Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 60 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿Quién eres tú en realidad?"
El frío polar se tornó aún más penetrante; en el aire brotaron diminutos cristales de hielo casi imperceptibles, titilando sin cesar como una constelación de estrellas.
¿Las atrocidades de la iglesia?
¿La vileza del Señor del Alba?
Semejantes palabras jamás saldrían de la boca de un Sumo Pontífice del Alba.
Por lo tanto...
¡Solo cabía una posibilidad!
¡Este Elliot frente a ella era un impostor!
"¿Quién soy?"
Una capa de resplandor dorado pálido, suave, cálido y luminoso, se encendió alrededor de Elliot, repeliendo aquel gélido cortante que arremetía contra él.
"Es una pregunta en la que yo también he reflexionado con frecuencia durante estos últimos días."
"En la primera mitad de mi existencia, fui el siervo más devoto del Señor del Alba, el Papa de la Iglesia del Alba; sin embargo, no era más que un prisionero ignorante y desprovisto de libertad."
"Y ahora, solo soy un anciano a punto de morir que ha probado el sabor de la 'libertad' y se niega a seguir encadenado a una fe errónea."
Su voz sonaba apacible, resuelta, aunque teñida de un fervor sutil y difícil de percibir.
El aura de los antiguos dioses ciertamente había despertado en él un anhelo de libre pensamiento, pero eso no fue más que un detonante.
Lo que de verdad lo empujó a renunciar a su devoción fue Una, junto a todas aquellas almas piadosas arrojadas sin piedad al purgatorio.
Si una fe inquebrantable no traía consigo la salvación, y si la devoción individual de cada ser carecía del más mínimo valor para los dioses...
¿Qué sentido tenía continuar perseverando en una fe vacía?
"..."
Sonaba extraño.
Pero, a todas luces, ¿era el auténtico Elliot en persona?
¿Qué demonios le había ocurrido?
Por un momento, el frío punzante se disipó en gran medida, y las partículas de hielo cristalino que danzaban en el aire se desvanecieron.
"Hace quince años, ¿qué ocurrió en realidad?", fue directo al grano Irenevet.
Quince años atrás.
Su padre eligió apostarlo todo para sellar de forma definitiva aquel Purgatorio del Pecado Original que amenazaba con arrastrar al Imperio del Alba al abismo.
Pero ¿por qué el Señor del Alba creó semejante purgatorio?
¿Y por qué pretendía arrojar a todos sus creyentes a la perdición?
Y lo más trascendental de todo: durante el proceso de sellar el Purgatorio del Pecado Original, ¿qué sucedió con exactitud?
Sobre tales cuestiones, el mensaje que su padre legó en Pluma de Escarcha no ofrecía detalles.
Tal vez porque lo ignoraba, o tal vez porque el tiempo no le alcanzó.
Sin embargo, si existía un lugar con las respuestas, sin duda era este.
"Lenner Ishelan."
Elliot dio un paso al frente y extrajo un legajo de la estantería.
A diferencia de los demás tomos cubiertos por el polvo de los años, este ejemplar no tenía una sola mota sobre su superficie.
Era evidente que alguien lo había consultado en fechas recientes.
"Tu padre fue un hombre verdaderamente extraordinario."
Le entregó el documento a Irenevet, con la voz cargada de una honda conmoción:
"Quince años atrás, gracias a él, pudimos seguir con vida..."
Al compás del relato de Elliot, la verdad sepultada durante quince años se descorrió lentamente.
Lenner Ishelan, como el héroe más formidable de la generación anterior, poseía un poder que superaba con creces al de la Irenevet actual.
Era una existencia que encarnaba de verdad el título de "Héroe", capaz de medirse de tú a tú con semidioses con un mero cuerpo mortal, habiendo roto incluso, en cierta medida, las cadenas impuestas por el contrato sagrado.
Por aquel entonces...
El Señor del Alba acababa de engendrar el Purgatorio del Pecado Original, llevando a cabo su primer intento de asumir la autoridad divina.
No obstante, el precio que exigía heredar semejante poder rebasó con creces cualquier previsión; aun conectando el purgatorio a cada uno de sus fieles para repartir la contaminación, fue del todo incapaz de soportarlo.
Viendo cómo el Imperio del Alba estaba a punto de ser devorado por la marea infinita de la corrupción de los antiguos dioses, a punto de convertirse en el vestigio divino más colosal sobre la faz de la tierra...
En el momento más crítico, Lenner Ishelan dio un paso al frente.
Quemando su propia fuerza vital hasta el límite, desató el poder absoluto del artefacto sagrado Pluma de Escarcha, rozando brevemente el dominio tabú reservado con exclusividad a las divinidades.
