Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 64 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
No fue sino hasta cerca de las nueve de la noche cuando el cielo terminó de oscurecerse por completo.
La luna plateada colgaba en lo alto y las estrellas salpicaban el manto nocturno, ocultando en su seno aquella borrosa corona de luz, que pasaba totalmente desapercibida.
Sin embargo, ni los luceros titilantes ni el astro de plata mostraron alteración alguna como el arrebol del crepúsculo, ni emitieron un resplandor fuera de lo común.
La noche...
Era el dominio absoluto de la oscuridad.
Aun cuando la deidad que unificó dicho concepto hubiera dejado de intervenir en los asuntos terrenales hacía incontables eones, el Señor del Alba no se atrevería a cometer la menor afrenta contra sus leyes.
No obstante, aunque el aspecto del firmamento permaneciera inmutable, el fenómeno del "desbordamiento de divinidad" provocado tras su desvinculación preliminar de la Urdimbre Mágica del Reino Astral seguía azotando el Imperio del Alba con fuerza palpable.
"¡Qué incremento tan absurdo!"
En la palma de Evia danzaba una llamarada de oro pálido que ardía con ferocidad.
Llamarla fuego resultaba impreciso; era más bien un rayo de luz, una chispa incesante, pura, sacra y deslumbrante.
Iluminaba la totalidad del jardín como si fuera de día.
Las "Llamas Sagradas", un arte divino universal y carente de graduación propio de los sacerdotes del Alba.
Tras las modificaciones efectuadas por Ye Tu, ya no exigía la canalización de poder sagrado del Alba; bastaba con recurrir a maná de afinidad lumínica ordinario para invocarlo.
A corta distancia, Irenevet contemplaba fijamente aquel fuego sagrado titilante, sintiendo una leve conmoción en el pecho.
Bajo sus sentidos místicos, el maná de luz santificado que flotaba disperso en el vacío fluía sin descanso hacia la flama, nutriendo su intensidad sin pausa.
Apenas habían transcurrido diez segundos desde que Evia manifestó las Llamas Sagradas, y el conjuro ya había sido potenciado por la atmósfera sagrada hasta un extremo aberrante.
Había saltado un peldaño entero de jerarquía, alcanzando el poder destructivo reservado a los Grandes Archimagos.
¿Una Maga recién ascendida desplegando una letalidad equiparable a la de un Gran Archimago mediante un arte divino adaptado?
Siendo así, los Guerreros de la Luz Sagrada y los sacerdotes del Alba que de por sí canalizaban poder sagrado...
¿Hasta qué límites quedarían fortalecidos?
"¿Tienes más artes divinas modificadas?", preguntó Evia mientras disipaba el fuego de su mano, mirando a Ye Tu con ojos brillantes de expectación.
"Las hay, pero no vale la pena que las aprendas."
Desde el momento en que analizó el poder divino del Señor del Alba, Ye Tu había desentrañado la totalidad de las artes sagradas inherentes a la casta de los sacerdotes.
"¿Eh?"
"Si recurres a ellas con demasiada frecuencia, tu propio maná sufrirá las consecuencias."
El motivo por el cual ese arte divino desataba semejante potencia radicaba exclusivamente en el fenómeno de "desbordamiento de divinidad" originado por el descenso del Señor del Alba.
La densidad abrumadora del maná lumínico santificado inflaba de forma artificial la magnitud de los conjuros de la iglesia.
"A menos que pretendas convertirte en devota del Señor del Alba, claro está."
Semejante poder no era una dádiva gratuita.
En un entorno semejante, canalizar artes sagradas con maná de luz ordinario acabaría distorsionando la energía del usuario, empujándola sin remedio a transmutarse en "poder sagrado del Alba".
Y en cuanto a aquellos practicantes que ya pertenecían a las filas de los Guerreros de la Luz Sagrada o los sacerdotes del Alba, sobraba mencionarlo.
Si estas condiciones persistían durante medio año o uno entero, terminarían transformándose en existencias análogas a "espíritus santos", degradándose a meros apéndices sometidos a la voluntad del Señor del Alba.
Si los "ángeles semidivinos" equivalían a las almas maestras dentro de un estandarte de ánimas, estos espíritus santos no eran más que los espectros errantes subordinados.
Poseían cierta utilidad, pero escasa, listos para ser consumidos y descartados en cualquier momento.
"Paso de largo entonces."
¿Entregar su fe?...
¡Ella era la libre y soberana Evia!
"Por cierto."
Habiendo zanjado el asunto de las artes divinas, recordó otro detalle relevante.
"La asociación ya ha comenzado a implementar el Método Básico de Extracción de Maná, pero la recepción no ha sido del todo fluida."
Se lo había comentado su maestra durante el mediodía.
Aprovechando que la proyección espiritual no se cortaba, se pusieron al día sobre varios asuntos...
¡En pocas palabras!
En comparación con el Método Básico de Extracción de Maná, la inmensa mayoría de los magos seguía prefiriendo los métodos tradicionales de refinamiento.
