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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 75 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El cambio... ¡Nadie comprendía mejor el "cambio del mundo" que ellas, las portadoras de la autoridad del Pecado Original! En brazos de 'Ira', 'Lujuria' apretaba con fuerza la perla de tono verde pálido que contenía la silueta del Dao Inmortal. Al ver cómo esa forma pasaba gradualmente de ser difusa a definirse con nitidez bajo una influencia inexplicable, su corazón se desplomó. Si antes de que el mundo experimentara este "cambio", esa maldita cosa era rechazada por las leyes y no debía existir... ahora, tras la transformación, su presencia se había vuelto completamente "legítima". Ye Tu... ¡Ese monstruo que había usurpado la identidad de Aroya era, con toda probabilidad, la fuente misma de la llamada contaminación del Dao Inmortal! ¿"Que la esencia del mundo entre en sintonía conmigo"? ¡Parecía haber utilizado la autoridad de la Avaricia como puente para influir, a la inversa, sobre el mundo entero! Pero, ¿cuál era su verdadero propósito al hacer algo así? Mientras cavilaba, 'Lujuria' sintió de pronto un frío glacial en la nuca, y su corazón empezó a martillear desbocado contra su pecho. ¡Una mirada! Había una mirada que descendía directamente desde el Reino Astral, ignorando por completo la distancia espacial y posándose de lleno sobre ellas. Parecía capaz de desentrañarlo todo. Incluso tuvo la vívida sensación de encontrarse desnuda en medio de un páramo nevado, desprovista del más mínimo secreto de pies a cabeza, tanto por dentro como por fuera. '¡Maldición!' ¿Qué clase de monstruo era este? Ni siquiera esa perra de la Luz Radiante podía advertir su presencia, ¡¿y este sujeto era capaz de descubrirlas?! 'Ira' evidentemente también lo percibió; su cuerpo entero se tensó al límite, apretando los brazos con tanta fuerza que los dedos de su mano izquierda se hundieron profundamente en la piel blanca y tersa del muslo de su compañera. Por fortuna, el dueño de aquella mirada se limitó a observarlas. Poco después, esa sensación asfixiante de que cada centímetro de su ser estaba siendo expuesto se desvaneció. Lujuria e Ira. Dentro de la Corte Divina de la Luz, Ye Tu las vio alejarse y apartó lentamente la mirada. No tenía intenciones de actuar contra ellas. En esta etapa, bastaba con disponer de la autoridad de la Avaricia como intermediario. A fin de cuentas, el estado del dios antiguo seguía siendo un enigma; entrar en contacto imprudentemente con otras autoridades no era una decisión sensata. "El mundo está cambiando..." La Diosa de la Luz se concentró en percibir su entorno. Como la deidad suprema de este plano que unificaba el concepto de la Luz, era perfectamente capaz de notar las alteraciones del mundo. Tal como Ye Tu había afirmado antes: utilizó la autoridad de la Avaricia como puente para alinear la esencia del mundo con la suya propia. Sin embargo... ¿por qué el mundo había aceptado con tanta facilidad los cambios introducidos por Ye Tu? No terminaba de comprenderlo. "¿Sientes que el mundo lo ha 'aceptado' con demasiada facilidad?" Ye Tu leyó con claridad el desconcierto en su semblante. "Sí", asintió ella con suavidad. "Es muy sencillo: porque el mundo, por su propia naturaleza, siempre 'busca el cambio'." "¿Busca el cambio?" "¡Exacto!" En su mundo de origen, después de que él y varios compañeros de senda pusieran fin a la era de las Tierras Benditas, exploraron muchas más posibilidades sobre la base del sistema de cultivo original. Aquel Gran Venerable Celestial del Dao Divino también lideró el resurgimiento de una vía divina en declive, abriendo un nuevo camino. Todo aquello fortaleció los cimientos mismos de aquel cosmos. Basta decir que durante la era de las Tierras Benditas, el mundo solo era capaz de albergar a treinta y seis Soberanos Supremos; no obstante, ¡para cuando él ascendió, ya coexistían cuarenta y ocho Soberanos al mismo tiempo! El mundo jamás había sido una entidad rígida e inmutable. Podía ser transformado y, de hecho, perseguía activamente el "cambio". Cualquier posibilidad inédita, cualquier transformación que rompiera los moldes preestablecidos, pasaría a enriquecer los cimientos del propio mundo. El Dao Inmortal... Un Dao Inmortal jamás visto con anterioridad