Fue entonces cuando congeló y selló a la fuerza el Purgatorio del Pecado Original y, con la cooperación forzada del Señor del Alba, cortó el vínculo para frenar la desviación irreversible de la autoridad divina.
La deidad arrojó al mundo a la desesperación; el héroe, en cambio, devolvió la esperanza al imperio.
"En aquel entonces, él bien pudo haberte tomado en brazos y marcharse sin mirar atrás", suspiró suavemente Elliot.
"Aun así, prefirió quedarse para evitar la catástrofe."
"Y su única condición fue simplemente que el Señor del Alba anulara el pacto sagrado para concederte la libertad."
Sin embargo, al final...
El Señor del Alba no solo incumplió la promesa pactada, sino que incluso envió a los ángeles semidivinos bajo su mando para sepultar para siempre a aquel Lenner Ishelan que había atestiguado toda la oscuridad.
¡Así fue!
Lenner Ishelan no pereció bajo el asedio de demonios infernales ni archiduques del averno; cayó a manos de los ángeles semidivinos enviados por el Señor del Alba.
Al fin y al cabo, el dios requería una imagen impoluta y virtuosa para que los devotos continuaran adorándolo, allanando el terreno para su siguiente intento de asumir la autoridad.
Y la única razón para dejar con vida a Irenevet...
Era prever que, si fracasaba nuevamente al intentar heredar el poder, aún existiera alguien capaz de interponerse para frenar el colapso, tal como sucedió quince años atrás.
En cuanto a si Irenevet se quedaría de brazos cruzados, el Señor del Alba jamás tuvo esa duda.
¿Acaso los héroes no estaban hechos de esa madera?
Poseían la resolución para blandir su espada contra los cielos, pero se aferraban a la convicción inquebrantable de protegerlo todo.
Jamás tolerarían contemplar al Imperio del Alba hundiéndose en el abismo.
"Eso es todo lo que aconteció hace quince años."
Un egoísmo desmedido, con cada poro exudando el hedor rancio de la vileza: ese era el Señor del Alba al que había dedicado la mayor parte de su vida terrenal.
De no haber comenzado a cuestionarse las cosas en este tiempo y acudir a esta cámara para leer las crónicas prohibidas, jamás lo habría sospechado en toda su existencia.
Pensándolo bien, este mundo resultaba profundamente absurdo.
El héroe que defendió sus ideales yacía sin tumba, mientras el dios vil y mezquino continuaba encaramado en la gloria de su reino sagrado.
"..."
Irenevet permaneció en un prolongado mutismo antes de cerrar el legajo y colocarlo de vuelta en su lugar.
"Entendido."
Semejante compostura imperturbable tomó por sorpresa a Elliot:
"¿Acaso no tienes nada que decir?"
"Nada."
¿Condenar con amargura al Señor del Alba y a la iglesia?
No.
Hablar de más carecía de cualquier utilidad.
Para ella, lo trascendente jamás residía en las palabras, sino en los hechos.
Ya tenía claro qué sendero debía recorrer a partir de ahora.
"Sobre mi madre, ¿cuánto sabes?"
Elliot se quedó pasmado.
¿La madre de esta muchacha?
¡Cierto!
El padre era Lenner Ishelan, el hombre que encarnó el significado de "Héroe"; su madre tampoco podía haber sido una mujer común y corriente.
Sin embargo...
¿Por qué no conservaba el menor recuerdo de ella, al punto de que jamás se le había cruzado la duda por la cabeza?
Elliot frunció profundamente el ceño.
Al advertir su reacción, Irenevet lo comprendió todo al instante, y aquel tenue destello de esperanza en su pecho se apagó.
En efecto.
Al igual que ella misma en el pasado, él jamás se había detenido a pensar en la existencia de su madre.
¿Qué calamidad...
Le habría acontecido a su madre en su día?
Sofocando de inmediato aquella turbación en su corazón, clavó la mirada en el pensativo Elliot:
"Una última pregunta."
"¿Eh?"
"¿Por qué dejar constancia de todo esto por escrito?"
Si estos archivos solo manchaban la imagen de la Iglesia del Alba y no reportaban el menor beneficio para el Señor del Alba...
¿Para qué molestarse en construir semejante sala?
Con no dejar ningún registro, ¿no se habrían extinguido todos estos riesgos?
"Porque hay ciertas cosas que no deben ser olvidadas por el mundo."
Esa fue la última frase que el séptimo Papa grabó en lo más recóndito de esta cámara secreta antes de ascender al reino divino y convertirse en un ángel semidivino.
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 60 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.