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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 63 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Daphne la miraba con frialdad implacable. ¿Así que al final sí sabías que para un auténtico dios no hay diferencia alguna entre un Mago y un Gran Archimago? Sentir esa mirada clavada en ella le puso la piel de gallina a Evia, quien de inmediato esbozó una sonrisa servil para desviar la conversación: "Por cierto, maestra... ¿cómo va su progreso con la 'Alquimia'?" Daphne se quedó congelada; su expresión se tornó visiblemente forzada. "¿A qué viene preguntar eso tan de repente?" "¡Por pura curiosidad! Si ya logró refinar alguna píldora, ¡puedo ayudarla a probar los efectos medicinales!" Todavía no había tenido la oportunidad de saborear una sola píldora medicinal, ¡y la intriga la estaba matando! Daphne: "..." Por un instante, sintió auténticos deseos de embutirle todas esas píldoras por la garganta a Evia para ver si con eso su cerebro empezaba a funcionar como el de una persona normal. Pero... Qué remedio; al fin y al cabo, solo tenía una alumna. "Ese asunto lo hablaremos después, cuando regreses..." Daphne esquivó la pregunta a la ligera y retomó el tema principal: "En resumen, me aseguraré de que aceleren el proceso de revisión de tu misión aquí. Será mejor que tú, Ye Tu y esa Héroe del Hielo salgan del Imperio del Alba lo antes posible." "Incluso si ellos dos deciden no marcharse, tú tienes que..." Antes de que terminara la frase, la proyección espiritual de Daphne comenzó a oscilar con violencia. Parecía sufrir una extraña interferencia; titilaba sin cesar, dando la impresión de que la conexión colapsaría en el segundo siguiente. ¿Eh? ¿Acaso había vuelto a comprar un producto falso y de mala calidad? Tuvo que pasar un buen momento para que la proyección espiritual de Daphne se estabilizara de nuevo, con el rostro sombrío a más no poder. "¿Qué ocurre, maestra?", preguntó Evia con cautela. "..." Daphne inhaló profundamente. "Puede que ya no puedas regresar." Σ(っ°Д°;)っ "¡¿Ocurrió algo en la Isla Celestial?!" ¡¿Acaso la habían hecho volar por los aires?! "No en la Isla Celestial; el problema es en el Imperio del Alba", replicó Daphne con evidente fastidio. "¡Te dije que renunciaras a la misión temprano y te negaste a escuchar! ¡Ahora, aunque quieras volver, ya no podrás hacerlo!" Justo en ese instante, el fenómeno de "desbordamiento de divinidad" en el Imperio del Alba se había agravado drásticamente: la concentración de maná de afinidad lumínica aplastó por completo a las demás naturalezas mágicas, exhibiendo una clara tendencia hacia la "santificación". Afectados por este maná de luz santificado, no solo todos los círculos mágicos de teletransportación quedaron inutilizados, sino que las vías de nubes tampoco podían desplegarse dentro de las fronteras del imperio. Incluso los aparatos de observación astral que la Asociación de Magos había construido a un coste colosal sufrieron daños en cerca del cincuenta por ciento de sus componentes. Gracias a que este "Comunicador de Proyección Espiritual de Quinta Generación" establecía un canal lo bastante firme, ella había conseguido sostener a duras penas su silueta ilusoria. ¡Pero solo de forma provisional! A medida que el maná de luz completara su santificación, el Imperio del Alba terminaría convirtiéndose tarde o temprano en un "Reino Divino Terrenal". Llegado ese momento, ya no se trataría de perder la proyección espiritual: ¡todo el territorio imperial se transformaría en una zona prohibida para cualquier practicante trascendente extranjero! "¿No es eso una buena noticia?", parpadeó Evia con inocencia. "Maestra, usted siempre insistía en que volviera, pero olvidó que aún tengo un contrato firmado con Ye Tu." "Si él no está de acuerdo, yo tampoco puedo regresar, ¿sabe?" Aprovechó para soltar la excusa que tenía preparada desde antes. "Basta", Daphne no se tragó el cuento ni por un segundo. "No queda mucho tiempo; no voy a perder el aliento en tonterías." ¿Ye Tu oponiéndose a que se fuera? Por favor. A Ye Tu le daba exactamente lo mismo. "Todo lo que voy a decirte a continuación debes grabártelo muy bien en la cabeza." "¡Dígame, maestra, seré todo oídos!", asintió Evia una y otra vez. ... ... El tiempo transcurrió hasta el atardecer. En la cima de la torre de mago. Daphne y Evia se miraban fijamente a los ojos, sin parpadear. "Maestra... ¿no había dicho que no quedaba tiempo?", no pudo contenerse Evia. Había pasado toda la tarde y la proyección espiritual no daba la menor señal de desaparecer. "..." Por pura lógica, bajo la influencia de semejante maná lumínico santificado, el canal espiritual