representaba, sin lugar a dudas, un tónico vigorizante sin igual para este plano. Al ser Ye Tu una existencia encumbrada que había avanzado a niveles inimaginables en el cultivo inmortal tradicional, sincronizar su esencia con las leyes aceleraba drásticamente la digestión del Dao Inmortal por parte del cosmos. El mundo, por supuesto, no se negaría. "Ya veo..." Ella verdaderamente ignoraba semejante principio. "Pero, ¿por qué molestarse en hacer esto?" Ye Tu era, en sí mismo, un individuo tan formidable que ni siquiera las leyes del mundo lograban someterlo. Actuar así difícilmente le reportaría beneficio alguno a nivel personal, ¿o sí? "Porque necesito marcharme." De principio a fin, ese había sido su único propósito. Debía salir de este plano y dirigirse al Reino Inmortal en busca de nuevos horizontes. Pero la anomalía de este mundo era excesiva: incluso el concepto de un "fuera del mundo" se había esfumado... Sin más opciones, se vio forzado a recurrir a esta vía. El mundo digería el Dao Inmortal a través de su esencia, pero ¿acaso él no aprovechaba ese mismo proceso para comprender a fondo la naturaleza de este plano? Si al final resultaba imposible recuperar el concepto original de un "fuera del mundo", no quedaría más remedio que esperar a que la influencia del Dao Inmortal alcanzara cierto umbral para forjar uno nuevo desde cero. '¿Marcharse?' La Diosa de la Luz sopesó la idea en silencio. "Entonces, ¿Su Excelencia buscará las demás autoridades del Pecado Original a continuación?" "Lo haré, pero no ahora." "¿Por qué motivo?" "El primero se debe al dios antiguo", admitió con franqueza. "En cuanto al segundo..." Su mirada descendió hacia el plano inferior. "Para ti y para mí, que el mundo cambie rápido o despacio apenas marca una diferencia; pero para ellos es distinto." Lo entendía mejor que nadie. Para las masas ordinarias que repetían una existencia monótona día tras día, la menor alteración desmedida bastaría para desmoronar por completo sus vidas. Al fin y al cabo, en el pasado él también había sido un mortal común y corriente entre la multitud. "En verdad es usted una buena persona, Su Excelencia", expresó la Diosa de la Luz con sinceridad. 'Dicho así, suena como si me acabaras de rechazar.' Antes de su ascensión, muchos cultivadores solían soltar frases como "eres una buena persona", "no quiero ser una carga para ti" o "mereces a alguien mejor" cuando rompían con sus parejas taoístas. Aunque en la era de las Tierras Benditas, ante situaciones similares, la costumbre solía ser desenvainar la espada y liarse a tajos sin mediar palabra... "Olvídalo, no tengo nada de bueno." Tras incontables años de cultivo, la cantidad de personas que habían perecido bajo sus manos era incontable. La etiqueta de "buena persona" no encajaba con él en lo más mínimo. "En fin, nos despedimos por ahora." Juntó las manos a modo de saludo. Habiendo concluido los asuntos a nivel divino, era momento de atender los pormenores pendientes en el Imperio del Amanecer. "Buen viaje, Su Excelencia." Apenas resonaron las palabras, la figura de Ye Tu desapareció en el aire, dejando a la Diosa de la Luz una vez más a solas en la inmensidad de la Corte Divina. Fiu... Ella exhaló un suave suspiro. Como si al fin pudiera permitirse bajar la guardia, el tenue resplandor que envolvía su figura se disipó gradualmente, revelando su verdadero aspecto. Como símbolo de la pureza y la gracia, y la deidad unánimemente considerada la más hermosa por el panteón, en la memoria colectiva de los mortales y los dioses siempre vestía una túnica blanca inmaculada y sencilla. Sobria y deslumbrante. Sin embargo... Habiéndose despojado del fulgor sagrado, lo que llevaba puesto era una falda asimétrica de un blanco puro; sus piernas lucían torneadas y esbeltas, y cerca de la ingle llevaba una liga negra que ceñía su piel de forma llamativa. La cintura estaba entallada, y a través de una fina capa de gasa translúcida se apreciaban incluso las sutiles líneas de su vientre. Más arriba, el escote caía en un corte vertiginoso que dejaba al descubierto gran parte de su busto prominente y voluptuoso; los finos tirantes parecían al borde de romperse en cualquier instante ante el peso. La sacralidad y la sensualidad alcanzaban en su figura una convivencia desconcertante. Con semejante estampa... ¿quién se atrevería