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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 70 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Mediodía. En la Gran Catedral del Amanecer. Ataviado con una suntuosa túnica divina, Cyril ocupaba con porte imponente el trono que simbolizaba la autoridad del Pontífice. Frente a él, Declan y el otro arzobispo flanqueaban ambos costados, mientras los obispos se alineaban en varias hileras; todos ellos mantenían la cabeza inclinada, consumidos por la inquietud. En particular, aquellos obispos que en su momento se habían ensañado con él y le habían lanzado insultos tenían los semblantes lívidos hasta el extremo. Cyril. Un hombre que había sido despojado de su dignidad de arzobispo por el mismísimo Pontífice anterior... ¿se había convertido en el nuevo líder supremo de la Iglesia? ¿Acaso podía existir algo más insólito en todo el mundo? "Declan", llamó Cyril con tono indiferente. "... Su Santidad." Declan dio un paso al frente y, tal como solía hacer ante Elliot, se arrodilló con reverencia sobre una rodilla. Sin importar lo que pensara en su interior, Cyril era el Pontífice designado por Su Eminencia Elliot bajo el testimonio directo del Señor; no le quedaba más remedio que acatarlo. 'Su Santidad'... Qué denominación tan melodiosa. Cyril asintió con evidente complacencia y fue directo al grano: "Toma un escuadrón y ve a invitar a Su Alteza Irene White Aetherland. Quiero formalizar un nuevo pacto con ella." Con la cabeza gacha, la comisura de los labios de Declan se contrajo. El Señor acababa de descender sobre el mundo terrenal; lo que deberían estar haciendo en este momento era llevar Su divina gloria a más ovejas descarriadas. Aunque el contrato se había disuelto con la apoteosis de Su Eminencia Elliot, Su Alteza Irene White seguía siendo la Gran General Exterminadora de Demonios del imperio. ¡Mientras ella no renunciara por voluntad propia, lo seguiría siendo por siempre! Y sin embargo, por pura mezquindad y apetitos personales, ¡Cyril elegía esta coyuntura para quebrar con sus propias manos la lanza más afilada del imperio! '¡Qué avaricia, qué egoísmo desmedido!' 'Benevolente Señor... ¿acaso ve esto?' '¡El insaciable Cyril no es en absoluto Su devoto más fiel! ¡No merece recibir Su gracia ni guiar a Sus corderos más leales hacia adelante!' Declan oró en lo más hondo de su corazón, implorando obtener alguna respuesta del Señor del Amanecer. Sin embargo, por mucho que clamó en su interior, solo halló un silencio absoluto; no hubo el menor rastro de que la voz divina resonara en su mente. Aun así, se resistía a resignarse. "Su Santidad, respecto a Su Alteza Irene White..." "Haz exactamente lo que te he ordenado", lo interrumpió Cyril con sequedad. "Pero..." "Declan, el Pontífice soy yo." Una frase dicha con total ligereza que sofocó de golpe cualquier objeción que pretendiera articular. "..." Con el semblante demudado y carcomido por una amarga impotencia, a Declan no le quedó más opción que agachar la cabeza. "Acataré su sagrado mandato, Su Santidad." El salón quedó en completo silencio. Al ver a Declan retirarse cabizbajo, el rostro de varios obispos palideció todavía más. Cyril contempló la silueta de Declan desvanecerse tras las puertas, sintiendo un fuego abrasador arder en su pecho. '¡Por fin! ¡Después de esperar durante tantos años, Irene White al fin estará en mis manos!' Bajo el estrado, el otro arzobispo permanecía completamente impasible, como si nada de lo acontecido tuviera la menor relevancia para él. No fue sino hasta el atardecer que Declan, al mando de doce obispos cuyo poder rivalizaba con el de los Grandes Archimagos, se presentó en la mansión de Irene White. No entraron por la fuerza; expuso con calma el motivo de su visita y aguardó a que la ayudante de campo fuera a anunciar su llegada. Su Santidad Cyril había ordenado "invitarla". Y él había acatado el mandato al pie de la letra viniendo en persona a "invitarla"; en cuanto a si Su Alteza Irene White aceptaba o no... eso ya era problema de ella. ¡En el Imperio del Amanecer, el estatus de la Gran General Exterminadora de Demonios era equiparable al del mismísimo Pontífice! Él no era más que un arzobispo que ni siquiera había asumido formalmente el mando del Tribunal del Santo Juicio. Si Su Alteza Irene White se rehusaba, ¿acaso podía obligarla? Durante el rato en que la ayudante fue a transmitir el mensaje y aún no regresaba, uno de los obispos susurró con cautela: "Monseñor, ¿de verdad cree prudente actuar de esta manera? La intención de Su Santidad Cyril claramente no era una simple invitación de cortesía... Ser tan condescendientes, ¿no resulta un poco...?" Declan le dirigió una mirada gélida: "Si Su Alteza Irene White no está dispuesta a venir por las buenas, ve tú mismo