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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 78 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿La voluntad del Señor lo es todo?" "Entonces, ¿esto cuenta como que estás de acuerdo?", preguntó Avia con una expresión bastante extraña. "Acataré la voluntad de mi Señor", respondió Isaías con voz grave y solemne. A decir verdad, en el fondo le temía bastante a la muerte. Como séptimo Pontífice de la Iglesia del Amanecer y el único profesional del Rango Sagrado entre todas las generaciones de líderes papales, él había creado aquella cámara secreta que registraba la "oscuridad bajo el amanecer", habiendo comprendido desde hacía mucho el inestimable valor del "libre albedrío". Sin embargo, al final eligió renunciar a su libertad para convertirse en un ángel de cuatro alas bajo el trono del Señor del Amanecer. En última instancia, ¿no se reducía todo a que temía morir? Al fin y al cabo, mientras se estuviera con vida aún quedaba esperanza; pero una vez muerto... entonces verdaderamente no quedaba nada. Si ya había tomado esa decisión en el pasado, ahora que una existencia grandiosa, mucho más poderosa que el Señor del Amanecer y capaz de arrebatar con total facilidad la identidad de una divinidad, se encontraba justo ante sus ojos... ¿Elegiría la muerte? ¿O seguiría la voz de su corazón y se pondría al servicio de esta gran existencia que había usurpado la identidad del Señor del Amanecer? Como fuera, él no quería morir. "¿Qué te parece? ¿Estás segura de querer ser la Pontífice?", preguntó Ye Tu. '¿Eh?' A juzgar por el tono de Ye Tu... ¿parecía que de verdad planeaba otorgarle el cargo de "Pontífice"? "Olvídalo, olvídalo", Avia sacudió la cabeza a toda prisa. Solo había sido un capricho repentino; ser la líder de la Iglesia del Amanecer no le interesaba en lo más mínimo. Comparado con eso, prefería mil veces convertirse en la suma pontífice del mundo de los libros ilustrados... ¡ejem! "Si voy y asumo el papado, me temo que tu reputación se vendrá abajo por completo." Nadie se conocía mejor que uno mismo. Antes, cuando aún era una Gran Maga de noveno nivel, llegó a liderar un proyecto. Un grupito de apenas una decena de personas acabó sumido en un caos absoluto; cuánto más el liderazgo religioso de un imperio teocrático entero. Si de verdad se convertía en Pontífice... muy probablemente en cuestión de días los devotos de la Iglesia del Amanecer empezarían a sospechar que el dios al que veneraban había perdido el juicio. "Pues eso no estaría nada mal." "¿Eh?" '¿Qué es lo que no estaría nada mal?' "Los dioses no son dignos de reverencia; esta situación de fe ciega hacia el Señor del Amanecer ya va siendo hora de que cambie." Si bien en la actualidad él mismo era el Señor del Amanecer, la deidad suprema venerada por este imperio, a nivel personal le desagradaba profundamente ese panorama donde la voluntad divina lo determinaba todo y los mortales vivían devotos pero sumidos en la más absoluta ignorancia. Si todo el mundo fuera así, este reino resultaría sumamente aburrido. Al escuchar esto, Avia se sintió desconcertada. "Pero Ye Tu, ¿acaso no eres tú el Señor del Amanecer?" 'No son dignos de reverencia...' Que la gente del Imperio del Amanecer dejara de venerar y creer en el Señor del Amanecer tampoco le aportaría ningún beneficio, ¿verdad? "¿Y qué con eso? Yo no necesito la fe de nadie", sonrió Ye Tu. Prefería mil veces que los habitantes del Imperio del Amanecer se percataran de que los dioses distaban de ser omnipotentes y que tampoco eran salvadores capaces de resolver cada una de sus desdichas. En cuanto a si tras eso la gente del imperio continuaba creyendo en el Señor del Amanecer o no... ¿acaso importaba? Si de verdad le diera valor a esas cosas, en su momento no habría liberado a los seres vivos confinados dentro del \[Diagrama de Deducción del Dao Primordial\]. "En lugar de todo eso, prefiero con creces contemplar un Imperio del Amanecer completamente distinto." Ya lo había presenciado en una ocasión: aquella era inédita forjada cuando el pensamiento rompía sus ataduras y el ingenio de todos los seres colisionaba entre sí. '¿Un... completamente distinto Imperio del Amanecer?' Una chispa de emoción insólita brilló en los ojos del postrado Isaías. A la mañana siguiente, al amanecer. Rompió el alba, y con los primeros rayos del sol matinal cayendo sobre la tierra, los fervorosos creyentes se congregaron de forma espontánea en la