"Mi maestra dijo que buscarán la manera de hacer que más personas lo adopten cuanto antes."
"No hay necesidad de forzarlo."
El Método Básico de Extracción de Maná era el catalizador que Ye Tu había ideado para sembrar el sendero inmortal, pero también constituía un obsequio dirigido a los seres trascendentes de este plano.
A estas alturas, la semilla ya había arraigado en la tierra de este mundo.
Él jamás obligaría a nadie a aceptar semejante dádiva a la fuerza.
"Basta con que lo estudien aquellos que estén dispuestos a recibirlo."
Hubo un tiempo en su vida en que siempre anheló compartir todo lo que tenía a su alcance: experiencia, fortuna, respuestas...
Deseaba de corazón que nadie tropezara por senderos equivocados.
Con el tiempo, comprendió que no todo el mundo buscaba ni necesitaba su auxilio.
Algunos temían a la luz, otros se sentían cómodos en las tinieblas, e incluso había quienes se volvían en su contra resentidos por su buena fe.
Fue entonces cuando aprendió la lección.
Las oportunidades debían reservarse únicamente para aquellos que estuvieran dispuestos a acogerlas.
...
...
Bien entrada la noche.
En el sagrario donde se custodiaban las escrituras sagradas, dentro de la Gran Catedral del Alba.
Elliot permanecía de pie frente al ventanal, envuelto en una capa de luz dorada, suave, tibia y brillante como la primera caricia del amanecer.
"Eminencia."
Declan se arrodilló sobre una rodilla, con ademán de profunda reverencia.
"He traído al muchacho."
A sus espaldas, Lorne imitaba la misma postura sumisa.
"Retírate."
"Sí."
Declan no osó rechistar lo más mínimo. Al levantarse y contemplar el fulgor dorado que envolvía al pontífice, un destello involuntario de envidia cruzó sus pupilas.
Una luz sagrada del Alba tan inmaculada...
Su Santidad el Papa estaba a un paso de ascender al reino divino para consagrarse como un ángel semidivino, ¿verdad?
Con la cabeza gacha, retrocedió con exquisita reverencia hasta abandonar el recinto.
Solo cuando los pasos de Declan se desvanecieron al final del pasillo, Elliot se giró para contemplar a Lorne, quien continuaba hincado con el desasosiego pintado en el rostro.
"Levántate, muchacho."
El tono sonaba sumamente afectuoso, pero bastó para que el pecho de Lorne se comprimiera con fuerza.
"Lorne Fisher presenta sus respetos a Su Santidad."
Intentó calmar sus nervios a toda costa, pero la envergadura de quien tenía enfrente le impedía recobrar la compostura.
¡Era el mismísimo Papa!
Aun habiendo burlado dos escrutinios previos, carecía de la menor certeza de poder ocultar la Escritura Secreta de la Espada del Camino Extremo ante los ojos de este venerable anciano.
"No te angusties, muchacho."
Fue solo en este momento cuando reparó en que la mirada de Elliot ya no mostraba la turbidez senil de antes.
Sus ojos brillaban límpidos y penetrantes, con un aro semejante a una corona solar ribeteando el contorno de sus pupilas doradas, en cuyo fondo parecía latir un resplandor sacro e incontaminado.
"Aquí está el alma de Una Fisher."
Lorne alzó la cabeza de golpe, clavando la vista en la esfera semitransparente de oro pálido que reposaba en la mano de Elliot.
¿El alma...
De la tía Una?
Su garganta se secó de repente; apenas logró articular con aspereza:
"Santidad, usted..."
Antes de que las palabras terminaran de salir, Lorne impulsó las piernas contra el suelo y, en una fracción de segundo, acortó la distancia hasta colocarse a escasos centímetros de Elliot.
¡Zas!
Una espada secreta e invisible rasgó el aire, arremetiendo desde un ángulo perverso directo hacia la sien de Elliot, mientras su mano libre se abría con desesperación para arrebatar la esfera dorada que contenía el alma de la anciana.
¡Clang!
Un repique seco y metálico resonó en la sala.
Aquella sutil coraza dorada actuó como una muralla infranqueable: por más que imprimió fuerza en el ataque, la hoja no logró penetrar ni una milésima de milímetro.
Sin embargo, sus dedos consiguieron aferrar la esfera que custodiaba el alma de Una.
¿Tan fácil?
El desconcierto lo asaltó de inmediato, pero Lorne no se permitió bajar la guardia.
Invirtiendo el agarre de la espada secreta, desató una media luna de luz cortante para frenar cualquier intento de persecución, replegó su cuerpo a una velocidad vertiginosa y cruzó el umbral del sagrario, esfumándose en la negrura de la noche.
"..."
Decidido, pero excesivamente temerario.
Si él no se hubiera tomado la molestia de reubicar a toda la guardia con antelación, el muchacho habría sido capturado nada más poner un pie fuera de la estancia.
\-----
• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏

Continúa leyendo
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)
Capítulo 65
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 64
Estás leyendo el capítulo 64 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 11 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.