y tráela por la fuerza." '¡¿Qué?!' Según los rumores, Su Alteza Irene White era capaz de matar de un solo puñetazo a un dragón gigante corrupto, poseedora de un poder combativo que superaba con creces la cúspide del Rango Sagrado. Con un simple soplido bastaría para hacerlo pedazos. El hombre abrió la boca, pero no se atrevió a soltar ni una sola palabra más. Al poco tiempo regresó la ayudante tras llevar el recado: "Mis disculpas, monseñor; la Gran General se ha negado." El semblante de Declan no mostró sorpresa alguna. Era con exactitud la respuesta que había previsto; sin embargo, al escucharla confirmada, una punzada de irritación brotó inevitablemente en su pecho. Irritación ante la falta de deferencia de Irene White. Por muy cuestionable que fuera su proceder, Su Santidad Cyril era el nuevo Pontífice de la Iglesia del Amanecer; que ella mostrara semejante desdén... "Le ruego a la Gran General que lo reconsidere con mayor detenimiento." Soltando un bufido, Declan sacudió las mangas de su hábito y se marchó. En honor a la verdad, si la orden hubiera provenido de Elliot, o si el otro arzobispo se hubiera coronado en el trono papal, Declan habría hecho acopio de todas sus fuerzas sin dudar para cumplirla hasta las últimas consecuencias. Todo mandato papal entrañaba una profunda sabiduría. ¡La desgracia era que se trataba de Cyril! En la cúpula de la Iglesia del Amanecer, hasta el último clérigo sabía perfectamente que su codicia hacia Irene White no era cosa reciente. A Declan le resultaba imposible convencerse a sí mismo de que semejante capricho contribuyera a la gloria del Señor. "¿Y ya está? ¿Se fueron sin más?" Frente al gran ventanal, los ojos de Avia estaban colmados de perplejidad. Por la mañana, al presenciar cómo Cyril asumía el liderazgo de la Iglesia, dio por hecho que ese viejo repulsivo vendría a complicarle la existencia a Irene White. Y el desenlace fue... bueno, la comitiva ciertamente vino, pero no a buscar pleito, sino pura y llanamente a "invitarla". Y tras ser rechazados, dieron media vuelta y se largaron. ¿Para qué diablos se tomaron la molestia de montar semejante viaje? Pensando en ello, miró hacia un lado, solo para notar que Irene White continuaba con la mirada fija en el firmamento. "¿Te encuentras bien?" Llevaba todo el día en esa postura. Desde las primeras horas de la mañana no había despegado los ojos del cielo, sin pestañear apenas. De hecho, la negativa rotunda de hacía un momento la había tenido que pronunciar ella en su lugar. Emm... Con semejante obsesión, ¿no sería el Señor del Amanecer algún enemigo jurado de esta mujer? Llevaba tanto tiempo contemplándolo que cabía preguntarse si no tendría los ojos completamente secos. Y para colmo Ye Tu: tras soltar aquellas misteriosas reflexiones por la mañana, se había esfumado en el aire; quién sabía a qué rincón del mundo se habría marchado. Avia murmuraba para sus adentros. Al girar la cabeza, vio a una sirvienta de hermoso rostro y figura estilizada bebiendo plácidamente una taza de té negro, sosteniendo en sus manos el folleto de retratos de monjas. Salvo por el prisma de un azul fantasmal incrustado en su frente, en todos los demás aspectos parecía indistinguible de una auténtica humana. Quizás al percatarse de que alguien la observaba con insistencia, la sirvienta alzó la mirada y se encontró con los ojos de Avia: "¡No se preocupe, señorita Avia, yo me encargaré de protegerlas muy bien a ambas!" Su tono desbordaba sinceridad. Lo cual dejó a Avia sin palabras. Una marioneta mágica de uso doméstico, completamente desprovista de aptitudes para el combate, ¿pretendía protegerlas? "Será mejor que te protejas a ti misma." "De ninguna manera; mi señor me ordenó con total claridad que debía cuidarlas a ustedes." Su respuesta mantuvo la misma seriedad ingenua. Al escuchar esto, Irene White, que parecía ajena a todo mientras contemplaba el cielo, finalmente reaccionó. Giró la cabeza. "¿Ye Tu te ordenó que nos protegieras?" "¡Por supuesto!" La sirvienta miró a Avia y luego a Irene White. Con la intención de dar mayor convicción a sus palabras, puso un semblante rígido y solemne: "Mi señor ha salido a encargarse de un asunto de suma trascendencia. ¡Ustedes dos son tan frágiles que, sin mi protección, esta noche correrán un peligro terrible!" En realidad, su señor únicamente le había encomendado que no les quitara el ojo de encima. Sin embargo, si no exageraba la gravedad del asunto y ese par de criaturas indefensas comenzaban a corretear de un lado a otro, ¡no le quedaría tiempo libre para leer y deleitarse con sus libros! A eso se le llamaba, con todas las de la ley, una mentira piadosa. \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 70

Estás leyendo el capítulo 70 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.