Plaza de la Aurora con motivo del advenimiento del Dios Verdadero. "¡Oh, Señor Verdadero que traes la luz!" "Cuando la aurora rasga las tinieblas, toda la creación despierta bajo la gracia del Señor; el nuevo día es Tu bendición y la vida infinita Te pertenece, pues nosotros no podemos controlar cada segundo." Los cantos sagrados resonaban en todas direcciones. "A decir verdad, esta escena impone bastante, ¿eh?" En un extremo de la plaza. Avia vestía la túnica divina de arzobispo que la Iglesia del Amanecer había confeccionado a toda prisa durante la noche, sosteniendo en la mano un báculo sagrado engarzado con gemas doradas. Aunque no pudiera ser Pontífice, ocupar el puesto de forma nominal para experimentar lo que se sentía ser un arzobispo no estaba nada mal. Mientras algunos a los diecinueve años aún se rompían la cabeza en la academia de magia preocupándose por graduarse, ¡ella, la maga más brillante en cien años, ya era toda una arzobispa de la Iglesia del Amanecer a sus diecinueve abriles! Realmente era algo para suspirar... 'Luego guardaré una imagen mágica para llevársela a mi maestro y que la vea. ¡Je, je!' Apretando un poco más el báculo con la mano, alzó la vista hacia Ye Tu a su lado. "Por cierto, Ye Tu, ¿por qué no los dispersas?" ¿Acaso no quería ver un Imperio del Amanecer completamente distinto? "Porque no serviría de nada." ¿Dispersarlos haría que dejaran de creer en el Señor del Amanecer? ¡No! Solo provocaría que dudaran de sí mismos, preguntándose si habían pecado o si habían provocado la ira de su Señor. "¿Que no serviría de nada?" "Si en este mundo existiera un 'Dios' primordial, ¿cómo crees que sería?", preguntó Ye Tu de improviso, sacando a relucir una cuestión en apariencia inconexa. "El Dios primordial...", reflexionó Avia durante unos instantes. "En el 《Registro del Origen de la Gracia》 se menciona que la primera divinidad sobre la faz de la tierra debió de ser el 'dios antiguo'..." Ye Tu negó levemente con la cabeza: "Parece que no escuchaste con atención mi pregunta: me he referido a 'Dios', no a una 'divinidad'." '¿A Dios? ¿Y no a una divinidad? ¿Acaso hay alguna diferencia?' "Ni idea. ¿Qué es entonces?" "Es el viento, es el fuego, y también puede ser el relámpago; cualquier fenómeno que exista de forma objetiva pero resulte imposible de comprender." Aquello también era lo que sostenía aquel Gran Venerable Celestial del Dao Divino en su mundo de origen. "Dios" y una "divinidad" no eran lo mismo. En su concepción, el "Dios" original se asemejaba mucho más a un "tótem" ilusorio, forjado por el pensamiento colectivo de todos los seres vivos. "Al no poder comprenderlos, las personas idearon un 'Dios' todopoderoso, intentando explicar y desentrañar de esa manera los fenómenos que escapaban a su entendimiento." El pensamiento poseía poder. Al menos en este mundo donde existía el maná y las fuerzas trascendentes, las ideas de los seres vivos eran capaces de influir sobre el cosmos entero. Aquellos fenómenos que existían de forma puramente objetiva, impulsados por los anhelos de los seres mortales al intentar definir el mundo, se transformaron en fragmentos de "autoridades" susceptibles de ser asumidas. Y fue así como nacieron las divinidades. Valiéndose del fulgor de su propia "espiritualidad", comprendieron aquellos fenómenos inexplicables y asumieron la autoridad correspondiente a ese "Dios", convirtiendo el tótem ilusorio en un individuo de existencia concreta. Según los postulados de aquel Gran Venerable Celestial del Dao Divino, a eso se le llamaba "Cultivar la Verdad". Avia lo escuchaba aturdida, sintiéndose cada vez más confundida: "¿Y qué relación guarda todo esto con lo que te acabo de preguntar?" "Precisamente por ser incapaces de comprender, es que depositan su fe en los dioses." Volvía a ser la premisa de antes: el ignorante cree ciegamente, el ingenuo es devoto. La fe era sumamente poderosa; en un mundo dotado de fuerzas trascendentes, la devoción podía incluso dar a luz a divinidades. Sin embargo, la fe era al mismo tiempo extraordinariamente frágil. Cuando llegaran a comprender por qué se alzaba el viento y por qué ardía el fuego, ¿seguirían creyendo que todo aquello provenía del inconmensurable poder divino? "Al igual que tú: si una divinidad se presentara ante tus ojos asegurando que todo lo que posees en la actualidad te lo otorgó ella, ¿le creerías?" Emm... Avia bajó la vista hacia la túnica blanca y dorada que llevaba puesta, y luego miró el báculo