Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 71 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
'¿Qué significa eso de «frágiles»?'
'¿Acaso yo soy débil?'
Avia se sentía un tanto irritada.
Sin embargo, al recordar que Irene White también había sido catalogada como "frágil" por esa sirvienta cada vez más descarada, sintió que su orgullo recuperaba bastante el equilibrio.
"¿Esta noche?"
A diferencia de Avia, Irene White captó de inmediato el punto crucial en sus palabras.
"¡Así es!"
Según lo que había explicado su señor, el Señor del Amanecer terminaría de aclimatarse por completo a las condiciones del mundo mortal esta misma noche, activando la \[Matriz de Formación del Ángel del Pecado Original\] para asumir definitivamente la autoridad divina.
Llegado ese momento, todas las almas confinadas en el Purgatorio del Pecado Original se convertirían en consumibles empleados por el Señor del Amanecer para repartir la carga de la corrupción.
Y su señor, precisamente en esa misma coyuntura, proclamaría su llegada ante el mundo entero.
Emm...
A decir verdad, ella no había entendido gran cosa.
En resumidas cuentas, su única labor consistía en vigilar a la señorita Avia y a la señorita Irene White hasta que su señor concluyera sus asuntos.
En el Reino Divino del Amanecer.
El Señor del Amanecer sostenía aquel espejo del tamaño aproximado de una palma, bajando la mirada hacia el Imperio del Amanecer.
El Purgatorio del Pecado Original rebosaba de almas, los materiales para el \[Ángel del Pecado Original\] estaban listos, e incluso la variable destinada a neutralizar la corrupción aún permanecía dentro de las fronteras imperiales...
Todos los preparativos estaban consumados, marchando exactamente según lo previsto; incluso podía percibir con claridad cómo la autoridad comenzaba a inclinarse hacia su persona.
Pero entonces, ¿por qué persistía en su interior una inquietud tan asfixiante...?
En el fondo de sus pupilas de oro y nácar, el fuego divino crepitaba sin cesar; a través de aquellas llamas titilantes se proyectaba cada rincón de la Santa Ciudad de Lothur.
En la Gran Catedral del Amanecer, Cyril montaba en cólera debido a la actitud displicente de Declan y se preparaba para encabezar personalmente la partida.
Por su parte, el objetivo de su codicia, la Héroe del Hielo de esta generación, clavaba los ojos en el firmamento. Lo que bullía en su mirada parecía ser... ¿odio?
'Conque era eso; ¿ya se enteró de lo sucedido en aquel entonces?'
'Parece ser que, tras asumir la autoridad, tendré que deshacerme de ella.'
Sus pensamientos fluyeron en un instante y el reflejo del fuego sagrado cambió de foco, abarcando las zonas periféricas de la Santa Ciudad de Lothur.
En lo profundo de una densa arboleda alejada del tránsito humano, Lorne, cuyo cuerpo ya exhibía incipientes rasgos de mutación, se encontraba practicando. Empleaba un método singular para absorber la omnipresente "corrupción de los dioses antiguos", valiéndose de ella para mantener a raya la incesante proliferación de la "corrupción del Dao Inmortal".
'El Dao Inmortal...'
Un sistema extraordinario capaz de contrarrestar la corrupción de los dioses antiguos: integral, formidable y que, salvo por el altísimo riesgo implícito en su propia naturaleza, carecía prácticamente de puntos débiles.
Por desgracia, él ya había avanzado demasiado lejos en el sistema actual como para permitirse empezar desde cero.
A lo sumo podría valerse de él como apoyo.
Una vez consumado todo, no obstante, tendría que restringir su difusión.
Un sistema tan peligroso como poderoso no debía estar al alcance del conocimiento general.
Muy pronto, con una nueva fluctuación de las llamas sagradas en sus ojos, la totalidad del Imperio del Amanecer quedó expuesta ante su vista.
Cientos de millones de creyentes: aquellos devotos comunes y corrientes que repetían día tras día una rutina elemental y monótona.
Cada uno de ellos, en virtud de su fe, mantenía un vínculo con él, fuera este tenue o nítido.
Si la corrupción de los dioses antiguos resultaba excesiva a pesar de neutralizarse con el Dao Inmortal y repartirse entre las almas del Purgatorio del Pecado Original, entonces ellos...
¡Se convertirían en los recipientes para dispersar el resto de la ponzoña!
Por descontado, a menos que se viera acorralado en una situación de vida o muerte, jamás recurriría a semejante medida.
Solo existiendo devotos que depositaran su fe en él podía mantenerse como un dios encumbrado en las alturas. Si se quedaba sin creyentes, ¿qué diferencia habría entre su persona y los demonios confinados en el infierno?
En cuanto al hecho de utilizar a sus fieles como simple material consumible, el Señor del Amanecer jamás consideró que hubiera nada reprobable en ello.
Al fin y al cabo, nacían sin que nadie los notara y morían sin que nadie los llorara; sus vidas enteras eran anodinas y carentes de todo propósito para el mundo.
Tener la oportunidad de perecer por el dios al que veneraban y ser recordados por Él...
¿Acaso no constituía eso una inmensa fortuna?
Con la mente absorta en estos pensamientos, alzó el espejo en su mano para examinarlo.
La superficie se hallaba pulcra y desprovista de marcas, sumida en una calma absoluta.
