casi empezaba a sospechar si Avia no sería la reencarnación del dios antiguo! "Así es." "Usted también lo comprende." "Esa muchacha es ciertamente algo ingenua, pero posee un corazón sumamente noble; no debería caer bajo la influencia de la corrupción de los dioses antiguos para ir a realizar una tarea que le resulta humanamente imposible de cumplir." Ye Tu se frotó el entrecejo con dos dedos. "¿Por qué no haces descender un oráculo para prohibirle que vaya?" "Los oráculos divinos sufren distorsiones, especialmente en asuntos de esta índole", suspiró la Diosa de la Luz con pesar. "¿Sabía usted que en el pasado la Iglesia de la Luz no contaba con el cargo de 'Santa'?" Todo se originó a partir de un mandato divino que llegó completamente tergiversado. "..." 'Vaya cuadro.' "¿Cuándo parte la expedición?" Tiempo atrás, en la Santa Ciudad de Lothur, él tuvo la ocasión de retener a 'Lujuria' y a 'Ira', pero por recelo hacia el dios antiguo decidió dejarlas marchar. Tanto por lógica como por deber, correspondía ir a echar un vistazo. "Dentro de medio mes, aproximadamente." Los habitantes en las cercanías de aquella iglesia ya han sido evacuados en su totalidad. De acuerdo con las disposiciones de la Iglesia, la actual Santa de la Luz no partirá sino hasta dentro de quince días. "No hace mucho que Su Excelencia reclamó la potestad de la Avaricia; contar con medio mes como margen de amortiguación también resultará mucho más seguro." Entrar en contacto consecutivo con dos autoridades divinas en un plazo tan estrecho podría desatar variables imprevistas. Lo más prudente era evitar riesgos innecesarios. "Llegado el momento, haré descender un avatar de mi poder divino para marchar a su lado." A fin de cuentas, se trataba de un problema que concernía a sus propios fieles. "¿No temes toparte con situaciones desagradables?", preguntó Ye Tu con cierta curiosidad. La Diosa de la Luz del día de hoy continuaba haciendo gala de un atuendo sumamente provocativo y desbordante de sensualidad: una minifalda púrpura combinada con un par de medias negras de liguero, mientras que en la parte superior vestía una camisa sumamente ceñida cuya tela translúcida permitía vislumbrar sutiles sombras de su piel. En este cosmos, los más severamente perjudicados por las secuelas de la corrupción eran precisamente las deidades supremas como ella, que rozaban la raíz misma del universo. De hecho, ella también sentía aprensión; de no ser así, jamás habría acudido a solicitar la colaboración de Ye Tu. "Estando Su Excelencia presente, no habrá nada de qué preocuparse." Aquella pequeña archimaga y esta misma Héroe del Hielo... ¿acaso sus rumbos vitales no recuperaron la normalidad en cuanto se cruzaron en el camino de Ye Tu? "Como retribución..." La Diosa de la Luz extendió la mano. Un fino hilo de luz incandescente descendió flotando con delicadeza, deteniéndose justo frente a Ye Tu. A pesar de ser una hebra sumamente delgada, daba la impresión de albergar en su interior la totalidad del fulgor del cosmos: vasta, inagotable y experimentando miríadas de fluctuaciones en cada segundo. "Una brizna de poder divino de la Luz; ruego que Su Excelencia no tenga reparos en aceptarla." Acto seguido, esbozó una leve sonrisa: "En tal caso, nos veremos dentro de medio mes." Apenas resonaron las palabras, la voluntad que habitaba en la efigie sagrada se replegó como una marea menguante, y la atmósfera densa y sofocante que colmaba la estancia se disipó en el aire sin dejar rastro. "¿Terminaron de hablar?", preguntó Irene White. "Sí." "¿De qué trataba la conversación? ¿Puedo saberlo?" Durante el intercambio entre la Diosa de la Luz y Ye Tu, ella no había alcanzado a escuchar ni una sola frase. "Nada del otro mundo; simplemente me pidió ayuda para resolver un problema, partiremos dentro de medio mes." 'La Santa de la Luz irrumpe con valentía en la iglesia corrupta...' ¿Cuántos disparates más era capaz de orquestar ese maldito dios antiguo? ¿Y qué diablos pretendía conseguir actuando de esa manera? Con estos pensamientos rondándole la cabeza, Ye Tu alzó la mano y guardó aquella hebra de poder sagrado de la Luz. Luego posó los ojos en Adela, que continuaba arrodillada a un lado. Descubrió que la mujer mantenía la cabeza gacha, con los ojos firmemente cerrados, respirando con un ritmo acompasado y con un hilillo de saliva transparente escurriéndosele por la comisura de los labios... '¿Pero qué demonios?' '¿Se quedó dormida en semejante postura?' '¡Hay que tener la mente muy tranquila para hacer algo así!' Pasado poco más de un minuto. Adela acompañó a ambos hasta la salida de la Iglesia de la Luz. "En ese caso, no les quito más su valioso tiempo." Ya se había quitado la túnica sacerdotal representativa de su rango eclesiástico. A diferencia del estado somnoliento de hacía un momento, ahora desbordaba vitalidad por los cuatro costados, como si le hubieran inyectado una dosis de pura energía. El trabajo era el trabajo, y la vida personal era la vida personal. Hacerse la desentendida durante las horas laborales tenía un pase, pero no apresurarse a disfrutar una vez concluido el turno sería de auténticos locos. Aunque profesaba una devoción sincera hacia su grandiosa Soberana, aquello no significaba en absoluto que debiera renunciar a su propia existencia por ello. "Si más adelante precisan de cualquier cosa, solo manden a alguien a avisarme; haré todo lo posible por complacerlos." Irene White miró a Ye Tu. Parecía preguntarle cuáles serían los siguientes pasos a seguir. "En ese caso... primero me afiliaré a la Iglesia", soltó Ye Tu con total calma. "¿Eh?" Adela se quedó paralizada, incapaz de asimilar lo que acababa de escuchar. ¿Acaso su Señora había advertido su holgazanería en el trabajo y la había castigado privándola del oído, haciéndola sufrir alucinaciones auditivas? "Disculpe mi atrevimiento, ¿acaso acaba de decir...?" "¿No se la pasa la Iglesia de la Luz buscando sumar más devotos a sus filas? Ya que estamos aquí, yo también me registraré como miembro nominal." Adela: "..." '¡Por la grandiosa Diosa de la Luz celestial!' '¿He oído bien?' "Pero usted..." '¿Acaso no es usted la divinidad suprema venerada por la Iglesia del Amanecer, el Dios Verdadero descendido al plano terrenal, el mismísimo Señor del Amanecer?' '¿Qué sentido tiene que quiera afiliarse a la Iglesia de la Luz?' "¿Qué ocurre? ¿Acaso no se puede?" "... B-bueno, tampoco es que esté prohibido." 'Hacer que un dios verdadero se convierta en miembro de mi iglesia... Si esto llega a oídos de los demás, ¡¿no tendría méritos de sobra para postularme al papado?!' \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 83

Estás leyendo el capítulo 83 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.