Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 69 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¡【Retorno a la Verdad】!
La tinta fluía con sutileza, etérea como la niebla y las nubes.
Sin hacer el menor ruido, resguardó la tambaleante voluntad propia de Elliot y la ocultó en lo más profundo de su alma.
El Señor del Amanecer no se percató en absoluto de esto; únicamente sintió que la voluntad de Elliot era en extremo frágil, derrumbándose al primer embate del inconmensurable poder divino, lo que no dejó de causarle cierta sorpresa.
¿Acaso aquella voluntad que había desafiado la vida y la muerte para aferrarse a sus convicciones era tan endeble?
Los mortales... realmente no sabían lo que hacían.
La colosal mano retrocedió con lentitud. En ese instante, incontables hebras de resplandor manaron desde las profundidades del reino divino, trazando senderos luminosos a través del firmamento.
Bajo el influjo de esa marea de luz, aquella alma semejante a una llamarada comenzó a adoptar una silueta definida.
Perfecta.
Salvo "perfecta", no existía otra palabra terrenal para describirla.
Permanecía encogida sobre sí misma, abrazándose las rodillas, con una suave y larga cabellera dorada cayendo sobre sus hombros.
Un cuerpo de semidiós moldeado conjuntamente por el poder divino y la devoción, trascendiendo el límite cognitivo de las criaturas mortales; perfecto sin un solo defecto visible.
¡En muy poco tiempo!
A medida que caía la lluvia de destellos, el ángel semidiós bañado en esa luz abrió lentamente los ojos, estiró su figura y se puso de pie.
La aurora se transformó en las vestiduras de sus mangas, el amanecer le sirvió de corona, y la fe de incontables almas se materializó en alas de un blanco inmaculado.
"Mi Señor."
Se arrodilló con reverencia en pleno aire sobre una rodilla, con una mirada en la que no cabía nada más que devoción absoluta.
Por un momento, toda la Santa Ciudad de Lothur se sumió en un silencio sobrecogedor.
El ritual de apoteosis.
Esta era la primera vez que presenciaban de principio a fin una ceremonia de ascensión divina completa.
A continuación, Su Santidad el Pontífice...
¡No!
¿Acaso Su Eminencia el ángel semidiós Elliot no debía designar ahora al sucesor que ocuparía el trono papal?
"Adelante."
Un ángel igualmente perfecto, pero provisto de dos pares de alas, se aproximó con paso sereno. Su mirada hacia Elliot desbordaba piedad y compasión, ocultando tan solo en lo más recóndito una brizna de resignación.
¿Por qué había tenido que llegar hasta este extremo?
¿Valía la pena?
"Acata la voluntad del Señor y toma tu decisión", susurró con voz suave.
"Entendido."
Elliot, o más bien el ángel semidiós refinado a partir de su alma, asintió levemente y dirigió la vista hacia la Santa Ciudad de Lothur.
Todos los obispos de la Iglesia contuvieron la respiración.
Declan no pudo evitar mostrarse tenso. Sabía perfectamente que sus probabilidades de ser elegido Pontífice eran escasas; sin embargo, aún guardaba una brizna de esperanza en el corazón.
Al fin y al cabo, en la Iglesia solo quedaban él y el otro arzobispo.
En comparación, el otro arzobispo se mostraba mucho más confiado.
Declan, ese incompetente, no había sido capaz de capturar en tantos días a un miserable Guerrero del Brillo Sagrado de rango seis que había mancillado el Amanecer.
Je...
"Cyril Holloway será el nuevo Pontífice."
La voz sagrada retumbó por toda la Santa Ciudad de Lothur, resonando al unísono con el maná de luz sacralizado y extendiéndose hasta el último rincón del Imperio del Amanecer.
'¡¿Qué?!'
Al escuchar el veredicto, tanto Declan como el otro arzobispo quedaron atónitos.
'¡¿Cyril?!'
'¡¿Cómo diablos podía ser Cyril?!'
'¡Si en aquel entonces fue usted mismo, Su Santidad Elliot, quien lo despojó personalmente de su título de arzobispo!'
No solo ellos: la gran mayoría de los obispos, sacerdotes e incluso los Guerreros del Brillo Sagrado se quedaron petrificados en su sitio.
"Alabado sea el grandioso y supremo Señor."
En lo alto, Cyril, quien se suponía que debía estar encerrado en los calabozos subterráneos de la Gran Catedral del Amanecer, apareció en el aire sin que nadie supiera en qué momento había salido.
Descendió paso a paso sobre el vacío desde las alturas; un resplandor sagrado danzaba a su alrededor, tejiéndose hasta formar una túnica divina deslumbrante.
Con una sonrisa, contempló a los dos ángeles semidioses en lo alto:
"Alabada sea su sabiduría y santidad, Su Eminencia Elliot."
"¿Cómo puede ser ese tipo?"
Avia estaba de pie frente al ventanal de suelo a techo, observando en las alturas a los dos ángeles semidioses y a Cyril ataviado con su suntuosa túnica divina, incapaz de dar crédito a lo que veía.
