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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 68 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Noche. En la Gran Catedral del Amanecer. Declan mantenía la cabeza gacha, arrodillado con reverencia sobre una rodilla en el suelo. En lo alto, Elliot descansaba con los ojos firmemente cerrados, recostado contra el respaldo de su sitial. La luz del alma se filtraba a través de su carne y huesos, manifestando un fulgor dorado visible a simple vista. Sin embargo, el denso hedor a muerte que envolvía la totalidad de su ser resultaba imposible de disimular. "Su Santidad, han pasado ya dos días desde la huida de Lorne; ¿cree conveniente designar a un obispo para que encabece la persecución...?" Declan se sentía profundamente conflictuado. En una coyuntura tan trascendental como la inminente llegada del Señor, no debería importunar a Su Santidad por semejante pequeñez. Pero no tenía alternativa. Él era el dirigente de facto del Tribunal del Santo Juicio, y sobre sus hombros recaía la principal responsabilidad por la fuga de Lorne. Si tras el advenimiento del Señor aún no había logrado capturar a un insignificante jovencito que apenas alcanzaba el rango seis, ¿cómo... qué opinión se formaría el Señor sobre él? No obstante, el envío de Guerreros del Brillo Sagrado de rango siete había sido una disposición directa del mismísimo Pontífice. Sin consultarlo de antemano, jamás se habría atrevido a sustituir a los miembros de la partida por iniciativa propia. "Declan", Elliot abrió los ojos con pesadez y fatiga. "¿Has venido ante mí solo para decirme esto?" Declan se estremeció de pies a cabeza. Al alzar la vista y toparse con la mirada de Elliot, contemplando la luz que danzaba en lo profundo de sus pupilas, sintió que el corazón se le desplomaba en el pecho. Las almas de ambos habían sido purificadas durante largos años por el poder sagrado del Amanecer, por lo que no resultaba ninguna exageración afirmar que compartían el mismo origen y esencia. Sin embargo, en su condición de Pontífice, la solidez del alma de Elliot estaba a años luz de lo que Declan podía aspirar a igualar. Aquella abrumadora supresión jerárquica impedía que Declan albergara el más mínimo atisbo de resentimiento frente a él. "Así es, Su Santidad", respondió con el alma carcomida por una pesadumbre absoluta. "Soy culpable de pecado, pero no podemos dejar impune al criminal que mancilló el resplandor de nuestro Señor." Lorne Fisher. A pesar de ser únicamente un Guerrero del Brillo Sagrado de rango seis, que apenas acababa de iniciar su instrucción en las artes divinas del Amanecer, había sido capaz de romper el cerco montado por un escuadrón completo de Guerreros del Brillo Sagrado de rango siete. Incluso el sello del arte divino 'Juicio Sagrado del Alma', llevado por el destacamento para actuar directamente sobre su espíritu, había fracasado sin surtir el menor efecto. Lejos de exhibir las consabidas debilidades espirituales que aquejaban al resto de los guerreros sagrados, aquel muchacho parecía empuñar un poder sumamente peligroso. Si bien ninguno de los combatientes asignados a su captura había perecido, los cuerpos de todos aquellos que sufrieron heridas comenzaron a desarrollar mutaciones aberrantes en diversos grados. Aquel fenómeno corruptor poseía una virulencia tan contagiosa que incluso los sacerdotes del Amanecer encargados de sanarlos terminaron afectados en cierta medida. "..." Elliot contempló al arrodillado Declan con semblante imperturbable. "Cuando el Señor descienda sobre el mundo terrenal, la Luz del Amanecer purificará todo pecado." "¡Pero Su Santidad...!" Declan pretendió replicar, mas Elliot ya había cerrado los ojos de nuevo. "Retírate." "... Sí." Fijando la vista en el anciano recostado en su sitial, envuelto en un hedor a muerte sofocante, al final no se atrevió a pronunciar una sola palabra más. Con la cabeza agachada, dio marcha atrás y se marchó. En un instante, Elliot quedó a solas una vez más. Permaneció sentado en absoluto silencio en aquel trono que simbolizaba la potestad del Pontífice; desde lo más profundo de su cuerpo pareció surgir un tenue chasquido. Similar al crepitar de la leña al ser devorada por las llamas. Su cuerpo, ya carcomido por el desgaste, no dejaba de resquebrajarse bajo la intensa calcinación a la que lo sometía su poderosa alma, como si en el siguiente instante fuera a disolverse en cenizas para nutrir por completo a su espíritu. "Elliot Lothur Reynolds." Una voz serena y cargada de majestuosidad resonó dentro de su mente. Elliot forzó los párpados para abrirlos, y solo pudo vislumbrar, inmerso en una claridad infinita semejante al cálido resplandor del alba... Una entidad colosal y suprema, encarnación viviente del amanecer, sentada en lo más alto de su trono divino, bajando la mirada para fijarla en él. Ya no se trataba del