abierto por un Archimago Sagrado de undécimo rango apenas debería sostenerse durante media hora como máximo. Y sin embargo, ella... "Debe ser por mi propia causa." De no equivocarse, guardaba relación con aquella porción de su espíritu que había sido purificada y refinada. "Como sea, en adelante mantente cerca de Ye Tu y compórtate", le advirtió Daphne. Regresar era ya una imposibilidad absoluta. La distancia entre la Santa Sede de Lothor y la Isla Celestial era de decenas de miles de millas; con las vías de nubes bloqueadas y los círculos de teletransportación fuera de servicio, intentar huir a ciegas entrañaba un peligro aún mayor. "¡Entendido, entendido!" Ella solo miraría el espectáculo; jamás se metería en líos innecesarios. Por lo demás, tampoco poseía el poder para intervenir. "Bien, dejémoslo aquí por ahora", Daphne dirigió una mirada hacia el exterior de la torre. "Tengo asuntos urgentes que atender de este lado; cuídate mucho." Apenas terminó de hablar, la luz de la esfera de cristal se apagó por completo y su proyección espiritual se disolvió en el aire. Al ver esto, Evia dio media vuelta para marcharse. Aunque no pudo evitar murmurar para sus adentros: Su maestra siempre la llamaba "querida", pero en toda esta conversación no lo había hecho ni una sola vez. A juzgar por eso... La situación debía de ser verdaderamente crítica. Con tales cavilaciones, descendió rápidamente del piso superior de la torre de mago y salió al exterior. Sin embargo, un destello deslumbrante la obligó a entrecerrar los ojos, alzando una mano por puro reflejo para cubrirse. ¿Eh? ¿Acaso no estaba ya anocheciendo? ¿Por qué seguía habiendo tanta luz? Intrigada, levantó la cabeza para contemplar el firmamento. Vio al sol poniente suspendido en el horizonte lejano; el resplandor crepuscular ardía con una vivacidad insólita, fascinante y cegadora. Una rueda de luz borrosa y espectral permanecía grabada en el centro mismo de la bóveda celeste. Eso era... Desde el primer instante en que posó los ojos en aquella corona radiante, Evia sintió una opresión inexplicable en el pecho, e incluso el maná dentro de su cuerpo pareció quedar sofocado bajo una fuerza aplastante. Una revelación brotó en su mente: La deidad que empuña la autoridad del amanecer y el alba, la primera hebra de aurora nacida tras la noche eterna. El Señor del Alba, Arollo. ... ... Por otra parte. En la mansión de Irenevet, en el jardín trasero. Ye Tu permanecía junto al macizo de flores, contemplando a la distancia la silueta difusa de aquella rueda de luz en lo alto del cielo. "¿Es este el aspecto de un auténtico dios?", murmuró Irenevet con gravedad solemne. Siempre había creído que la brecha que separaba a un practicante del Reino Sagrado de un semidiós era inmensa. Pero ahora, tras presenciar con sus propios ojos el resplandor de una verdadera deidad, descubrió que el abismo entre un semidiós y un dios auténtico era incluso mayor que la distancia entre un semidiós y un simple mortal. "¿Qué ocurre? ¿Sientes desesperación?", comentó Ye Tu con voz calma. "..." Irenevet guardó silencio durante unos instantes. "Anteriormente dijiste que, si el método de cultivo que me diste alcanzaba cierta fase, ¿llegaría a ser más fuerte que Él?" "No dije que llegaría a serlo", la corrigió Ye Tu. "Dije que sería como mínimo." ¿Como mínimo? ¿Como mínimo... Más fuerte que Él? Las pupilas de Irenevet reflejaban la silueta vaporosa de aquella rueda de luz que dominaba el cielo y alteraba a todo el Imperio del Alba. Tras una larga pausa, volvió a hablar: "¿Vas a actuar contra Él?" Ye Tu ya había mencionado con anterioridad que sentía bastante curiosidad hacia el Señor del Alba. "Lo haré, pero no ahora." "¿Por qué?" "Por consideración hacia los demás dioses." A pesar de la imponente conmoción que el Señor del Alba había desatado... Su reino divino apenas había comenzado a separarse de la Urdimbre Mágica del Reino Astral; requeriría de más tiempo para desvincularse por completo. Intervenir en este preciso instante dañaría inevitablemente la Urdimbre Mágica del Reino Astral que la Diosa de la Luz forjó junto al panteón divino para salvaguardar tanto el Reino Astral como el mundo terrenal. A menos que fuera estrictamente necesario, Ye Tu no tenía intenciones de romper relaciones de forma total con los dioses del Reino Astral. Al fin y al cabo, los verdaderos propósitos de los antiguos dioses aún permanecían en el misterio. "¿Y si ellos no aceptan esa consideración?" "No; la aceptarán." \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 63

Estás leyendo el capítulo 63 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 11 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.