en su mano. "¡Por supuesto que no!" ¡Haber llegado hasta donde estaba se debía exclusivamente a su propio esfuerzo e ingenio! "Ya lo entiendo." Al escuchar eso, Avia finalmente lo comprendió. Jamás hizo falta forzarlos a actuar de un modo concreto. Bastaba con permitirles adquirir más conocimientos y comprender este mundo; por su propia cuenta comenzarían a cuestionar a las supuestas divinidades, y llegado ese momento, una fe rayana en la ignorancia simplemente dejaría de existir. "¿Y qué planeas hacer entonces?" Todo aquello sonaba bastante complejo y difícilmente se consumaría en un par de días. Ye Tu... ¿acaso planeaba quedarse en el Imperio del Amanecer a largo plazo? "La Asociación de Magos seguramente estará encantada de colaborar." En efecto. Dejando todo lo demás de lado, el mismísimo presidente de la asociación aún tenía pendiente compensarlo con algo de valor equivalente. Y más allá de eso, se trataba de una nación con una población de varios miles de millones y la herencia de dos grandes profesiones trascendentes. Por no mencionar el reino divino suspendido en el cielo y aquella legión de ángeles semidioses... En una era donde los profesionales del Rango Sagrado constituían la cúspide absoluta, semejante alineación militar bastaba para conquistar el mundo entero. ¿Quién osaría no cooperar? '¡Un momento! ¿Conquistar el mundo entero? Si ayer no me hubiera negado a ser la Pontífice del Amanecer, ¡¿no habría tenido la oportunidad de convertirme en la ama del mundo?!' Justo cuando Avia se perdía en sus divagaciones y sentía una pizca de remordimiento en el pecho... "Mi Señor." Desde lo alto de la bóveda celeste, un ángel semidiós ataviado con la aurora por vestidura y coronado por el amanecer descendió pausadamente, posándose tras Ye Tu y Avia. Las alas níveas, forjadas con la fe de incontables almas, se batieron con suavidad provocando una brisa templada. Al igual que los devotos enardecidos de la plaza, en sus ojos no cabía nada más que la devoción pura. "Alabada sea Tu gloria, inmutable y eterna, desde hoy y para siempre." ¡Aquel que llegaba no era otro que Elliot, a quien Aroya le había borrado el "yo" para moldear en su lugar una personalidad de "creyente devoto"! Ye Tu le dirigió una mirada: "Es hora de despertar." ¡Bum! Semejante a un rayo cayendo a plomo sobre su cabeza, "Elliot" se quedó petrificado en su sitio. En lo más recóndito de su alma, ya sacralizada en su totalidad, brotó un trazo de tinta etéreo y misterioso cual voluta de humo. Los trazos de tinta fluyeron delineando dos caracteres: 【Retorno a la Verdad】. Su "propio ser", resguardado en la penumbra, regresó en silencio, solapando y borrando sin hacer ruido aquella personalidad moldeada para la "devoción". Muy pronto, en aquellas pupilas de un dorado pálido afloraron emociones ajenas a la sumisión. Como si le costara asimilar la situación presente, permaneció aturdido durante un largo rato. Tras unos instantes, al fijar la vista en Ye Tu frente a él, un destello de comprensión asomó a su mirada. "Ye Tu... mi Señor." Al sentir un cuerpo colosal rebosante de vitalidad y un poder sagrado del Amanecer de nivel semidiós que superaba con creces sus límites pasados, los sentimientos de Elliot eran un torbellino de emociones encontradas. ¿Realmente no había muerto? "Le agradezco que me haya otorgado una nueva vida." Gracias a la protección de los dos caracteres de 【Retorno a la Verdad】, la distorsión que había sufrido era considerablemente más leve. Aunque continuaba reconociendo a Ye Tu como el Señor del Amanecer —sin llegar a la lucidez absoluta de la Diosa de la Luz, 'Lujuria' o 'Ira'—, aún conservaba vivos los recuerdos de la existencia de Aroya. Y ese único detalle le bastaba para recomponer de principio a fin todo lo acontecido. "A partir de hoy, serás el Gran Ángel del Amanecer; todos los ángeles semidioses del reino divino quedarán bajo tu mando." Esta era una disposición tomada de antemano. Él no permanecería en el Imperio del Amanecer; por tanto, en la etapa actual, nadie resultaba más idóneo que Elliot para guiar hacia adelante a la gente de esta nación. "Cómo actuar en el futuro y qué sendero recorrer, tú..." Ye Tu posó la mirada sobre los fervorosos creyentes en la plaza, "... y ellos lo decidirán juntos." Elliot respiró hondo: "No defraudaré Sus expectativas, mi Señor." \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 78

Estás leyendo el capítulo 78 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.