a creer que se trataba de la Diosa de la Luz? "Ah..." Un leve lamento brotó de sus labios. Cuanto más cerca se estaba del origen, más susceptible se era a su influencia. Ellas habían contenido la mayor parte de la corrupción del dios antiguo en la raíz del cosmos, pero inevitablemente sus propios seres habían sufrido ciertas secuelas. Y su caso todavía podía considerarse afortunado. La entidad que unificaba el concepto de la Noche era aún más desdichada: su verdadera forma era una sombra informe y vacía, pero bajo la distorsión terminó convertida a la fuerza en una niña ataviada con ropas todavía más indecorosas que las suyas. Menos mal que Ye Tu no pareció notar... "Por cierto." La voz resonó de golpe, congelando a la Diosa de la Luz en el sitio. "¿Acaso sabes algo sobre el Espejo Mágico Omnisciente...?" La frase se detuvo a medio camino. Ye Tu, habiendo regresado a la Corte Divina de la Luz con el espejo en mano, contempló el drástico cambio de apariencia de la diosa; sus facciones adoptaron una expresión sumamente peculiar. "Esto tuyo... ¿también es consecuencia de la corrupción del dios antiguo?" "..." Tras respirar hondo, ella se dio la vuelta. "Así es." Puesto que ya había quedado al descubierto, mostrarse cohibida solo haría la situación más ridícula. Sin embargo, al girarse y sostener la mirada de Ye Tu, no pudo evitar sentirse incómoda de pies a cabeza. "El Espejo Mágico Omnisciente es de origen desconocido; más de diez dioses llegaron a desatar guerras divinas empujados por sus provocaciones e intrigas", explicó con extrema compostura, manteniendo exactamente el mismo tono sereno de antes. "Sospecho que guarda relación directa con el dios antiguo." '¿Otra vez el dios antiguo?' "Le ruego a Su Excelencia que tome precauciones; bajo ningún concepto debe dar crédito a sus palabras." "Entendido." "... En ese caso, ¿tiene alguna otra pregunta?" "Ninguna." Dicho esto, Ye Tu dio media vuelta para marcharse. "¡Espere un momento, Su Excelencia!", lo detuvo ella apresuradamente. "¿Eh?" "Le pido que... no divulgue hacia el exterior el aspecto que ha visto." "Descuida." Poco después, Ye Tu ya había abandonado la Corte Divina de la Luz y cruzado los límites del Reino Astral, deteniéndose sobre el cielo de la Santa Ciudad de Lothur. En su mano descansaba el Espejo Mágico Omnisciente, que fingía estar inerte. "..." Tras guardar silencio unos segundos, preguntó: "Lo que acaba de suceder, ¿tuvo algo que ver con el dios antiguo?" Lo ocurrido había sido demasiado casual y trillado. Prácticamente parecía orquestado a propósito para forzarlo a regresar y presenciar el verdadero aspecto de la Diosa de la Luz. Claramente debió haberle preguntado sobre el espejo antes de retirarse; sin embargo, no fue sino hasta salir de la Corte Divina que cayó en la cuenta de manera tardía y decidió volver sobre sus pasos. 【...】 "Deja de hacerte el muerto." Una brizna minúscula de poder espiritual comenzó a fluir, amenazando con penetrar en el marco del artefacto. 【¡Grandioso Amo!】 Una línea de texto brotó de inmediato sobre la superficie pulida. Al advertir que a Ye Tu le desagradaba el apelativo de "Señor del Dao Inmortal", optó de inmediato por una fórmula más simple: "Amo". 【Si usted, cuya estatura iguala al propio cosmos, es incapaz de asegurarlo, ¿cómo podría saberlo este humilde siervo?】 'Este trasto bien podría llamarse el Espejo de la Ignorancia.' 【No obstante, este humilde servidor se permite aventurar una pequeña conjetura...】 Temía de verdad que Ye Tu, en un arranque de disgusto, decidiera sellarlo para siempre. Aunque la Dama de la Luz Radiante era poderosa, al final pertenecía a este mismo mundo; dándole el tiempo suficiente, tarde o temprano lograría vulnerar sus ataduras. Pero contra la energía que este hombre acababa de desplegar para someterlo, no tenía la más mínima confianza de poder liberarse jamás. "Habla." 【¿No podría guardar relación con la Avaricia?】 ¿Avaricia? En efecto: aunque él mismo había sospechado que esa ridícula coincidencia podía involucrar al dios antiguo, ¿por qué no consideró en ningún momento que la autoridad de la Avaricia pudiera acarrear algún inconveniente oculto? Ye Tu frunció el ceño con severidad. \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 75

Estás leyendo el capítulo 75 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.