ángel semidiós Isaías, sino del dios auténtico, la personificación del Albor y del Amanecer: ¡El Señor del Amanecer! "¿Deseas ascender a Nuestro Reino Divino y convertirte en un ángel semidiós bajo Nuestro trono?" "No", respondió Elliot con calma. Sin embargo, el Señor del Amanecer actuó como si jamás hubiera escuchado su negativa. "... Recibirás la devoción y la gloria propias de los ángeles, ¡y compartirás con Nos el Amanecer Eterno!" Para Aroya, la totalidad de la Iglesia del Amanecer no era más que su "mina". Todos los fieles, desde los Guerreros del Brillo Sagrado hasta el mismísimo Pontífice del Amanecer, no representaban más que materia prima dentro de tan vasta cantera. Y dentro de esta camada, Elliot constituía el mejor de los materiales. Por consiguiente, sin importar si Elliot se negaba o aceptaba, estaba destinado a convertirse en un ángel semidiós. De aceptar, conservaría su propio ser y se erigiría en el \[Ángel del Pecado Original\] encargado de regir el Purgatorio del Pecado Original. Si optaba por rechazarlo, solo quedaría reconstruir su devoción y refinarlo en... ¡No! Más bien habría que decir que sería sometido a la Prueba del Amanecer para convertirlo en un ángel semidiós ordinario. Acto seguido, aquella marea infinita de fulgor se replegó como una ola, dando paso una vez más a la bóveda estrellada, oscura y abisal. Aún no era momento de actuar. Únicamente cuando su cuerpo material terminara de consumirse por completo bajo el fuego del alma, esta pieza de materia prima alcanzaría su punto óptimo de perfección. Incapaz de resistirse, Elliot se limitó a contemplar el firmamento nocturno a la distancia, mientras su cuerpo, abrasado por la conflagración del alma, se tornaba progresivamente traslúcido, adquiriendo la textura límpida del cristal esmaltado. Poco a poco, las sombras de la noche comenzaron a diluirse y un manto gris azulado trepó por el horizonte lejano. El amanecer estaba por despuntar. De su envoltura física no quedaba más que una silueta borrosa; vista desde lejos, parecía una llamarada de luz que ardía con fuerza. Al borde mismo de la disipación absoluta, una sonrisa afloró en el rostro de Elliot. Incluso al llegar a este instante, no sentía arrepentimiento alguno; tan solo... un ligero pesar. Había desperdiciado una porción desmedida de su existencia, y jamás se detuvo a contemplar este mundo a su propia manera. Pronto, aquel tono ceniciento en los confines del cielo se desvaneció. Un primer rayo matinal rasgó el albor. Con supremo esfuerzo alzó la cabeza, saliendo al encuentro de la primera luz del sol de la mañana. 'Miren nada más.' 'Sin importar qué clase de noche deba atravesarse, el siguiente amanecer siempre terminará por llegar.' Unas lenguas de fuego luminoso, ya materializadas, brotaron a través de su piel, anunciando que su vida había alcanzado el ocaso definitivo. Elliot cerró los ojos con parsimonia. Tantos hombres envejecían en el olvido, mas el mundo permanecía por siempre joven. Aquel Pontífice, que había consagrado la mayor parte de sus días al "Amanecer", murió finalmente al despuntar una nueva aurora. ¡Santo! ¡Señor de la Aurora y del Albor! ¡Alabada sea Tu gloria y Tu infinita misericordia! ¡Cuán excelso es Tu santo nombre en toda la tierra! Los cielos proclaman Tu gloria y el firmamento anuncia las obras soberanas de Tus manos; ¡solo Tú eres el Soberano que creó cuanto existe, solo Tú eres el Dios Verdadero! Los himnos de alabanza retumbaban a lo largo y ancho del Imperio del Amanecer, entonados por una multitud de creyentes enardecida en fervor. Una rueda de luz refulgente colgaba de la bóveda celeste, iluminando la creación entera. ¡El reino divino, forjado a partir de incontables plegarias de devoción, se desprendió por completo del Reino Astral para descender en medio del mundo mortal! En una pintura al óleo proyectada desde un plano ignoto e incognoscible, una luz tibia y brillante barrió hasta el último resquicio de tinieblas. Una mano gigantesca. ¡Una mano descomunal que desafiaba cualquier descripción terrenal! Emergió lentamente desde las entrañas del reino divino y, adentrándose en la majestuosa y sacra Gran Catedral del Amanecer que se alzaba sobre la Santa Ciudad de Lothur, extrajo una llamarada de luz dorada pálida que ardía con furor. ¡El alma de Elliot! El torrente de poder divino infinito se abatió sobre ella, haciendo tambalear la última chispa de voluntad latente en el espíritu en apenas una fracción de segundo. '¿Ha llegado mi fin?' En el instante preciso en que el propio Elliot estaba a punto de renunciar a toda resistencia... Un trazo de tinta profunda destelló en lo más hondo de su espíritu, manifestándose en dos caracteres singulares que no pertenecían a este mundo: 【Retorno a la Verdad】 \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 68

Estás leyendo el capítulo 68 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.