¿Acaso ese sujeto no había sido despojado de su rango de arzobispo?
¿Cómo podía convertirse ahora en el Pontífice de la Iglesia del Amanecer?
Miró a Ye Tu, esperando obtener una explicación de su parte.
Sin embargo, Ye Tu contemplaba en ese momento la pintura al óleo reducida al tamaño de una palma que sostenía en su mano, sumido en sus propios pensamientos.
Al notar su mirada, Ye Tu cerró la mano para guardar el cuadro y alzó la vista hacia los dos ángeles semidioses que remontaban el vuelo en dirección al reino divino.
"Es completamente natural; desde un principio no podía ser nadie más."
Aparte de Elliot, Cyril era el único de los tres arzobispos que había sido afectado por la "corrupción de los dioses antiguos".
Haber sufrido la influencia de la corrupción y, aun así, mantener intacta la fe en el Señor del Amanecer era un requisito indispensable para convertirse en el \[Ángel del Pecado Original\].
Dicho de otro modo: una vez que Elliot se negó, Cyril pasó a ser el único candidato viable para el puesto.
Convertirlo en Pontífice solo tenía como fin que los fieles del Amanecer aceptaran su "nombre", reforzando aún más el medio de enlace para que pudiera gobernar el Purgatorio del Pecado Original y ayudar a repartir la carga de la corrupción al asumir la autoridad divina.
Salvo que ocurriera un imprevisto, se convertiría en el Pontífice con el mandato más corto en la historia de la Iglesia del Amanecer.
"Pero si el anterior Pontífice lo degradó con sus propias manos, ¿no?"
Nombrarlo Pontífice ahora... ¿no equivalía a darse una bofetada a sí mismo?
"Bueno, eso es porque él ya no es él mismo."
'¿Ya no es él mismo?'
"¿Quieres decir que al convertirse en ángel semidiós se pierde el 'yo'?"
"Por lo general no, pero él es una excepción."
"O sea... ¿de verdad perdió su propia voluntad?"
"En apariencia, sí."
"¿Ah?"
'¿Qué significa eso de «en apariencia»?'
"No me digas que con eso te refieres a..."
"Exacto, le eché una mano."
"¿Por qué?"
"Porque quise."
'Vaya motivo más contundente...'
"Además, el Imperio del Amanecer necesitará a alguien adecuado para vigilar las cosas en mi lugar de aquí en adelante."
'¿¿¿???'
'¿En tu lugar?'
"..."
Avia lo miró boquiabierta.
"Dices eso como si tuvieras ciertas intenciones con respecto al Imperio del Amanecer", tanteó con cautela.
No parecía probable, ¿verdad? Después de todo, la mayor parte del tiempo ese sujeto proyectaba un aire despreocupado y perezoso, como si nada en el mundo le importara en lo más mínimo.
Sin embargo, esta vez...
Ye Tu no lo negó, soltando una leve risita.
"¿Acaso no es lo bastante obvio?"
De no ser así, en el mismo instante en que el Señor del Amanecer se desprendió de la \[Red Mágica Astral\], ya lo habría capturado.
'¡¿Cómo?! ¡¿Va completamente en serio?!'
"Pero, ¿no estabas interesado únicamente en el Señor del Amanecer antes?", no pudo evitar exclamar Avia.
"Tú misma lo has dicho: eso era antes."
Los devotos caían en el purgatorio; los dioses trataban a los fieles como simple material descartable.
Los ingenuos bondadosos morían en la ignorancia, y aquellos que buscaban la libertad ni siquiera podían conservar su propia identidad...
Puesto que iba a quedarse aquí, el mundo no debía funcionar de esa manera.
Si no le agradaba, simplemente lo cambiaría. Nada más que eso.
El corazón de Avia latía desbocado en su pecho.
'Nosotras solo vinimos a cumplir una misión... ¿no se nos estará yendo de las manos?'
'¡Espera un segundo!'
'Si Ye Tu realmente lo conseguía, ella, como su cómplice, ¿no terminaría ganando un montón...?'
Tragó saliva y miró a Irene White, que estaba a un lado.
"¿Tú qué opinas?"
Ella era, después de todo, la Gran General Exterminadora de Demonios del Imperio del Amanecer. Siendo que Ye Tu estaba prácticamente a punto de adueñarse de todo el imperio, ¡esta mujer debería tener alguna reacción!
Sin embargo...
Irene White no respondió.
Parecía no haber escuchado una sola palabra de la conversación entre ambos. Se limitaba a clavar la mirada en aquel colosal reino divino en el cielo, semejante a una rueda de luz forjada por una devoción infinita. Con los puños fuertemente apretados, la impotencia colmaba su corazón.
El aterrador despliegue de poder que el Señor del Amanecer acababa de manifestar le hizo comprender con total crudeza la abismal distancia que separaba a los mortales de un dios auténtico.
Un ser humano frente a un dios era como un mortal contemplando la inmensidad del cielo:
El mortal permanece atado a la tierra, mientras que el firmamento... siempre estará allá arriba, inalcanzable.
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 69 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.