Desde el momento en que se desprendió de la \[Red Mágica Astral\], aquel artefacto había guardado un silencio sepulcral.
¿Acaso el acto de asumir la autoridad divina había impedido la catástrofe de la que advertía?
El Señor del Amanecer no terminaba de comprenderlo.
Y así, la noche cayó en silencio.
Al tiempo que doce ángeles semidioses emergían del reino divino para desplegarse por diversos puntos de la Santa Ciudad de Lothur, trescientos sesenta y un pilares sagrados resplandecieron de manera simultánea. Una formación colosal, con el núcleo situado en Lothur y un alcance que cubría la totalidad del Imperio del Amanecer, se activó tal como estaba previsto.
Lejos de disiparse, la inquietud en el pecho del Señor del Amanecer se intensificó al compás de la aproximación de la potestad divina.
¡En cuestión de instantes, descendió un influjo cuya esencia misma era la distorsión, la putrefacción y la depravación!
Aquel poder tiñó con un velo de profunda oscuridad la cálida y refulgente fuerza divina del Amanecer.
'¡Algo está mal, muy mal!'
La "corrupción de los dioses antiguos", que debía haberse canalizado y repartido a través de la fe de los devotos, quedó estancada con violencia dentro de su propio ser, acumulándose en proporciones alarmantes a cada segundo que pasaba.
'¡¿Cómo es posible?!'
Aroya fue presa del pánico y la furia.
Quince años atrás ya había comprobado personalmente que la corrupción podía distribuirse mediante las cadenas de fe.
¿Por qué ahora...?
En la fracción de segundo posterior, como si de pronto cayera en la cuenta de algo, bajó la cabeza con violencia.
Fue entonces cuando constató que el Purgatorio del Pecado Original, donde debían aguardar incontables almas de devotos, se hallaba inexplicablemente desierto: no quedaba en él ni una sola alma.
Incluso los hilos de devoción que lo enlazaban con cientos de millones de fieles se habían desvanecido en la nada.
'¡No!'
Aún podía verlos: una maraña densa e infinita de hilos de fe continuaba convergiendo hacia el Reino Divino del Amanecer; sin embargo, no apuntaban hacia su persona, sino que...
Con el cuerpo rígido, Aroya giró la cabeza con lentitud.
Y allí, sobre el trono divino, descubrió a una figura ataviada con vestiduras negras y cabello azabache, con una calabaza suspendida a la cintura y sosteniendo con desdén una pintura al óleo del tamaño de una palma entre sus dedos.
"..."
La existencia sentada frente a sus ojos era... el Soberano del Alba y del Amanecer, el primer rayo de luz tras la noche eterna:
¡El Señor del Amanecer!
'¡¿Él es el Señor del Amanecer?!'
'Entonces... ¡¿quién demonios soy yo?!'
Una intensa quemazón brotó en la palma de su mano, mientras una serie de caracteres sangrientos y deformados se grababan a fuego en la superficie del espejo:
【¡Aroya, has sido reemplazado!】
En las Ruinas del Dios Antiguo.
Aunque la noche cubría el firmamento, un haz de luz pura y tibia del amanecer perforaba la espesa niebla grisácea, derramando un leve fulgor sobre los desolados escombros.
En las profundidades del castillo ruinoso, Pecado Original: Avaricia permanecía sentado sobre una plataforma circular de piedra repleta de runas; su rostro, habitualmente cadavérico, se hallaba desprovisto por completo de color.
Había fracasado.
Desde el instante en que el Señor del Amanecer se desprendió de la \[Red Mágica Astral\] para descender al plano mortal, la balanza de la autoridad se descalabró por completo.
A ojos del Señor del Amanecer, él jamás había representado un rival digno de consideración desde el principio.
Haber permitido que los Apóstoles del Pecado Original se acercaran a los arzobispos y dejaran que la miasma corruptora de los dioses antiguos hiciera mella en ellos no tenía otro fin que reunir los materiales requeridos para moldear al \[Ángel del Pecado Original\].
Asumir la autoridad divina...
Para Él, la cuestión nunca residió en si era capaz o no, sino en si le apetecía dar el paso.
En el momento en que lo deseara, podía reclamar esa potestad al instante.
Jamás se detuvo a considerar, ni le importó lo más mínimo, la posibilidad de que algún mortal pretendiera disputársela.
"Las deidades han permanecido recluidas en el Reino Astral durante demasiado tiempo; son demasiados los que han olvidado el inmenso y supremo poder que ostentan..."
Una voz etérea resonó en las salas del castillo; la amargura colmaba el pecho de Pecado Original: Avaricia.
Frente a un dios, los mortales resultaban insignificantes en extremo...
¡Sin embargo!
Extrajo una semilla singular, traslúcida en su totalidad, que oscilaba entre lo tangible y lo ilusorio.
¡La Semilla de la Ira!
La había obtenido de 'Ira'.
¡Incluso si no lograba heredar la autoridad, se aseguraría de que Ye Tu, aquel que lo había tratado como a una simple herramienta, pagara caro su descaro!
'¡Un momento!'
De pronto, un desconcierto abrumador lo paralizó.
"¿El Señor del Amanecer... es Ye Tu?"
\-----
• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏

Continúa leyendo
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)
Capítulo 72
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 71
Estás leyendo el capítulo 71 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.